viernes, 17 de febrero de 2017

MANOLO CUADRA: "...LA HISTORIA ES PROSTITUTA Y LA CRÓNICA PROXENETA"

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MANOLO CUADRA, 1935
28 años de edad

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Liminar, de Eduardo Pérez-Valle h., Director y Editor del Blogspot:

Otro inextinguible de nuestra historia nacional es Manolo Cuadra Vega, el que ha sido transfigurado o quizás aproximado en ese ambiente festivo, poético-literario del XIII Festival Internacional de Poesía que acontece en la ciudad de Granada, Nicaragua; digo esto porque a Manolo no debemos encontrarlo o conocerlo solo por intermedio de su poesía y prosa; en ese medio existe el riesgo inevitable que, sobre el poeta recaiga cierto desdoble, es decir, que siempre hará falta el calibrado testimonial de terceros contemporáneos, donde no hay cuota válida del  presente sino del ayer distante.

Al reencontrarlo es necesario ascender a la dimensión humana del “Poeta de los descamisados”, trascender, ir más lejos de lo que expuso o dejó al descubierto con su poesía y prosa. Manolo advertía: “La Historia es prostituta y la Crónica proxeneta”.

Al ingresar en busca de recuerdos, frente a esa barrera del tiempo escurrido, que  impide escuchar de viva voz a los que en algún momento fueron sus amigos en la suerte favorable o el infortunio del devenir incierto, conviene compartir esta entrega conmemorativa auxiliada de algunas memorias precisas de aquellos que lo conocieron. La reunión de esos tributos, de descripción hiperrealista, siempre permite retrotraerlo desde esa inclinación natural hacia el bien común, que le era propia.  

MANOLO CUADRA Y EDUARDO PÉREZ-VALLE, 1947

En nuestro propósito prefiero no hacer párrafos con citas parciales de lo que fue dicho acerca de nuestro inefable Manolo, por lo tanto es apropiado dejarlo expuesto a través de los textos completos (olvidados o poco conocidos) que fueron elaborados por aquellos que compartieron alguna de las etapas de su vida y, con propiedad lo trajeron a la memoria.  

Siempre asocié episodios en la vida de Manolo Cuadra por intermedio de mi padre, el Dr. Eduardo Pérez-Valle, pero además, una de mis tías, doña  Sara Arana Valle era la esposa del Dr. Gilberto Cuadra Vega, hermano de Manolo. Precisamente, cuando el pueblo acompañó a Manolo hasta su última morada, el cortejo fúnebre detuvo la marcha en la famosa Radio Mundial, propiedad de mi tío, Don Manuel Arana Valle, allí le tributaron un homenaje con micrófono abierto.

Entre las diversas e incesantes batallas político-ideológicas de este personaje, no faltó su recia presencia intelectual en el escenario de la Universidad Central, de Managua,  liderada por los estudiantes de la Generación del 44; Manolo siempre mantuvo estrecha relación con los encargados de los periódicos: “El Universitario”, “Avanzada” y al final, un número de “Patria Libre”; los tres periódicos fueron órganos oficiales del Centro Universitario que casi logró poner al borde del colapso al régimen dictatorial de Somoza García. 

MANOLO CUADRA Y AGUSTÍN FUENTES (1947)

En especial, entre mi padre y Manolo hubo una relación ideológica, de notoria y amplia propensión intelectual. De esa época es una de las fotografías, en  donde se observa a Manolo Cuadra y Eduardo Pérez-Valle caminar con pasos apresurados por las antiguas aceras de la vieja Managua de 1947. Otro documento de los 40s., extraído  de nuestra Fototeca, muestra a Manolo en compañía del veterano periodista Agustín Fuentes (“Fuentito”).

Lo antedicho viene a propósito de presentar, primero, los obituarios publicados al día siguiente de su muerte; a continuación hemos seleccionado tres semblanzas, a saber: Segundo Aniversario de Manolo Cuadra: Boceto de un hombre. Por Rolando Steiner (15/11/59); Recordando a Manolo Cuadra. Por Miguel Ángel Borgen (Mabo) (1/3/81); Manolo y su encuentro con la muerte. Por: Fernando Centeno Zapata. (18/11/62).

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TENGO MIEDO

                   Ya había pensado algún día morir olímpicamente ante un pelotón de soldados, frente a un público numeroso donde hubiera diplomáticos, vendedores de lotería, fotógrafos y señoritas de la buena sociedad aficionadas a los fusilamientos. Hasta llegué a elegir para el evento, algún epigrama feliz, destinado al mármol conmemorativo. No se logra cuanto se quiere. Estaré solo en esta hora suprema. Nadie acogerá la ocurrencia de mi verbo lapidario. Ni la gallardía de mi perfil heroico. Sin embargo, busco una frase que me haga inmortal, una palabra llena de tremenda potencia y secular resonancia.

            MANOLO CUADRA

OBITUARIOS -  1957



EL GRAN DIARIO
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Ayer se enterró el poeta y escritor Manolo Cuadra

         Antier tarde dejó de existir en esta ciudad el exquisito poeta vanguardista don Manolo Cuadra.

         En la Sala de Actos de Radio Mundial tuvo lugar ayer en la mañana un acto de solemne  y sentimental como homenaje póstumo a su memoria. Desfilaron ante el micrófono los mejores recordatorios de su poesía y de su prosa.

         Manolo Cuadra experimentó a su paso por este mundo las amarguras de la ingratitud  y la incomprensión, que no lograron doblegarle su carácter de indomable hombría. Supo de las horas del vivac en las montañas segovianas, organizado en el ejército; mas, la realidad de un patriotismo bien sentido en su corazón de nicaragüense lo enfiló por los rumbos del honor y el sacrificio, buscando la grandeza de su patria en los más altos y claros cielos del pensamiento.

         Largo padecimiento le doblegó a la postre, para seguir viviendo en el recuerdo a través de su exquisita prosa y  de su poesía vibrante  y valiente.

         EL GRAN DIARIO deplora la muerte de Manolo y cumple con el deber muy sentido de expresar su dolor a sus familiares que hoy lloran su deceso.

         En el Cementerio de esta capital fueron sepultados sus restos en medio de numeroso acompañamiento de amigos e intelectuales.

NOVEDADES
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Falleció ayer el gran poeta Manolo Cuadra

         A las cuatro y 20 minutos de la tarde de ayer falleció en esta capital, el Poeta Manolo Cuadra, después de prolongada enfermedad que logró –por fin— doblegar la rebeldía de su enorme resistencia física.

         Muere Manolo Cuadra a la edad de 50 años, cuando estaba considerado como uno de los más grandes poetas nicaragüenses de los últimos años. Cuadra es la figura máxima del movimiento poético nicaragüense de los últimos años y legítimo exponente del intelecto de avanzada en prosa y verso.

         Manolo Cuadra deja numerosas obras escritas y centenares de poemas dispersos en diarios y revistas. Entre sus mejores libros se destacan: “Contra Sandino en los Infiernos”, “Itinerario de Little Corn Island” y “Almidón”.

         Los funerales de Manolo Cuadra se efectuarán en la tarde de hoy, saliendo el cortejo fúnebre de su casa de habitación situada del Cine Alameda, media cuadra al lago.

LA PRENSA
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         Después de una larga enfermedad que sufrió con admirable entereza y de la cual extrajo, con su fina espiritualidad, todo el provecho para su gran alma cristiana, ayer al cerrar nuestra edición –cuatro y quince minutos de la tarde— entregó su alma al Creador: Manolo Cuadra.

         Al golpe de la noticia, no por esperada menos dolorosa, sentimos como un vasto silencio en todo lo que él amó en nuestra tierra. Como un gran vacío para la belleza, para el canto y para las normas altas de hombría que él estableció en su vida de luchador y de poesía.

         Muere un poeta no solitario, sino poeta de amigos. Si su canto tuvo, como ningún otro, lectores;  su persona tuvo, como pocos, el don de la amistad. Su muerte es un luto que se extiende amplísimamente por toda una larga teoría de amigos que lo lloran. Apenas minutos después de su muerte sonó el teléfono incesantemente,  y sigue sonando mientras escribimos, trayendo, entre lágrimas, la fatal noticia por todos lamentada.

         Su último, mejor y Gran amigo que conquistó con una muerte ejemplar fue Dios. Se entregó a él con una lucidez y una pronunciada poesía de quien vivió del pensamiento y de la belleza.¡Que su alma goce de la Verdad , del Bien y de la Belleza Infinita en nuestra oración en este instante triste para los que le quisimos y admiramos con fervor!

         Y nuestro más sentido pésame para su padre, esposa y hermanos que lloran inconsolables el gran poeta desaparecido.

FLECHA
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MURIÓ AYER MANOLO CUADRA

         Sus funerales será esta tarde. Duelo literario.

         Pocos momentos antes de cerrar esta edición nos llega la dolorosa noticia de la muerte de uno de los grandes poetas y escritores de Nicaragua: Manolo Cuadra.

         Murió un poco después de la cuatro de la tarde, víctima de terrible dolencia y sobre la cual el pronóstico médico era fatal.

         Manolo Cuadra fue colaborador de FLECHA. Al retorno de Costa Rica, donde estuvo exilado por varios años, iba a trabajar en el diario, pero su estado de salud no se lo permitió.

         Sea esta breve nota en que anunciamos con dolor la muerte de Manolo Cuadra, un anticipo del homenaje póstumo que le tributaremos mañana en nuestras columnas. Mientras tanto reciba la familia doliente nuestro pésame.

         Sus funerales serán hoy por la tarde y el cortejo fúnebre saldrá de su residencia por el Cine Alameda.

LA NOTICIA
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         El poeta Manolo Cuadra murió ayer tarde

         Ayer a las 4 y 15 minutos de la tarde entregó su alma a Dios el gran poeta nicaragüense Manolo Cuadra, en esta capital.

         Las letras nacionales están de duelo.

         Presentamos nuestro pésame a su viuda doña Edda Ayala, a sus hijos Manolo, Pablo y Antonio; a su padre don Manuel Antonio Cuadra y a sus hermanos don Luciano Cuadra, don Ramiro Cuadra y señora, don José Cuadra y señora, Dr. Gilberto Cuadra y señora, doña Merceditas  y doña Julia Cuadra y a sus sobrinos Mario Cajina Vega, Chéster Noguera y demás familia doliente.

         Dos horas antes de su muerte habíamos escrito las siguientes líneas:
LA AGONÍA DE MANOLO

         Lo fatal que venía cerniéndose sobre la vida del más raro de los poetas contemporáneos de Nicaragua, Manolo Cuadra, comenzó a consumarse ayer a las 10 de la mañana, hora en que Manolo, como cariñosamente se le llamaba en todo el país, entró en agonía, en su hogar de esta capital.

         Desde su regreso, hace algunas semanas, procedente de Costa Rica donde estuvo desterrado por el gobierno de Nicaragua durante dos años, durante los cuales el emigrado Manolo halló trabajo en la Redacción del diario “La República”, el poeta nicaragüense puede decirse que ha estado en constante gravedad, mitigadas por el cariño de su familia y amigos.

         En Costa Rica le fue practicada una operación muy atrevida por el eminente cancerólogo doctor Otto Chacón, quien le extrajo un cáncer de un riñón, a raíz de la cual el cirujano operante estimó que el paciente tendría alrededor de unos 8 meses más de vida. El plazo se ha cumplido y el desenlace inexorable era ayer cuestión de horas. Le aparecieron nuevos cánceres en un pulmón y en el estómago, con dos cráters (sic).

         Manolo Cuadra, de más o menos 50 años de edad, después de Lino Argüello ha sido el más raro entre los poetas contemporáneos nicaragüenses. De mentalidad genial, creador de imágenes nuevas, de giros atrevidos, en los cuales la belleza a veces se contagia de cierto cinismo para producir un conjunto de poderosa originalidad lírico-literaria. Manolo tenía una manera muy personal, netamente suya, de escribir. Tenía dentro de lo relativo, afinidades con Paúl Verlaine, Arturo Rimbaud, entre los franceses, y con ciertos aletazos de águila en las estrofas como las de Porfirio Barba Jacob.

         Fue raso, “cuque”, radioperador y hasta Sargento de la Guardia Nacional de Nicaragua. Peleó contra Augusto Sandino. Pero la disciplina militar no la pudo soportar su carácter bravío. Por último dejó el rifle y se dedicó a escribir versos y prosas geniales y a pelear algunas veces como un cacique indomable.

         Recordamos sus libros, siguientes: “Contra Sandino en la Montaña”, (antes se llamó Contra Sandino en los Infiernos”), “Almidón”, “Itinerario de Little Corn Island” y “Tres Amores”. Este fue el último impreso.

         Quedan inéditos sus libros “Días de Hospital”, escrito después de ser operado en San José de Costa Rica y una “Biografía de Sandino”, el cual parece que la dejó guardada en Costa Rica.

         En su libro “Biografía de Sandino”, persona que leyó dice que Manolo dejó escritas estas palabras: “El único error que creo cometí en mi vida fue haber empuñado el rifle para pelear contra Sandino”.

         Deja pues Manolo Cuadra unos tantos libros de prosa y de versos, fruto de su temperamento inquieto, de su corazón valiente, desprendido y generoso, de su mentalidad genial, de su espíritu despreocupado, rebelde como el Quetzal indio.

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- I -

SEGUNDO ANIVERSARIO DE MANOLO CUADRA: BOCETO DE UN HOMBRE

Por: Rolando Steiner*

“LA MUERTE ES LO ABSOLUTO PUNTUAL”, escribió un día Manolo Cuadra sobre una descuidada pared de cal. Y la Muerte es la única que puede presentarnos, íntegramente, la vida de un hombre. Veremos a través de ella, como en un raro brillante, fallas, luminosidades, ángulos y aristas.

...Y,  ¿de la vida de Manolo Cuadra, qué...? ¿Existe alguien que pueda definirla en un simple epitafio? Difícilmente. Y sin embargo, pocas biografías nicaragüenses resultarían tan fascinantes como la suya. Porque Manolo Cuadra no es únicamente el poeta, el político, el amigo, el tímido, el intransigente, el hipocondríaco, el atleta seudo-exhibicionista, el héroe; ni solamente el comunista, el católico; el santo o el diablo en suma. Ningún hombre es absolutamente algo. Y en el caso particular de Manolo Cuadra, esta verdad se cumple cabalmente.

Pero entonces, ¿cómo obtener un concepto global de su personalidad?, ¿qué hay de común en cada una de sus actitudes tan diversas?

Creo que es su vigencia ante cada situación histórica del país, sea ésta literaria, política, social o deportiva. Porque ningún otro hombre en Nicaragua, como Manolo Cuadra, ha vivido más de acuerdo con su tiempo: Luchará contra Sandino en los infiernos de Las Segovias; luego, en larga guerra cívica luchará contra Somoza. Será de los primeros idealistas enamorados de las ideas sociales que agitan al país en 1936 y también uno de los primeros confinados por esa misma causa. Antes, inscribe su nombre en el Manifiesto de la revolución literaria de 1928, llamada  ahora de “VANGUARDIA”, y sus poemas llenos de sorprendentes metáforas inspiradas en la mecánica de su época, lograrán conocer una prematura popularidad. Será después, el mejor cronista deportivo que haya conocido Nicaragua, adicto permanente del boxeo.

Pero es de sus columnas “CON DDT” y “SANTO Y SEÑA” donde el sentimiento de protesta popular alcanzará su más sensible expresión, hasta convertir el nombre del escritor en símbolo de resistencia cívica permanente. Actitud que será sometida siempre a continuas prisiones, confinamientos y destierros, que irán, poco a poco, debilitando su resistencia física, pero no su espíritu.

Desterrado en Costa Rica, y enfermo de cáncer, en 1957, Manolo Cuadra se enfrentará con la urgencia de su hora y tomará, una vez más, la actitud lógica: morir cristianamente. El mismo poeta lo declara en una de sus últimas cartas: 5 de Mayo de 1957:

...“Sé cuál es mi situación. Hoy en la tarde me confesaré. Yo soy católico. Profundamente religioso, en una palabra y aunque no haya utilizado, para demostrarlo, las actitudes escultóricas, del culto, --arrodillarse, santiguarse--- prefiero, a la árida frugalidad artística de otras religiones, los símbolos católicos. Dios es inevitable. He sentido la religión, no como una superestructura, sino como mi propia realidad biológica. Y la ciencia será inferior a la religión mientras no contenga esa poesía que se desprende del misterio...”

Y el 14 de Noviembre del mismo año, en Nicaragua, morirá Manolo Cuadra, confortado por la solemne Liturgia Católica, que tanto le conmoviera siempre. “La muerte es lo absoluto puntual”.

Si un día alguien escribiera la biografía de Manolo Cuadra, descubrirá en ella, no únicamente la historia de un hombre, sino también, parte esencial de la historia de un pueblo, Nicaragua, en sus más diversas y apasionantes actitudes. Porque ningún otro hombre ha vivido más de acuerdo con su tiempo y con la urgencia de su tiempo, que Manolo Cuadra. Y vivir es manifestarse. Dar fe del tiempo.

Noviembre de 1959.
 * Publicado en La Prensa, 15 de Noviembre de 1959.     

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- II -

RECORDANDO A MANOLO CUADRA

Por Miguel Ángel Borgen*

Los periodistas revolucionarios de ayer y de hoy, no debemos olvidar las luchas y sacrificios de colegas de antaño, ya desaparecido, muchos de los cuales dejaron una honda huella de patriotismo y fueron víctimas de privaciones y sufrimientos durante la larga dictadura de los Somoza.

Manolo Cuadra fue uno de estos hombres de letras a quien los que lo conocimos no podemos olvidar; y los que no lo conocieran, por lo menos debieran de conocer algo de u vida y de los que significó dentro del marco de la extensa lucha que libró el pueblo de Nicaragua hasta sacudirse el yugo del somocismo y todo lo que ello representaba. Manolo Cuadra consagro lo mejor de su juventud a combatir el somocismo en una lucha desigual donde casi siempre resultaba el perdedor.

No fue sino hasta que el patriota Rigoberto López Pérez ajustició al tirano que se sintió vengado, y su venganza fue también muy propia de su carácter y de su dignidad humana.

Cuando estaba en Costa Rica, padeciendo de uno de sus muchos destierros, le llegó la noticia del ajusticiamiento del dictador. Sus amigos le pidieron que escribiera sobre la vida dictatorial de Somoza, por el daño que le había causado y él respondió: “Yo no le pego a los muertos. Somoza me golpeó muy duro, pero yo también los golpeé cada vez que me fue posible”.

Manolo Cuadra en su largo recorrido de periodista y columnista, --su mejor arma, fue amigo de los pobres, de los desvalidos, al extremo que se llegó a conocer como el “poeta de los descamisados”. Sus amigos fueron los vendedores de lotería, los lustradores, los cocheros y taxeros, las verduleras del mercado, los habitantes del barrio “Los Pescadores”, los reporteros explotados y los picados que visitaban la cantina de Panchito Melodía o el Petit-Café, frente al Parque de Candelaria.

Su columna “Santo y Seña, Suceda lo que suceda, la dictadura caerá”, fue su mejor trinchera para golpear al dictador  ya todo lo que representaba.

Manolo empleaba una prosa sabrosa, de fácil digestión para todos los sectores; y en ella imprimía los más virulentos ataques al régimen, lo que le valió innumerables encarceladas, destierros, culata y hasta confinamiento, pues fue uno de los primeros confinados a Corn Island, por “comunista”, allá por los años 1937 y 39. A Manolo llegó a considerársele como el preso profesional pues cuando no estaba encerrado, estaba desterrado por algunos de sus “santos y señas”.

En los destierros que sufría Manolo, como pobre que era, siempre lo sacaban del país a pie, y no en avión, como hacían los políticos opositores de su tiempo. Las veces que la Guardia lo puso en las fronteras, por órdenes del tirano, lo hacían con lujo de violencia. Un tal capitán Acevedo, fue un jefe de patrulla que lo dejaba en las fronteras sur o norte, siempre a base de culatazos en la espalda y en los riñones. Estos culatazos –que fueron la receta diaria del somocismo, le produjeron el desgarramiento de un riñón, llegando a vivir sus últimos años con sólo uno, hasta que finalmente esa enfermedad lo llevó a la tumba.

Recuerdo bien su último destierro. De él regresó dos años después cuando ya había otro Somoza en el poder, y la vida se le escapaba rápidamente.

A Manolo no lo inhumaron los políticos. Acompañaron sus restos, el pueblo, compuesto por vendedores de lotería, lustradores, zapateros, albañiles, cofres, reporteros explotados y grupo de intelectuales que siempre le reconocieron su valía.

Un año después, cuando un grupo de amigos proletarios y periodistas le  hicieron un homenaje poético en su tumba del cementerio general, después del acto, su hermano José (Chepito Cuadra), dijo: “Vámonos, muchachos, al poeta no le gustaban estas babosadas”. Y era cierto: a Manolo nunca le gustaron estos actos, que eran comunes en esos tiempos de adulación y servilismo.

Escribo este recuerdo de Manolo, a propósito del Día Nacional del Periodista, pues él fue uno de los fundadores del primer Sindicato de Intelectuales de Prensa que existió hace más de 25 años…

*Publicado en El Nuevo Diario, domingo 1º de marzo de 1981.

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- III -

MANOLO Y SU ENCUENTRO CON LA MUERTE 

Por Fernando Centeno Zapata* 

En ocasión de este V aniversario de la muerte de Manolo Cuadra, quiero recordar una de las anécdotas del poeta que lo elevan por sobre todas las miserias humana. Estando Manolo exiliado en San José, se produjo el asesinato al General Anastasio Somoza García, el hombre a quien había adversado por toda la vida. Los políticos turistas de San José de Costa Rica le pidieron a Manolo que escribiera sobre los daños, dolores y pesares que le había causado el régimen.

Manolo, en una carta a su padre, fechada en San José 5 de Octubre de 1956, le dice entre otras cosas:

No quiero comentar si está bien muerto o no. Lo que me repugna es la cobardía humana: La de esos enemigos anónimos que sólo muerto se atreven a levantar la voz, y la de esos amigos, que sólo muerto él, tienen valor de volverle la espalda. Mucha gente vino a decirme que debía escribir contra Somoza. Le contesté que suficiente lo había hecho en mi vida, cuando su mano podía descargarse sobre mí, pero que a mí siempre me producía placer, por la heroicidad del esfuerzo. Yo no debo olvidar que ataqué al General Somoza sin interrupción durante veinte años. Debo considerar su condición de hombre atacado, y en consecuencia humano que me aporreara. Ahora entra de pie en la historia para no salir más. Sus contemporáneos lo encontrarán un sin fin de defectos. La historia sabrá hacer su propia contabilidad. Seguramente algunas cosas notables tendrá que ameritarle…”

Quien con tal nobleza se expresa, tenía que llevar bien puesto el corazón.

Casi un año después de este suceso. Manolo era internado en el Hospital del Seguro Social de Costa Rica. Fue entonces cuando comenzó a tomar en serio “la cosa” de la vida. Ya tenía hijos a quien hacerle falta. Ya le tenía amor a la vida.

Su diario de aquellos días en el hospital antes de ser sometido a los exámenes  y a la operación que revelara su mortal enfermedad es patético, terriblemente patético y frío como el alma de un cuchillo de acero.

5 de marzo de 1957: “Las precauciones que no tuve antes se me agolpan ahora, produciéndome tremendo desconcierto, pero me veo en la necesidad de separar lo emotivo de lo intelectual. Es necesario establecer que el hecho, el instante de morir, no es lo que provoca el temor. Porque en la condición de cadáver hemos dejado de sentir”.

Jueves 7. (Ha llegado a visitarle el Dr. Mario Flores Ortiz) Manolo escribe: “Que su visita me produzca una confusión, una mezcla de recuerdos que ya no podrán reactualizarse”.

Y  como el Dr. Flores Ortiz le dijera que todo iba a salir bien, Manolo escribe:

“Tanta gratuita insistencia me anuncia que estoy  mal”.

8 de Marzo: Intenta confesarse pero no puede lograrlo.

10 de Marzo: “La enfermera me ha permitido salir a la planta baja para ver a Hiro y  a Scarlet que Ruth traerá a las 2  y media.

Espero esta visita todo lleno de ternura y de ilusión. Pero apenas ha aparecido y yo he besado a las chavalas, una empleada nos dice “que está prohibido”. Vuelvo a mi cama No. 24 muy deprimido”.

Aquí inicia Manolo otra lucha desigual. Es la lucha con la muerte, con lo desconocido, con lo que no tiene forma. La lucha contra un enemigo invisible poderoso y cruel, y Manolo, también en esta ocasión, acepta el reto y lo acepta a sabiendas que será un combate desigual, pero vale la pena porque aquello le producirá un placer, por la heroicidad del esfuerzo…

Marzo, Abril, Mayo, Junio. Julio, Agosto, Septiembre, Octubre y  Noviembre: nueve meses de combate cuerpo a cuerpo con la muerte, pero en estos nueve meses jamás se le vio  flaquear.

Hasta el último momento, la muerte lo trató con respeto. Ahora asomémonos un poco a los últimos minutos de su agonía:

Junto a lecho del enfermo está su esposa Ruth, sus hermanos y algunos amigos.

Los apuntes de su hermano José son elocuentes:

“Manolo conservó su elevado y fino sentido del humor hasta sus últimos días”.

“Con su rostro ya anguloso y afilado su nariz como proa de barco que enrumba hacia el misterio, me dijo un día sorpresivamente:

“Este terrible encuentro con Dios”.

Y en otra ocasión:

“Tanta medicina para un cuerpo que se muere”.

Horas antes –muy pocas horas antes—de la hora, llegó el padre Pinedo S. J., Manolo le dijo:

“Vamos a conversar como amigos”.

Su último gesto de protesta fue, que viendo la casa llena de “curiosos” exclamó incorporándose penosamente:

--¡Qué gran espectáculo!—

Y ahora ya casi al fin. Su principio…

El hermano José adivinando un insólito deseo suyo, hecho con gestos, le puso un cigarrillo en los labios y luego otro, que el enfermo aspiró con avidez. Luego llamó con gran vos a su hermano José, pensando que se había separado de su lado. Lo tomó de la mano derecha, una ligera contracción, sugiriendo un adiós y un hondo suspiro. Manolo había muerto. El reloj marcaba las 4 y 15 minutos de la tarde del día 14 de noviembre de 1957.

Los últimos días y los últimos minutos de Manolo los dedicó a morir. A su hermano Luciano le dictó sus últimas disposiciones.

“Un ataúd triangular estilo catafalco, como el de los hospitales pobres o el de los soldados que mueren peleando. De madera fresca, cepillada y lisa, y un crucifijo negro en el fondo; nada de maque, le repugnaba; pidió ser enterrado en Managua, sin invitación de nadie”.

Para el pueblo ¡ESE GRAN ESPECTÁCULO!—que lo velará todos los días, lo acompañó hasta su última morada.

Managua, 14 de noviembre de 1962.

 *Publicado enLa Noticia 18 de noviembre de 1962.

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El paraíso de nuestras izquierdas

Por: Manolo Cuadra


Hablando en buena ley, cualquier actitud ideológica asumida frente a la vida nos capacita para representar un lance dramático que ha de ser el que nosotros escojamos. También, toda actitud es un drama. Nuestro gesto, nuestro modo vital, enfrentado a multitud de modos, ha de provocar conflictos violentos con el sumo antagónico de otros modos, sea por su sensibilidad estética, orientación filosófica o bien algún menester industrial horriblemente bursátil. La verdad es ésa, presentada un poco frugalmente en el hueco de nuestra premisa.

Pero, es el caso, lo que por antonomasia debería significar incomodidad, desasosiego, accidencia –a la izquierda, la izquierda política-, no tiene nada de esto y solamente se usa en la línea de conseguir esa fácil popularidad que es todo lo contrario de la terrible gloria del anonimato: ¡Izquierda auténtica, prensada en la angustia de sentirse impopular por excepcional!

Atribuyo miedo e hipocresía a semejante conducta. Miedo de llegar a las manos con la masa; miedo de decirle la verdad; miedo de negarle virtud directriz y legación autárquica.

Decirse izquierdista y proceder, sin embargo, corriente­mente; embobarse con las películas de Tom Keene, hacer alarde de oratoria revolucionaria y acomodarse sanchezcamente con lo establecido es ponerle cuernos a la masa y contribuir a la estabilización de lo liberal y lo conservador típicos. ¿Quedarán las cosas como antes, así gritemos en las cantinas y en los andenes del ferrocarril: ¡Vivan las izquierdas! ¿Qué más da? La fijación ideológica no es cuestión de pulmones.

Pero ciertamente algo ganan cuantos gritan: ¡Vivan las izquierdas! Esa explotación sentimental, que parejamente es un merodeo llevado a cabo contra la sensibilidad gregaria, los convertirá pronto en líderes populares. De ahí abordarán el barco burocrático en el Parlamento, en la Diplomacia, en la Encomienda, en el insignificante empleo donde se cobra mucho por trabajar nada.

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lunes, 6 de febrero de 2017

FIRULICHE: EL PAYASO QUE CONDENÓ A LA TRISTEZA. Por: Eduardo Pérez-Valle h.

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Don Eugenio Salvador Chávez Barillas
("Firuliche")
Fotografía  tomada en 1982: "Bodas de Oro"

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¿Cuántos cipotes de este país fueron reconvenidos cuando hacían ensordecedores “berrinches” por obtener permiso y el dinero para asistir a la función del circo? Cuando al fin lo conseguían, el permiso estaba precedido de advertencias elaboradas con mucha imaginación. 

Cierto es, que en todos los rincones de nuestras Ciudades-Aldeas, muchos mentores solían atemorizar a los hijos malcriados o mal portados, diciéndoles que de continuar en desobediencia los iban a entregar al dueño del circo…  

En los pueblos y ciudades-villorios de Nicaragua el circo fue un consumo necesario. De pueblo en pueblo, nuestro personaje, el payaso Firuliche,  pasó del estrellato a la fama. Aquel redondel de lonas y cuerdas cubiertas por la carpa, a veces remendada, era espacio social  donde por breve tiempo quedaba nivelada la convivencia, asistían los que preciaban ser boyantes, de rancia cuna  mezclados con la mayoría de los comesalteados.  

Los niños quedaban arrobados con las piruetas, las destrezas en los malabares, en el caso de los adultos, muchos eran acudientes en el interés de lograr a la distancia de las narices, los atributos de las contorsionistas y bailarinas que acompañaban el elenco; también los jaloneaba la picardía, de marcada astucia y malicia, poético-sonora que entonaba Firuliche al ritmo o vaivén lateral de sus grandes zapatones.  

Todos los ojos estaban en dirección del famoso payaso, que sostenía la infaltable sombría que dejaba por un momento para tocar la guitarra y hacer reír con las ocurrencias hechas melodías picarescas y cadenciosas. Una de las chispeantes cancioncillas era acompasada con la siguiente letra:

EL BAILE DEL BIJAGUA YO LO BAILO ASÍ…

Yo conozco una muchacha / que se llama María Enriqueta / cuando sale con su novio / siempre monta en bicicleta /.

Y la gente coreaba:

─ ¡El baile del bijagua yo lo bailo así!  

─ ¡Fon Fon Corón - Fon Fon!

─ En la tarde su mamá / encontró a María Enriqueta / que su novio la tenía / montada en la bicicleta /

Firuliche gritaba:

─ ¿cómo diceeeeeeee…?

─ Y la gente coreaba con entusiasmo─ 

¡El baile del bijagua yo lo bailo así!

─ ¡Fon Fon Corón Fon Fon!

La imaginación tomaba vuelo entre el público, acompañada de sonoras carcajadas.

EL MERCADO, SITIO DE APROVISIONAMIENTO

En abril de 1979 un periodista entrevistó al  famoso cirquero en la ciudad de Rivas cuando iba  hacia Costa Rica, poniendo a salvo su vida y la de los suyos, resguardándose de los cruentos enfrentamientos armados sostenidos entre el pueblo y la Guardia Nacional somocista.

Firuliche contaba en aquella rápida entrevista, que los chistes surgían porque “en cada lugar que visitaba lo primero que hacía era ir al mercado. A oír lo que platicaba la gente del pueblo, captar sus dicharachos y expresiones del momento. Esto le servía para desarrollar su número cuando aparecía como payaso y saludaba al público”.

LA LITERATURA ENFUNDADA EN FIRULICHE

No pocos evocadores de vidas localistas han advenido hacia la singular historia de aquel circo y de su principal figura. A Firuliche, reconocidos escritores le han enfundado en el traje payaso-literario. Eduardo Galeano  en el cuento “La Maromera” del libro Mujeres. Sergio Ramírez, en el libro Flores oscuras, del que forma parte el cuento  “Ya no estás más a mi lado corazón”. (Alfaguara; 226 pgs.).

Ramírez relata el homicidio perpetrado en una trapecista --“…la sin par Mireya”---. Dice que el cuento tiene origen en el circo de Firuliche, que llegó durante su niñez a Masatepe, pueblo natal, donde él ocupó primera butaca o fila gracias a que su papá era el alcalde municipal.

Hay historias de “primera fila”, pero la que a continuación no puedo dejar de insertar en nuestra evocación, es de un incógnito, relator animado en el foro de la política criolla que por dar ejemplo relativo a los padecimientos del pueblo empezó por describirlo acostado y encima de una tabla atravesada por clavos; y olvidándose –este anónimo— de la política, terminó por contarnos la historia completa de una función circense en la que expone otro ángulo, psico-socio-antropológico de los espectadores, dice el anónimo:

“…a nuestro pueblo sólo le falta, unas tablas llenas de clavos y ganarse la vida como faquires, en el circo Firuliche. Y hablando del circo Firuliche, una vez me metí a ver una función, sólo por curiosidad. Fue divertidísimo, creo que pagué 5 reales, es lo más maravilloso que pude haber hecho pues me divertí sanamente con mi humilde pueblo que es vivísimo. La carpa era redonda y pequeñísima, me senté en las tablas que servían de asiento en la parte más alta del circo, casi tocaba con mi cabeza la carpa que servía de techo. Había un solo trapecio y no era muy alto, yo estaba sentado más arriba que el mentado trapecio, el asunto es que,  después que Firuliche y algunos de los payasos hicieron y dijeron algunas bromas divertidísimas, anunciaron al maromero o trapecista que iba a hacer unos “saltos de la muerte”, con redoble de tambor desafinado y “todo mate”. Después de un silencio profundo… Firuliche presentó a “Tarzán”, un muchacho nicaragüense medio musculoso, que hizo unas cuantas maromas; la gente no quedó muy satisfecha, entonces se fue el trapecista y Firuliche presentó a otro maromero, "el maromero enmascarado", por supuesto que salió el mismo individuo, entonces la gente lo empezó a abuchear. ---"Si este jodido es el mismo Tarzán"---, gritaba la gente enojada. Después de repetir las mismas maromas de “Tarzán”, se fue el maromero y Firuliche presentó a “Batman”, entonces salió el mismo maromero con un saco de bramante pintado de negro y convertido en capa y la misma máscara del enmascarado; en ese momento la gente no aguantó “las novedades” y le tiró elotazos, mamonazos, yucazos, mangazos y lo que pudieron tirarle, hasta las hojas de chagüite del chicharrón con yuca; nunca me reí tanto en mi vida como esa noche. Siempre me arrepentí de no haber ido a la función del día siguiente. Cinco reales me dieron la divertida de mi vida. Si supieran las gentes educadas de nuestro pueblo las divertidas que se pierden por no relacionarse con nuestro sencillo pueblo”.

Divertida ha sido la búsqueda disectoria de recuerdos aportados por diversas personas, es decir, la impronta e influencia del circo; por ese motivo hemos mencionado el cuento de Ramírez y el cuento de Galeano, hay otro recuerdo  pero con diferente “altitud trapecista”, la heredó la jocosa prosa  del recordado poeta esteliano José Floripe Fajardo. 

Por su parte, Galeano recordó en el trapecio-literario las circunstancias que causaron las costillas rotas de una niña soñadora con pretensión de maromera, esa pequeña dice Galeano, fue Luz Marina Acosta; que al pasar de las décadas ha sido la inseparable asistente del poeta Ernesto Cardenal.

Floripe Fajardo fue otro “hipnotizado” del circo firulichero, recordémoslo con su peculiar manera de contar esas historias de pueblo:

“Las distracciones de la juventud eran los juegos de conjuntos como la <raya> con chibolas, bolas de vidrio (maules), el boliyoyo y el tiro  libre; la <mancha> <al miado y al bote> y <tiro  libre> con trompos ; los zancos,  el omblígate (tan peligroso, muchos dejaron sus dientes en el suelo cuando se iban de boca sobre la calle empedrada) el aceite, la bola de oro, cuartel inglés, arriba la pelota, saltar cuerda, prenda, rayuela, pisisigaña, jack, elevar lechuzas o papalotes, competencias de carreras, tarzanadas en árboles de las casas de habitación como el trapecio imitando los riesgosos ejercicios circenses, que dejaron mucho jóvenes quebrados y con defectos en las piernas o en los brazos. Los circos tenían un atractivo único, la gente buscaba como asistir a las funciones a como diera lugar,  yo era fanático del circo, me encantaba ir a ver a Francis Chávez, regia contorsionista hija de Firuliche, payaso extraordinario y dueño de la carpa. Una vez me enamoré de una cirquera gringa, del “Circo Americano” tuve propósito de irme con la carpa, pero mi mamá, socorrida por la nada bien recordada Guardia Nacional, me fructuó (sic) el plan, más quedó como memoria de esa aventura truncada un poema que le hice a mí linda y adorada trapecista”

MAROMERA

                Gitana americana, con pelo de melcocha,                          
tu cuerpo es alimento de mil pupilas flacas
hambrientas de tus formas.-
Americana gitana, que de melcocha es tu pelo,
te quiero horizontal, vertical y curva...
Alada en el trapecio, reptílica en la alfombra.-                     
Gitana sin castañuelas
y que no lloras canciones,
en vez de pulsar guitarras,
pulsas, pulsando cuerdas, fibra de corazones.-

No tienes pelo azabache,
tienes los ojos negros
ni cantas La Macarena,
pero eres gitana, gitana de cuerpo y alma,
alma y cuerpo americana.-

Con carpetas de sonrisas cubres tus desazones,
y en la maraña del pelo, esas hebras de melcocha,
llevas, linda gitana, cementerio de ilusiones.-

Esos recuerdos de José Floripe provienen de Estelí, pero otro pedazo procede de Granada; con la tradicional e inveterada gracia maliciosa del  granadino, fue rememorado por el ingeniero Uriel Cuadra Argüello; con el título “Firuliche en Granada”. (END – 21/08/2005). Sin la menor duda, Cuadra la escogió para hacernos reír como si fuera ayer, y no puede olvidarse que las tandas circenses por lo general también eran fruto de la colaboración, Cuadra Argüello cuenta:

“Otro personaje oriundo de la calle La Otra Banda, era el famoso “Pancho Hermoso”, el de la sotana del padre Cuadra. Debido a su necesidad económica (caso que predicaba seguido con el objeto de que le soltaran), decidió un día que no tenía asma, entrar al circo de Firuliche y postularse para andar en la cuerda floja de equilibrista. Le dieron la oportunidad y así lo hizo, subió a la cuerda con el tubo de chorro que le sirvió para guardar el equilibrio. Su paseo sobre la cuerda resultó excelente, pero al final del recorrido, empezó a temblar y tuvo muchos vaivenes, cayendo de pronto desde lo alto al suelo. Un grito ensordecedor interrumpió los aplausos que envolvían el ambiente. “Que lo repita!”, “que lo repita!”, a lo que él con voz temblorosa y renqueando, respondió: “Que lo repita tu madre hijo de las cien pu…!

Ahora que ya hemos sonreído con estos bosquejos del payaso más recordado por varias generaciones de nicaragüenses, nos toca hablar del otro bautisterio por donde pasó Firuliche:

De ombligo cuzcatleco; solía decir que provenía de una familia pudiente de San Salvador. “Un hermano mío es el actual presidente de la Corte Suprema de Justicia, Dr. Rogelio Alfredo Chávez”, recordaba en la precitada entrevista con Teófilo Jiménez Viales.

UN POCO DE SU HISTORIA CIRCENSE

Inició la vida entre carpas porque su “familia lo envió a México a estudiar en 1928 y tiró por la vida cirquera comenzando como cantante y bailarín, recorriendo toda la república azteca con el circo Atayde y también Centroamérica. En 1930 hice de payaso, ensayé el papel como nueve meses entre un grupo de diez o más. En 80 celebro mis bodas de oro como payaso.”

Cuando acumuló medio siglo de trabajo arrancándole risas y felicidad al público, don EUGENIO SALVADOR CHÁVEZ BARILLAS (Firuliche) no pudo celebrarlo. El año 1980 fue el inicio de un período marcado por la guerra contra Somoza. Con un ipegüe de dos años aconteció la pomposa festividad. Un sábado, 24 de abril de 1982, destacados artistas nicaragüenses de la Asociación Sandinista de Trabajadores de la Cultura (ASTC)  homenajearon al ingenioso personaje en una tanda especial con el circo a reventar por la nutrida asistencia.

PATRIARCA DEL CIRCO NACIONAL

Esto dijo el periodismo en una nota de la época:

“La fiesta de Firuliche congregó en su carpa a cientos de niños que aplaudieron cuando el Ministro de la Junta de Reconstrucción de Managua, Samuel Santos, entregó al artista un pergamino en reconocimiento a las miles de risas que ha hecho brotar de varias generaciones de nicaragüenses. Carlos Mejía Godoy, Los de Palacagüina y la Banda Municipal de José Tenorio fueron portadores del homenaje que los músicos le brindaron al gran Firuliche. También, en nombre de la Asociación de Trabajadores del Cultura (ASTC), se dio lectura a una carta firmada por la poeta Rosario Murillo, que señala a Firuliche como "uno de los que han emprendido el camino del rescate de nuestra cultura popular" (Barricada, Lunes, 26 de abril de 1982).-  

1982: "Celebración en sus Bodas de Oro"

Errabundo, sin disponer de un lugar fijo, el circo de Chávez Barillas recorrió Nicaragua por más de 50 años. Siempre viajaba a todos los países de Centroamérica. Lo acompañaba una pequeña orquesta y el infaltable grupo de bien proporcionadas bailarinas que flechaban los sentidos, a unos con sensibilidad poética y, a otros, con sensibilidad hormonal.  

CIRCO ROMPECORAZONES

Un caso propio del “Efecto Firuliche”, que algunos puntos enlaza con el de nuestro recordado José Floripe Fajardo a quien la bella contorsionista lo indujo a sugerente poesía, también lo cuenta el escritor Alexis Machuca en el libro Crónicas muy siglo veinte, o sea, que el efecto no sólo era de acá, también de allá, allende… Detengámonos en la crónica de Machuca:

“Tiempo después, eran los años cuarentas, pasó por la ciudad el salvadoreño “Firuliche”, deleitando a todos con su animado circo. Samuel echó en saco roto sus prédicas de simulado hombre nuevo y, convertido en asiduo visitante de la carpa, de la noche a la mañana enloqueció de amor por una maromera de griego nombre: Circe, cuya serena belleza la había hecho arrastrar tragedia tras tragedia, ya que muchos hombres se mataban por ella y, otros tantos, quizás, con espíritu débil, terminaban suicidándose. 

Así lo contaban quienes alguna vez la vieron pasar por la cálida Nicaragua, por la primaveral Guatemala y la fresca Costa Rica. A Samuel le duró su pasión lo que el circo duró. Ido “Firuliche” y su comparsa, habiéndose largado igualmente la tentadora maromera, Samuel viose sin pisto y sin mujer, pues su morena, ojos de mar, nomás sabiendo de sus andanzas, lio bártulos y una mañana, día de feria en La Paz, se le fue para…”

Hasta ahora tenemos las pruebas fehacientes que nos permite asegurar que Firuliche en verdad tuvo un “circo rompecorazones”.

Para llevar a término estas largas páginas dedicadas a todo un personaje de nuestra niñez, asunto que no podría bien lograrse sin atraer recuerdos de un lado y otro, nos vamos de Estelí y Granada, en curso errabundo hacia Matagalpa en donde el matagalpino Leandro Delgado también aporta sus recuerdos de infancia:  

“A finales de la década de los años 50 fuimos a vivir a una casa esquinera enfrente a la plaza de Laborío,  a media cuadra de la Iglesia de San José, la que estaba en construcción y aun no comenzaba a construirse el campanario. Yo tenía escasos doce años, era la edad dorada en que se podía combinar el tiempo de estudios y de juegos.

El lugar que llegó a ser más tarde el Parque Darío aún era una plazoleta donde se jugaban béisbol los fines de semana y en más de una ocasión llegó Dn. Salvador Chávez, el mimo salvadoreño a instalar en la plaza Laborío su famoso circo “Firuliche” y que para todos era un festival, las veces que  nos lográbamos escabullir por debajo de la lona y presenciar el acto circense era algo formidable, recuerdos imborrables que sellaron nuestra niñez.”

¿Cuántas veces más la creación literaria podrá auscultar la memoria inédita para rellenar páginas con los recuerdos del Circo Firuliche? Bueno, esa pregunta puede responderse con el auxilio del remanente generacional del pasado siglo, sobre todo, los que nacieron antes de 1980, los más “jóvenes” los que aún aguardan por el “boleto” de partida. Lo cierto es, que Firuliche seguirá como recurso en la construcción de géneros literarios.

Don Eugenio Salvador Chávez Barillas decía que en el año 1979 ya tenía acumulados 47 años de recorrer Nicaragua. Al “Patriarca del Circo” sólo Bluefields le faltó en el curso errabundo: “…se me ha escapado por la incomunicación en la giras de mi circo”, decía. Agregaba: “En la isla de Ometepe estuve hace unos 37 años en el viejo vapor Victoria”. En Rivas estuve la primera vez en 1936 y de allí he caído por esta simpática ciudad (Rivas) unas ocho veces.”

Las estadías del circo en la ciudad  de Rivas, que en otras épocas conocimos como la tierra “de las naranjas”, eran para él “como un cheque al portador”. Firuliche afirmaba que los rivenses no dudaban en gastar dinero por presenciar los números del circo.

“FIRULICHE Y SUS ESTRELLAS”

Un recuerdo contrastable con los diversos momentos y tiempos de aquel circo, lo podemos hacer con el descriptivo relato de Silvio J. Morales en su libro Nebur Oirad. Circunstancias esas, la del autor, sean en mucho o poco imaginadas, describe el ambiente del circo en alguno de aquellos diez lustros, como más adelante podremos constatar, no era el circo de 1978-79 que el propio Firuliche describió con algunas interioridades. Morales habla del circo por conducto de sus personajes:  

“Años más tarde Magamby recordaría la primera vez que su padre le llevó al circo, los payasos le dieron más miedo que el león, destentado, viejo, y jubilado con restos de melena y  un rugido que en vez de espantar, más bien hacía que los niños de pecho pudieran dormirse, la parte cumbre del show acompañado con fanfarria, era el momento en el cual Firuliche introducía su cabeza en la boca de león y por supuesto la multitud deliraba en aplausos; el circo tenía un camello, que un beduino conducía, que también Firuliche personificaba, unos caballos manchegos por el aspecto a Rocinante que tenían, unos perros que hacían cabriolas, unas bailarinas de salsa encabezada por una niña (la hija de Firuliche) un enano cabezón (hijo de Firuliche). Muy serio, Magamby a sus 7 años le dijo a su padre, que se quería unir al circo y ser enano cabezón… por supuesto su padre le dijo que no.”

A continuación agrega: “El circo era un acontecimiento en el pueblo, la chavalada se ponía sus mejores galas, como en Semana Santa, los hombres en zancos eran la atracción y después los chavales los trataban de emular construyéndose los mismos; “Firuliche y sus Estrellas” así era el rocambolesco título del circo, esa experiencia del circo fue para él inolvidable, fue su primer enamoramiento platónico con la niña bailarina, después entendió el gran circo de la vida donde todos somos actores y representamos varios papeles.”

Casi al llegar a sus “Bodas de Oro”,  Dn. Eugenio Salvador Chávez Barillas contaba con un circo que pasaba de un estado bueno a algo mejor. En abril de 1979 cuando viajaba hacia Liberia, Costa Rica, lo acompañaba una orquesta de ocho músicos y diez bailarinas, entre las cuales quizás ya no existía la despampanante Circe… “cuya serena belleza la había hecho arrastrar tragedia tras tragedia, ya que muchos hombres se mataban por ella y, otros tantos, quizás, con espíritu débil, terminaban suicidándose.” El personal lo integraban 45 personas; 12 artistas circenses y las diez transmisoras del “efecto Firuliche”.

Las bailarinas del circo eran salvadoreñas, nicaragüenses y ticas. Gómez Barrillas apuntaba satisfecho: ─“Esta variedad ha resultado efectiva sin dejar el espectáculo cirquero propiamente dicho.” ─ Por los diversos relatos sabemos qué tan seguros eran los imanes de aquellas bailarinas…

Firuliche estimaba en 1979 que su circo en activos podría rondar no menos de 300 mil córdobas, y agregaba: “Poseo cuatro camiones y tráileres para el transporte del personal. Dos plantas de energía que me dan el kilowataje que necesito para el espectáculo en la pista”.

Esa era el Circo Firuliche, con la no menos destacada participación de toda la familia Barrillas-Rodríguez. Como era de esperarse, en esos quehaceres nómadas, lo acompañaba su esposa doña Juana Rodríguez de Chávez, de nacionalidad chilena; sus hijas Francis, que era “alambrista” y, Marina, en el cargo de gerente general. Un hijo del matrimonio, que cursaba estudios universitarios, había fallecido en accidente de tránsito ocurrido en el departamento de Carazo.  

LOS BAILES SENSUALES DE LAS RUMBERAS

Esa frase que antecede el último recuerdo que hemos decidido incorporar es de la siembra y cosecha de don Orlando Ortega Reyes, a saber, el único que,  con amenidad literaria aporta la mayor cantidad de datos y el ambiente de aquel famoso personaje del circo nacional. Le dedica todo un artículo bloguero, bajo el título: “El Gran Firuliche”; en donde “se lleva” el circo hacia San Marcos, en la parte oriental de país, y entrega un relato panorámico, diríamos que no secunda sino que confirma la existencia de “Circe”… Evoca el trapecio, los payasos…  dentro de la inocente imaginación de los niños y,  no podía faltar la inflamable proyección de los adultos.

Ortega Reyes evoca: “Durante cerca de dos horas observábamos atentos los atrevidos actos de los trapecistas, los bailes sensuales de las “rumberas”, las acrobacias de un personaje cuyo nombre no logro recordar, pero que era el as de la rola-rola, los actos sorprendentes de un prestidigitador, la actuación de la gran Tulita que con los dientes maniobraba unas sillas de madera, las cuales pasaba por encima de su cabeza y las disparaba metros atrás de su escultural figura.  No obstante, lo más esperado era la aparición de Firuliche y sus payasos, entre los que recuerdo a Rabanito, Zocotropo y Pochi Pochi.  Firuliche robaba la atención de toda la audiencia con sus chistes y sus actuaciones con el burro Torcuato, que era tan listo que todos creían lo del cuento del muchacho embrujado y si todavía estuviera vivo, ya la UNI le hubiera concedido un honoris causa.”

LA PIJAMA DE LA CEBRA

A datos más concretos, conclusiones más seguras. Esa frase la asociamos a la pluralidad de temas abordados y tendencias de pensamientos de un círculo pequeño de amigos con los que de forma regular me encuentro cada fin de semana. Ese distinguido redondel de pensamientos es sorprendente al tender puentes a la memoria. Debo subrayar, entre mis apreciados tertuliantes vespertinos, al ingeniero Mario Corea Molina, esteliano de cepa, distinguido por retrotraerse en cualquiera de los temas de nuestra agenda cultural y técnica. A él debo, este magnífico adherido que pone el "último cierre", quiero decir, las últimas RISAS y SONRISAS, que de seguro deben tener en carcajadas al propio Firuliche. 

Entre el ruedo de los tertulios, el ingeniero Corea Molina trajo a la memoria al no menos destacado del circo Firuliche: Nos comentaba que no olvidaba los comentarios y chistes que generaba el burro Torcuato, nombre propio  inmerecido para ese mamífero cuadrúpedo que no era terco ni bruto, actor central del circo. Al finalizar cada presentación la gente adosaba otras ocurrencias; decían en su pueblo que por la mañanas la cebra le decía al burro Torcuato:

--- Good morning Torcuato!

A lo que contestaba el burro de birrete y toga...

--- Qué good morning ni que nada, apresúrate, quítate la                        pijama que vamos  de viaje!


 EL VALS DE TORCUATO


Una vez leído todo lo anterior, y aceptado que Firuliche constituye un interesante caso de estudio a través de esa impronta sociológica que marcó y pervive, hay quienes aseguran que cautivó muchas mentes con su  peculiar (firulichesca) psicología de masas; como veremos a continuación, también influyó en educandos de música clásica y vernácula. No hay contradictor para aquel excelente esparcidor de ánimo, incomparable multiplicador de sonrisas, eficiente aplacador de tristezas. En esta imparable sucesión de juicios y recuerdos, recibimos los oportunos recuerdos del doctor Jorge Donaldo Rodríguez Matute, detengámonos a leer algo más de otra memoria fiel:

“Torcuato sin Firuliche no hubiera sido, Firuliche sin él no hubiera existido. Eran un binomio indisoluble", afirma el galeno Rodríguez Matute. 

"Recuerdo que el burro Torcuato daba vueltas alrededor de la pista, a pasos rítmicos, las cuatro patas en especie de lenguaje gestual. A la voz de Firuliche, Torcuato detenía el trote; de inmediato le ordenaba:

─ ¡Torcuato! ¡Salude a la señorita más bonita de Estelí!

De inmediato el burro hacía lo propio frente a la susodicha, sostenido en sus patas traseras entregaba la reverencia solicitada, a la vez que un grupo de músicos ejecutaba el vals El Danubio Azul.

Tiempo después, durante uno de los exámenes de música y canto en el colegio religioso administrado por las monjas de la ciudad de Estelí, pusieron debajo de la aguja un Long Play, en el repertorio discográfico estaba El Danubio Azul. La monja a cargo de la asignatura preguntó:

─ ¿Señoritas! ¿Quién identifica esta canción?

Mutismo total, y de repente, una vivaracha del alumnado dijo:


─ ¡Yo sí sé, maestraaa! Es la canción del Burro Firuliche."


Firuliche logró arraigar el circo en los cuatro puntos cardinales de nuestro país; no fue un precursor fallido del arte circense, porque aún hace presentaciones en la memoria de todos nosotros. Logró lo que muchos desearían, ser inextinguibles.


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sábado, 4 de febrero de 2017

LEÓN: INTELECTUAL, MONUMENTAL Y ECONÓMICO. Por: Gabry Rivas. Agosto de 1915*


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GABRY RIVAS DOS AÑOS ANTES DE SU MUERTE
FOTOGRAFÍA DE 1967

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Liminar, de EPV h., Director y Editor del Blogspot: 

Gabry Rivas, personaje perpetuado en la memoria, fue todo un intelectual y un polifacético hombre en las aguas artísticas; soltó el primer llanto y abrió los ojos en Chinandega, el 31 de Enero de 1890. A los veinticinco años de edad (1915), Gabry decidió hilvanar RECUERDOS sobre la Ciudad de León, calificada por él, como ciudad "Intelectual, Monumental y Económico". 

Decidimos (Nuestra política editorial) compartir estos recuerdos por trascendentes, porque además de poco recordados y poco conocidos por la sociedad leonesa del presente y de toda Nicaragua, están separados del presente  por un espacio de 102 años. Vamos a esperar por conocer qué opinan los lectores, ojalá que al menos, nos hagan saber qué les parece u opinión merece nuestra "Puerta y Ventana" que mira hacia la Historia. 

Sabemos qué temas leen los que "entran", y cuáles les interesa encontrar. Leemos las "Búsquedas" cuando escriben nombres propios, eventos, fechas, etcétera, estos aparecen en el "localizador", pero estos apreciados lectores no dejan siquiera el "visto bueno" o un clic  en "like".  Nuestra sentidos comentarios sólo intentan contribuir con el lector y sus preferencias. 

Pues bien, volvamos a Gabry y la ciudad decimonónica y recién ingresada al S. XX. Cuando Gabry escribió sobre su ciudad natal, lo hizo a los 73 años, cuando escribió sobre León lo describió con entusiasmo a los 25.  En este Blogspot podrás leer el artículo sobre la ciudad de Chinandega, con el título: "Remembranzas de Chinandega: LA CIUDAD TABLERO. 

No pretendemos "preceder" el texto de Gabry, lo nuestro no es, ni siquiera guisa de presentación o proemio, tan solo escarceamos un contexto, y para terminar hemos querido encadenar un episodio recordado por el doctor Jorge Eduardo Arellano, en dos artículos publicados sobre la vida de Gabry; a saber, para reír y medir el talante de nuestro compatriota: 

Gabry en el exilio, 1928, San Francisco California: "...Desde entonces, data su ingreso al cine en Hollywood que comprendió su participación en más de diez películas, interpretando papeles secundarios como empleado de hotel, chofer y preso. Al respecto, dejó escrito que en su entrevista con el productor cinematográfico que le dio trabajo, éste le preguntó si tenía experiencia como actor. "Mucha" --le respondió Gabry con aplomo--. "¨¿Dónde?" --le replicó el magnate--. "En Nicaragua. Fui diputado durante tres legislaturas", terminó de desarmarlo el "nica" obteniendo una sonora carcajada de su nuevo patrón. (Gabry Rivas: Periodista nato y representativo. Por JEA). 

Gracias, amigo lector. 

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LEÓN:  

INTELECTUAL, MONUMENTAL Y ECONÓMICO

Por: Gabry Rivas

Hacía mucho tiempo que en el fondo de mi espíritu vibraba el deseo de escribir algunas líneas sobre León. El noble pueblo arcaico, el prestigioso centro de la intelectual cultura, el de la tradicional cuna de grandes cerebros, el que a manera de escudo heráldico, luce sobre sus pergaminos la fama de haber sustentado la savia de muchos grandes hombres que luego fueron estrellas fulgurantes bajo el cóncavo cielo de la soñada gran patria centroamericana. Gloriosos campos de la idea donde el erial fecundara regando el polen por los ámbitos de las cinco repúblicas.

         Séame permitido no avanzar por la puerta del presente hacia el pasado. Que para analizar los idos se hizo el libro, que a decir del ilustre pensador doctor Modesto Barrios, es un amigo íntimo que duerme y al que nuestras manos despiertan cuando lo abren para que le cuente a nuestro pensamiento lo que atesora, lo que sabe, lo que sobre sus páginas blancas escribieron el cerebro y la constancia.

         Hablaré de los de hoy. De los que en las distintas manifestaciones de la vida se ha echado a cuestas con ardor apostólico la cruz de los infinitos mirajes, esa que levanta los espíritus y eleva el medio ambiente sobre las cimas de la luz.

          Llega la figura de José Francisco Aguilar, de amplia visión. Su honradez profesional, su manera de interpretar el sentido de la Ley, su palabra predicadora de doctrinas libérrimas, lo alza entre los suyos y más aún, entre los pensadores de Centroamérica que de él han dicho muchas cosas, muchos grandes elogios que él ha colocado fervoroso y reverente sobre la virgen cabeza de Minerva, dios a quien rinde culto.

           Leonardo Argüello, cerebro privilegiado. Sagaz en la política. Luminoso en la tribuna. La tempestad de su palabra ha reblandecido las rocas de la opinión pública que al sentir la marejada de su verbo, se lo ha devuelto en forma de espumosa…

         Santiago Argüello, el mago, el exquisito lírico, mejor comprendido de fronteras afuera. Parece uno de esos sacerdotes que en el templo de Apolo rinde culto a la Poesía con hábitos episcopales. Ama el arte y el hogar, dos divinas lumbres encendidas bajo amplias naves de su espíritu.

         Juan Carrillo Salazar, que sabe hacer de sus horas un rosario de lirismos y que a la vez lleva el consuelo a los lechos dolientes; ocupa un sillón como profesor de la escuela de medicina. Antonio Medrano, Manuel Tijerino, Juan D. Vanegas, Cornelio Sosa, abogados, son también, y quizá más intensamente, creadores del sentimiento, que saben dar a la brisa fugitiva el eco de sus canciones cuando pasan las horas de la ardorosa lucha material.

         Luego vienen los otros, los constantes, los tristes, los subyugados por el ritmo: Luis Avilés Ramírez y Lino Argüello; Salvador Sacasa S., y Azarías Pallais; Arístides Mayorga y Antonio Bermúdez, familiarizado este último con los números y con las musas; José María Paniagua  P., más que abogado, bohemio; Hermógenes Avilez Pereira que así escribe unos trozos de prosa como pone autos y dicta sentencias frente a la mesa de sus funciones de Juez Local del Crimen, y una mujer, sensitiva espontánea que canta sin ningún estudio así  como los pájaros bajo las frondas: Rosa Umaña Espinosa.

         En la prensa J. Constantino Hernández, Arcadio Díaz y Tobías Pérez. Labor triste, ardua, por lo que tiene de anónima. Esa silenciosa tarea del trabajo diario que cuenta al público todo lo que ocurre, que va poniendo todos los días un nuevo matiz en las columnas que luego se distribuye, habiendo conseguido un momento no más el favor de la atención pública; que tiene la vida efímera de lo que pasa y se olvida.

         Hay jóvenes abogados y médicos que en la tribuna y en la mesa de disección han conquistado triunfos abriéndose camino por entre los breñales oscuros, hasta separar las ramas y encontrar el premio de las fragantes rosas triunfales José W. Mayorga, nervioso y tenaz; Juan D. Vanegas, lógico irrecusable; Medrano, fogoso y cáustico en su verbo; Sosa, filósofo, con santa filosofía nazarena; Zapata Guerrero, compañero de los cirujanos viejos y Honorio Argüello que, a decir de Luis Debayle, heredará sus condiciones quirúrgicas.

         Aquí en Managua, Enoc Aguado en el foro y Roberto Herdocia en la medicina, se han conquistado sólida reputación. Rafael Rivas trabaja en Chinandega con buen éxito y a la vez un nombre profesional, ha formado un bello nido de amor.

         Salvador Guerrero M., es Magistrado de la Corte de León debido solo a su talento. Es el más joven de sus colegas.

         De los viejos, Francisco Paniagua Prado, Francisco Machado y Alfonso Ayón han perdido  ya su notoriedad local para brillar más fulgurantes bajo los espacios patrios, el primero en las letras en el foro, el segundo en su  alto puesto de Magistrado de la Suprema y Ayón en la política y en la literatura, siguiendo los pasos robustamente de aquel enorme Tomás Ayón, su padre.

         Entre los consagrados  están –fuera de los nombrados— Mariano Barreto, sabio gramático y escritor de nota; Félix Quiñónez que desde su lecho doloroso donde lo ha postrado el reumatismo agudo siente el clamoreo de sus viejas luchas; Luis A. Debayle que tanto lustre ha dado a Nicaragua en los Congresos de París y en presencia de los sabios profesores yankees. Y el más grandioso de todos, el vagabundo, el maestro, el príncipe del ritmo: Rubén Darío.

         Juan Bautista Sacasa, cuyo ilustre apellido es ya una medalla de nobleza, ha sostenido inquebrantable la Escuela de Medicina de León prestándole todo el caudal de su apoyo científico y económico.

         El Seminario Conciliar de San Ramón bajo la vigilancia de Simeón el magnífico; el Colegio Mercantil, dirigido desde hace muchos años por su fundador Antonio Aubert, sabio en números y en idiomas; el Instituto, la Universidad, el Colegio de la Asunción, el Hospicio de Huérfanos de la Recolección, la Escuela de los Hermanos Cristianos, fundada por el santo padre Dubón; la Escuela  de las niñas pobres, tantos otros centros de enseñanza, muestran con palmaria elocuencia que aquella ciudad persiste en su empeño de conservar el cetro intelectual, llevando airosamente entre las manos la tea que incendia los cerebros con la luz inmortal del saber.

          El Hospital de San Vicente sostenido por las Hermanas de su nombre y apoyado por la sociedad médica y atendido con esmero y constancia por los practicantes de medicina, es una sólida institución a cuyo amparo la indigencia encuentra ya un alivio de sus males o ya el último consuelo de un lecho donde cerrar tranquilamente sus ojos. Sus fuertes columnas son: Pallais, Salmerón, Sacasa, Zapata, Lara, Marín y otros cuyo nombre siento no recordar.

         Quizá por la pavorosa miseria que nos roe, por esa inhumana pobreza que nos invade, por la falta de trabajo, la prostitución se ha propagado en la República de manera siniestra. Para eso la sociedad de León hizo venir hace poco las Hermanas del Buen Pastor cuyo asilo sirve para encerrar a las que, por higiene o por vicios constituyen una amenaza, para las que ya demasiado entregadas, pecan por abyectas o por alcohólicas.

         En el Clero hay sus nombres: el padre Pallais es un orador sagrado, fino y  sublime de grandes concepciones; Nicolás Tijerino, el renombrado discípulo del Pío Latino, tiene un vasto talento. Su nombre suena como heredero de la silla episcopal de León. Isidoro Carrillo y Salazar es Obispo auxiliar en Matagalpa y Pereira y Castellón, la más alta de todas las figuras, posee en grado máximo la virtud de la palabra en la tribuna. Porque es en la tribuna más bien en el púlpito desde donde su verbo ha tenido los ardores de llama o de fuetazo mágico.

          La música, después de aquel sublime triste que como el fruto del cactus fue espinoso por fuera y rebosó de ternura por dentro; después de aquel soberbio desesperado que llevó sobre sus hombros la cruz de todas las miserias y en su carne la mordedura cruel de la lepra; aquel que se llamó José de la Cruz Mena –la música digo, tiene sus buenos cultivadores, Macario Carrillo, Fernando Midence y Paco Alvarado, han arrancado los bellos secretos al pentagrama. Las manos femeninas de Managua conocen algunas de las armonías de este último.

         La mano de un hijo de León, Antonio Sarria, ha rejuvenecido la vieja catedral, ese orgullo incubado en los tiempos lejanos y cuyas paredes según dice la leyenda, fueron amasadas con clara de huevo. Sobre esas paredes el artista ha hecho vivir el óleo de la vía sacra en la que el Cristo gigantesco en la figura protagonista. Al pie de las inmensas columnas que parecen levantarse como centinelas vigilantes del prestigio tradicional, el cincel de Sarria ha modelado figuras apostólicas y evangélicas. Bajo los cielos cóncavos de la diminuta capilla, los frescos simbólicos a la vez que la historia de veinte siglos dicen de la cultura artística de ese humilde hijo del pueblo empapado de visiones supremas. Dentro de los viejos armarios y en las viejas custodias donde consagraron los primeros sacerdotes. Son de oro y plata con raras incrustaciones de piedras finas. Bajo los altares están los huesos de santos ante quienes la multitud se inclina.

         El edificio del Seminario –en construcción aún— recorta sus cuatro pisos en el espacio gallardamente. Piñol y Aycinema dijo de él que era uno de los mejores de Centroamérica.

         La Universidad ha sido refaccionada, dotándola de espaciosos salones de estudio, de gabinetes completos y de magnífica luz.

         El mercado viejo es también un buen edificio. Su comercio es uno de los más grandes, pues recibe la arteria de Matagalpa desde donde llegan continuamente enormes romerías de mulas cargadas. Hace poco se abrió al público otro mercado situado al occidente de la población.

         El Instituto ha dado una alta muestra de escultura levantando en sus jardines el mármol del inolvidable Carazo, el protector de la Instrucción pública, cuyo panegírico tan magistralmente hiciera  el actual Director de este Centro don Andrés Zúñiga, allá por los días del Centenario de la Universidad.

         El teatro es sin disputa el mejor de la república. Consta de tres pisos y de una platea espaciosa. Su alumbrado es eléctrico.

         Los parques públicos van en progreso. Hay dos en formación: el de Mena y el de Madriz. El de San Juan es pequeño y bello. Sobre sus calles viven nutridas alamedas de almendros que casi forman boulevares. El parque Jerez ocupa una manzana. Totalmente enladrillado. La concurrencia que en él se reúne durante las noches de concierto es numerosa. En su centro se levanta la estatua pensativa de Máximo Jerez.

         El edificio del Club Social es amplio y moderno en su arquitectura. El que ocupa el Hotel Metropolitano es quizá el mejor edificio de la ciudad.

         Y ya que he hablado del Club Social, permítaseme nombrar a su presidente, José León Leiva. Hombre de negocios, emprendedor infatigable, se le vio aparecer sobre la arena con el bagaje de su fe en sí mismo. Fue periodista de lucha y luego, metido de lleno en la vida práctica, honrada y noblemente trabajó con anhelos hasta llegar a ser, como es, uno de los más fuertes capitalistas y de los más enérgicos cerebros. A él se debe la creación de las casas de comisión en aquel centro comercial. Tiene un hogar feliz y goza del aprecio de la sociedad de León que se enorgullece contándolo entre sus hijos.

         Otros de los que ha subido por el mérito de su constancia y su honradez en el trabajo son: Rigoberto Villavicencio y Rubén Valladares que en compañía de Alberto Reyes tiene establecida una fuerte casa de comercio.

Tomás Pereira, Cardenal, Nor---, Salvador Salgado, David y Leonardo Argüello, Fanor Fernández, Alfonso Saravia, Julio Portocarrero, Gurdián y hermanos, fuertes teneros que han hecho de la azuela una fuerte industria, llevan la dirección del alto comercio.

         En el ejercicio de su profesión hacen vida independiente, Vespaciano, Milciades y Humberto Aguilar, jóvenes competentes doctores, el primero en dentistería y los últimos dos en leyes.

          Los mejores hoteles son el Metropolitano y el Roma.

         Las únicas casas de Salud, las de Debayle y Sacasa. El doctor J. Constantino Herdocia ejercía con gran éxito su profesión de médico especialista en enfermedades de los ojos. Pero se fue a Costa Rica donde lo llamaba el amor.

          Las mejores sastrerías son las de Salvador Salinas y Demetrio Méndez.

         Las mejores zapaterías: la Modelo y la Central, Joyerías, Salvador Sotomayor y Quintero. Prío tiene la más bien montada cantina; Librerías, Las dos Carátulas y la Hormiga de Oro; Droguerías, David y Leonardo Argüello; Casas de Agencia y Comisión, José León Leiva y Guerrero Hnos.; Tulio Amado Aguilar tiene una oficina de banca y compra cueros, pieles, oro, plata, giros, etc., etc. Clubs el Social y el de Artesanos; Paseos públicos el Puente y el Hipódromo.

          Así, bajo una serena administración de justicia y de ley que tan bien ha sabido desarrollar el culto amplio y bien intencionado cerebro de Antonio Reyes, Jefe Político de aquel departamento; así León, pensando quizá con dolor en las horas negras del pasado, cuando las piedras de sus calles se tiñeron con sangre de hermanos; trabajando ahora pacífica y arduamente, después de haber leído en las páginas de su historia, que es la historia de todos los pueblos, que si ha de haber lucha ha de ser ésta la noble y santa del ideal, la que se desarrolla en la tribuna, en la prensa y en el club, obedeciendo  al credo de las cabezas conscientes; no dejándose arrastrar por la mefistofélica palabra de los caudillejos que no supieron otra cosa que dejar andrajoso y herido el corazón de la patria. Así León, —digo—  espera con paciencia los frutos de la paz y siembra semilla de concordia en los espíritus.

         Sus enormes calles silenciosas ven pasar al labriego que regresa de sus diarias tareas al estudiante que va hacia las fuentes de luz que lo nutren; el comerciante que cierra sus puertas cuando el sol se pone; las chiquillas que se sientan bajo los aleros como aves, aquel arcaico pueblo rodeado de alturas en una de las cuales se levanta el Fortín de Acosasco; ese León de los conventos y las iglesias históricas sobre cuyas paredes se ven aún grotescos dibujos milenarios, reparte sus fuentes de riqueza pródigamente entre sus hijos, como un padre amoroso y va en el concierto de las poblaciones de Nicaragua como una hermana mayor que mostrará el camino a las demás.
                                                        GABRY RIVAS


Managua, Junio de 1915. 

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* Publicado en:  El Nacional. Managua. Domingo, 1º de Agosto de 1915.