domingo, 21 de marzo de 2021

SUICIDIO DE LA ADOLESCENTE PETRONA ESPINOSA - // - AUTO DE PRISIÓN CONTRA PATROCINIA TORRES LA MUCHACHA QUE MATÓ A SU VIOLADOR

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EL MOVIMIENTO FEMINISTA - Por: María A. Gámez
Enero 26 de 1925

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Liminar, de EPV h.:

En nuestra sociedad no estamos exentos de tragedias provocadas por violencia de género; hechos que conmocionan y exigen soluciones de verdadero alcance. Hoy, 21 de marzo de 2021, al revisar las noticias del día, encontré otros dos episodios de horror, otros crímenes, uno a la sumatoria de las mujeres nicaragüenses asesinadas por la mano salvaje, cruel, de un hombre, el otro, agregado a la brutalidad en contra de una persona transgénero.

De inmediato, sacudido por los detalles de esos abominables crímenes, interrumpí mis planes domésticos en tiempos de pandemia. Al retraerme, topé con un hecho ocurrido en mi presencia y la de un amigo. Fue algo de ese imparable drama atinente a las mujeres. En el mismísimo instante de lo ocurrido intentaba descifrar y a la vez explicar la docilidad con la que una mujer enfrentada a la violencia, mostraba la facilida con la cual, el agresor se hacía obedecer.

VIOLENCIA DE GÉNERO

En el año 1984, a bordo de una motocicleta nos dirigimos hacia una parada de autobús, en donde habíamos  convenido encontrarnos con un mensajero. Por breve tiempo permanecimos entre la muchedumbre de gente ansiosa por entrar al armatoste de turno. En ese instante, los gritos de una mujer joven, forzaron los giros de todos los cogotes aglomerados, a escasos metros de distancia escuchábamos elevados gritos de dolor provocados por los golpes asestados por el Adán de algún sueño o despertar truncado.  

Mientras eso ocurría, a poca distancia de aquella parada del autobús urbano, en las inmediaciones de El Centro Cívico, aguardaba Francisco “Chico” Corea, mi acompañante y uno de aquellos entrañables compañeros de trabajo, a quien alguno de esos irrefrenables hurgadores de rasgos físicos, acostumbrado a la malacostumbre del nica de poner sobrenombres, encontró en los prominentes ojos saltones y en dos labios de grosor desproporcionado, la designación bautismal de  “Riquisísimo”.    

Ante los hechos relatados, y no de otra manera,  la gente subió de manera presurosa al autobús. Nadie intentó frenarlo. Quedé en solitario, en compañía del agresor y de la agredida.

Clavé la mirada en aquel individuo, ansioso por resolver el asunto del mensajero, y lo insólito tuvo presencia: la mujer tomó al hombre de la mano y dirigiéndose a mí persona, empezó a gritarme: — ¡Qué le ves! —  — ¿Acaso te atrae mi hombre? — En ese momento el apaleador avanzó con paso resuelto, era evidente la intención de agredirme, de la cintura sacó un filoso cuchillo. La mujer no callaba, a gritos  lo instaba al pleito.

En sentido contrario escuché la voz del mensajero, quien no estaba enterado de todo aquello. Sin perder de vista por un instante al furibundo malmatador de la mujer, también miré a “Riquisísimo” cruzar con rapidez la calle, para ponerle punto final al imborrable episodio propinándole al apaleador un certero guaspirolazo en la cabeza. El hombre quedó atolondrado y la mujer hincada ante su inseparable victimario. En todo momento, aquella mujer con evidentes morados y hematomas en su cara y brazos,  no dejó de vociferar contra nosotros.

Al día siguiente, sobre aquella experiencia de impuesta reflexión, busqué un excelente cómplice en el magistral escrito de Rabindranath Tagore, incluido en “Los Titanes del Pensamiento”, libro de José Ma. Gandia, julio de 1971.  En corta exposición sobre el Feminismo, Tagore levanta en peso a la mujer, y aplasta contra el suelo a los apaleadores y femicidas.

En esas siemprevivas reflexiones del poeta filósofo Rabindranath Tagore, puede leerse:

“Así pues, aunque en el período actual de la historia, el hombre vive afirmando su supremacía masculina y edificando su civilización con bloques de piedra, sin parar mientes en que en el principió vivió del crecimiento, no podrá del todo aplastar a la naturaleza femenina en el polvo ni en sus inertes materiales de construcción. El hogar de la mujer puede ser derribado, pero a la mujer no se le mata, no puede matársela. No es que la mujer esté buscando sólo libertad de hacer su propia vida, luchando contra el monopolio que el hombre ejerce en los negocios, sino que su lucha va contra el monopolio que, el hombre quiere ejercer en la civilización con lo cual destroza todos los días y amarga su existencia. Debe restablecerse el pedido equilibrio social agregando todo el peso de la mujer a la creación del mundo humano.”

Esta introducción adviene, primero, porque preocupa saber que en Nicaragua la violencia de género no tiene un registro histórico fiable, pero más trágico resulta  encontrar  a la sociedad nicaragüense frente a la subyacente  perversidad de la naturaleza humana sin disponer de educación temprana y continua capaz de proveer  bondad, virtudes y cualidades en general, capaces de contrarrestar la violencia de género.

Para identificar el presente ensombrecido por la violencia de género no se puede prescindir del pasado. Apropiados registros y estudios permiten entender el origen del efecto multiplicador. Acá les dejo dos casos, en el año 1936, un grupo de hombres jóvenes agredió a una adolescente; el final de la muchacha fue trágico, sin embargo, aquel hecho conlleva a preguntarse: ¿qué otros caminos habituales transitaron esos individuos? La otra situación corresponde a una cuestionable Sentencia Judicial de aquella época, ochenta años atrás, en donde la mujer agredida obtiene un fallo desfavorable.

Antes de exponer los hechos trágicos, compartiremos con los lectores el artículo “El Movimiento Feminista”, de la escritora nicaragüense María A. Gámez, publicado en la Revista “Nicaragua Informativa”, 26 de Enero de 1925.

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SUICIDIO DE LA ADOLESCENTE PETRONA ESPINOSA. La Noticia, 24 de Enero de 1937.

Masaya, 24.- Petrona Espinosa de 15 años de edad, se suicidó hoy arrojándose a la Laguna de Masaya, cuando cuatro individuos salvajes, en estado de ebriedad, trataron de abusar de ella. Ella era vecina del Barrio Monimbó. Tenía novio. Su cadáver fue rescatado 5 horas después. La policía persigue a los bandidos. Corresponsal Especial.-

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TEXTO ÍNTEGRO DEL AUTO DE PRISIÓN CONTRA PATROCINIA TORRES LA MUCHACHA QUE MATÓ A SU VIOLADOR. La Noticia, Jueves 19 de Agosto de 1937. Número 5,532.

Chinandega, Agosto 16.

         Juzgado de Distrito para lo Criminal. Chinandega diez y seis de Agosto de mil novecientos treinta y siete. Las ocho de la mañana.

         Examinadas las presentes diligencias, resulta: que a las doce meridiana del día siete del mes en curso se presentó ante el Juzgado Local de la ciudad de El Viejo, Patrocinia Torres, de diez  y seis años de edad, soltera, de oficios domésticos y de dicho domicilio, manifestando que a las diez de la mañana del propio día y en la montaña de “Campirano” de esa jurisdicción, fue luchada y violada por el individuo Carlos Osorio y que después, por haber seguido molestándola, le dio varios machetazos al violador. El Juzgado mandó a instruir la información correspondiente, recibiéndole su declaración ad-inqueredum a la mencionada Torres y ordenando la práctica de los respectivos reconocimientos. En su indagatoria relató lo siguiente: que iba con una pana de atol a venderlo a la finca de Manuel Serrano, cuando en la mitad del camino salió Carlos Osorio en calzoncillo diciéndole: <<que lo iba a querer por mal ya que por buenas no lo quería>>, y como ella se resistiese, la cargó y le puso un trapo en la boca, donde después de larga riña hizo uso de su persona. Que después se paró frente a él que estaba en el suelo, y Osorio le decía que se fuera a sentar a sus piernas y que no hiciera escándalo, porque se iba a casare con ella. Que posteriormente, tomó su machete (de él) y le pegó el primer machetazo en la nuca, parándose entonces Osorio, diciéndole que no lo cortara, que no le volvería a decir nada; pero que ella prosiguió dándole mientras él le tiraba golpes.

CONSIDERANDO

Que los cuerpos de ambos delitos se hallan plenamente comprobados con la partida de defunción de Osorio y con el dictamen médico-legal que establece que falleció como efecto preciso de las lesiones recibidas; y con el dictamen de los peritos nombrados que reconocieron en Patrocinia Torres las características de la violación.

II

         Que en relación con la delincuencia de ésta, debe tomarse en cuenta, que si es verdad que obró por motivos poderosos que la impelieron con este hecho punible, como es el forzamiento para que satisfaciese los instintos bestiales del violador, que lastima en lo más hondo los sentimientos de una mujer, igualmente cierto es que dichas circunstancias no la eximen de responsabilidad criminal, ya que no se encuentra comprendida en los casos taxativamente señalados en nuestro Código Penal.

         En efecto, en el inciso cuarto de su artículo 21, dicho cuerpo de leyes requiere la unión de tres condiciones indispensables para que exista legítima defensa y en consecuencia la exención de responsabilidad: la agresión ilegítima; la necesidad del medio empleado para impedirla o repelerla, y la falta de provocación de parte de la ofendida. El caso que nos ocupa, indiscutiblemente presenta la primera y última condición; más en cuanto a la segunda, es preciso estudiarla con detenimiento, para deducir con rectitud la que la ley impone resolver. Sin entrar a considerar la racionalidad del medio, puesto que la calidad de mujer y su corta edad son suficientes para inclinarnos por la afirmativa y justificar cualquier instrumento y acción, pasaremos al significado de las palabras IMPEDIR o REPELER empleadas por nuestro Código. Ambas producen idéntico efecto, es decir, imposibilitan la comisión del hecho, y aun cuando en muchas ocasiones tienen diferente conceptos, aquí están copulativamente puestas y encierra la idea de rechazar.

          Ahora bien para que medie rechazo es necesario que exista simultaneidad en las acciones por cuyo motivo, la posterioridad de una desvirtúa la legitimidad de la defensa. La autora en su declaración indagatoria, confiesa que el primer machetazo le dio DESPUÉS que Osorio hubo usado de su cuerpo, circunstancias que si constituyen un atenuante calificado, por ser la “vindicación próxima de una ofensa grave” (arto. 22 No. 4 Pn.), en manera alguna puede dar mérito para un sobreseimiento definitivo. En conclusión, cualesquiera que sean las razones morales que militen en favor de Patrocinia Torres legalmente cabe declararle auto de prisión. Por tanto, de conformidad con las disposiciones citadas y los Artos. 28 Cn. 92, 93, 94, 100, 184, 187 inc. Po  y 285 In. y 438 No. I. Pn., el suscrito Juez, RESUELVE: 1º. Ha lugar en poner en segura y formal prisión a Patrocinia Tórrez, de diez y seis años de edad, soltera, de oficios domésticos y del domicilio de El Viejo, por el delito de homicidio en la persona de Carlos Osorio, de calidades ignoradas y que se le embarguen bienes en cantidad suficiente para responder por las resultas del delito. Envíese copia certificada al Encargado de Cárceles y desen los avisos de ley. 2º Se sobresee definitivamente a favor del fallecido Carlos Osorio por violación en Patrocinia Torres, debiendo continuarse esta providencia, en su oportunidad, con la Superioridad respectiva. Cópiese y notifíquese. Ed. Montealegre C. Francisco Enríquez, Srio.

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miércoles, 10 de marzo de 2021

PODIO Y SITIAL DEDICADO A MUJERES NICARAGÜENSES CUYOS HECHOS INADVERTIDOS, MARCAN HISTORIA


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** Una nicaragüense, la primera mujer forense en España

** La nadadora que por primera vez cruzó el Lago de Managua

** La primera mujer nicaragüense que saltó en paracaídas

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Liminar:

         Aunque en Nicaragua muchos hombres se crean faroles luminosos, es notable cuán establecidas han sido las luces cegadoras de las mujeres nicaragüenses. En el variado dominio del deporte nacional se han reconocido muchos méritos, pero faltan sitiales y podios para hechos o sucesos que por algún motivo han sido eludidos.

         Temo que debo jactarme explícitamente por la escafandra utilizada en estas búsquedas, sin embargo, no todo se ha dicho y no todo está hecho, espero el aporte de los lectores.

         Habrá que ampliar sobre la intrépida paracaidista masayense; la audaz nadadora del Xolotlán y, la interesante nota periodística  de la doctora nicaragüense en la medicina forense de España. En estos tipos de lances no es extraño que ocurran rebates, más cuando en este caso peculiar el índice apunta hacia España. Ya veremos cuánto más se dice o aporta.

         Más allá de esta entrega, esperamos asentarlas, porque el más valioso legado que nos quede sea el hecho cierto. Vale la pena exponerlas, porque permanecen vivas, porque siempre serán importantes.  

         Finalmente, osaré decir que Nicaragua es el único país en donde  probablemente la primera costilla de donde surgieron los nicas, le fue extraída a  una mujer.  

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MUCHACHA NICA SE GRADÚA DE FORENSE. Madrid, (EFE).- La Prensa. Managua, Nicaragua, 23 de Octubre de 1980.

         Madrid, (EFE).- Brenda Basset, de 29 años, médico ayudante de la seguridad social, y desde hace pocos días, la primera mujer forense en España, es nicaragüense.

         Así se destaca, en una entrevista publicada en el vespertino madrileño “Pueblo”, que presenta a Brenda como un nuevo tipo de mujer moderna que no olvida tampoco su misión de ama de casa.

         Brenda, casada con un periodista español, llegó a España en 1967. “Abandoné mi querida Nicaragua –dice—, y aquí continué con la ilusión de mi vida, la medicina.

         La primera mujer forense de España se presenta como una mujer muy apegada a la familia, amante de la música folklórica de su país y además le gusta recordar que fue campeona de natación de Centroamérica.

         Cuando se le comenta “si la medicina forense es insólita en la mujer”, Brenda responde: “El contacto con los cadáveres lejos de insensibilizar, refuerza la humanidad y la caridad. A más experiencia sobre la muerte, más creencia en la vida”.

         Brenda declara que no es feminista, aunque está convencida de la importancia que tiene para la sociedad la incorporación de la mujer en el mundo laboral, y de los muchos cambios que todavía surgirán hasta la completa equiparación jurídica con el hombre.

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LA PRIMERA MUJER CENTROAMERICANA QUE SALTÓ EN PARACAÍDASEn: La Prensa, 1942.

ADILIA HUERTA PRIMERA MUJER PARACAIDISTA

         A finales de enero de 1942, Adilia de Huerta, originaria de Masaya, esposa de Mario Huerta, se lanza en paracaídas desde un avión piloteado por el teniente Blandón del Cuerpo Aéreo Nacional. Primera centroamericana en hacerlo.

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MARUCA JAIME LA NADADORA QUE CRUZÓ EL LAGO DE MANAGUA En: La Noticia, 27 de Agosto de 1937.

         La joven nadadora managüense Maruca Jaime, quien realizó la hazaña de cruzar el Lago de Managua hace tres años, en eventos promovidos por la Junta Nacional de Deportes, se inscribió ayer entre los aspirantes a participar en la delegación de Nicaragua a las Olimpiadas de Panamá.

MARUCA JAIME RETA A LA CAMPEONA CORINTEÑA. En: La Noticia, Jueves 19 de Agosto de 1937. Año XIII. Número 5.532.

         Maruca Jaime, la nadadora capitalina que ha tomado parte en torneos acuáticos de gran distancia verificados en el Lago de Managua, nos dijo para su publicación lo que sigue:

         La vez pasada que estuve en Corinto, el Alcalde un señor DArbelles  y otros estaban interesados en que me midiera con la campeona corinteña Matilde Soto; la campeona porteña rehusó diciendo que ella no estaba en condiciones y que yo seguramente estaba entrenada, y pidió un plazo de dos semanas.

         Yo estoy interesada que se verifique la lucha entre nosotras dos, y deseo que tenga efecto el próximo 15 de Septiembre en dicho puerto desde Punta Sefede hasta el Muelle.

         Maruca agregó: Aunque mi competidora haga su entrenamiento en el propio lugar de la lucha, no le temo, y yo ya me estoy entrenando bajo la dirección del nadador Julio Gómez Mejía.

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domingo, 7 de marzo de 2021

UN CASO DE SERVILISMO COLECTIVO. Por: Manuel Quintero E. En: El Gráfico, 1 de Enero de 1931.

Liminar:  Ahora nos asomaremos por la ventana desde la cual puede avistarse una más del servilismo piramidal. Betún y cepillo de manufactura criolla. Aunque este episodio de hace 90 años está circunscrito a la ciudad de Diriamba y tiene estamento de clase, del pecado original no escapan los perfumados de copete y tampoco los caitudos. El servilismo colectivo tiene arraigo en muchos ámbitos, sobre todo, en el estanque de la  política, donde muchos arriman para  succionar. 

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Escritores de Carazo

Sociología intuitiva

UN CASO DE SERVILISMO COLECTIVO


En: El Gráfico, “Semanario Nacional Ilustrado”- Editores propietarios: Ángel M. y Carmen J. Pérez e hijo, Ltd. Año VI.  Managua, D.N. 1 de Enero de 1931. Núm. 228.

         En una ciudad de nuestro país había una gran parte de la sociedad de alto copete que apenas llegaba a tender su tienda a aquel lugar cualquier foráneo intrépido o taimado, corría presurosa a insinuársele de modo humillante, doblegando el espinazo ante el recién llegado, a quien bien pronto elevaban a la más alta cumbre social del pueblo. La casa del foráneo se convertía a los pocos días en club o en casino, pues era allí donde se daba cita la mejor sociedad.

         Mientras esto ocurría, la media y la baja sociedad eran miradas por la alta con profundo desdén, con indiferencia suma.

         Cierto día se apareció en la ciudad un joven matrimonio compuesto de un galeno bien parecido y avaro y de una dama graciosa y atrayente. No pasaron muchos días sin que la casa del matrimonio ése, fuese convertida en el mejor centro de recreo de la ciudad. Los caballeros y las señoritas se gloriaban pronunciando con deleite indecible, a diestra y siniestra, los nombres del Dr. Alejandro Carranza  y de su esposa doña Margarita: era así como se llamaban los recién llegados.

         No había conversación, de cualquier índole que fuese, en que no figurasen  el Dr. Carranza y doña Margarita: ellos eran el plato del día; ellos lo llenaban todo; ellos ocupaban la mente de toda aquella sociedad, día a día, hora a hora, minuto a minuto.

         En el transcurso de un lustro que vivió en aquella ciudad el dichoso matrimonio, el Dr. Carranza fue Alcalde tres veces, Presidente honorario o efectivo de cuantas asociaciones políticas, religiosas o de orden social se establecieron; fue el médico preferido de todos los hogares y el ídolo de todos. Así también doña Margarita era la mimada del conglomerado social: en todas las fiestas ella era la reina; en los bailes, los más altos linajudos se disputaban el honor de danzar con ella, y daba lástima ver cómo las más orgullosas señoritas le rendían pelito homenaje, humildemente, servilmente.

         Comprendiendo cómo era aquella gente, el Dr. Carranza y su señora la explotaron a maravilla: en su farmacia no solo vendían medicinas, sino también legumbres, licores, sombreros de antigua usanza que los caballeros compraban a un alto precio con satisfacción, ý hasta varitas pintadas en diversos colores, que los niños de los ricos compraban con fruición para jugar con ellas.

         Un día cundió la noticia en la ciudad de que los esposos Carranza se irían rumbo a México. La sociedad se conmovió, las demostraciones de pesar por la ida de aquellos seres queridos fueron abundantes y servilescas. Lo más conspicuo de los caballeros acordó obsequiar al Dr. Carranza y señora con un espléndido banquete la víspera de su viaje.

         Y la hora del banquete llegó; y el momento del champán también llegó: los brindis menudearon ensalzando los méritos del Dr. y hasta hubo pasajes en ellos que culminaron en llanto.

         Tocó hablar al Dr. Carranza cuando ya su mente estaba exaltada por el mucho licor que había ingerido. Todos esperaban un discurso lleno de sentimentalismo y compuesto de frases empapadas de llanto. Más el Dr., acosado por tanto brindis, contestó en estos o parecidos términos:

“Señores:

         Jamás he estado en una población como ésta: vuestros corazones en vez de bondades derraman servilismo; vuestras almas abyectas fueron creadas para vivir de rodillas; en este pueblo no hay dignidad personal, mucho menos colectiva; sois soberbios, altivos y hasta crueles para con vuestros coterráneos que no tienen el baño dorado del dinero. En corrillos o en la soledad de las alcobas habéis destrozado el honor de algunas de vuestras principales damas, haciéndolas aparecer en secretos amoríos conmigo. Me habéis hecho un tanto rico merced a vuestro…”

         El discurso del Dr. Carranza fue interrumpido por los tenedores y los cuchillos que, empuñados por todos los comenzales (sic), se irguieron  en actitud amenazante contra el orador. La concurrencia se lanzaba contra el Dr. para lincharlo, cuando uno de los caballeros golpeando fuertemente la mesas, dijo en altas voces:

— ¡Alto, señores! No permito que toquéis a este hombre. Yo, al contrario de lo que vosotros pensáis en este instante, lamento que no lo hayáis dejado terminar su alocución. Hemos recibido de él una lección preciosa: debemos agradecérsela.

         Vosotros juzgáis que lo  que nos ha endilgado son insultos que merecen su castigo, tanto más cuanto que hemos sido exageradamente bondadosos con él y su señora. Son insultos, en verdad, pero benéficos para todos nosotros. Es la paga más valiosa, el agradecimiento más práctico que nos da el Dr. Carranza en cambio de nuestro proceder rastrero. Lo que él ha dicho tiene un valor inapreciable, es la verdad desnuda que hará cambiar la orientación social de nuestro pueblo. En lo futuro seamos cultos y atentos con todos los de afuera, pero con dignidad y con decencia: nada de servilismo, nada de abyección, nada que nos baje a la condición humillante en que hemos vivido. Levantemos por medio de la cooperación y el estímulo el nivel social y económico de muchos de nuestros conciudadanos que no ascienden por el medio ambiente estrecho e ingrato en que les ha tocado nacer.

         Y fue aquel acontecimiento, el origen de la renovación de aquel pueblo, la base granítica sobre la cual se levantaron caracteres de valor intrínseco.

                                               Manuel Quintero E.

Diriamba, Centroamérica.

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