domingo, 5 de julio de 2026

"EL GOYENA": ciencia, humanismo, libertad. Órgano del Instituto Nacional "Ramírez Goyena". No. 1 - Managua, Julio de 1955

 























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RESEÑA HISTÓRICA DEL INSTITUTO NACIONAL CENTRAL

“RAMÍREZ GOYENA”

1891 A 1963

         Por decreto legislativo del 23 de Enero de 1891 el Senado y Cámara de Diputados de la República, emitió un Decreto sancionado por el Ejecutivo, el 27 del mismo mes; que ordenó la creación en Managua, de un Instituto Nacional Central de Varones y de una Escuela Normal Anexa, previa la construcción  del correspondiente edificio, con fondos provenientes de rentas creadas para tal fin por el mismo decreto, y para la terminación del cual, señaló plazo de dos años. Tan Plausible iniciativa, fue presentada por los diputados managüenses Hipólito Saballos h., Serapio Orozco, Rafael A. Rivas  y Félix Espinosa. Era encargado de la presidencia de la República por depósito, el General Ignacio Chávez.

         En Cumplimiento del decreto citado, el mismo año 1891, en la parte Sur de la Ciudad, entre las calles de Estrada y El Porvenir, hoy Avenida Roosevelt y de Bolívar respectivamente, se compraron tres manzanas de terreno a don Luis López y una casa y solar contiguos a don Francisco Aguirre, todo por cuatro mil setecientos pesos; y la Junta encargada de la edificación, celebró contrato con los Ingenieros Hooke y Wiest, el 11 de Octubre del mismo año, para la construcción del edificio. El 3 de Mao del año siguiente, fueron inaugurados de manera solemne los trabajos, que continuaron hasta echar los cimientos y levantar parte de los muros o paredes, pero como no se suministraron más fondos, no fue posible continuar la obra.

         Hasta esa época la mayor parte de los estudiantes de secundaria managüenses, tenían que trasladarse a León o Granada para hacer sus estudios, lo que hizo pensar seguramente, en la necesidad de dotar a la capital de un centro, en que los jóvenes pudiesen hacer sus estudios de segunda enseñanza, y como se alejaba la realización del Instituto Nacional Central, hubo de autorizarse al Colegio de Varones de Managua, mediante contrato celebrado por el Director, para que pudiese extender el diploma de Bachiller en Ciencias y Letras.

         En la década de 1890 a 1899, el Colegio de Varones de Managua formó una generación de jóvenes que prestaron buenos servicios en el resurgimiento de la Escuela Nacional, cuyo mayor brillo se desarrolló en 1900 a 1909 y de la que fueron representantes Gilberto Saballos, Rafael Fonseca, Abraham Álvarez, José Olivares, Juan Bravo, Daniel Molina, Miguel Álvarez Saballos, Ireneo Montano, Octavio Eva, Sixto Cuarezma, Adrián Castellón y otros.

         En el año de 190 se estableció por fin el Instituto Nacional Central de Varones en el edificio viejo, que ocupa hoy parte del Instituto Pedagógico, bajo la dirección de don José Dolores Rodríguez, políglota, diplomático y maestro; pero las agitaciones no le dejaban vida, y el año siguiente, ya no abrió sus puertas a la juventud. En 1902, volvió a la vida con los Doctores: Adolfo Altamirano como Director, Julián Irías como Sub-Director; y de nuevo un movimiento revolucionario en el Gran Lago, produjo el cierre de sus clases. El año de 1904, se hizo cargo de la Dirección el Dr. José Dolores Mayorga, pero el local citado se había cedido a los talleres de la Tipografía Nacional y el Colegio se instaló en la antigua casa del Águila, esquina situada al Occidente del edificio de tres pisos del Dr. Guerrero Montalván. Allí continuó hasta el año de 1909 en que, al estallar la revolución de Octubre de ese año, hubo otra vez de cerrar sus puertas, para reabrirlas en 1912; mediante contrato celebrado con el Lic. Santiago Ordozgoiti educadir español que ya había servido el puesto y cuyas dotes de maestro fueron siempre apreciadas. El 29 de Julio de aquel año aciago, al iniciarse el cuartelazo del General Mena, enmudecieron una vez más sus aulas y se clausuró el Instituto, para abrir de nuevo las puertas de su edificio, en manos ya de los Hermanos Cristianos, cedido por el Gobierno de don Adolfo Díaz.

         Al establecerse el Instituto Pedagógico, pareció que el Instituto había terminado su misión, no obstante, en el año académico de 1913 a 1914, surgió a la vida en la casa nacional que fue antes de don Salvador Lezama, sobre la 4ª Avenida N.O. y fueron directores: don Santiago Argüello, Trinidad Cajina y Pompilio Peña (Pbro.) y en 1916, fue trasladado a la esquina de Oriente, de la residencia de don Lázaro Parodi, extremo Occidental de la 4ª Calle N.O. En 1918 se le trasladó a la antigua casa de Lezama, donde estuvo hasta la destrucción de este edificio, en el terremoto del 31 de Marzo de 1931.

         Deprimido el país con aquella ruina, el Gobierno cedió la Dirección del Colegio a don Alejandro Sánchez, quien actuaba como Director el año anterior, manteniéndole el carácter de Nacional, pero sin retribución alguna, solamente proporcionándole casa, muebles y material de enseñanza. En esta época se alojó en la casa de dos pisos que tiene la Gota de Leche para trasladarlo seguidamente al edificio Lourdes, de los Hnos. Capuchinos, hasta salir en el año 1942 para llevarlo al edificio de la Escuela Normalo.

         La denominación de Instituto Nacional Central “Ramírez Goyena” le fue aplicada después de la muerte (1927) del sabio maestro, que por más de cuatro décadas proyectó en la mente y el corazón de sus alumnos, las irradiaciones de su cerebro y las vibraciones de su noble espíritu, bajo el techo errante del Instituto Nacional Central, de que habló el decreto del 27 de Diciembre de 1891.

         Después de permanecer varios años en el edificio de la Escuela Normal Ceentral de Varones “Franklin D. Roosevelt”, compartiendo el mismo techo con los alumnos de la Normal, en Mayo de 1953 fue trasladado al nuevo local que ocupa  hoy e inaugurado por el Excmo. Sr. Presidente de la República, Gral. Dn. Anastasio Somoza García, edificio que ha sido considerado uno de lso mejores de Centro América. Cuenta con aulas bien acondicionadas, gimnasio, piscina. Al iniciarse las labores en su nuevo local, el Instituto contaba con tres secciones de Primer Año y una sección por cada curso subsiguiente; su Director fue el Profesor Guillermo Rothschuh Tablada y su colaborador inmediato, el Profesor Julio C. Hernández.

         En la actualidad el número de alumnos ha aumentado a la cantidad de un mil seiscientos seis, repartidos en la siguiente forma: 11 secciones de PrimeR Año; 7 de Segundo; 5 de Tercero; cuatro de Cuarto y tres de Quinto. Es de notarse que año con año sus condiciones mejoran tanto en lo material como en lo pedagógico y metodológico, observándose la instalación de dos modernos Gabinetes de Física y Química, donde los alumnos de los dos últimos cursos realizan sus prácticas en dichas materias.

         El Gabinete de Biología, Anatomía y Fisiología está acondicionado en la forma posible para ofrecer el mejor servicio en el desarrollo de la materia correspondiente. Así también el departamento de Ayudas Audiovisuales “César Augusto Núñez”.

                   Actualmente en el campo deportivo el Instituto compite en los diferentes deportes: Basket (en el cual durante varios años ha logado conquista el campeonato), Base-ball, Foot ball y Voley-ball.

         Al aceptar como principio fundamental en la formación cultural del alumnado el Lema CIENCIA, HUMANISMO, LIBERTAD, lo hace porque considera que todo individuo en formación debe desenvolverse dentro de estos tres aspectos que hacen ciudadanos dignos de la Patria que les ve nacer. CIENCA, para conducirlo hacia el logro de una profesión al servicio de la sociedad y mejoramiento y superación de sus instituciones. HUMANISMO, a fin de lograr se ponga en manifiesto en cada acto profesional un alto espíritu de ética en beneficio de la comunidad que le rodea y sobre todo establecer una justicia superior, respeto al derecho ajeno y fiel cumplimiento de su deber; y LIBERTAD, con el objeto de que sepan apreciar lo que es amor a la patria, lo que representan las instituciones sociales y políticas y sobre todo, sepan convivir en paz, amantes de su propia libertad, respetuosos de la libertad de sus semejantes.

         Así vive, así pervive y así va hacia el futuro esta Institución que sólo desea forma ciudadanos dignos del país, que aprendan amar a su patria amando a su Institución.

         HAN SERVIDO LA DIRECCIÓN DEL INSTITUTO NACIONAL CENTRAL “RAMÍREZ GOYENA” A PARTIR DE 1960 EN QUE ABRIÓ SUS AULAS, LOS SIGUIENTES MAESTROS:

         Don José Dolores Rodríguez; Dr. José Dolores Mayorga; Gral. José León Castillo; Lic. Santiago Ordozcoiti; Dn. Trinidad Cajina; Prof. Abraham Álvarez S.; Prof. Alberto Ramírez; Prof. Alejandro Sánchez; Prof. Moisés Gutiérrez Alfaro; Prof. Carlos de Sena, Dr. Leandro Espinosa Ortega, Dr. Ramón Romero, Prof Guillermo Rothschuh; Dr. Adolfo Altamirano; Dn. Augusto Mulet de Cambó; Dn. Macario Sagastume, Dr. Santiago Argüello, Pbro. Pompilio Peña; Profesor Trinidad González, Prof. Justo Pastor de la Rocha; Prof. Adán Robleto Peña, Lic. Ernesto Beltrán Díaz, Prof. Ignacio Fonseca; Dr. Mauricio Pallais L., Prof. Emilio Narváez García, Prof. César Augusto Núñez S., Prof. Reinaldo Núñez Sánchez.

PERSONAL ADMINISTRATIVO ACTUAL

         Reinaldo Núñez Sánchez, Rosario Román de Álvarez, Juan Doña Márquez, Manuel H. Castro Gaitán, Jaime Marín Largaespada, Julio Mora Vega, Mario Espinosa Fuentes, Carlos Cortés Cortés, Eduardo Amaya Ruiz, Dalmizi SiriasVargas, Juan Navarrete Loáisiga, Jaime Moreno Ponce, Saúl Zamora Morales, Adolfo Martínez Cole, René Urbina Mendoza, León Ruiz Amador, Jenaro O. Sánchez Ponce, Emma Cuadra de Zickbauer, Rosa González Vargas, Armando Arce Páiz, Luis Álvarez Chamorro, Gilberto Núñez Pérez, Humberto Montenegro Fajardo; Lorenzo Haymes Martínez, Carlos Castellón Pérez, Dr. Alfonso García Pérez, Alejandro Espinosa, Leónidas Ulloa Lanzas; Ricardo Vallecillo, Salomón Farach Ruiz.

---PERSONAL DOCENTE---

         Luis Álvarez Chamorro, David Andino Tercero, Francisco Buitrago Corrales, Enrique Castillo Masís, Esperanza Centeno Sequeira, Salomón Cortés Luna, Ramón Chow Díaz, Juan Doña Marquez, María Flores de Saballos, Ulises Fonseca Talavera, Ricardo Fuentes Montoya, Lorenzo Haymes Martínez, Pbro. Roque Iriarte Garmendia, Jaime Moreno Ponce, Óscar L. Montalván López, Manuel Olivares López, Arturo Pallais Calero, Esperanza Romero de Rocha, Jenaro O. Sánchez Ponce, Carlos Urroz Saravia, Francisco Guzmán Pasos, Violeta Barreto de Pérez, Carlo Castellón Pérez, Jorge Ampié Huete, Amadeo Arróliga Romero, Rafael Carrillo Díaz, Manuel H. Castro Gaitán, Claudio Contreras Contreras, Fernando Chavarría Robelo, Edmundo Díaz Ríos, Mario Espinosa Fuentes, Aníbal Fonseca Talavera, Edgardo Fuentes Montoya, Gloria García Parajón, Cipriano Orúe Mairena, Justino Pérez Duarte, Ana Ma. Sancam de Gurdián, José D. Sirias Vargas, Julio. H. Vargas Pérez. 



































domingo, 1 de febrero de 2026

1988: ACTAS DE LAS REUNIONES PARA CELEBRAR EL CENTENARIO DE "AZUL" .

ACTA No. 1
"Comisión Centenario Azul"

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Pág. 1


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ACTA No. 3
"Comisión Centenario Azul"

Pág. 1


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Pág. 3


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ACTA No. 4
"Comisión Centenario Azul"

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Pág. 3


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Pág. 6


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Pág. 8


Pág. 9


Pág. 10


PINCELES
Por: Fernando Silva
El Viejo, El Viejo, Núm. 8, Febrero, 1962


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domingo, 11 de enero de 2026

DR. ENOC AGUADO FARFÁN: EL MEDIADOR. PUÑETAZOS, BALAZOS Y UN MARINO NORTEAMERICANO MUERTO EN EL DESPACHO PRESIDENCIAL DE JOSÉ MARÍA MONCADA TAPIA

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"De la misma manera que Moncada había adquirido la elección presidencial a la sombra del Espino Negro, Somoza obtuvo la jefatura de la Guardia Nacional a la sombra de Moncada.". Galich, Manuel
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BUZÓN DEL PÚBLICO

En: El Centroamericano, 18 de Agosto de 1967.

DOCTOR ENOC AGUADO …siempre grande aun en la inopia

    Después del terremoto de Managua, Moncada en traje de campaña, despachaba los asuntos presidenciales en una improvisada casa de campaña. Junto a él trabajaba el señor Anastasio Somoza García que era secretario de la presidencia. Aquella mañana del 5 de mayo 1931, todo era rutina y trabajo allí; de pronto hicieron irrupción en el despacho presidencial tres oficiales norteamericanos, tomados de licor, a exigirle a Moncada algo que lesionaba la dignidad presidencial y agredía la libertad de la patria.

    Moncada y Somoza dialogaron con los marinos tratando de encontrar una fórmula honesta que calmara los ánimos de los demandantes y a pesar de esa necesidad, los marinos quisieron ultimar al Presidente. Somoza se lio a golpes con dos de ellos y el sargento Salomón Lagos, que era el ordenanza de turno hizo uso de su pistola de reglamento para defender a Moncada, quitándole la vida al Teniente G. C. Williams que el día 6 de Febrero de ese mismo año había derrotado a Umanzor en el combate de La Guayaba.

    Salomón Lagos y su hermano Manuel habían peleado en la batalla de Las Grietas el día – de Noviembre de 1926 siendo jovencito de 18 años y donde perdió la vida su progenitor, derrotando a Alfredo Noguera Gómez y a Macario Rodríguez, jefes ambos del ejército de 1200 hombres que los liberales emboscaron en aquella memorable acción de armas.

    Esa vez Lagos era sargento de la Guardia Nacional que tenía a su cargo la custodia de Moncada y a fe que lo hizo bien cumpliendo con su deber como un valiente soldado. Ahora, Lagos es Coronel G.N. Retirado.

    Hubo intenso movimiento en Managua en el cuartel general de los marinos que demandaban la entrega de Somoza y Lagos para ser juzgados por una corte marcial norteamericana. Moncada se opuso a ello alegando que dichos ciudadanos no habían hechos más que cumplir con su deber y como acto meritorio ascendió a Lagos a Subteniente P.A.

    Los marinos se tendieron en línea de fuego con cañones, morteros y ametralladoras y el presidente ordenó al marino D. C. Atha, que hoy vive en Managua con un establecimiento comercial, que era entonces Comandante del Batallón presidencial, para que también tendiera sus líneas de defensa, listos a repeler el ataque inminente de los marinos.

César Virgilio Miranda, Ministro de El Salvador, Decano del cuerpo diplomático en Managua y Octavio Reyes Spéndola, Ministro de México, trabajaron hora enteras tratando de solucionar aquel impasse que habría traído a la patria males de incalculable proyección política y económica.

    El Doctor Enoc Aguado Farfán, era Vicepresidente en la fórmula del poder y no se sabe el motivo por el que estaba alejado de la política de Moncada que ya insinuaba su ambición reeleccionista y para lo cual mandó enseguida a Washington al Doctor Carlos A. Morales, de toda su confianza. Pues bien, un día llegaron a visitar a Aguado en su Office Law el General Logan Feland, Jefe Supremo de los marinos de ocupación y el Ministro Hanna a proponerle que aceptara la presidencia ya que ellos estaban dispuestos a darle un golpe a Moncada que estorbaba la política norteamericana en Nicaragua. Aguado sacudiendo su ancestro moral de hombre honesto y de gran responsabilidad patriótica, les contestó: “Caballeros: Mucho ha costado a la patria llegar al canal constitucional y se han gastado para ello sangre y lágrimas. La constitución deberá mantenerse aquí a sangre y fuego y aunque yo personalmente esté alejado de la política de Moncada, tengo que apoyarlo porque él representa al pueblo que lo eligió en comicios libres. Si caballeros, se que es la única oportunidad, como Uds. dicen, que tengo de ser Presidente, pero sobre esa ambición muy justa para un ciudadano está el sagrado cumplimiento del deber!!

    Los visitantes se marcharon con un palmo de narices llevando en sus conciencias el grato reconocimiento de que en esta patria tan escarnecida había hombres de temple moral que hacían la enorme en el concierto humano de los pueblos.

    Moncada terminó su período sin dar a la publicidad, nunca se podrá leer su libro: ¡Las Humillaciones de un Presidente”. Aguado siguió en la política militante y después de la hecatombe subsiguiente a la muerte del General Somoza García, perdió la vista por el impacto moral y físico de la cárcel. Unos políticos liberales, cuando él salió libre, convencidos de su inocencia, reunieron muchos dólares para que el Doctor Aguado Farfán se fuera a curar a una reputada clínica oftalmológica española, pero él, siempre grande aún en la adversidad y la inopia, rechazó con dignidad dicho ofrecimiento.

    Debe conocerse el valor moral de ese hombre. Los que quedamos en este valle de suplicios construiremos un altar de la patria, para en él rezar fervorosamente en su recuerdo que altaneramente simboliza el anhelo nicaragüense de una superación meritísima para forjar la historia en un relieve grave y sincero para sus héroes.

León, Agosto 15 de 1967.

                            JUAN B. SALINAS ECHEVERZ

(Calle de Marcoleta, contiguo a Dionisio Gallo Wassmer).

-- Tomado del libro “Emociones y Recuerdos” del Dr. Juan B. Salinas Echéverz       

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JOSÉ MARÍA MONCADA TAPIA Y ANASTASIO SOMOZA GARCÍA  EN PRESENCIA DE


LA FORMACIÓN MILITAR DE LAS TROPAS NORTEAMERICANAS


Nota: En abril de 1927, Feland asumió el mando de la 2.ª Brigada en Nicaragua. Tras cuatro meses en Nicaragua, fue transferido al mando del Cuartel de la Infantería de Marina en Parris Island, Carolina del Sur, cargo que ocupó desde septiembre de 1927 hasta enero de 1928. Posteriormente, regresó a Nicaragua y asumió el mando de la Brigada por segunda vez, sirviendo allí hasta marzo de 1929. Por este segundo período en Nicaragua, Feland recibió otra Medalla por Servicio Distinguido.

Después de un breve período en el Cuartel General tras su regreso de Nicaragua, Feland fue asignado como comandante general del Departamento del Pacífico en julio de 1929.Estaba prestando servicio en ese puesto cuando fue destacado el 25 de febrero de 1933. Se retiró del Cuerpo de Marines el 1 de septiembre de 1933.

Los viricuetos existenciales del General José María Moncada

Jefe en la Guerra Constitucionalista, pactó con los estadounidenses para obtener la paz.

Alcanzó la presidencia del país, bajo la ocupación de los marines estadounidenses y la guerra antiimperialista del General Augusto C. Sandino.

"Gral. José Ma. Moncada, entre los militares yanquis con los que firmó el famoso pacto del “Espino Negro” del 4 de mayo de 1927. Foto tomada durante ese evento, en la ciudad de Tipitapa, Nicaragua; en donde se encontraron las tropas del Gral. Moncada y los comandantes de las fuerzas interventoras norteamericanas."

 José María Moncada Tapia

viernes, 1 de agosto de 2025

EXISTENCIA CORVADA / Por: Dr. Eduardo Pérez-Valle



                              EXISTENCIA CORVADA

 

  Puntual

   ayer, como siempre,

   durante todos los sábados

   miré pasar al pobre viejo

   setenta y pico de años…

   arrugado

   corvado

   acentuado por la escoliosis

   mirada grisácea

   el sol le abrillanta el blanquecino

   e inmaculado cabello

  a ritmo lento echa apagados gritos de aviso

  El Periódico! ¡El Periódico!

  entre brazo y antebrazo carga pocos ejemplares

  ahí va el sustento dentro del aligerado fardo de su pesada vida

  avanza

  esparce 

  noticias, buenas y malas

  lleva junto a su anónima existencia

  el drama propio y ajeno trágico de todos los días.

 

                   Dr. Eduardo Pérez-Valle -  1977

 


domingo, 15 de septiembre de 2024

En Matagalpa, el final existencial de ALEJANDRA HERNÁNDEZ., reina indígena del centenario, en 1962.

            


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Liminar de Eduardo Pérez-Valle T.: 

    En la página 252 del libro "Barroco descalzo", escrito por el doctor Erick Blandón Guevara, publicado bajo el sello editorial de la Universidad de la Región Autónoma de la Costa Caribe de Nicaragua. 1ª Ed. Julio, 2003., encontramos datos interesantes y análisis de capital importancia histórica, en esta ocasión, hago mención de la "Reina Aborigen" Alejandra Hernández, que de acuerdo con ese pasaje histórico, recibió la distinción de "Alejandra I",  otorgada por los indígenas matagalpas para representarlos en 1962, como "Reina Indígena del Centenario de Matagalpa". 

    Blandón Guevara presenció el desfile, a ella, la "Reina" la recuerda como una "india imponente". Ese adjetivo, lo vinculé a través del imaginario, porque el artículo está acompañado de varias fotografías de aquella fisonomía, de esa sugerida fenotipia y genotipia aborígen; no obstante, no hay referencia de cómo o dónde terminó ese reinado físico. Con algún resquicio de tiempo me propuse en agenda, encontrar algún dato sobre la primera y única "Reina" de quien el refranero popular diría que, a los matagalpinos indígenas o ladinos, esa cualidad extraordinaria entró con particulares distinciones y preferencias hacia el cerebro de cada espectador. 

    Tres años después, en 1965, nadie habló si aquello fue único para el centenario citadino, reinado sin renovación hereditaria o parafernálico. Las riquezas de la imaginación terminaron con el fallecimiento de Alejandra I. Aquella "india imponente", en Octubre de 1965 entró a la sepultura, y según la nota periodística: "olvidada de sus súbditos ladinos". 

    Aún, con la estrechez de aquella noticia,  a los del presente nos permite precaver que las diferencias de cultura ponen tristísimos, dolorosos y separados llantos en la raza amada. 

    Aquí la noticia complementaria, de 1965:

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ALEJANDRA HERNÁNDEZ la reina indígena de las fiestas del centenario, en 1962.

    Los matagalpinos de mi generación no olvidaríamos el desfile –nunca visto antes ni después—con que se clausuraron esas fiestas del centenario (1962), el cual se inició con la carroza de Alejandra Hernández, una india imponente, de la comunidad de El Chile, que hablaba la lengua Matagalpa y que desde su sitial saludaba, como reina indígena de las fiestas, sin esbozar ninguna sonrisa, con el traje autóctono de manta blanca, hilada en su comunidad. Iba tocada con una pobre y pretenciosa corona de abalorios confeccionada por manos ladinas especialmente para la ocasión. Su rostro adusto, inspiraba temor y respeto a un tiempo.

    El paseo de varias decenas de carrozas alegóricas lo cerraba la reina ladina Edda Haslam Blandón, arriba de un simulacro de carro tirado por dos pegasos de cartón y madera. La india representaba el atraso y la barbarie; la otra, descendiente de mestizos y de los inmigrantes europeos que llegaron a la región en el siglo XIX, la civilización occidental. No es éste el lugar para discutir qué negociaciones o imposiciones hubo de por medio para que los indios fueran llevados a aquella fiesta, que significaba el triunfo de los ladinos europeizados, sobre una cultura que en aquellas fechas se daba por cancelada. Sólo me interesa dejar sentado que la vida pública y privada no era pensable sin la presencia de indios y ladinos, en relaciones desiguales.

    Para nosotros, los indios no eran objeto arqueológico, eran sujetos que veíamos diario y de quienes conocíamos parte de su dolorosa historia de despojo y destrucción de sus comunidades. Había una canción de sus mujeres o inspirada en ellas, que era infaltable en las veladas culturales de mi infancia. Si la memoria no me falla, decía así:

         Sumus las indias de las cañadas

         cuando el cenzontle cantaba tierno

         me lo decía flor de batata

         si me lo pide flor de jazmín

    Allí habían estado, y nunca, como en el verso inicial, se olvidaron de proclamarlo. Los mirábamos cada 31 de diciembre llegar al Común, a la vela de las varas de las nuevas autoridades de la comunidad indígena.

    Blandón Guevara, Erick. Barroco descalzo. Editorial: Universidad de la Región Autónoma de la Costa Caribe de Nicaragua. 1ª Ed. Julio, 2003.  252 pp. 

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EN PETATE BAJÓ A LA TUMBA ALEJANDRA I. La Prensa. Managua, D.N. Domingo 3 de octubre de 1965.

    Envuelto en petate, bajó a la tumba el cuerpo de la Reina Indígena del Centenario de Matagalpa, Alejandra I.

    Olvidada de sus súbditos “ladinos”, la “Reina Alejandra recibió de sus compañeros de comunidad el más imponente tributo póstumo.

    Orgullosos del título conquistado por Alejandra Hernández durante las celebraciones del primer centenario de Matagalpa como ciudad, en 1962, los indios no permitieron que la “Reina” fuera sepultada el mismo día en que falleció víctima de un síncope cardíaco.

    Tampoco aceptaron que su cuerpo ocupara una modesta caja de madera que un “ladino” residente en la comarca ofreció con ese fin. Ella debía bajar a la tumba como habían bajado sus antepasados: envuelta en petate.

    Durante dos noches, los indios de El Chile y comarcas aledañas acompañaron el cuerpo de Alejandra, entonando cantos que “ladinos” presentes calificaron como impresionantes.

    Al tercer día de fallecida, la “Reina” Alejandra bajó a la tumba que para ella se había abierto en el humilde cementerio de El Chile.

    Rostros impenetrables, tras los que se ocultaba la emoción que embargaba el corazón de cada uno de los indígenas, dieron el último adiós a su soberana.

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Fotografía tomada del libro "Barroco descalzo", escrito por el doctor Erick Blandón Guevara


domingo, 14 de enero de 2024

Ideal Unionista - RUBÉN DARÍO. Por: Gastón Baquero. El Centroamericano. León, Nicaragua, C.A. 8 de Julio de 1966.

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¿Estaría el poeta en Chile cuando se hizo 
esta foto o habría llegado ya a España?

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(Por Gastón Barquero, Jefe de Redacción de “Diario de la Marina” hasta su clausura” por Fidel Castro).

    En 1889 llega Darío por segunda vez a El Salvador, viene de Chile, acaba de publicar Azul. El presidente salvadoreño era. F. Menéndez, un hombre enamorado de la Unión. Rubén ha contado el encuentro con el gobernante. “Era –dice, uno de los más fervientes partidarios de la Unión Centroamericana, y hubiera hecho seguramente el sacrificio de su alto puesto por ver realizado el ideal unionista que había sostenido Morazán, Cabañas, Jerez, Barrios y tantos otros. Esos días se trataba cabalmente de dar vida a un nuevo movimiento unificador, y es claro que el presidente era uno de los más entusiastas de la obra”. Y añade Darío: “A los pocos días me mandó llamar y me dijo:

    ---¿Quiere usted hacerse cargo del diario que sostenga los principios del a Unión?

    ---“Desde luego, señor Presidente--, le contesté.

    “En efecto, no pasó mucho tiempo sin que yo estuviera a la cabeza de un diario, órgano de los centroamericanos que, naturalmente, se titulaba “La Unión”.

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    Rubén, que fue periodista toda su vida, que ganó su pan con el trabajo para diarios y revistas hasta pocos días antes de morir, iba a dar muestras de que podía y sabía dirigir un periódico doctrinal. Fue él quien escribió el editorial de presentación, que servía de programa para el nuevo diario. Recogió los principios contenidos en el “Pacto de San Salvador” que habían firmado los ministros de las cinco repúblicas.

    “Pensadores: que en vez de las sombrías nubes que ha amontonado el separatismo vuelvan nuestras ideas vencedoras a los altos ideales, como águilas bajo relámpagos. ¡A la obra! Nuestro Darío0 espera el contingente de vosotros; que soplen vuestros pulmones y él será la trompeta. “La Unión” persigue y desea que nos inundes de tus claridades, ¡Ah Progreso!, y que sobre nuestras cabezas se extiendan, con ruido glorioso tus alas sonoras, ¡Oh Libertad!”

    ¿No es emocionante esa página de Darío, de quien un conocimiento externo de su obra ha hechos pensar a muchos que era un desarraigado, un parisiense de alma y de voluntad? Dios después muchas otras muestras de amar la unión de Centroamérica. Él es uno de los grandes precursores de realizaciones como el Mercado Común Centroamericano, la ODECA, la Unión Universitaria y de Cultura, que son la más bella promesa de un gran futuro.

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    Rubén se sintió desde su primera mocedad un ciudadano de todas las naciones de Centroamérica. Hay que observar que cuando Darío dice “La Patria”, se está refiriendo indistintamente a su Nicaragua natal o (a) El Salvador que amara tanto, o (a) Guatemala, (o) a Honduras o (a) su Costa Rica. De manera natural, ingénita casi, siente por suyos a todos los vecinos y constituye un fuerte símbolo su identificación temprana con el magno varón salvadoreño Francisco Gavidia, como es también un símbolo el que luego vayamos a encontrarlo, ya como cónsul de Colombia, ya como Enviado argentino, ya como Delegado de Nicaragua, o como Diplomático de Costa Rica, o Vocero de Honduras… naturalmente, un espíritu abierto hacia el cielo no se queda ni aún en la asamblea de vecinos, por muy naciones de cuna. Muy temprano saltó a Chile, y de allí un estirón semejante al que diera cuando entró en contacto directo con Gavidia. Luego, la Argentina pudo sentirlo vivamente como hijo leal suyo. Todo el Continente americano se le volvió patria. En su porvenirismo, en su visión de lo que el mundo será un día, cantó la Unión de los pueblos de América, entendiendo por tal lo que el propio Dios entendió, o sea, todos los pueblos del Nuevo Mundo, desde el Septentrión hasta el confín austral. En Rubén, a los nicaragüenses se suma lo centroamericano: a esto se suma lo continental hispanoamericano, con España a la cabeza, y a todo ese resplandor y gozo de la Unión agrégase la porción no ibérica del Nuevo Mundo. Es la concepción ecuménica de la vida y de la cultura, de la historia y de la acción cotidiana del hombre. Se vive para el mundo, no para la aldea. Esto se ilumina en la sucesión de los poemas rubenianos: “Salutación del optimista” se continúa con “Salutación al águila”, como “Fuertecotzimi” se extiende hasta cristalizar en “Canto a la Argentina”. Rubén va de lo local a lo universal, y la Unión es el camino, la Unión es el viaje.

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    No pierde amor a su tierra, a su cuna original, porque haya levantado su vuelo hacia el mundo. Toda su ternura reaparece ante la evocación de los nombres que eran sus dioses lares: Nicaragua, León, Momotombo, París no le borra el amor al gran Nicaragua. Se va siempre, pero siempre vuelve. A la hora del dolor supremo, la tierra suya lo llama con hondo clamor, y allá fue a morir.

G.B.

“(Mundo Hispánico” de Madrid publicó en su edición de mayo el texto íntegro de esta admirable prosa de Baquero, exaltante homenaje a Darío).

-- C. D. M.