viernes, 28 de febrero de 2014

NICARAGUA PIERDE ANTE HONDURAS EL TERRITORIO EN LITIGIO, Y DEFIENDE CON ÉXITO EL CABO GRACIAS A DIOS


PUBLICACIONES SOBRE ASUNTO LIMÍTROFE. Managua, D. N., miércoles 22 de Enero de 1958.

Este problema de límites con la hermana República de Honduras ha tenido un amplio desenvolvimiento en el plano jurídico. Prescindiendo de publicaciones anteriores al incidente de Mocorón, que las hay muy enjundiosos, podemos decir que la contemporáneas se distinguen por la profundidad del concepto y por su altura forense.

Al llevarse ciertos aspectos del diferendo a la Corte Internacional de Justicia, se da testimonio de nuestro profundo acatamiento a los principios del Derecho de Gentes, que la Carta de las Naciones Unidas consagra.

De acuerdo con nuestro propósito, que es el que nos guía al escribir estos modestos comentarios, bueno es que digamos que la Corte es un cuerpo de quince Magistrado Independientemente electos por la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, por un período de nueve años

Su Presidente es el eminente jurisconsulto norteamericano Green H. Hackworth, y el Vice-Presidente es el no menos importante togado egipcio Abdel Hamid Badawi. Este último cesará en sus funcione de Juez el 5 de febrero del año en curso, en el que también se extinguen las del canadiense John E. Read, las del polaco Bogdan Winiarski, y las del yugoeslavo Milovan Zoricic.

En febrero de 1964 se agotará el período de cinco Magistrados, entre los cuales figuran notables jurisconsultos latinoamericanos, como lo son el Licenciado Roberto Córdova, de México; el doctor José Gustavo Guerrero, de El Salvador; el doctor Lucio M. Moreno Quintana, de Argentina.

El tema de la justicia internacional ha dado lugar a notables estudios, desde fines del siglo pasado, y a grandes sueños, de armonía mundial. Su falla principal era la imposibilidad de hacer efectivas sus resoluciones, por carencia de medios de ejecución. En cambio, los miembros de las Naciones Unidas están comprometidos a respetar las decisiones del Tribunal, en todo litigio en que fueren parte. Si una de ellas dejare de cumplir las obligac iones que le imopnga una sentencia de la Corte, la otra parte tenderá derecho a demandar el apy o del Consejo de Seguridad, el que podrá recomendar, pero también dictar, las medidas que juzgue necesarias para ejecutar lo resuelto.

Nuestra juventud estudiosa y brillante se ha apresurado a defender los derechos patrios, participando así en una lid honrosa. Hace unos días hicimos unas cuantas apostillas en torno a la excelente tesis universitaria del doctor Miguel Porta Caldera. Recientemente se ha dado a la estampa el libro titulado –no olvidemos que el inglés y el francés son los idiomas oficiales de la Corte—“Los Limites entre le Nicaragua et le Honduras”, escrito por el doctor Jaime Somarriba Salazar, obra que nuestra prensa ha elogiado justicieramente.

El profesor don Alejandro Barberena Pérez, quien tiene a su cargo la cátedra de Geografía en el Instituto Nacional de Oriente y Mediodía, le ha dado un nuevo enfoque a la difusión que ha de tener el punto de vista nicaragüense en las aulas. Con ese propósito ha realizado el esfuerzo de poner al alcance de los estudiantes de SEGUNDA enseñanza una idea clara de la controversia. Si hablamos de esfuerzo es porque la vulgarización de los conocimientos exige de pate de quien la realiza una simplicidad y  trasparencia   de conceptos a que no se llega sino después de un largo recorrido intelectual en que la expresión debe adecuarse  al ámbito juvenil.

Expresa el profesor Barberena Pérez: “Observando el desconocimiento existente en Nicaragua, en todo lo referente a las discusiones con Honduras, he ahondado con detenimiento  este importante asunto, y a fin de hacer más objetivo el estudio, me he valido de mapas adecuados, aprovechando mejor los beneficios de la enseñanza.”

Sin embargo, escrita la obra para colegiales, resulta ser utilísima también para aquellos que sin ser estudiantes quieren darse cuenta, con fácil lectura, delas razones que abonan la causa de Nicaragua.
El doctor deon J osé Sansón Terán, en un folleto de reciente data, incluye tres artículos que publicó en Colombia, siendo Embajador de nuestro país, rebatiendo aseveraciones equivocadas sobre nuestra postura jurídica y moral ante el diferendo.

La carrera de internacionalista y de ilustrado diplomático, que enaltece al doctor Sansón Terán, ha sido de notorio lucimiento. Se graduó en la Universidad Nacional como doctor en leyes, y seguidamente, se trasladó a los Estados Unidos, en los que concurrió a la Universidades de Harvard, Stanford, y de California, claustros en que acabaló su preparación especializada. Se graduó en la Fletcher School de Law and Diplomacy, Cambridge, Mass. Desde que figuró como parte de la delegación nuestra en la Conferencia de San Francisco, puede decirse que su nombre  aparece vinculado a sobresalientes actuaciones de carácter interamericano.

Al ser designado por el Presidente  Somoza Debayle, con categoría de Embajador, para que se traslade a La Haya, en que como es sabido, tiene su asiento la Corte Internacional de Justicia, se le da una nueva evidencia del elevado concepto en que se le tiene. En sus intervenciones periodísticas aludidas, ha puesto de relieve su excepcional erudición jurídica, y, al mismo tiempo, su talento polémico.

Es de advertir que quienes han abordado el problema limítrofe, lo han hecho de nuestra parte, con elevación y dignidad, sin descender jamás a la ruindades de un lenguaje desaforado, seguros de que la razón es la que triunfa en definitiva. 


UNO DE LOS LIBROS PUBLICADOS SOBRE EL ASUNTO DEL LITIGIO CON HONDURAS
QUE AL FINAL PERDIÓ NICARAGUA

RUBÉN DARÍO Y EL LITIGIO LIMÍTROFE. Por: Adolfo Calero-Orozco. En: La Prensa. Febrero de 1959.

Cuando don Alfonso Borbón, el rey de España que cargaba tras su nombre en números romanos el fatídico 13, mediante una resolución viciada de nulidad fue designado para emitir el conocido laudo de 1906, en el caso de nuestro litigio territorial con la hermana república de Honduras, el gobierno de Nicaragua nombró una comisión encargada de representar nuestros intereses ante el citado monarca europeo, que entonces tenía solamente veinte años de edad. Integraban la comisión el señor Crisanto Sacasa (un diplomático nicaragüense que nunca vivió en Nicaragua) y el discutido escritor José María Vargas Vilas, colombiano, a quien el régimen del general Zelaya mantuvo muchos años como cónsul general de Nicaragua en España.

Al saber Rubén de estos nombramientos, sintió vivos deseos de pertenecer el también a la delegación más que todo para ir a Madrid, ciudad que él amaba de corazón, escenario de lisonjeros éxitos suyos, y donde tenía excelentes amigos. Él estaba a la sazón en París, como cónsul de Nicaragua con el ridículo sueldo de quinientos francos mensuales; y conste que no había podido ser nombrado cónsul general por haberlo impedido el Ministro Medina, para proteger a la persona que desempeñaba tal cargo, un francés, amigo suyo, y también porque el señor Medina detestaba  cordialmente al Poeta. Rubén escribió a su muy buen amigo Vargas Vila, residente en Madrid, exponiéndole sus deseos de formar parte de la misión nicaragüense y se logró su nombramiento, por gestiones de Vargas Vila y otros amigos de ambos, a pesar de la decidida oposición de don Crisanto.

Estas cosas las toca el Poeta muy someramente en su autobiografía y al referirse al señor Medina, lo llama tan sólo “antiguo diplomático de pocas luces”, palabras harto suaves si las comparamos con las muy claras y enérgicas que usa Vargas Vila al hablar de los mismos asuntos, como más adelante veremos.

Bien sabido es que la llamada comisión de límites tuvo una actuación desastrosa para nuestra patria, con lamentables resultados. Por lo que atañe al juicio, la entera maraña adoleció de tantas y tales irregularidades que su revisión se impuso. El famoso laudo ha sido desmenuzado por juristas e internacionalistas autorizados, como nuestro fallecido presidente don Diego Manuel Chamorro, el doctor Carlos Cuadra Pasos y tantos otros, y el asunto en toda su integridad ha de ser pronto conocido y resuelto en instancia final por la Corte Internacional de La Haya, integrada por magistrados justos y sabios, conforme detenido y documentado examen con presencia de las partes, etc…

Pero no se trata exactamente del juicio, sino de señalar la injusticia del desprestigio que así como así se ha pretendido acarrear sobre el buen nombre de Rubén Darío, el Poeta Sol, por su imaginaria participación en el infortunado fracaso de la delegación nicaragüense.

--“Rubén era un lirico, un egregio poeta”, --dicen sus benévolos detractores--, “y no podía esperarse de él una actuación atinada en materias que desconocía y para los cuales no tenía ninguna preparación”.

Nada más injusto, nada más inexacto. Si acaso nuestra heterogénea comisión de limites llegó a desarrollar algunas labores que merecieran llamarse así, Rubén no tuvo  en ello arte ni parte, porque su jefe, el señor don Crisanto Medina, hizo negocio suyo el impedirlo a toda costa. A tal grado alcanzó la mala voluntad de este buen señor, que conociendo los inocentes deseos de Darío de ser recibido en audiencia real por don Alfonso XIII, pidió la entrevista y la celebró sin esperar a que llegar de París Rubén Darío, expresamente para lastimarlo; por cierto que el otro miembro de la Comisión, Vargas Vila, al enterarse de las maniobras del ministro de Nicaragua, “se enfermó voluntariamente” y don Crisanto asistió solito él a platicar con el rey.

Volviendo otra vez a la autobiografía de Rubén Darío, hallamos esta referencia a la actuación de don Crisanto: “El ministro Medina era el jefe de la Comisión; pero nunca nos presentó oficialmente, ni contaba ni quería contar con nosotros para nada. Vargas Vila tiene sobre esto una documentación inédita, que algún día ha de publicarse”.

Vargas Vila a su vez confirma lo anterior en su pequeño libro “Rubén Darío”,  cuando en un asterisco del Capítulo XI, sobre el mismo tema, dice: “Como no me propongo hacer aquí la historia de esas negociaciones, que narro detenidamente en otra parte de mis Memorias, sino tocarla en cuanto la personalidad del Poeta aparece en ellas, suprimo todo comentario ajeno a ese objeto”.

“De estas Memorias quise yo adquirir un ejemplar por medio de la Editorial “Don Quijote” –Seminario 14—México, D. F. pero se me contestó que no las tenían, a pesar de que en el librito “Rubén Darío dicha firma es presentada como editores de las “Obras Completas de J. M. Vargas Vila”. Será muy interesante ese libro, el de las Memorias, por lo que el autor mismo y Rubén Darío dicen de ellas. Seguramente los consejeros y  asesores del gobierno de Nicaragua en la importante cuestión del litigio, sí, conocen bien “la historia de esas negociaciones”.

Acerca de los comentarios que Vargas Vila no suprimió, puede decirse que son bastante reveladores los siguientes: “me apresuré a secundar sus planes (los de Darío, de formar parte de la Comisión de Límites), contra el querer del Señor Medina, que sentía por Darío un odio ciego, irracional, uno de esos odios que radican en lo más obscuro de la humana bestialidad.

“Se hablaba de un lejano drama de familia que ponía una frontera de sangre entre los dos; yo no lo creo”.

“Don  Crisanto, odiaba a Darío, por lo mismo que odiaba a todos los hombres inteligentes: porque tener talento era a sus ojos un crimen; el más grande de todos los crímenes; “Yo creo que oscura y embrionariamente, hasta donde él podía raciocinar, tenía la idea confusa de que todo hombre de talento, le había robado el suyo,  y que era por tener los otros tanto que él no tenía ninguno”. Y en otra parte cuenta algo muy conducente: “desilusionado sobre este asunto de la Misión, disgustado y humillado por la actitud rencorosa del señor Medina, el Poeta entristecido volvió a su Consulado en París”.

Más adelante, cubriendo los acontecimientos del año 1906, en su citado libro “Rubén Darío”, el mismo narrador, cónsul general en Madrid y por lo menos oficialmente, miembro de la comisión de límites, refiriéndose al punto concretado de los lamentables resultados, nos cuenta que a mediados del año, estos es, meses antes que Alfonso XIII emitiera su costosísimo laudo, “el señor Medina, disgustado por asuntos económicos con el Gobierno de Nicaragua, resolvió retirarse de la Misión en España, hasta que no fuese satisfecha su petición de dinero…”

“Aquiles, indignado, se retiró a su tienda; “y desde ella me escribió que la Misión quedaba a mi cargo, y que me deseaba un pronto y seguro triunfo… como ese muerto no era mío, no quise cargarlo sobre mis hombros, y fui a París para entregárselo al Sr. Medina haciéndole ver que él, debía ser el sepulturero de sus propios errores;

“Y Darío y yo hicimos entonces el pacto formal de no poner los pies en Madrid, hasta que el señor Medina, no hubiese liquidado esa factura de torpezas y de complicidades, que había sido su actuación en ese asunto…” (La puntuación de Vargas Vila se transcribe fielmente):

Es harto grave la acusación que el escritor colombiano presenta contra don Crisanto, torpezas y debilidades, de este buen señor resulta efectivamente sepulturero, más no --- de la confianza en mayor hora depositada en él por nuestro gobierno. Así se han escogido muchas veces los hombres que deben desempeñar trabajos de gran trascendencia para nuestra Patria y ahí los consiguientes tras  y atrasos que se observan a lo largo de nuestra historia.

En todo caso, da la cuestionable autoridad del testimonio que hemos transcrito, y para mientras podemos echar mano de la Memoria antes mencionada, resulta evidente:

Que nuestro Ministro en Francia manejó las cosas de Madrid con sus extremidades inferiores,

Que Rubén Darío no tuvo absolutamente nada que ver con ese “muerto” y que antes bien su nombramiento pasara la Misión le valió “disgustos y  humillaciones” que le brindó gratuitamente el jefe de la tal Misión;

Por tanto: pecan de ligereza, --cuando menos—aquéllos que pretenden atribuir al poeta alguna responsabilidad en los infortunados fracasos de Madrid.

Adolfo-Calero OROZCO.- Managua, febrero de  1958.


UN PROBLEMA QUE PARECÍA CONCLUIDO 

COMPLETAMENTE RESUELTO PROBLEMA LÍMITES ENTRE HONDURAS Y NICARAGUA. En: El Centroamericano, 27 de Enero de 1962.

Washington, DC.  El problema fronterizo que desde principios de siglo existía entre Honduras y Nicaragua ha quedado resuelto definitivamente, según informó recientemente la Comisión Mixta Honduras Nicaragua, integrad a principios de 1961 por iniciativa de la Comisión Interamericana de Paz, con el objeto de que auxiliara a ambos Gobiernos en el cumplimiento del Laudo dl Rey de España, de 1906, y de la Sentencia de la Corte Internacional de Justicia que, en noviembre de 1960, declaró válido y obligatorio dicho Laudo.

La Comisión Mixta Honduras Nicaragua ha estado integrada últimamente por Dr. Roberto Perdomo Paredes, Ministro de Relaciones Exteriores de Honduras, el Dr. Ignacio Román Pacheco Ministro de Gobernación de Nicaragua, el Dr. Roberto E. Quirós, funcionario del Departamento Jurídico de la Secretaría de la Organización de Estados Americanos (OEA).

La fase final de la demarcación concluida por dicha Comisión, consistió en reconocer el punto de partida del límite natural entre ambos países, en la desembocadura principal del Río Coco o Segovia en el Océano Atlántico y en practicar la inspección del amojonamiento completo de la línea fronteriza situada en la zona de Teotecacinte. Como punto de partida del límite natural en la desembocadura mencionada se reconoció el que está situado a los catorce grados cincuenta y nueve minutos y ochos décimos de minuto de Latitud Norte y ochenta y tres grados ocho minutos y nueve décimos de minuto Longitud Oeste del Meridiano de Greewich.

De acuerdo con el Laudo del Rey de España, pronunciado en 1906, la frontera se encuentra demarcada por límites naturales, desde el Portillo de Teotecacinte en una extensión de aproximadamente 500 kilómetros. A lo largo de esa frontera natural; la Comisión Mixta tuvo la responsabilidad de vigilar el retiro de autoridades de una región de más de ocho mil kilómetros cuadrados de superficie y por el traslado en forma ordenada, de varios miles de seres humanos. 

En esta labor participaron funcionarios de la Unión Panamericana, que permanecieron en la zona por varias semanas. Con la cooperación de la Presidencia de la Comisión Mixta, los Representantes de ambos países lograron ponerse de acuerdo en la demarcación de la frontera en el Sitio de Teotecacinte hasta el punto denominado Murupuxi. Desde este punto surgió un desacuerdo entre los dos países, el cual fue resuelto a mediados de 1961 por el entonces Presidente de la Comisión Mixta, Embajador Vicente Sánchez Gavito.

Con el reconocimiento del punto de partida del límite natural y la inspección practicada en la zona de Teotecacinte, ha quedado resuelto definitivamente el problema fronterizo entre ambos países.

Los Gobierno de Honduras y Nicaragua, que han demostrado un alto espíritu de comprensión en la solución de este problema, han expresado en repetidas ocasiones su reconocimiento por la valiosa colaboración que les prestó la OEA, particularmente la Comisión Interamericana de Paz y la Secretaría General. 

SIGUE LUCHA POR EL CABO GRACIAS. En: La Prensa, 27 de mayo de 1962.

Nicaragua y Honduras aún mantienen pugna por cuestión territorial, solamente que “la lucha” se ha trasladado al Cabo Gracias a Dios, o sea en el punto extremo limítrofe, que es la desembocadura del río Coco, en el mar Atlántico.

En Cabo Gracias a Dios se encuentran desde hace varias semanas, representantes de los gobiernos de Honduras y Nicaragua, tratando de solucionar en el propio terreno y en forma pacífica, lo que cada uno de los países pretenden.

ARGUMENTO DE NICARAGUA

Es la Isla de San Pío y el viejo Cabo Gracias a Dios lo que defiende como propia, Nicaragua. Esta vez no está recurriendo a juristas sino a un modesto pero estudioso ingeniero masayés, Cristóbal Rugama, quien desde hace varios años se encuentra al frente de la Oficina Geodésica de Nicaragua.

Rugama ha participado en no pocas tareas de amojonamiento en varios sectores fronterizos con Honduras. Su última actuación en el famoso “triángulo de Teotecacinte-Las Trojas-Cifuentes, fue muy bien apreciada por el representante de la OEA, doctor Sánchez Gavito.

SITUACIÓN ACTUAL

Debemos recordar que el 18 de noviembre de 1960 la Corte Internacional de Justicia con sede en La Haya dio su fallo sobre el largo litigio fronterizo entre Nicaragua y Honduras, declarando “que el laudo dictado por el Rey de España, el 23 de diciembre de 1906 es válido y obligatorio y que Nicaragua está obligada a ejecutarlo”.

La sentencia de la Corte de La Haya se ha venido cumpliendo estrictamente por parte del gobierno de Nicaragua, pero en lo relativo a lo que dispuso el Rey, en la parte resolutiva del Cabo Gracias a Dios, el gobierno de Honduras no quiere ceder un palmo. Y Nicaragua, con el derecho que le asiste, mucho menos.

LO QUE DIJO EL REY

El Rey de España, Alfonso XIII, en la discutida sentencia y en el caso específico del Cabo Gracias a Dios y la Isla de San Pío, dijo: “El punto extremo limítrofe común en la costa del Atlántico será la desembocadura del río Coco, Segovia o Wanks en el mar, junto al Cabo de Gracias a Dios, considerando como boca de río la de su brazo principal entre Hara y la isla de San Pío, en donde se halla el mencionado Cabo, quedando para Honduras las isletas, o cayos existentes dentro de dicho brazo principal  antes de llegar a la barra y conservado para Nicaragua a la orilla Sur de la referida boca principal con la mencionada isla de San Pío, más la bahía y población del Cabo de Gracias a Dios y el brazo o estero llamado Gracias, que va a la bahía de Gracias a Dios, entre el Continente y la repetida Isla de San Pío” (Gaceta de Madrid. Tomo IV. No. 359, páginas 1131, 31113, 13.

Martes, 25 de diciembre de 1906. Gaceta Oficial, órgano del gobierno de Nicaragua, Año XI, No. 3125. Managua, lunes 28 de enero de 1907”).

UN IMPORTANTE Y VALIOSO APORTE

El Ing. Cristóbal Rugama y sus acompañantes retornarán a Mangua, el próximo 1ro. de Junio con procedencia del Cabo Gracias a Dios, y entonces rendirán un interesante reportaje acerca de lo actuado por aquella región nacional que pretenden arrebatarnos los hondureños.

Rugama, para hacer prevalecer los derechos de Nicaragua contó con un interesante y valioso estudio que realizó el Prof. Eduardo Pérez Valle, y que se titula Un Laudo con dos Incógnitas: Hara y la Isla de San Pío.

Esa obra la escribió Pérez Valle atendiendo a la indicación de numerosas personas amigas de él, que leyeron en LA PRENSA una serie de artículos suyos y que fueron publicados, dominicalmente en la Sección Literaria.

Al respecto, el escritor Pérez Valle sostiene que ese estudio sobre “La geografía histórica de esa región de Nicaragua es un fuerte alegato en pro de nuestra integridad territorial, el cual habrá de influir decisivamente en el trazo final de nuestra frontera Norte”.

La obra de Pérez Valle contiene además de interesantes e históricas citas, 47 diferentes mapas, fotografías y dibujos con los cuales demuestra, gráficamente el derecho que le asiste a Nicaragua para quedarse con el Cabo Gracias a Dios y la Isla San Pío.


CONTINÚAN ESTUDIOS EN LA BOCA DEL COCO. En: La Prensa, 3 de Junio de 1962.

La Comisión mixta de Límites Honduro-Nicaragüense, retornó a Managua con procedencia del Cabo Gracias a Dios, después de pasar en esa región 16 días en cumplimiento de varias misiones específicas por encargo de la Comisión de Límites de Ejecución del Laudo.

De la Comisión Mixta es presidente el norteamericano, Teniente Cnel. Robert R. Mcllwaine; los restantes miembros son, por Honduras, los Ing. Magin Lanzas y Sabino Mass y por Nicaragua, Ing. Cristóbal Rugama y Róger Gutiérrez. Todos ellos trabajaron tesoneramente en diferentes regiones del Cabo de Gracias a Dios a veces exponiendo sus vidas como efectivamente ocurrió cuando remontaron el río Coco, por la noche y una pieza importante del motor se quebró quedando al garete la canoa.

La base de operaciones fue Wankawala, situada a 45 minutos del Cabo Gracias.

La Comisión Mixta se vio obligada a verificar reconocimiento ocular de canales, islotes y tierras que existen en la desembocadura del río Coco por cuanto Honduras como Nicaragua reclaman para sí la Isla San Pío y el Viejo Cabo Gracias a Dios.

Se hicieron sondeo en todos los canales  para establecer el “talwy” o sea establecer la parte más profunda del canal de navegación del río Coco. Esos sondeos se hicieron con un fatómetro electrónico que antes no se había usado en Nicaragua.

Se acordó tomar varias fotografías aéreas de toda la zona. Un avión de la Geodesia de Nicaragua ya está listo en Puerto Cabezas y solamente se espera que haya un buen tiempo para realizar esta importante operación.

Para controlar esas fotos se estableció una base de kilómetro y medio, midiéndose el terreno cerca del Cabo III (Twibila), para lo cual se marcaron los extremos con cruces blancas que deben resaltar en las fotos aéreas.

En la isla de Swn Beam se hicieron observaciones astronómicas para establecer la posición geográfica; también se marcó con una cruz la estación de triangulación que existe en ese lugar.

Todos estos trabajos, una vez finalizados, conteniendo los planos, fotografías, y observaciones por escrito, serán entregados a la Comisión de Límites, que la integran los siguientes señores: El Presidente de la Comisión de Paz de la OEA, Dr. Roberto Perdomo, por Honduras,  el Dr. Ignacio Román Pacheco, por Nicaragua.


Extraoficialmente se tiene conocimiento que a nuestro país le asiste no solamente el derecho sino la lógica aplicada en el propio terreno que es la desembocadura del río Coco, cuya principal desembocadura da para Nicaragua la Isla San Pío y el viejo Cabo Gracias a Dios; y no como pretenden los juristas hondureños, que es el canal Romano –que divide a la Isla de San Pío del Continente—que nunca pudo ni podrá ser jamás, la principal desembocadura del ya mencionado río Coco o Segovia. 

NICARAGUA SE QUEDA CON EL CABO GRACIAS A DIOS.  En: La Prensa, 7 de febrero de 1963.

Los diarios latinoamericanos suscritos a los servicios de la Agencia Informativa ORBE LATINOAMERICANA, con sede en Santiago de Chile y subsede en Guatemala, han publicado la siguiente información, originada en publicaciones de LA PRENSA, de Managua y escrita por el Redactor de este diario José Francisco Borgen, corresponsal de dicha agencia para Nicaragua.

MANAGUA. (ORBE, AIC) –Del desastre que le significó la pérdida de su litigio territorial con Honduras, ha logrado Nicaragua salvar un pedazo de tierra de enorme valor histórico: el Cabo de Gracias a Dios, que fuera descubierto y bautizado con ese nombre por Cristóbal Colón el 12 de septiembre de 1502.

El largo proceso culminó con la firma en Tuibila, ahora territorio hondureño –antes nicaragüense—del acta de la Comisión de Límites, por la que ésta reconoce que “el punto de partida del límite natural entre Honduras y Nicaragua está en la desembocadura del brazo principal del Río Coco, señalado en el plano de la Comisión de Ingenieros, con el nombre de Brazo del Este, punto que está situado a los 14 grados, 59 minutos y 9 décimos Latitud Norte, y 83 grados, 8 minutos y 9 décimos Latitud Oeste del Meridiano de Greenwich”, lo que significa salvar para Nicaragua una isla baja y arenosa de 8 kilómetros cuadrado de superficie, el Cabo de Gracias a Dios y el llamado Canal Román o Brazo del Sur.

Ambos países comparten la posesión del Brazo del Este, que fue reconocido como brazo principal del Río Coco, y en su vaguada o talweg ha sido fijada definitivamente la frontera.

TRIUNFO DE UN JOVEN HISTORIADOR

Esto constituye un triunfo para el prestigiado diario nicaragüense “LA PRENSA”, pero más concretamente para su joven y brillante colaborador Eduardo Pérez Valle.

En efecto, LA PRENSA publicó un extenso y documentado estudio sobre los derechos de Nicaragua sobre la isla de San Pío; y luego Pérez Valle a través de 12 artículos presentados en sendas ediciones dominicales, entre febrero y junio de 1961, hizo otro estudio, más acucioso y exhaustivo, de la región de Cabo de Gracias a Dios, a la luz de la Geografía Histórica y con miras a la recta interpretación del laudo del Rey de España de 1906.

No cabe duda que estos trabajos fueron el soporte de las triunfales alegaciones de los nicaragüenses en la Comisión de Límites.

Después del golpe anonadante que significó para Nicaragua la resolución de la Corte Internacional de La Haya, mandado hacer efectivas las disposiciones de aquel laudo, LA PRENSA  y Pérez Valle fueron las únicas voces que quedaron en la pelea, tratando de salvar algo, una parte mínima siquiera de los que los nicaragüenses creen que se les está quitando injustamente. Y lo han logrado.

En Honduras la aceptación oficial de la tesis nicaragüense  sobre el Cabo provocó una tormenta contra el Presidente Villeda Morales, quizá igual a la que se produjo en Nicaragua contra los Somoza al conocerse la decisión de La Haya.

SÍNTESIS DEL LITIGIO

Cuando el conflicto fue llevado a conocimiento de la Corte Internacional, los altos magistrados no entraron a conocer de antecedentes, desarrollo y pormenores. Pasaron por alto las fuentes del Derecho territorial americano. Para ello había allí un hecho incontrovertible: el caso había sido sometido a arbitraje, y el fallo del árbitro –como tesis general y universal—es inapelable. Luego lo único que cabía era ordenar el cumplimiento.

Nicaragua alegó que el Laudo real no se había conformado a las normas señaladas en el tratado Gámez-Bonilla, que ordenaba someter el diferendo al criterio y resolución de un representante diplomático europeo acreditado en Centro América.

Pero Honduras tenía un débil argumento, en contra de esta tesis, que resultó sumamente poderoso ante la Corte de la Haya, el Presidente Zelaya, al ser noticiado del fallo de Alfonso XIII, en 1906, había dirigido a su colega hondureño una precipitado mensaje de felicitación antes de conocer los alcances del laudo real. Y ese mensaje fue tomado como aceptación oficial del mismo por parte de Nicaragua

Sin embargo, ninguno de los gobiernos subsiguientes había aceptado en este país, como quería Honduras, que un nuevo arbitraje determinara si el Laudo había sido emitido en forma correcta. Exigían que el asunto volviera su punto de partida. Nicaragua había ejercido su soberanía sobre una gran faja del territorio litigado, al norte del Río Coco, desde la Conquista y la Colonia, hasta el año 1961, en que Honduras tomó posesión de él, en acatamiento del fallo de la Corte, adonde, al fin, había sido llevado el asunto bajo presión internacional.

UN ACTA DE NACIMIENTO

Quedó en manos de una Comisión de Límites, asesorada de una comisión de ingenieros, aclarar puntos oscuros, como este del Cabo Gracias a Dios, cuyo descubrimiento constituye para los nicaragüenses como el acta de nacimiento de la nacionalidad y un motivo de perenne orgullo por haber sido  el firmante de esa acta el ilustre descubridor.

Durante generaciones, los niños nicaragüenses han aprendido desde el primer grado de primaria que Cristóbal Colón, durante su cuarto y último viaje del descubrimiento, después de afrontar terrible tempestad en aguas del Caribe, había buscado refugio en un Cabo al que por las circunstancias en que vino a descubrirlo, llamó Cabo Gracias a Dios. Y que en esas forma el propio Colón había descubierto el territorio de lo que luego se llamaría Nicaragua.

Lo que parece haber irritado sobremanera a los hondureños es que sus propios delegados en la Comisión de Límites aceptaran la validez de la argumentación nicaragüense. En caso similar, anteriormente, sobre un punto de Teotecacinte, no había habido acuerdo y la decisión hubo de tomarla, conforme bases previas, el Presidente de la Comisión, favoreciendo los intereses de Honduras.
En el caso del Cabo, los delegados hondureños, que tenían instrucciones de no ceder un punto en ninguna reclamación de los nicaragüenses, hubieron de consultar directamente al Presidente Villeda Morales, quien autorizó el acuerdo, convencido de que la legalidad claramente asistía a la otra parte.