lunes, 15 de junio de 2020

LAS HUELLAS DEL DR. JOSÉ LUIS ARCE. Por: Dr. Armando Arce Páiz - Médico Salubrista. 8 de marzo de 2001.


Liminar de EPV h.

El Dr. Armando Arce Páiz nos permitió conocer detalles poco conocidos o difuminados sobre la historia profesional de ese valioso médico que fue su progenitor. Hijo médico, de padre médico. Ambos fueron ciudadanos virtuosos al servicio de la sociedad nicaragüense. Quizás con el paso del tiempo, los méritos y aportes del Dr. José Luis Arce puedan enunciarse dentro de la enseñanza de la profesión médica en Nicaragua y, además, recibir el reconocimiento público del Estado de Nicaragua. En cuanto al hijo, fue un destacado dirigente estudiantil en la Universidad Central de Nicaragua (Generación del 44) en donde cursó la carrera de Médico y Cirujano, Médico Salubrista;  fue docente universitario y, durante algún tiempo impartió clases en el otrora prestigioso Instituto Nacional Central "Ramírez Goyena"; fue un ciudadano de autoridad moral y leal ante la verdad y el ejercicio de la profesión. El hijo recordó al padre, y en esta ocasión desde este  "Mirador de la Historia", rendimos nuestro sincero homenaje a estos dos ciudadanos ilustres.   

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1875 - Marzo de 1931

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LAS HUELLAS DEL DR.  JOSÉ LUIS ARCE 

Por: Dr. Armando  Arce Páiz - Médico Salubrista
En: El Nuevo Diario, 8 de Marzo de 2001.

El 8 de Marzo de 1901, un joven oriundo de Managua, recibía su título de Médico y Cirujano, el señor don José Luis Arce, extendido por el presidente constitucional de la República de Guatemala, el general Manuel Estrada Cabrera. El título, que aún conservo colgado de una de las paredes de mis casa, como una reliquia del amor filial, dice: “Mando a los funcionarios y demás personas públicas y privadas lo tengan por tal y le guarden y hagan guardar todos los honores y preeminencias que las leyes confieren a los que han obtenido este título”.

         El doctor José Luis Arce retornó a Nicaragua y ejerció su humanitaria profesión durante 30 años aquí en Managua, muriendo en 1931, después de aquel terremoto que destruyera nuestra capital, el 31 de Marzo de dicho año, Martes Santo. Además de sus conocimientos de medicina francesa, pues fue discípulo de Charcot, el doctor Arce tenía cualidades extrasensoriales, es decir, que en su época ya practicaba las ciencias parasicológicas, que, en la actualidad, han llegado a tal evolución, como en psiquiatría, equiparables con el hipnotismo médico, plenamente aceptado entre las ciencias médicas. Lo que quiere decir que el doctor Arce fue un médico de avanzada en el pasado siglo XX, considerado por la psiquiatría en nuestro país, identificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en capítulo de Salud Mental.

    En diversas ocasiones, el doctor Mario Flores Ortiz, especialista en psiquiatría y conocedor de las aptitudes del doctor Arce, se refirió a ellas y a su labor como un aporte o contribución notable a la historia de la medicina en Nicaragua.

    A través de su existencia, relativamente corta, apenas 56 años, el doctor José Luis Arce desempeñó  los siguientes cargos: fundador y primer presidente de la Sociedad Médica de Managua (1922); Jefe de Servicios o Sala del antiguo Hospital General, de esta capital; y Director General de Higiene, cargo que desempeñaba al fallecer y por nombramiento del presidente, general José María Moncada.

    Cabe destacar que, antes del terremoto de 1931, fundó y dirigió por primera vez el Instituto Antirrábico, donde se elaboraban las vacunas contra la rabia, según procedimiento y técnica del descubridor, el sabio Louis Pasteur, en aquel París que, más que capital, de Francia, era la capital de las ciencias y  las artes del mundo. Este Instituto sería una semilla del Instituto Nacional de Higiene, del que fuera director el doctor Manuel Antonio Sánchez Vigil

    El altruismo, como intelectual de su tiempo, ejercido por el doctor Arce, se manifestó en la co-fundación del primer Asilo de Ancianos que se abrió en Managua y, además, suya fue la idea de construir el Manicomio, como se llamaba antes el ahora Hospital Psiquiátrico, ubicado en el kilómetro 5, carretera sur. Es válido recordar, que este manicomio se iba a levantar en terrenos próximos al lago de Managua, hoy carretera norte, pero se desistió porque entonces era zona de paludismos endémico.

    El doctor Arce contrajo segundas nupcias con la señorita Aurorita Páiz Avilés, también de Managua, exalumna del Colegio de Señoritas bajo la dirección de la institutriz Josefa Toledo de Aguerri, constituyendo la familia Arce Páiz. A cien años, un centenario, de haber recibido su título en Guatemala, con el cual y por el cual pudo venir a su patria a cumplir con su deber, redacto estas líneas, yo, su hijo, que de niño aprendí el amor a mis semejantes, la vocación médica y sobre todo, la vocación de servicio.

    Antes de su muerte, la Managua de principios de siglo, se borró por un temblor. Sus restos, los del doctor Arce, reposan en el Cementerio General de Managua, mientras un temblor de alma, de espíritu y un fulgor de la memoria me alumbra en estas páginas, en esta fecha.

Managua, 8 de Marzo de 2001.-


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domingo, 14 de junio de 2020

RESEÑA HISTÓRICA DEL INSTITUTO NACIONAL CENTRAL “RAMÍREZ GOYENA” 1891 A 1963


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1963

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RESEÑA HISTÓRICA DEL INSTITUTO NACIONAL CENTRAL
“RAMÍREZ GOYENA”
1891 A 1963

         Por decreto legislativo del 23 de Enero de 1891 el Senado y Cámara de Diputados de la República, emitió un Decreto sancionado por el Ejecutivo, el 27 del mismo mes; que ordenó la creación en Managua, de un Instituto Nacional Central de Varones y de una Escuela Normal Anexa, previa la construcción  del correspondiente edificio, con fondos provenientes de rentas creadas para tal fin por el mismo decreto, y para la terminación del cual, señaló plazo de dos años. Tan Plausible iniciativa, fue presentada por los diputados managüenses Hipólito Saballos h., Serapio Orozco, Rafael A. Rivas  y Félix Espinosa. Era encargado de la presidencia de la República por depósito, el General Ignacio Chávez.

         En Cumplimiento del decreto citado, el mismo año 1891, en la parte Sur de la Ciudad, entre las calles de Estrada y El Porvenir, hoy Avenida Roosevelt y de Bolívar respectivamente, se compraron tres manzanas de terreno a don Luis López y una casa y solar contiguos a don Francisco Aguirre, todo por cuatro mil setecientos pesos; y la Junta encargada de la edificación, celebró contrato con los Ingenieros Hooke y Wiest, el 11 de Octubre del mismo año, para la construcción del edificio. El 3 de Mayo del año siguiente, fueron inaugurados de manera solemne los trabajos, que continuaron hasta echar los cimientos y levantar parte de los muros o paredes, pero como no se suministraron más fondos, no fue posible continuar la obra.

         Hasta esa época la mayor parte de los estudiantes de secundaria managüenses, tenían que trasladarse a León o Granada para hacer sus estudios, lo que hizo pensar seguramente, en la necesidad de dotar a la capital de un centro, en que los jóvenes pudiesen hacer sus estudios de segunda enseñanza, y como se alejaba la realización del Instituto Nacional Central, hubo de autorizarse al Colegio de Varones de Managua, mediante contrato celebrado por el Director, para que pudiese extender el diploma de Bachiller en Ciencias y Letras.

         En la década de 1890 a 1899, el Colegio de Varones de Managua formó una generación de jóvenes que prestaron buenos servicios en el resurgimiento de la Escuela Nacional, cuyo mayor brillo se desarrolló en 1900 a 1909 y de la que fueron representantes Gilberto Saballos, Rafael Fonseca, Abraham Álvarez, José Olivares, Juan Bravo, Daniel Molina, Miguel Álvarez Saballos, Ireneo Montano, Octavio Eva, Sixto Cuarezma, Adrián Castellón y otros.

         En el año de 1901 se estableció por fin el Instituto Nacional Central de Varones en el edificio viejo, que ocupa hoy parte del Instituto Pedagógico, bajo la dirección de don José Dolores Rodríguez, políglota, diplomático y maestro; pero las agitaciones no le dejaban vida, y el año siguiente, ya no abrió sus puertas a la juventud. En 1902, volvió a la vida con los Doctores: Adolfo Altamirano como Director, Julián Irías como Sub-Director; y de nuevo un movimiento revolucionario en el Gran Lago, produjo el cierre de sus clases. El año de 1904, se hizo cargo de la Dirección el Dr. José Dolores Mayorga, pero el local citado se había cedido a los talleres de la Tipografía Nacional y el Colegio se instaló en la antigua Casa del Águila, esquina situada al Occidente del edificio de tres pisos del Dr. Guerrero Montalván. Allí continuó hasta el año de 1909 en que, al estallar la revolución de Octubre de ese año, hubo otra vez de cerrar sus puertas, para reabrirlas en 1912; mediante contrato celebrado con el Lic. Santiago Ordozgoiti educadir español que ya había servido el puesto y cuyas dotes de maestro fueron siempre apreciadas. El 29 de Julio de aquel año aciago, al iniciarse el cuartelazo del General Mena, enmudecieron una vez más sus aulas y se clausuró el Instituto, para abrir de nuevo las puertas de su edificio, en manos ya de los Hermanos Cristianos, cedido por el Gobierno de don Adolfo Díaz.

         Al establecerse el Instituto Pedagógico, pareció que el Instituto había terminado su misión, no obstante, en el año académico de 1913 a 1914, surgió a la vida en la casa nacional que fue antes de don Salvador Lezama, sobre la 4ª Avenida N.O. y fueron directores: don Santiago Argüello, Trinidad Cajina y Pompilio Peña (Pbro.) y en 1916, fue trasladado a la esquina de Oriente, de la residencia de don Lázaro Parodi, extremo Occidental de la 4ª Calle N.O. En 1918 se le trasladó a la antigua casa de Lezama, donde estuvo hasta la destrucción de este edificio, en el terremoto del 31 de Marzo de 1931.

         Deprimido el país con aquella ruina, el Gobierno cedió la Dirección del Colegio a don Alejandro Sánchez, quien actuaba como Director el año anterior, manteniéndole el carácter de Nacional, pero sin retribución alguna, solamente proporcionándole casa, muebles y material de enseñanza. En esta época se alojó en la casa de dos pisos que tiene la Gota de Leche para trasladarlo seguidamente al edificio Lourdes, de los Hnos. Capuchinos, hasta salir en el año 1942 para llevarlo al edificio de la Escuela Normal.

         La denominación de Instituto Nacional Central “Ramírez Goyena” le fue aplicada después de la muerte (1927) del sabio maestro, que por más de cuatro décadas proyectó en la mente y el corazón de sus alumnos, las irradiaciones de su cerebro y las vibraciones de su noble espíritu, bajo el techo errante del Instituto Nacional Central, de que habló el decreto del 27 de Diciembre de 1891.

         Después de permanecer varios años en el edificio de la Escuela Normal Central de Varones “Franklin D. Roosevelt”, compartiendo el mismo techo con los alumnos de la Normal, en Mayo de 1953 fue trasladado al nuevo local que ocupa  hoy e inaugurado por el Excmo. Sr. Presidente de la República, Gral. Dn. Anastasio Somoza García, edificio que ha sido considerado uno de lso mejores de Centro América. Cuenta con aulas bien acondicionadas, gimnasio, piscina. Al iniciarse las labores en su nuevo local, el Instituto contaba con tres secciones de Primer Año y una sección por cada curso subsiguiente; su Director fue el Profesor Guillermo Rothschuh Tablada y su colaborador inmediato, el Profesor Julio C. Hernández.

         En la actualidad el número de alumnos ha aumentado a la cantidad de un mil seiscientos seis, repartidos en la siguiente forma: 11 secciones de Primer Año; 7 de Segundo; 5 de Tercero; cuatro de Cuarto y tres de Quinto. Es de notarse que año con año sus condiciones mejoran tanto en lo material como en lo pedagógico y metodológico, observándose la instalación de dos modernos Gabinetes de Física y Química, donde los alumnos de los dos últimos cursos realizan sus prácticas en dichas materias.

         El Gabinete de Biología, Anatomía y Fisiología está acondicionado en la forma posible para ofrecer el mejor servicio en el desarrollo de la materia correspondiente. Así también el departamento de Ayudas Audiovisuales “César Augusto Núñez”.

                   Actualmente en el campo deportivo el Instituto compite en los diferentes deportes: Basket (en el cual durante varios años ha logado conquista el campeonato), Base-ball, Foot ball y Voley-ball.

         Al aceptar como principio fundamental en la formación cultural del alumnado el Lema CIENCIA, HUMANISMO, LIBERTAD, lo hace porque considera que todo individuo en formación debe desenvolverse dentro de estos tres aspectos que hacen ciudadanos dignos de la Patria que les ve nacer. CIENCIA, para conducirlo hacia el logro de una profesión al servicio de la sociedad y mejoramiento y superación de sus instituciones. HUMANISMO, a fin de lograr se ponga en manifiesto en cada acto profesional un alto espíritu de ética en beneficio de la comunidad que le rodea y sobre todo establecer una justicia superior, respeto al derecho ajeno y fiel cumplimiento de su deber; y LIBERTAD, con el objeto de que sepan apreciar lo que es amor a la patria, lo que representan las instituciones sociales y políticas y sobre todo, sepan convivir en paz, amantes de su propia libertad, respetuosos de la libertad de sus semejantes.

         Así vive, así pervive y así va hacia el futuro esta Institución que sólo desea forma ciudadanos dignos del país, que aprendan amar a su patria amando a su Institución.

         HAN SERVIDO LA DIRECCIÓN DEL INSTITUTO NACIONAL CENTRAL “RAMÍREZ GOYENA” A PARTIR DE 1960 EN QUE ABRIÓ SUS AULAS, LOS SIGUIENTES MAESTROS:

         Don José Dolores Rodríguez; Dr. José Dolores Mayorga; Gral. José León Castillo; Lic. Santiago Ordozcoiti; Dn. Trinidad Cajina; Prof. Abraham Álvarez S.; Prof. Alberto Ramírez; Prof. Alejandro Sánchez; Prof. Moisés Gutiérrez Alfaro; Prof. Carlos de Sena, Dr. Leandro Espinosa Ortega, Dr. Ramón Romero, Prof Guillermo Rothschuh; Dr. Adolfo Altamirano; Dn. Augusto Mulet de Cambó; Dn. Macario Sagastume, Dr. Santiago Argüello, Pbro. Pompilio Peña; Profesor Trinidad González, Prof. Justo Pastor de la Rocha; Prof. Adán Robleto Peña, Lic. Ernesto Beltrán Díaz, Prof. Ignacio Fonseca; Dr. Mauricio Pallais L., Prof. Emilio Narváez García, Prof. César Augusto Núñez S., Prof. Reinaldo Núñez Sánchez.

PERSONAL ADMINISTRATIVO ACTUAL

         Reinaldo Núñez Sánchez, Rosario Román de Álvarez, Juan Doña Márquez, Manuel H. Castro Gaitán, Jaime Marín Largaespada, Julio Mora Vega, Mario Espinosa Fuentes, Carlos Cortés Cortés, Eduardo Amaya Ruiz, Dalmizi SiriasVargas, Juan Navarrete Loáisiga, Jaime Moreno Ponce, Saúl Zamora Morales, Adolfo Martínez Cole, René Urbina Mendoza, León Ruiz Amador, Jenaro O. Sánchez Ponce, Emma Cuadra de Zickbauer, Rosa González Vargas, Armando Arce Páiz, Luis Álvarez Chamorro, Gilberto Núñez Pérez, Humberto Montenegro Fajardo; Lorenzo Haymes Martínez, Carlos Castellón Pérez, Dr. Alfonso García Pérez, Alejandro Espinosa, Leónidas Ulloa Lanzas; Ricardo Vallecillo, Salomón Farach Ruiz.

---PERSONAL DOCENTE---

         Luis Álvarez Chamorro, David Andino Tercero, Francisco Buitrago Corrales, Enrique Castillo Masís, Esperanza Centeno Sequeira, Salomón Cortés Luna, Ramón Chow Díaz, Juan Doña Marquez, María Flores de Saballos, Ulises Fonseca Talavera, Ricardo Fuentes Montoya, Lorenzo Haymes Martínez, Pbro. Roque Iriarte Garmendia, Jaime Moreno Ponce, Óscar L. Montalván López, Manuel Olivares López, Arturo Pallais Calero, Esperanza Romero de Rocha, Jenaro O. Sánchez Ponce, Carlos Urroz Saravia, Francisco Guzmán Pasos, Violeta Barreto de Pérez, Carlo Castellón Pérez, Jorge Ampié Huete, Amadeo Arróliga Romero, Rafael Carrillo Díaz, Manuel H. Castro Gaitán, Claudio Contreras Contreras, Fernando Chavarría Robelo, Edmundo Díaz Ríos, Mario Espinosa Fuentes, Aníbal Fonseca Talavera, Edgardo Fuentes Montoya, Gloria García Parajón, Cipriano Orúe Mairena, Justino Pérez Duarte, Ana Ma. Sancam de Gurdián, José D. Sirias Vargas, Julio. H. Vargas Pérez.


          




domingo, 7 de junio de 2020

DEBATE SEMÁNTICO SOBRE EL SIGNIFICADO DEL NOMBRE NICARAGUA Y OTROS NOMBRES INDÍGENAS. Por: Carlos Mántica Abaúnza. 1963.


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DEBATE SEMÁNTICO

SOBRE EL SIGNIFICADO DEL NOMBRE NICARAGUA Y OTROS NOMBRES INDÍGENAS

Una carta de Carlos Mántica Abaúnza

En: La Prensa, 2 de Junio de 1963.

Sr. Pablo Antonio Cuadra
Ciudad.

Estimado Pablo:

         LA PRENSA del 12 de Mayo presentó en su segunda Sección Dominical un interesante artículo en el que el Doctor Alejandro Dávila Bolaños pasa revista a ocho diferentes versiones etimológicas del nombre Nicaragua, refutando las versiones siguientes y presentando una interpretación propia.

Nicaragua:

1ª. – Del misquito: Nicari: Tabaco; Arawala: río; “río del tabaco”.
. – Nahualt: Del Nahualt Xicali: jícara; Hua: tenencia, posesión o dueño: “los que son dueños de los jícaros”.
. – Del Nahualt: Nican: aquí; Nahualt: nahoa: “hasta aquí los nahoas.”
. – Nahoa-Españo. Nicarao-agua: “agua del cacique Nicarao”.
5ª. – Origen Sur Americano Antillano: Nec: guerrero; Arakaw: “guerreros Arawk”.
6ª. – Versión del Dr. Dávila Bolaños. Del Nahualt Nican: aquí; Atl:  agua; Hua: posesión o dueño; “los dueños del agua de aquí; los      que poseen los lagos de aquí”.

         Considero innecesario extenderme sobre la versión Misquita: Nicarawala; y la versión Nahualt Xicaligua puesto que esta no gozaron nunca de popularidad y son totalmente inadmisibles al sentido común.

         La versión Nican-Nahuatl que tu popularizaste merece todo mi respeto pero implica de parte de quienes así se autodenominaron, una clara conciencia histórica no sólo de sus orígenes sino de su alcance y limitaciones.

         Si recordamos que la migración Nahualt tuvo lugar a finales del siglo XI y que su avance hacia Nicaragua se efectuó a saltos distantes en varias generaciones el uno del otro, esta conciencia es poco probable. Como demostraré más adelante, los Nahoas bautizaron sus tierras, lagos y volcanes conforme sus características más sobresalientes y sus nombres geográficos se distinguen por su sencillez y objetividad.

         Considero innecesario extenderme más sobre esta interpretación puesto que según tu mismo me decías viste en la etimología Nican-Nahualt solamente un símbolo de nuestra realidad histórica, y al proponerla, hablaba el poeta y no el historiador.

CACIQUE NICARAGUA, NO NICARAO

         La interpretación Nicarao-agua: “agua del cacique Nicarao” o su variación Nicara-hua: “posesión o pertenencia del cacique Nicarao”, merece especial estudió por ser la versión que usualmente se enseña en todas las escuelas del país, a pesar de haber sido demostrada errónea por más de un autor. Con especial énfasis debo insistir en que el Cacique Nicarao no existió nunca sino que se llamó Nicaragua y la carta autógrafa de Gil González en el archivo de las Yndias, primer documento en que aparece el nombre de nuestra patria, dice Nicaragua clarísimamente. Comentando al respecto, el Padre Manuel Pérez Alonso, Doctorado en Historia en la Universidad de Georgetown, y sin duda alguna la mayor autoridad en Historia de América que tiene Nicaragua, me indicaba que es el historiador Gámez el inventor  de la palabra Nicarao sin que halla podido averiguar “de dónde sacó semejante cosa”. Es inadmisible pues, que se siga enseñando una versión históricamente inválida.

         Concuerdo con el Doctor Dávila Bolaños en que la etimología presentada por Don Alfonso Valle, Nec-Arawak: guerrero arawak o arawak: valiente, es inaceptable históricamente puesto que la migración Nahualt y la migración Arawak, si es que hubo alguna, tuvieron lugar en diferente siglos. (Debo contradecir al Doctor Dávila Bolaños e indicar que el vocablo Nec, si existe en Nahault. Por ejemplo: Necaliliztli. batalla o pelea; Nechapanquetzanini: presumido; términos ambos que se relacionan íntimamente con lo guerrero y lo valiente).

LA MIGRACIÓN ARAWAK

         Es lamentable que el Dr. Dávila Bolaños rechace la posibilidad de una migración arawak. Si bien no existen pruebas arqueológicas de esta influencia, esto se puede atribuir a que la supuesta migración arawak, según autores de gran prestigio, antecedió en varios siglos a las Nahualt-Chorotega, (según Schuller existió un gran phylum maya-chibcha caribe-arawak), y su procedencia no era de Cuba y las Antillas Mayores como pretende el Doctor Dávila Bolaños, sino que de la región del Orinoco donde tuvo esta cultura su núcleo principal, y de donde se bifurcara subiendo por las costas de Centro América y llegando a las Antillas a través de las Islas Bahamas. Los nombres Managua, Nicaragua, Manicaragua, Nicayagua, no existen únicamente en Cuba y Santo Domingo, sino que se repiten frecuentemente entre las tribus Arawak. Hasta principios del siglo XIX vivían en la región entre los Ríos Negro e Ica (latitud 3 sur, longitud 60 oeste) la tribu de los Managua (del grupo Arawa Pano) quienes estuvieron íntimamente ligados con la leyenda de El Dorado  y la Ciudad de Oro de Managua situada a la orilla del Lago Parima. Estos remontaban los ríos Jurubette navegando por el Río  Yquiari donde obtenían, para intercambio con las tribus de esa región, oro que negociaban luego en el bajo Amazonas. En el siglo VIII los Managuas se convirtieron en esclavistas para las Guayanas Portuguesas y Danesa capturando indios que cambiaban por mercadería europea. Más tarde fueron convertidos al cristianismo por los Padres Carmelitas. De ellos nos habla Izaguirre (1822), Riveiro de Sampaio (1825), Martius (1827), Acuña (1891).

         Pertenecientes al grupo Cama existió la tribu de los Nicaragua o Managuas que vivían a doce leguas del Río Ucayali (latitu 7 sur, longitud 74 oeste).

         De la fruta Managua de Maití nos habla Oviedo largamente describiéndola con lujo de detalles.

         No pretendo que los nombres Managua y Nicaragua sean de origen arawak pero critico la negación rotunda de que haya existido en nuestras tierras una cultura Arawak y quisiera recordar a los estudiosos la observación de Squier quien nos dice que “algunos de los nombres de lugares y objetos parecen tener relación con ciertos nombres peruanos. Así Mombacho, Momotombo y otros suenan como Mayobamba, Tambobamba. Sería interesante averiguar si existe relación entre las lenguas del Perú y Centro América”. Quisiera recordar igualmente a nuestros estudiosos que hemos menospreciado la importancia de las migraciones Sur-Americanas a Nicaragua, aun cuando un alto porcentaje de nuestra población indígena es de origen macro-chibcha, como lo demuestra el cuadro siguiente:

PHYLUM MACRO-CHIBCHA

                   GRUPOS

                   I. – Misumalpan
                   II. – Rama – Melchora (dialecto)
                   III. – Guatuso –Coribici
                            A. Misquito
                            B. Sumo
                            C. Matagalpa

                  TRIBUS

                   Subtribus y Sinónimos

                   A. – MISKITO
                   1.— Miskito
                   a. Misoko. Moscos, Moustiques. Moustiquais, Muskitoc, Mustic, Sambo, Makito.

                   2.— Tawira
                   a. Tawira, Mam… Cueta,
                   2. Mam… Cueta
                   c. Wanki
                   d. Baldam… Baymuna
                   e. Cabo

                   B. – SUMO

                   1. – Ulva
                   a. Uluaska
                   1. Ulua
                   2. Prinsu
                   3. Wulua
                   4. Galua
                   5. Uluwa
                   6. Ulawa
                   7. Culona
                   8. Wulua etc.

                   2. – Yosco

                   3. – Sumo
                   a. Tawhca
                   1. Tawhca
                   a. Taga. Tagua. Taguaca, Tahna. Teguaca, Teuko, Tao, Touco,  Thuaco, Toca, Towka, Toaca, Touzzka, Tanachka, Tuhuca, Towca, Tauca, Towa, Tuaca, Twaxka, Tucka, Towaska, Tucoa, Laku.

                   2. Lacu
                   3. Coco
                   4. Wasabane
                   2. Panamaca
                   2. Carawala
                   3. Tunki
                            c. Boa
                            d. Bawahoa
                            e. Kukra
                   1. Kukara, Kokira, Cookera, Cockerach, Cackera.
                            f. Tunia
                            g. Silam
                            h. Ku

                   C. – MATAGALPA

                   1. Matagalpa
                   a. Matagalpa
                   b. Mtagtalpa
                   c. Cacaopera
                   c. Chato (?)
                   d. Dule (?)
                   e. Pantasma (?)

LA IGNORANCIA INSISTE

         La Noticia del 29 de mayo precisamente trae un artículo de Don Agenor Argüello del que tomo las siguientes frases: “La corriente sureña del chibcha es casi inapreciable en Nicaragua… El Sur no tuvo grandes afirmaciones entre nosotros. En Nicaragua solamente se juntaron dos corrientes de cultura, tanto en lo precolombino como en el coloniaje. Ambas provinieron del norte, etc.” Tal afirmación es excusable únicamente dentro de la ignorancia  total que existe  en Nicaragua en lo concerniente a las culturas Sumo y Misquito. De ellos conservamos un legado considerable de cuentos, leyendas, poesía, música; vocabulario y gramática más o menos completa del Misquito y las tribus Sumo Uluaska y Tarawska, que es más de lo que se puede decir a favor de las culturas Nahuatlan y Otomangue en lo que concierne a Nicaragua.

NO FUERON “DUEÑOS DEL AGUA” LOS NAHUALTS

         La versión Nican-a-hua: “los dueños del agua de aquí” que presenta el Doctor Dávila Bolaños es etimológicamente correcta pero históricamente inválida ya que no consta que los Nahuas se hayan posesionado nunca en forma duradera de los lagos sino que por el contrario, los principales ciudadanos lacustres estuvieron en manos de los Chorotegas (Mangues). En la Pág. 66 de la Historia Natural y General de las Indias nos dice claramente Oviedo: “todas estas lagunas o lagos están poblados en la costas de muchas gentes, en especial de los Chorotegas”. Para ser más exactos las ciudades lacustres se dividían así:

                   I. – CHOROTEGAS
                            A. – Dirianes
                            1. – Salteaba (cacique Nequecheri)
                            2. — Managua
                            3. — Tipitapa
                            4. — Masaya
                            5. — Nindirí (cacique Tenderí)

                            B. – Nagrandanos
                            1. – Imabita
                            2. – Mateari

                   II. – NIQUIRANOS (Nahoas)
                            A. — Ometepe
                            B. — Zapatera

         Por otra parte el nombre Nicaragua hubiese sido aplicable a la tribu dueña de esos lagos y no a la región como tal.

PROPONE NUEVA VERSIÓN

         Finalmente, y sin pretender que esta versión sea más o menos aceptable que las escritas anteriormente, deseo presenta mi propia versión etimológica del nombre Nicaragua, Su bien carezco de la preparación histórica de los autores responsables de las versiones arriba rechazadas, supla mi ignorancia mi afán de encontrar una interpretación admisible por su sencillez, naturalidad y sentido humano.

         Anteriormente  comentaba que nuestros antepasados Nahoas elaboraron sus nombres geográficos según sus características más sobresalientes, distinguiéndose  por su sencillez y falta de abstracciones y simbolismos. Los siguientes ejemplos demuestran mi punto de vista.
        
         Asososca – Axoxouilli-ca – Abismo de aguas profundas o Xoxoouhquiatl –Aguas verdes, o Azul color de cielo.

         Nejapa – Nexatl-pa – Aguas de Lejía.

         Xiloá – Xiyoatl – Aguas que admiran o laguna admirable
        
         Tiscapa – Tezcatl-pa –   Espejo
        
       Cocibolca – Cochiua-atl-ca – Lugar donde se duermen las aguas.  (Remanso).

         Momotombo – Momotzyonyo – Cumbre hirviendo

         Masaya – Matzayan – Lugar de Piñas

         Las etimologías arriba indicadas se presentan aquí por primera vez. Las últimas tres en particular se consideran especialmente difíciles y son las más calurosamente discutidas. En artículos posteriores indicaré más ampliamente el significado su significado.
        
         Por su sencillez y credibilidad propongo la siguiente interpretación:

         Nicaragua – Nican: aquí; a: agua; junto a o a la par de. Por lo que

         Nicanauac – “Aquí junto al agua o aquí junto a los lagos”.

         Fray Alonso de Molina en su “Arte de la Lengua Mexicana y Castellana” nos explica que las partículas ytlan, titlan, ytloc, yxnauac, nauac, significan con el, cerca del, par de mí, conmigo, etc., y añade “allende desto, estas preposiciones significan: acerca o junto a alguna cosa. Ejemplo: otlan, ximotlati… siéntate junto a mí, o par de mi o cerca de mí. Y también dicen nixnauac o notloc-timoquetzaz – estarás junto a mí, etc.

         Así pues Atitla (Atl-itlan) y Nicaragua (Nica-anauac) significan ambos “junto al lago o junto al agua” y la misma repetición de esta etimología confirma su naturalidad.

         En esperas de tus comentarios, me suscribo.

         Afectísimo.

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lunes, 11 de mayo de 2020

LA UNAP: DATOS INCOMPLETOS QUE TRUECAN HISTORIAS Por: Eduardo Pérez-Valle hijo



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Liminar, por EPV h.:

    En el capítulo intitulado “La UNAP y su manifiesto”, localizado en el libro “El bienamado de Washington: Tacho Somoza (1896-1956)", elaborado por el Dr. Jorge Eduardo Arellano, segunda edición, febrero, 2019, puede leerse el siguiente párrafo: “Inscrito en el anticomunismo militante, habría surgido en Managua un efímero movimiento político: la UNAP… Integrado principalmente por jóvenes de extracción conservadora, tendía a la creación de un partido socialdemócrata o socialcristiano.”

    En la reconstrucción de historias existe mucho purgatorio; hacia abajo conducen los peldaños de equívocos puntillosos, porque no pocas veces, uno o varios documentos tomados como fuentes históricas pueden  conducir a conclusiones parciales o erráticas, las que mal entendidas o parcializadas pueden trastocar la verdad esencial. 

    Este tipo de caso puede identificarse en lo concerniente a la Unión Nacional Opositora, popularizada como UNAP.,  la cual constituyó una organización política de composición heterogénea que intentó tener presencia en el escenario político contrapuesto a los partidos políticos turiferarios del somocismo.

    La UNAP surgió a finales de la primera mitad del siglo XX. De militancia heterogénea, al fundarse tuvo la aquiescencia de personajes de ideologías disímiles. Apostaba a la lucha partidaria contra la rapacidad y el crimen de la dictadura somocista.

  Sin embargo, ese problema de conciencia, tuvo diversas indisposiciones. Subyacía la disociación, con origen en el contenido taxativo de la proclama fundacional y la diferente adherencia ideológica de no pocos miembros suscriptores de ese documento, que por cierto, no fueron veinticinco —como se afirma y repite—  los firmantes de aquel manifiesto, como fue publicado en campo pagado al diario La Prensa del 13 de octubre de 1949. (JEA, ob. cit. pág. 180).

   Era previsible que esa heterogeneidad de ideas propiciara la escisión de los miembros atávicos, de ideología conservadora y liberal, poniéndolos de regreso con la mirada hacia el tinglado prebendario de las paralelas históricas. El anquilosamiento de la UNAP surgió en razón del tipo de organización emprendida, una especie de entrelazado o hilandería de ideologías en donde no faltaron proclamas en las que también, más de algún ciudadano desde otro ángulo  creyó mirar, de manera encubierta, la hoz y el martillo.

   Muchos análisis sobre la UNAP., originados en documentos referidos sólo a una parte de su historia, carecen de esa exactitud que sólo puede provenir de un examen más amplio. Al paso de casi una década de fundada y a continuación extinta, la organización fue encasillada como de exclusiva tendencia pequeñoburguesa; no obstante, en cuanto a pensamiento ideológico en aquella heterogeneidad de miembros podría decirse que se rompió el molde.

    Setenta y cuatro ciudadanos  y no veinticinco, firmaron el Acta de Fundación de UNAP. Así lo respalda el documento conservado en nuestro archivo histórico, la Primera Acta de una serie elaborada por varios años, en donde los Secretarios fueron dos recordados personajes, Reynaldo A. Téfel Vélez y Rafael Córdova Rivas. Con este artículo publicaremos todas las Actas de esa época, al menos, las que están entre nuestros documentos históricos.

   Entre los fundadores destacan varios exalumnos y dirigentes universitarios de la clausurada Universidad Central de Nicaragua.

 Aquella palanca de primer género, multiplicó la fuerza con el concurso de jóvenes fogueados en la lucha ideológica antisomocista, entre ellos: Rafael Córdova Rivas, Reinaldo Antonio Téfel, Francisco Frixione, Julio Miranda Cortés, Uriel Sotomayor, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Eduardo Pérez-Valle; siendo Pedro Joaquín el único que empezó estudios en 1942 y culminó en la Escuela de Jurisprudencia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Por otra parte, también hubo destacados periodistas: Gustavo Adolfo Ortega, director  y redactor de la Revista Literaria “Orbe”; Manolo Cuadra Vega, escritor, columnista; Agustín Fuentes. El artista, publicista y caricaturista, Toño López, y otros.    

   La gran mayoría de aquellos personajes trazaron caminos según el  lugar primigenio de su arranque en la vida política, de esto queda constancia histórica en el “Mensaje de Unión Nacional de Acción Popular denominado “Al pueblo de Nicaragua”, firmado por el Consejo Supremo de la UNAP, que fue impreso en la Imprenta Democrática.

  Quienes están convencidos de tener conclusiones irrebatibles, olvidan que muchos esos episodios o reconstrucciones están circunvalados por obcecadas ideas o fanatismo atizados en tribunas de opinión. En ellas, no falta el fierro para marcar al rojo vivo; no obstante, la historia bien auscultada siempre mantiene peldaños en dos direcciones, o desciende o sube. Insistimos, en ese campo existen muchas aristas adyacentes con origen en las desavenencias políticas e ideológicas.

Sin discusión alguna, cualquiera que desee entender el origen y el curso de aquella organización política, integrada por ciudadanos de diversa procedencia económica, social e intelectual,  debe localizar el mínimo común denominador de aquel  pensamiento plural, distinguido por enfrentarse al somocismo, exigir democracia plena y refundación del Estado.

  En ese análisis habrá que resignificar no el planteamiento ideológico de aquella organización, sino el plan operativo conjunto para enfrentarse a Somoza García, los seguidores de aquel régimen y, a la Guardia Nacional. Estamos convencidos que, lejos del encuadre de “partido socialdemócrata o socialcristiano”, esos empujes organizativos fueron embriones en el tiempo.

Por dar un  ejemplo acendrado de aquellas participaciones, recordemos al primer mártir estudiantil, Uriel Sotomayor Ramírez, compañero de otra cantidad de ilustres personajes de la Universidad Central de Managua y, posterior miembro fundador de la UNAP.  

  El Br. Uriel Sotomayor permaneció diecinueve veces en las ergástulas de la dictadura somocista. Fue capturado y asesinado en la ciudad León después de finalizar una reunión con estudiantes de esa ciudad, Managua, Granada y León. Al permanecer en la cárcel y famoso centro de torturas “La 21”,  murió  con el cráneo destrozado por golpes asestados con la culata de un  fusil Garand. En aquella búsqueda de alternativas, Uriel Sotomayor militó en el Partido Liberal Independiente.

    Esa misma Generación Estudiantil del 44 (Universidad Central) no puede desvincularse de la UNAP. Hacia atrás, el 26 de junio del año 1944 cuando se efectuó en Managua otra gigantesca manifestación estudiantil de la Universidad Central, esos que en su mayoría fueron posteriores UNAPISTAS, sumaron otros sesenta y dos prisioneros políticos, de conciencia, condenados por los tribunales de justicia al servicio del somocismo; no sin antes recibir metralla y brutales golpizas frente a la Academia Militar; inscrita como la primera represión de la dictadura somocista en contra del movimiento universitario nicaragüense.

    En ese grupo de diverso origen político, económico y social, no hubo quien se creyera la quintaesencia. Como  ha sucedido con todo lo del tinglado político en Nicaragua, y en todas las organizaciones a través de la historia, siempre hubo desavenencias, salvables e insalvables, sin embargo puede decirse que entre muchos de esos ciudadanos fue incubado el relevo, para nuevas etapas y modalidades de combate a la dictadura somocista.

    Cada integrante de la UNAP era portador de historia propia. Uno de esos casos puede identificarse en don Pedro Turcios, padre del militante sandinista y miembro de la Dirección Nacional, Óscar Turcios Chavarría, asesinado en 1973 por la Guardia Nacional de Somoza.

    El dirigente sindical Domingo Sánchez Salgado, es otro ejemplo, el ciudadano al que nadie lograría superar en número de carceleadas, y que, además de unapista, fue diputado sandinista durante los años ochenta.  El destacado político conservador Emilio Álvarez Montalbán, Reynaldo Antonio Téfel exmiembro del “Grupo de los 12”; Arturo Cruz Porras, en julio de 1979, miembro de la Primera Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional y después, miembro del Directorio Político de la Resistencia Nicaragüense.

   Manolo Cuadra Vega fue otro unapista. Un referente de relevantes episodios de lucha antisomocista; quien, entre otras cosas, en 1957 gestionó el viaje de Carlos Fonseca al Festival Mundial de la Juventud, en Moscú. Agrego a Roberto González y  Eduardo Pérez-Valle, quienes están entre los mencionados en la referida declaración de Carlos Fonseca Amador, rendida en 1957, con apenas 21 años de edad,  ante el oficial interrogador de la Oficina de Seguridad Nacional de Somoza.

  El oficial interrogador fue Carlos García Caracas, y en esa respuesta a la pregunta que le fue realizada en el primer interrogatorio de 1957, ──ocho años después del Acta de fundación de la UNAP., en 3 de agosto de 1949 ──, Fonseca mencionó varios nombres, muchos de los cuales formaron parte de la UNAP.

  En aquel interrogatorio, esta fue la pregunta, y a continuación, la respuesta: “Nombre usted a todas aquellas personas simpatizantes comunistas que usted conoce o bien por referencias sobre que son simpatizantes comunistas”.

    “— En realidad yo me he preocupado por conocer los nombres de aquellas personas que simpatizan con mis ideas en el sentido de lograr la independencia y la liberación económica y política de Nicaragua. Entre esas personas están el doctor Enrique Espinoza Sotomayor, el doctor Adán Selva, el doctor Buenaventura Selva, el obrero Domingo Sánchez, el comerciante Gabriel Lau, el escritor Manuel Díaz y Sotelo, el dirigente obrero Roberto González, el doctor Alejandro Dávila Bolaños, el doctor Mariano Fiallos Gil, el escritor Eduardo Pérez Valle, el estudiante Silvio Mayorga, la escritora María Teresa Sánchez, el obrero dirigente sindical Francisco Bravo Canales, el escritor Emilio Quintana, el doctor Julio Miranda Cortés. He tratado de recordar todos los nombres de personas que yo llamo democráticos nacionalistas, y con los cuales trato yo de vincularme tanto para realizar tareas patrióticas como también para conversar acerca de temas intelectuales.”

   En cuanto a Reynaldo Antonio Téfel y Ernesto Cardenal; las opiniones del joven prisionero político y, décadas más tarde, fundador del Frente Sandinista, fueron: “...aproximadamente en 1953, cuando todavía tenía  yo 17 años, tuve simpatía por UNAP, y tuve relaciones con algunos dirigentes de dicha organización “Téfel no es el dirigente con que yo había pensado tanto, y lo mismo Ernesto Cardenal, pero estos señores me hablaban muy mal del marxismo, todo lo cual me llevó a pensar que a lo mejor había algo bueno en el marxismo. Yo miré que UNAP junto con sus dirigentes nacionales tenían demasiado bienestar económico, era demasiada perfumada, aburguesada, por lo cual mis simpatías terminaron”. Los hechos refrendaron otra cosa. Ambos dieron  batalla contra la dictadura somocista y, luego, después del 19 de julio, convinieron en formar parte del nuevo gabinete. Ministro de Turismo y Ministro de Cultura, respectivamente. 

    Lo único cierto es, que al final, muchos que formaron parte de la UNAP., se reencontraron en aquel 19 de julio de 1979, con la idea de construir un mejor país, pero debe admitirse que las ideas quedaron en la intención. Aquello, por diversas razones, no llegó ni a la mitad del camino. Las ideas básicas de la gobernanza democrática se tornaron en todo lo contrario, en privanzas y proscripciones de todo tipo. En ese proceso participaron muchos de aquellos que fueron políticos antisomocistas, entre ellos, Ernesto Cardenal, Reynaldo Antonio Téfel Vélez, Rafael Córdova Rivas, Octavio Caldera.

  El tiempo transcurrido desde esos episodios de lucha antisomocista hasta el 2020, bastan y sobran para resignificar que lo ideológico de aquella organización política, lejos de los encuadres de “partido socialdemócrata o socialcristiano”, era acertada. El error estribó en esa sumersión de descalificaciones. Si estuvieran en estos tiempos, arrancarían por aceptar que, ni la Revolución del 48 en Francia realizó los postulados del Manifiesto Comunista, y la Revolución de Octubre siempre fue el privilegio de unos cuantos por encima de todo el pueblo. Stalin con el primer "Gulag" creado en 1930, en donde millones de personas fueron enviadas a morir en trabajo forzados, tanto parecido o igual a los campos de concentración nazis (Konzentrationslager), creados a partir de 1933.  Basta con echarle una mirada a Putin, para entender las supuestas grandes victorias del socialismo a partir de 1938.  Así llegó el inexorable derrumbe de los países localizados al Este  de la “Cortina de Hierro”. 

   UNAP intentó despertar conciencia social y organizar al pueblo. Un pueblo en extremo difícil y urticante. Otros, en desacuerdo, eran de trayectoria partidaria pendular; así nació, entre esos desacuerdos, el Partido Renovación Nacional, que al final, fue un “derivado unapista”. Esa es la Historia, con episodios tan controversiales pero innegables. Casos individuales y grupales.

   Con el propósito de ilustrar basta otro caso particular y relevante en la determinante lucha  antisomocista, al que, la ascendencia y comodidad pecuniaria no impuso ningún freno. Decimos lo anterior, porque siempre hubo prejuicios vinculados al origen de cuna. Perniciosa analogía relacionada a la participación antisomocista bajo el distintivo de los apellidos, a decir, en el ayer cercano fueron estremecidos los Téfel, Córdova, Frixione, Quadra, Vivas, y otros, en el futuro inmediato se escucharon, Cuadra, Chamorro, Lacayo, Carrión, y más.

   Aunque no pertenezca a esos embriones de los años cuarenta y cincuenta, bien vale recordar a Carlos Agüero Echaverría, exalumno de la Universidad Centroamericana, quien asumió la coordinación de la guerrilla del Frente Sandinista en la montaña. Ese joven universitario cuya compañera de vida fue la guerrillera Claudia Chamorro Lacayo, fue hijo de de don Carlos Agüero Rocha y, sobrino del polémico y recordado político nicaragüense, Dr. Fernando Agüero Rocha, quien inició el derrotero político en la Universidad Central.

   Sigamos con el entretejido. El asunto ideológico tuvo mayor efervescencia cuando un reducido grupo, de dirección, publicó el documento “El Estado popular en la idea unapista”; un pronunciamiento interesante por la manera sencilla de plantear las cosas. Ese documento suscitó el debate interno, sobre todo, con los que decían estar más a la izquierda. En la organización, unapista, también hubo diversidad con mínimo común denominador, así lo hacen constar las Actas, como tal puede recordarse el ingreso del joven Tomás Borge Martínez, a quien la UNAP delegó tareas de coordinación en la ciudad de Managua.

    En la historia no puede haber vacíos ni especulaciones, a los hechos con la verdad. Por tal razón, hemos localizado las Actas de la  UNAP, y en esta entrega las disponemos al público lector. En algo han de abonar para entender que la historia siempre es, una sumatoria de ideas y eventos. 


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U.N.A.P.

DECLARACIÓN DE LOS FUNDADORES


“Unión Nacional de Acción Popular – UNAP – tiene el fin de realizar un nuevo Movimiento Popular, genuinamente nicaragüense y centroamericano, profundamente humanista, e inspirado en principios netamente revolucionarios. Un movimiento de renovación y reconstrucción nacional, que liberte al pueblo nicaragüense de la miseria material y espiritual en que se encuentra. Un movimiento propio que despierte un renacimiento en los obreros y campesinos, y en todos los otros grupos sociales que integran la comunidad nacional.

         Tenemos plena conciencia de que nuestra obra no es de meses sino que de años y que no podrá realizarse sin un espíritu de sacrificio, de lucha y de cooperación.

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES

1º.- Nosotros creemos que el hombre no es un simple individuo o átomo del Estado, sino una persona humana, libre, con dignidad propia, con derechos y deber naturales, sociales y políticos inalienables, y  que viviendo dentro de organismo e instituciones naturales y sociales, es centro del Estado y de la Economía.

2º.- El Movimiento lucha por el establecimiento de un Estado Popular organizado según los principios modernos del Derecho, en el cual exista una subordinación de los intereses individualistas y partidistas al interés nacional, un estricto saneamiento administrativo,  y una ordenación democrática de las actividades políticas, económicas y culturales de los ciudadanos, de los grupos,  y del Estado, hacia una realización plena del bien común.

3º.- El Movimiento fomenta  y defiende el patriotismo nicaragüense y  el nacionalismo centroamericano. No está vinculado a ninguna organización internacional y rechaza cualquier corriente extranjerizante y especialmente los imperialismos francos o disfrazados. Cultiva la hermandad americana y la universalidad fraternal del género humano.

4º. - Nosotros luchamos por la formación de una conciencia nacional y creemos en el resurgimiento y superación de Nicaragua, no podrá realizarse mientras esperemos la salvación de afuera. Solo la fe en nuestros propios valores  y nuestras propias fuerzas puede consumar la liberación popular y la independencia política y económica del país.

5º.- Nuestro Movimiento asume la actitud de un organismo en lucha contra toda práctica e idea antipatriótica, y contra todo aquello que oprima o rebaje al pueblo, tanto en lo moral como en lo material.

6º.- Repudiamos enérgicamente todas las formas de totalitarismo nazista, comunista o fascista y nos declaramos por una renovación democrática, integral y constructiva.

7º. - Queremos una Nueva República orgánica y funcional, establecida sobe la base de instituciones autónomas –municipio, universidad, sindicato, cooperativa, etc. — que destruya el sistema centralizador de poderes y actividades.

8º. - Creemos que es necesario que el Estado intervenga en la economía nacional, siempre que el bien común y en justicia social lo exijan.

9º.- El trabajo como acto necesario para satisfacer las necesidades humanas y de expresión de la personalidad es intrínsecamente noble y digno; por consiguiente, proclamamos que deben ser respetado y protegidos los que lo ejerzan y los derechos que se derivan de su ejercicio.

10.- Lucharemos cívicamente por la realización de la justicia social y por la estructuración profesional del trabajo, sobre la base de la sindicalización libre y democrática, expresamente socio-económica y apolítica.

11.- El Movimiento quiere una extensa difusión de la propiedad y proclama que ella debe ser limita por su función social y por las necesidades del bien común nacional.

12.- Como solución al problema rural proponemos un agrarismo cooperativo que proteja a la pequeña finca familiar, apoyada por una política crediticia. Creemos que se debe fomenta la colonización de tierras baldías con técnica e implementos agrícolas modernos, tanto con nacionales como inmigrantes campesinos europeos extranjeros.

13.- El movimiento trabajará por el perfeccionamiento técnico de las comunidades indígenas.

14.- El Movimiento difundirá el cultivo y el amor a la tierra y alentará el espíritu campesino y folklórico con el fin de reintegrar al pueblo nicaragüense la conciencia de su propia personalidad nacional.

15.- Declaramos enfáticamente que nuestro fin primordial no es la conquista del poder público sino la reconstrucción nacional y el resurgimiento de  una patria grande y libre. Renacimiento que hemos de llevar a cabo con la práctica constante de nuestros principios fundamentales y de nuestros derechos y deberes cívicos, con la educación y alfabetización del pueblo y con realizaciones concretas en los diversos planos de la vida nacional.

Testado.- reforma de los partidos tradicionales o a la = no valen.


Páginas 5, 6 y 9 del Libro de Actas





FIRMANTES EN LA CREACIÓN DE LA UNAP


1 – Emilio Álvarez Montalván
2 – Jerónimo Álvarez Rodríguez
3 – Álvaro Córdova Rivas
4 – Óscar Blanco
5 – Rafael Córdova Rivas
6 – Arturo J. Cruz
7 – Fernando J. González
8 – Manolo Cuadra
9 – Guillermo Cajina
10 – Pedro J. Chamorro Cardenal
11 – Edmundo Fonseca
12 – Francisco Frixione
13 – Agustín Fuentes
14 – Rafael Gutiérrez
15 – Andrés Largaespada
16 – Toño López
17 – Fulgencio Meza
18 – Julio Miranda Cortés
19 – Santiago Miranda Peralta
20 – Gustavo Adolfo Ortega
21 – Eduardo Pérez-Valle
22 – Guillermo Ramírez
23 – Porfirio Solórzano M
24 – César Augusto Selva h.
25 – Emilio Molina
26 – Antonio Téllez
27 – Felipe Valenzuela
28 – Reinaldo Antonio Téfel
29 – René Vivas Benard
30 – Julio C. Rodríguez R.
31 – Pedro R. Quadra A.
32 – Jaime Montealegre
33 – César Augusto Núñez
34 – Ernesto Cruz
35 – Pablo Martínez Navas
36 – Raúl Sánchez Mendoza
37 – Alí Zamora
38 – Rodolfo Guillén D.
39 – Guillermo Casaya
40 – Gonzalo Cuadra h.
41 – Miguel Ángel Bonilla
42 – Guillermo Miranda H.
43 – Samuel Castro
44 – Andrés Ruiz R.
45 – Julio Ernesto Gutiérrez
46 – Carmen Membreño
47 – Víctor M. Mendoza
48 – Carlos Ortega Mayorga Téllez
49 – Agustín Avilés
Segunda Línea:
50 – Adán Cajina Ríos
51 – Horacio Ruiz
52 – Juan Santiago Carlos Caligaris
53 – Carlos José Solórzano
54 – Pedro Turcios R.
55 – Alejandro Zelaya Páiz
56 – Eduardo Rivas Gasteazoro
57 – Guillermo Espinal
58 – Enrique Frixione
59 – Ricardo Bermúdez P.
60 – H. Medina Aranda
61 – Rafael Alonso
62 – Mario Cajina
63 – Roberto González M.
64 – F. Chavarría P.
65 – Mario Cajina
66 – Agustín Obando
67 – Domingo Sánchez
68 – Manuel S. Orozco Bolaños
69 – Víctor M. Somarriba
70 – Pedro Joaquín Mayorga
71 – Carlos Mairena S.
72 – Guillermo Marenco L.


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ACTAS DE LA UNAP - EN ORDEN CRONOLÓGICO

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Continuará...