martes, 18 de julio de 2017

HACE 33 AÑOS: ESTUDIANTES DE MEDICINA EN EL BATALLÓN DE SANITARIOS "DAVID TERCERO".

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Del Batallón de Sanitarios David Tercero

25 estudiantes de medicina a las zonas de combate*

         Veinticinco estudiantes de medicina, miembros del Batallón de Sanitarios David Tercero Fletes, se movilizaron ayer a las zonas de guerra con el objetivo de prestar servicios médicos a los combatientes del EPS y  la reserva.

         La movilización “en ningún momento impedirá o significará un atraso en las tareas académicas de los estudiantes, la mayoría de segundo a quinto año, porque únicamente se movilizan por 40 días, y después serán reemplazados por otros compañeros también miembros del Batallón”, informó a BARRICADA el estudiante de 4to. año y de 22 años de edad, Moisés Bautista, Jefe del BON.

         Según manifestó Moisés, los compañeros que están saliendo en este momento al norte y sur de nuestras fronteras, van a reemplazar a otros que ya tienen un poco más de los 40 días en la línea de combate. Al regresar se les prestan todas las facilidades para que puedan ponerse al día en las clases y  no se vea frenada su formación como profesionales de la medicina.

Segunda movilización

         Esta es la segunda movilización que se realiza en Managua, en lo que va de la formación del Batallón David Tercero, este año. Antes, la mayoría de los estudiantes integrados, unos 250, ya habían adquirido alguna experiencia combativa en los batallones de la J.S., movilizados en el 82-83, período en que los estudiantes de medicina dieron su cuota de sangre en esta lucha con la caída de los compañeros Denis Silva, de León y David Tercero Fletes, de Managua.

         Dionisio Fuentes Cortés, de 22 años, estudiante de quinto año de medicina, de padres comerciantes, residente en la Colonia Centroamérica, manifestó a BARRICADA que “la participación en la defensa es un deber de todos los estudiamos medicina. El ejército nuestro es nuevo y nosotros queremos contribuir a reforzarlo, a darle capacidad de actuar con toda la libertad con la plena convicción que detrás de ellos estamos nosotros para darles la atención sanitaria que es tan vital en una guerra”.

         Al ser preguntado el compañero Fuentes sobre la posición de sus padres al saber que sería movilizado, dijo: “Mis viejos en realidad no están de acuerdo, por el problema del peligro de perder a un hijo, pero en el fondo no están en contra y además yo ya soy mayorcito, con plenas capacidades de decidir sobre mi vida y mis responsabilidades con la Patria”.


Antes un medio de lucro

         Otro joven de segundo año, Bismarck Valverde (20), de padre sastre y residente en la 14 de Septiembre, afirmó que con la integración de los estudiantes de medicina “se lleva a la práctica los conocimientos que se van adquiriendo y se le da el verdadero sentido humanista a la carrera. Porque en un sistema capitalista esta carrera es considerada para los privilegiados y los que piensan en ella como un medio de lucro”.

También la compañera sanitaria Vilma Pérez Valle, estudiante de quinto año, de 21 años edad, su padre es funcionario del Ministerio de Cultura, dijo que la conformación del BON es “una manera de contribuir a la defensa, en donde el pueblo más nos necesita, en los campos de batalla”.

Llamado a todos los estudiantes de medicina en Managua

         La compañera Pérez hizo “un llamado a todos los estudiantes que hasta hoy no se han integrado –son aproximadamente mil 100 en la Facultad de Managua— a que se quiten el temor y pongan en práctica, como jóvenes nicaragüenses, los conocimientos adquiridos”.

         “Es peligroso pero… el papel que jugamos es importante, estamos con toda la disposición a entregar nuestras vidas, si es necesario, con tal de contribuir en esta dura lucha contra el imperialismo. Esto es parte de nuestra formación como profesionales de nuevo tipo, estamos borrando la imagen mercantilista que se le daba a la carrera”, declaró a BARRICADA la compañera Bertha Judith Solís, 22 años, del quinto año, originaria de Santo Tomás, Chontales.


         De los 25 sanitarios movilizados ayer en horas de la mañana, 14 viajaron a la frontera sur y 11 a la frontera norte. En pocas horas la escena cotidiana del estudiante en las aulas, en los pasillos de la facultad de medicina, en el laboratorio, se cambiará por la modesta champa, la mochila al hombro cargada de medicinas y municiones, las frías montañas, los caminos pantanosos, las hamacas, el peligro acechando en las emboscadas enemigas… y el fusil en la mano.


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* Publicado en Barricada, Managua, 1º de Junio de 1984. Pág. 10. Año V, No. 1,702. 

sábado, 17 de junio de 2017

Juan Modesto Hernández, “El Sabio Indígena de Subtiaba” (sic). Por el Dr. Modesto Armijo Lozano. León, Mayo de 1959.*


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DR. MODESTO ARMIJO LOZANO

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        He buscado afanosamente las huellas de la tradición sobre la personalidad de Juan Modesto Hernández, sin que mis empeños hayan cristalizado en algo positivo. Se trata, sin embargo, de una de las figuras de nuestra Historia con la bella característica de ser un representativo de la cultura indígena.

         Juan Modesto Hernández o Juan Hernández a secas, es hijo del pueblo de Subtiaba (sic). Cuando se iniciaron los movimientos en pro de la independencia de Centro América militó en entre los más entusiastas agitadores y ello explica que fuera víctima del celo de las autoridades coloniales al extremo de ver allanado su domicilio e incautada su biblioteca.

         Proclamada la Independencia, sus ejecutorias patrióticas y sus relevantes capacidades conducen a Hernández a destacadas posiciones. En la reunión del 17 de Abril de 1823, efectuada en esta ciudad por la Diputación Provincial, el Ayuntamiento, empleados y prelados, con gran  parte del vecindario y “concurso de un pueblo numeroso”, es aclamado unánimemente como miembro suplente de la Junta Gubernativa, en representación del pueblo; y el 2 de Julio del mismo año es electo Diputado de la Provincia de Nicaragua a la Asamblea Constituyente de Centro América.

         En cuanto a la preparación intelectual de Hernández, el único dato que poseo lo suministra el Acta del Ayuntamiento de León, de fecha 18 de Julio de 1823, en la que se exorna con el título de Bachiller. No se concedían entonces los títulos literarios, sin antecedentes que los justificaran y en consecuencia, tal documento es una prueba de que el aludido era hombre de bagaje mental de significación. Tampoco la obtención de diplomas semejantes estaba a fácil alcance en una época de pobre evolución y mucho menos para un elemento de la raza indígena, dados los prejuicios imperantes. Un bachiller poseedor de la biblioteca merecía ser catalogado entre los exponentes de la cultura.

         Muchos debieron ser los méritos del “sabio indígena de Subtiaba”, como llama a Juan Hernández el General Francisco Ortega Arancibia en su obra “Nicaragua en los primeros años de su emancipación política”, para que pudiera escalar las altas cimas de la Diputación en los momentos de nuestra aparición como pueblo libre, precisamente cuando el patriotismo buscaba anheloso lo mejor para la forja de una verdadera democracia. Basta apreciar la valía de Manuel Barberena, Benito Rosales, Francisco Quiñónez, Toribio Argüello, Tomás Muñoz, Manuel Mendoza y Filadelfo Benavente, quienes con Hernández integraron la representación de la Provincia de Nicaragua en la Asamblea Constituyente de Centro América, para llegar a la conclusión de que tributan culto a la Justicia lo que le asignan puesto de honor entre los hombre de su época.

         En el augusto carácter de Diputado, suscribe Juan Modesto Hernández el Decreto de 1º de Octubre de 1823 y la Constitución de la República Federal de Centro América emitida el 22 de Noviembre de 1824. En el Decreto de la referencia, por el cual la Asamblea Constituyente de Centro América confirma la declaración de Independencia absoluta de 1º de Junio de 1823, la firma de nuestro Diputado reza “Juan Hernández””, mientras que en la relación de los suscriptores de la Carta Fundamental aparece con el nombre de “Juan Modesto Hernández”. De aquí la interrogación sobre su verdadero nombre y la oportunidad de escudriñar, siquiera incidentalmente, sobre su carácter y su psicología. Sabio y hombre extraño a actividades que exigen el uso de la firma uniforme, quizás no parara mientes en cuestiones de tal jaez. Distraídos por lo general, los que trajinan por rutas de la especulación filosófica, no van a volcar su atención en lo que para un hombre de negocios es asunto vital.

         Ungido por el voto colectivo Juan Modesto Hernández ocupa un sillón de nuestra gloriosa primera Asamblea Constituyente al lado de Mariano Gálvez, José Matías Delgado, Juan de los Santos Madriz, Próspero Herrera, Manuel Barberena y José Simeón Cañas, para sólo mencionar algunas cumbres. No poseo información acerca de su labor parlamentaria, pero el hecho sólo de escalar altura semejante impone catalogarlo en la seductora categoría de los selectos.

         Imperativo el deber de estudiar la personalidad de aquellos hombres que han visto la luz en nuestro suelo y que a su paso por el mundo dejaron huellas reveladoras de su elevación de Ideales. Factores positivos de progreso, son al mismo tiempo argumento de que integramos un pueblo capaz de conquistar puesto de honor en el Universo y desde este bello punto de vista el conocimiento de su obra será un aporte a la forja de un bien entendido orgullo nacional.

         León, Mayo de 1959.


         *Reproducido del libro del gran centroamericanista Dr. Armijo Lozano, “Por la Senda del Istmo”, impreso en la Editorial Universitaria UNAN, León, Nicaragua, 1970).

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MODESTO ARMIJO GRAN CENTROAMERICANISTA*

La cuna del doctor Modesto Armijo se meció en la región de nuestro “Septentrión, rico y paradisíaco”. Nació en la ciudad de Ocotal, cabecera del Departamento de Nueva Segovia, el día 18 de Marzo de 1880, y murió en León el 14 de Julio de 1969, pobre, pero cargado de merecimientos  siempre actuando como un convencido unionista, digno discípulo de Jerez.

El doctor Armijo es un abanderado de la Unión de Centro América, él es de los que piensan que mientras el Istmo esté disgregado, seremos unos pobres pueblos  y que solamente unidos llegaremos a ser naciones dignas de respeto.

Siendo uno de los más destacados miembros del Partido Unionista Centroamericano, recorrió en jira de propaganda de esas benditas ideas el año de 1910 la república de El Salvador y la tierra de El Quetzal en 1920. En la región norte de nuestro país fue delegado del Jefe del Partido Unionista durante varios años. También ha concurrido a casi todas las Convenciones de ese mismo Partido que se han verificado en Centro América, en las cuales se ha dejado oír su voz orientadora, elocuente y encendida de amor patrio y de fe en los gloriosos destinos de Centro América. Siempre haciéndole propagana a las ideas de Jerez, Barrios y Morazán, fundó en Matagalpa el Semanario “18 de Junio” el cual fue de amplia orientación centroamericanista.

(Fragmentos del prólogo escrito por don José Jirón Terán al libro del Dr. Armijo, “Por la Senda del Istmo”, editado por la UNAN en 1970).

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domingo, 4 de junio de 2017

KODAC DE EDGARDO PRADO: FOTOS DE LEÓN. En: Suplemento. No. 82. Año II. León, 9 de Junio de 1935.

 Para David Argüello, Ramón Gurdián y Carlos Lanzas, buenos corazones de amigos.

1ª INSTANTÁNEA

LEÓN

    León, lleno de tradiciones, de leyendas, oloroso a misal, a cofre antiguo, a rosas viejas. Sobre las piedras de sus calles el sol salta en chispas y pasan los vehículos dejando un ensordecedor ruido de herrería. La Catedral, como en el verso de Alfonso Cortés, brilla como un diamante. Pasan mendigos, locos, limpiabotas y doctores a caballo.

PARQUE JEREZ

   
Lino Argüello. 1 de Mayo de 1922
El Parque Jerez es un rincón de pasadas glorias. Allí está tomando sol, aquel bello forjador de estrofas, el exquisito y sensible de Lino Argüello, cuyo delicado pseudónimo –Lino de Luna— resume la suavidad y claridad de su alma. Enfundado en un enorme saco, con pantalones flojos y sombrero de amarilla paja. Lino Argüello fuma y sueña. Reparamos en las manos del poeta: fina, blancas, largas, poniendo el sello de distinción en toda su personalidad de poeta. Y la barba, rasurada, de un azul pálido, da al rostro de Lino Argüello, ese aspecto venerable de los hombres torturados, de los seres a quienes se ha retorcido mucho el corazón, de los que han sentido los mordiscos de la vida.

   
Alfonso Cortés - 1931
Y más allá, el más grande poeta de León, el audaz Alfonso Cortés, que arrastra hoy su locura auroleada con la gloria de su nombre de poeta. Alfonso Cortés, el apuesto Alfonso, el que aparece de brazos cruzados, penetrante mirada y ondeados cabellos románticos en la primera página de su libro POESÍAS, es hoy un guiñapo de hombre: flaco, con espeso bigote, sucio, con su turbia mirada de idiota, no parece más que la caricatura de aquel Alfonso Cortés, gallardo y galante, que sabía decir frases sutiles y escribía versos estupendos que lo llevaron a ser el más elevado poeta del Istmo.  Y  es en este Parque Jerez en donde al abrigo de su sombra fresca y acogedora llegan las glorias de otrora a enhebrar grandezas, amargados con la cicuta de una filosofía atroz por la que ven todas las cosas como símbolos de la maldad humana, como gestos de la hipocresía y de la envidia.

2 de Septiembre de 1918

   En una acera próxima, arrastrado en un carro de ruedas, va Luis H. Debayle; enfermo, mustio, ajado por el soplo de la vida. Y Luis H. Debayle el eminente quirurgo como le llamó el maestro Felipe Ibarra, es así como un viejo escudo de casa noble, que despierta recuerdos de idos días, llenos de boato, galantería y gloria. Ya De Bayle no canta. Aquel su son sencillo y hondo que hacía de sus versos legítimas gemas, se apaga y muere en una lánguida queja dentro del corazón de este hombre, gloria auténtica de Nicaragua y altísimo espíritu de Hombre.

    Más allá nos da en los ojos, la figura bohemia y turbulenta de Israel Paniagua Prado: con el cabello en desorden, un tanto gordo como un burgués satisfecho, con ancha faja de cuero donde enormes iniciales descansan sobre su gruesa barriga, con los zapatos sueltos, va el Poeta Laureado. Y yo pienso en la vida agitada de Murger, de Verlaine, de Poe, de Luis G. Urbina. Todos bohemios, bohemios deslizándose en una vida disipada de un qué-me-importa para todo, Israel Paniagua Prado vive en León su existencia de poeta, poniendo un encoger de hombros ante la censura de la burguesía.


  Por allá va rápido, amable, sonriente, el Padre Pallais. Él es digno del elogio de Francis Jammes –su hermano— y yo no pondré mis pensamientos en la personalidad colosal del poeta-sacerdote, el de los grandes hallazgos.




1 de Mayo de 1922

    

Y Juan de Dios Vanegas, pausado, socarrón, con una marcada indiferencia que casi parece “pose”, va despacio y grave, con un rollo de escrituras públicas bajo el brazo. A su paso siento la gravedad que producen ciertos instantes en que algo enorme va a desfilar ante nuestros ojos, algo así como un discurso de académico, como la colocación de una medalla, como la lectura de un testamento…

    García Espinosa, deshoja su flor de humildad. Es un poeta raro. De un temperamento fino, observador. Yo estreché su mano con cálido regocijo porque sabía que tocaba la mano de un hombre sincero.

    Y Juan Munguía Novoa, el anti-académico, con elegante peinado, oloroso a Agua de Colonia, impecablemente vestido por Leandro Martínez, va alegre y jovial, con ese su simpático humor, repartiendo saludos elegantes. Juan Munguía Novoa, el poeta actual, el enemigo de los Juegos Florales, de las Academias y de la bohemia sucia y repugnante

    Tal los poetas de León, vistos como un panorama.

2ª. INSTATÁNEA

PONELOYA

    Poneloya, abierto como un par de brazos. Alegre, siempre dispuesto a la canción y al poema. El mar, dice un poeta, es como un espejo agitado. Y así vemos la extensidad enorme del mar; rompiéndose en encajes, teñido de la sangre del sol, que como un corazón sangrante, se desvanece sobre las olas embravecidas. La playa brilla. El horizonte se pierde en una cruel desesperanza de no llegar nunca…

    Los bañistas gritan y los pájaros marinos cruzan pausados y lerdos como cansados de recorrer tanta inmensidad de espacio.

     Anochece. Ya el sol cayó sobre el mar, diluyéndose sobre las olas en un rojo intenso de sangre. Se agujerea el cielo y sobre la intranquilidad del mar, cae la noche, como un tintero sobre la blancura de una sábana.

    Aidita, Anita y Violeta Sacasa, son tres luces de alegría alumbrando la noche marina. Aidita, trocito de canela, todo aroma, toda dulzura y ensueño, ríe satisfecha, franca y jovial… Anita, con su parloteo alegre, es la expresión del humor y la gentileza y Violeta, como la flor de su nombre, es la suprema sencillez, delicadeza de cristal, ternura de Hermana de Caridad. Todos estamos contentos. Claveteamos el silencio con canciones, risas y poemas y la emoción del instante se grava como una marca sobre nuestros corazones agitados de alegría y juventud.

3ª. INSTANTÁNEA

    León, es un libro de sorpresas. Cada esquina esconde una emoción. Los parques, las iglesias y las calles, son vitrinas donde se asoma una muñequería encantadora. León, es bello, más por esto. Allí la fealdad en las mujeres no existe. La línea, la gracia, el perfilo. La sonrisa, la voz, el gesto. Los pies, las manos, los ojos. Todo encantador, soñador. Qué bello será envejecer en León…

    Y hoy, el recordar los instantes amenos de León, el nombre de Aidita Sacasa vibra como un timbre eléctrico, continuo y mortificante que aleja de mis párpados el sueño…


Edgardo Prado. 

jueves, 4 de mayo de 2017

EL MENSAJE PARA VOS... QUE EDIFICÓ EL HOSPITAL "VÉLEZ PÁIZ"

EL BONDADOSO LEGADO 
DEL DR. FERNANDO VÉLEZ PÁIZ

UN MENSAJE PARA VOS, NICARAGÜENSE

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DR. FERNANDO VÉLEZ PÁIZ

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Liminar de Eduardo Pérez-Valle hijo.-

El doctor Fernando Vélez Páiz apenas cifraba 52 años cuando la muerte lo apartó de su agenda de laudatorios y nobles propósitos. Nació en Managua el 23 de febrero de 1905 y falleció el 4 de enero de 1957.

Siempre será fácil entender aquel reto y la honrosa delegación depositada en los nicaragüenses en cuanto sabemos de dónde provino: de un médico eminente, un ciudadano de primera clase distinguido por hacerlo desde la doctrina y el ejemplo.

Fue preceptor de gigantescos retos, sin tener en ello la búsqueda de propia retribución o merecimiento. A cambio, provocó una grande influencia en la conciencia ciudadana, en las esferas gubernamentales, en la bondad trasladada mediante acciones concretas en beneficio de los oprimidos por el peso de la enfermedad y la pobreza.

Durante 17 años consecutivos estuvo en suelo galo, estudió medicina en La Sorbona, donde acrecentó los altos méritos profesionales que lo distinguieron como aventajado alumno, discípulo  del científico Alexis Carrel merecedor del Premio Nobel en 1912. Vélez Páiz  no olvidó a Nicaragua, regresó con el firme propósito de procurar trabajos de gran relevancia para la salud pública.  

De esos viejos recuerdos nos dice un sobrino del doctor: “También obtuvo el reconocimiento de Servicios Distinguidos del Colegio Internacional de Cirujanos de Francia y en 1956 fue nombrado “Caballero de la Legión de Honor. Regresó a Nicaragua aproximadamente en 1940, ya con Francia ocupada por los nazis”.

“A su llegada encuentra la Medicina local sin medios de diagnosis, por lo que se dedicó a instalar un laboratorio de anatomía patológica, pues no concebía que habiendo un excelente Club Social, no existiera un laboratorio de diagnosis”. (Sergio Vélez Astacio, END – 23/06/2007).

Con certeza, este médico y ciudadano insigne mantuvo una especie de “agenda perpetua” en el trabajo social; propósitos que siempre convocan; siguen activos, deben multiplicarse.  

Lo que no muchos recuerdan o pocos saben es, sobre el contenido de EL MENSAJE en la que tuvo el delicado encargo de depositar en la opinión pública el llamado bondadoso de reunir lo que hiciera falta a fin de construir el primer hospital dedicado a la atención de los enfermos aquejados por el cáncer.

Si bien todos los datos tienen capital importancia en el propósito de configurar en toda la dimensión humana al doctor Vélez Páiz, existe un documento público, especie de “primera piedra fundacional” o “el cordón umbilical” del Hospital del Cáncer devenido en Hospital del Niño, que él tanto anhelara. De esa interesante carta nos ocupamos en la presente publicación

Debido a los males que acarrea en los edificios el paso del tiempo, la obsolescencia del edificio y,  por la invariable “Managua Sísmica”, la obra emblemática de Vélez Páiz que promovió desde 1944 y empezó a construirse en 1951, tras servir como centro materno-infantil durante 62 años, tuvo que ser clausurado (demolido) a partir del 16 de abril de 2014.   Ahora, el Gobierno edifica el Hospital Occidental “Fernando Vélez Páiz”.

El pueblo de Nicaragua decidió sepultarlo en el Hospital construido con su MENSAJE, en donde permaneció hasta el 10 de junio de 2014, en que fue exhumado y trasladado al Cementerio Occidental, mientras tanto construyen el nuevo Hospital “Vélez Páiz”.

La información oficial del Gobierno indica: “Terreno de 65,000 metros cuadrados. La estructura vertical: 22,000 metros cuadrados. De acuerdo con los diseños presentados por el Ministerio de Salud, constará de seis edificios, cada uno de dos pisos y con sus respectivos parqueos”.

En un país en donde hace falta mucho por hacer, el MENSAJE PARA VOS está vigente. Conozcámoslo: 

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"EL INSTITUTO DEL CÁNCER SE LEVANTA, PERO DEMASIADO LENTO"
(Posteriormente, HOSPITAL VÉLEZ PÁIZ)
Fotografía en "Nicaragua Gráfica", 19 de Mayo de 1952

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MENSAJE PARA VOS, NICARAGÜENSE


Entre los generosos protectores de esta obra hay muchos que piden no se diga nada de sus nombres. Nada menos ese mismo sábado recibí un cheque de cinco mil córdobas para la sección que está en construcción “a la memoria de su hijo”… Se trata de una discreta, noble y generosa dama que quiere perpetuar el recuerdo imperecedero de un ser querido. Y en efecto, mientras el cemento y el hierro duren, los que transiten por esos lugares y encuentren el camino de la vida, al levantar los ojos agradecidos leerán en el dintel de la puerta de la Esperanza el nombre amado. Así el espíritu del hijo flotará siempre en el mundo de bondad.

         La consideraciones sobre la desgraciada muerte de ese jovencito Saravia, que yo vi, cuyos ojos reflejaban la trágica desesperanza y la fatal resignación de un heroísmo sobrehumano, son infinitamente dolorosas. Por el día de hoy, nada en el mundo se podía hacer por él, tan solo el bálsamo impotente de la bondad y dulzura humanas. De cien cánceres, unos diez, pertenecen actualmente a los inexorables y el suyo era de esa calidad. Los noventa restantes se pueden salvar si se ven en buenas condiciones, es decir, al principio y si se tratan adecuadamente. Por esos diez, decretos de muerte hoy, y por los noventa restantes que se mueren  por causas increíbles, insuficiencia de medios, ignorancia, etc., Ud., puede hacer mucho y por eso le escribo.

         Si le enviara los dramas cotidianos de pobres gentes, que por falta de recursos para aliviar la miseria, por falta de una cama donde caer, tiene que morir, el público se apiadaría, pues el corazón humano siempre es suave y generoso para el dolor y la vida del prójimo. Mis amigos muy a menudo han pagado hospitalizaciones para intervenciones, Radium, tratamientos, etc. Ellos frecuentemente han sentido el peso de la caridad obligada, emocionados por esas tragedias íntimas y silenciosas. Pero eso no debe ser así o por lo menos no debe continuar en esa forma insuficiente y penosa. Debe existir un Centro bien dotado, equipado perfectamente, con un standard técnico semejante al internacional, y abierto a todo el mundo. Nada de improvisaciones y de cosas a la ligera. Eso es lo que estamos haciendo con el INSTITUTO DEL CÁNCER y ya vamos llegando a la meta de lo práctico.

         Con la ayuda de poderosos amigos, el Estado, y a veces el público, vamos a paso lento pero seguro. El aspecto de los trabajos que se contempla desde la carretera no es el verdadero.  En el interior, se está preparando con ayuda de donaciones privadas, de la Junta de Asistencia Social, y de personas de gran corazón, cuyos nombres quedarán  en el edificio, inmortales, el Ala Oriental y el Bloque Operatorio, para hospitalizar lo más pronto posible. En breve llegará al país el magnífico equipo Operatorio espléndida y generosamente donado por la gran Benefactora Doña Eva de Perón. Pero nos falta mucho. Por el momento necesitamos puertas, ventanas y vidrios, hechas ad hoc para los cuartos y anexos. Necesitamos alrededor de diez mil dólares para ello. Cierto que tarde o temprano los encontraremos, estamos seguros de ello, pero no le parece a Ud., ¿qué más temprano sería mejor?

         Aquí solicitamos su eficaz cooperación. Haga una campaña, un llamado a los filántropos, a los ricos, a la gente de buena voluntad para que obsequie ese equipo. Puertas, ventanas y vidrios los necesitamos con urgencia para que el INSTITUTO DEL CÁNCER vaya más aprisa. Que el generoso donante escoja la forma de entregarlas, poco importa, pero que vengan.

         Esa será su ayuda. Diga por los cuatro ámbitos del país que necesitamos con urgencia diez mil dólares, que no malgastamos el dinero, que es un trabajo honesto y que se está trabajando de verdad. Invitamos a todo el público a que venga a conocer el edificio, y que se dé cuenta de los trabajos. Así comprenderá las necesidades y verá cómo se invierte el dinero. Todo el mundo tiene derecho a pedir cuentas y nosotros no nos sentimos molestos por ello, ya que se trata de dinero ajeno. Don Pedro Dreyfus, Tesorero de la Liga, puede dar cuenta hasta del último centavo. La confianza es necesaria para el que da, y aquí la confianza deber ser la base del trabajo. Es por desconfianza que no se han realizado muchas obras y Dios sabe de cuánto necesitamos para salir del atraso en que en ciertos aspectos nuestro país se encuentra.

         Los ricos, los acomodados, los que pueden, tienen un deber para con los desvalidos que les tocó en suerte, el sino de una enfermedad que puede ser fatal. Después de todo, ¿quién tiene la certeza de conservar su fortuna y quien ha suscrito un seguro contra el cáncer? Millonarios y pobres son iguales ante el destino.

         Despierte el sentimiento caritativo, la generosidad pública, la confianza para que nos ayuden en una obra que se ve, que es del país, que nadie se va a llevar. Que sí hay un rico que quiera hacer algo por los desvalidos, los que se mueren porque no encuentran un cuarto donde hospitalizarse, que nos ayude y que sepa que sus centavos no son perdidos. Ayuda en material, hierro, cemento, dinero en lo que quiera y que se termine el Centro. Los trabajos no se interrumpen, el edificio crece día a día pero lentamente. Ayúdenos para que vaya más a prisa. Por el momento necesitamos puertas, ventanas y vidrios: diez mil dólares. Todos citan ejemplos de civismo en donde se cubren estas llamadas en horas. Pero esto es en otros países. Dejémonos de literatura y hagamos lo mismo aquí, para que nuestro país sea grande, por caridad, por humanidad, por nosotros mismos. Ayúdenos.

         Como siempre, muy cordialmente suyo,

                                      FERNANDO VELEZ-PÁIZ

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Otro de los "Mensajes", que fue publicado posteriormente, en la revista "Nicaragua Gráfica", Órgano de Publicidad de los ESTUDIOS NICAFILM. Managua, No. 6. 1952.  En esa vez, el Dr. Vélez Páiz remitió una carta en respuesta a la publicación del diario La Prensa.

UN MENSAJE PARA VOS, NICARAGÜENSE

         Es con profunda simpatía que insertamos a continuación una carta que dirigió el Doctor Fernando Vélez Páiz al Co-Director de “LA PRENSA”, Dr. Pedro Joaquín Chamorro h., relacionada con el Instituto del Cáncer en construcción, cuya erección es obra paciente y abnegada del ilustre galeno Dr. Vélez Páiz.

         Hemos considerado que tal documento debería haber sido cursado a todos los nicaragüenses por medio de este prestigiado diario, porque sus conceptos son una llamada al sentimiento humanitario de los nicaragüenses que en su mayoría desconocen los alcances de la obra iniciada por el Dr. Vélez Páiz, y que, al conocerlo, se solidarizarán con su empeño en pro de esa noble cruzada.

         A la salida de Managua, por la Carretera Sur, se yerguen los muros de lo que ha de ser una fortaleza para combatir el terrible Cáncer. La sola palabra indicadora de este mal, constriñe el espíritu porque su flagelo ha invadido muchos hogares. Padres que ha visto a los hijos consumirse lenta y dolorosamente, e hijos que ven desaparecer a sus progenitores con el ansia desesperada de la impotencia. Hacia los que no han sufrido es hasta donde debe llegar esta súplica del Dr. Vélez Páiz, puesto que los otros no necesitan de ella.
         Suprimamos algún gesto superfluo, una vez al mes aunque sea, y demos esa suma para llenar la cuota que perentoriamente necesita el Instituto del Cáncer. Con ello habremos puesto nuestro grano de arena en la obra de mayores alcances humanitarios que se emprende actualmente en Nicaragua.

         He aquí la carta:

                                      Managua, 19 de Mayo de 1952

Señor Dr. Don Pedro Joaquín Chamorro h.
Co-Director de LA PRENSA. – Presente,

         Mi muy estimado Doctor:

         En el número del sábado último de LA PRENSA  he leído con placer una carta de “un lector rico” y sólo lamento que el autor no haya estampado su firma. Sin embargo, bueno es tomar nota de que es rico y que tiene un buen corazón. No me extrañaría que fuera uno de los donantes de nuestro INSTITUTO DEL CÁNCER, porque que saberlo, en...   

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HOSPITAL "VÉLEZ PÁIZ" EN 2017



                                                                              

viernes, 21 de abril de 2017

VOLCANES DE NICARAGUA: O, VIEUX MOMOTOMBO. Por: Eduardo Pérez-Valle. En: La Prensa, 12 de mayo de 1968. Pág. 4-B.


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         El volcán Momotombo eleva su cúspide a 1,280 metros sobre el nivel del mar, separado del sito de Puerto Momotombo y  León Viejo por un brazo de lago de forma semilunar.

         En el mapa topográfico de la Dirección General de Cartografía (escala 1: 50,000) desde el vértice del volcán al poblado de su nombre hay una distancia de 8 kilómetros y medio, en el rumbo Este-Sureste, podemos decir, en la misma dirección en que sopla el alisio la mayor parte del año. Como este viento arrastra consigo la mayor cantidad de productos eruptivos, el borde Sureste del cráter se ha elevado sobre los restantes y ahora puede decirse que la boca del volcán se abre hacia el Noreste.

         Fue en esta dirección que en 1905 las lavas rompieron un boquete o portillo en la pared, saliendo en estrechas corriente que al llegar al pie de la montaña se extendió ampliamente por la llanura. Desde lo alto estas lavas jóvenes, “intocadas, vivas, como navajas de barbero”, se ven brillar al sol cual si estuviesen húmedas o se tratara de una corriente líquida.

         El cráter tiene forma elíptica, de unos 300 a 400 metros en su eje mayor, orientado de Noreste a Suroeste.

         Actualmente la actividad del Momotombo está reducida a la emisión intermitente de gases, más o menos abundantes, a través de las fumarolas del cráter y de alguna que otra grieta de las laderas.

         En otros tiempos las erupciones de tipo explosivo formaban densas nubes de polvo, cenizas y arenas que los vientos llevaron a depositar en las regiones circunvecinas; entre éstas la penillanura de puerto Momotombo y León Viejo ha sufrido por siglos el bombardeo más intenso a causa de la preponderancia del alisio, habiéndose formado en ella depósitos de gran espesor.

         A la llegada de los españoles la actividad del Momotombo era excepcional. Pedrarias, desde Castilla del Oro, lo describe al rey, de oídas, en esta forma:

         “Cabe la ciudad de León está otro cerro muy alto, y por encima de la corona sale del fuego, que se ve a la clara de día e de noche, por cinco bocas; a la redonda de este cerro hay muy grande cantidad de piedras de azufre”…

         La fama del Momotombo como volcán muy activo se mantiene a través de los años. El padre Vázquez de Espinosa, de paso en Nicaragua en 1613 y 1620, habla de la ciudad de León fundada por Hernández de Córdoba “a la orilla de la laguna menor, 21 leguas de Granada, en sitio llano y apacible, cerca de un alto volcán que siempre arroja cantidad de fuego”.

         Oviedo en el Libro XLI de la “Historia General”, adelanta una noticia sobre el amenazante Momotombo y un juicio acerca de la fundación de ciudades en lugares de peligro:

         “Y en la mesma gobernación de Nicaragua, en la provincia de Nagrando, a una legua o poco más de la ciudad de León, está un altísimo monte, en las cumbres del cual por diversos humero siempre sale humo; é suele acaescer que con tempestad o terremotos  saltan pedazos grandíssimos de piedra é tierra del mesmo monte, é destruye parte de la tierra. Todos estos terremotos é tempestaudes se causa de las concavidades é cavernas que las tales montañas tienen en sus interiores é porque son mineros de azufre ó de alumbre, é los vientos reinclusos en aquellos vaquos, quando espiran, revientan é hacen esos daños”… y en especial donde hay las dispusiciones dessos montes o zufretales ó alumbres, debían los fundadores de nuevas poblaciones apartarse de tales vecindades é assientos peligrosos”…

         Adelante, en el Libro XLII, dedicado a la gobernación de Nicaragua, Oviedo relata con más detenimiento:

         “Comencemos del inferno, que llaman los indios MAMEA, que es cosa muy notable de ver é considerar. Y es de esta manera (LAM. 1ª. FIG. IIIa) –T.IV-.

         “Legua y media de la cibdad de León está un cerro muy alto de la otra parte de la laguna, el qual es de la maneara que le pinté aquí, é la cumbre más alta tiene muchos agujeros, por donde, apartados unos de otros, continuamente, sin cessar un momento, sale humo. Bien creo yo que hasta la cabeca é parte superior del monte, é desde León hay más de tres leguas, porque de más de diez y ocho o veynte leguas se paresce este humo, el qual de día ni de noche no echan llama. Hay por allí mucha piedra azufre é muy buea, é aun tiénese por la mejor que se ha visto, segú lo loan artilleros, para hacer pólvora, é otros para diversos effetos. En las espaldas e lados desde monte é sus anexos, que turan en redondo más de cinco ó seys leguas, hay en muchas partes muchas bocas de agua hirviendo, de la manera que en el Puzol se dice tres leguas de Napones, nerve la zufretara; é assi pienso yo que es todo este monte e sierra de mineros de azufre. Hay otros agugeros por la tierra adentro de la dicha circunferencia, por donde sale grandísimo viento é muy caliente, tanto que no se puede comportar de cerca. Hay otros agujeros por donde no sale viento, sino algún poco de ayre; pero llegándose hombres cerca (como lo hacen muchos sin peligro) se oye muy grandíssimo ruydo, que parece que allán dentro suenan diversos e innumerables fuelles de fraguas de herreros: é o algunas veces cessa aquella espantanble armonía por poco espacio, e torna a hacer lo mesmo, é así de quando en quando son aquellas pausos o silencio: pero el tiempo q᾽ cessa es menos que la quarta parte del tiempo que se oye aquel estruendo. También se halla mucho acije perfetto por allí y entre las otras fuentes calientes hay una cerca de un pueblo que se dice Totoa, tan caliente, que cuescen los indios allí la carne y el pescado y el pan que comen, en ella, y en muy breve espacio, que no se tarda en cocer tanto como se tardaría en decir dos veces el Credo; é los huevos antes de que se diga la mitad del Ave María se cuescen. En el tiempo que truena ó llueve, ó en aquel tiempo  que las aguas se continúan (aunque a la verdad muy pocas veces llueve en aquella tierra); pero lloviendo o sin llover, ningún año passa sin temblar muchas veces la tierra. E no es temblor assi sumario ni presto, sino uy rescio é largo; é yo he estado en aquella cibdad, é vi temblar de manera aquellas casas, que nos salíamos, huyendo dellas, á las calles y á la placa, porque no se hundiesen sobre la gente: é conté en un solo día é noche sesenta é tantas veces esos temblores, é aquestas ó más muchos dias , é a veces tan continuos é unos tras otros, que es cosa de mucho temor. E á veces caen rayos é matan gente é queman casas.

         Todo lo que he yo visto en aquel pueblo de León, é sin duda no es comparación en la tierra tremol o temblores la de la cibdad de Puzol (que por ellos la vi yo un tiempo quassi destryda) con lo que hacen en León; é soy  de opinión que si fuesse edeficada de casas de piedras, como esta nuestra cibdad o como las de España, que muchas derribarían aquestos tembolores de la tierra con muertes de muchos”.

         Veamos ahora como comenta el sabio alemán Karl Sapper el dibujo de Oviedo que acompaña a la descripción anterior:

         Tal dibujo “representa un cono principal rápido de mucha pendiente, con un barranco de erosión bien manifiesto, que conduce de la cima hacia abajo, y varias eminencias, que en mi concepto eran los restos de una circunvalación antigua, en parte destruida por la erosión”. Es probable que la actividad del cono central había despertado (después de un reposo muy largo) poco tiempo antes de la llegada de Oviedo porque de otra manera el barranco de erosión, de arriba abajo hubiera sido –estado— ya cubierto de nuevas cenizas y escorias”.

El volcán Momotombo visto por Oviedo: 1) El cono central, en plena
actividad; 2) El barranco de erosión señalado por Sapper para sentar 
que la actividad del volcán observada por Oviedo era de data reciente
en 1529; 3) El cerro más alto de la "circunvalación antigua", que ahora
se acusa por una prominencia en la ladera sur del volcán; 4) Los otros
cerros circundantes, restos de la "circunvalación antigua", según Sa-
pper.  Ilustración gráfica  y notas del Dr. E. Pérez-Valle 1968.

         Oviedo da en su dibujo la elevación mayor a la colina meridional. Coincide con la observación de Sapper (ascensión en 1898) de “una cuchilla espiral bajando rápidamente desde la altura de 1010 m. en el lado Sur, es decir desde el punto donde se nota ya desde lejos una pequeña eminencia, unos 200 m. arriba de la –del— límite de la vegetación”.

         “Me parece –continúa Sapper— que el atrio anterior fue rellenado enteramente por los productos de la actividad fuete del cono central; y que en las faldas del cono, que actualmente parecen consistir de un solo elemento orográfico, la vegetación arbórea solamente pudo radicarse en el suelo descompuesto de la circunvalación primitiva, pero no en las escorias, arenas y cenizas todavía no descompuesta y movedizas, que actualmente forman la superficie del nuevo cono”… “Que realmente la región culminatoria es muy joven y el terreno más bajo, cubierto de bosques antiguo, se conoce fácilmente, porque aquella es-está enteramente intacta pero –y— éste cortado por muchos barrancos radiales”.

         “Es verdad que al Norte no pude averiguar vestigio alguno de la circunvalación antigua, pero creo que la –el— actual límite tan bajo de la vegetación en las faldas septentrionales, que no se puede explicar de –por— causas climatológicas o topográficas, designa (señala) aproximadamente la extensión anterior de la circunvalación antigua”.

         Sapper emite la opinión de que quizás las eminencias laterales hayan sido activas separadamente.

         Este parecer sería corroborado por la pintura que Torquemada nos hace del volcán:

         “A la orilla de la dicha laguna, entre el Norte y el Mediodía, está un cerro tan alto que terná una legua de su subida, la tierra del cual es toda como acige, de lo que se hace la tinta (dice el P. Fr. Toribio) yo, estando allá, tomé y eché de ella en un tintero y escrivía lo que había menester. Este cerro que he dicho, la tercera parte de él, de la parte de arriba, está hechos como un cobertor de un Alcántara, por entre el cual cobertor y la parte de abajo, sale siempre humo que como piedra azufre”…

         Como él mismo lo confiesa, la información que ofrece Torquemada la extrae del Padre Motolinia, cuyos “Memoriales” tuvo a mano cuando escribió lo referente a Nicaragua. Por el momento, pues, ya sabemos que los famosos papeles de Fr. Toribio (de que también se sirvió Herrera para escribir sus “Décadas”) en parte fueron escritos con tinta hecha de acige del Momotombo, cuya fórmula completa el mismo Herrera se encargará adelante de proporcionarnos.

         A nuestro entender, la descripción del Momotombo por Torquemada sirve, de paso, para arrojar luz sobre un interesante problema cronológico, cual es la fijación en el tiempo del viaje del Padre Motolinia a Nicaragu, durante el cual fundó el convento franciscano de la Concepción, en Granada.

         Según el Padre Vázquez, Motolinia entró en Guatemala en 1528, de donde pasó a Nicaragua, entre otras cosas, para ver el volcán Masaya, que era la gran atracción de la época,  y estaba de vuelta, rumbo a México, en noviembre de 1529. Se ha impugnado la certeza de estas fechas, al parecer con razón.

EL ASPECTO ACTUAL DEL MOMOTOMBO AJUSTADO AL DIBUJO DE OVIEDO:
1) Dirección del alisio
2) Área de mayor precipitación de materiales eruptivos;
3) Límite de la vegetación.

         José Fernando Ramírez propone situar el viaje a Guatemala y Nicaragua entre 1530 (Cuando se localiza a Motolinia en Puebla) y 1533 (cuando está en Tehuantépec). De ese lapso no se conoce nada acerca de Motolinia, y bien caber en él el discutido viaje. Parece haber razón en esto, sobre todo después de comparar la descripción del Momotombo por Torquemada con el dibujo trazado por Oviedo en 1529; no coinciden. Torquemada (por mano de él Motolinia) pinta el volcán en una etapa postrera, en que el “atrio anterior” de que habla Sapper ha sido ya colmado por las materias arrojadas por el cono central, las cuales apareen como cubriendo la circunvalación, a la manera del “cobertor de Alcántara”, que dice Torquemada. Se deduce que Motolinia no estuvo en Nicaragua al mismo tiempo que Oviedo, sino algo después, cuando ya el volcán había perdido su aspecto difuso primitivo, que nos retrata Oviedo, y adquiría unidad por la preponderante actividad del cono central. Así pues, resulta muy aceptable la sugerencia de Ramírez de que el viaje de Motolinia a Nicaragua hay que situarlo entre 1530  y 1533. Y  acaso, como quiere el Padre Lamadrid, aun después de 1537.

         Para cerrar este artículo, dedicado al Momotombo, oigamos al cronista Herrera explicando la manera de hacer tinta con la tierra del volcán:

         “Está a la Vanda del Norte de la gran laguna: I a tres leguas de la Ciudad de León, un Volcán de suma altura, i puntiagudo, que tiene en la cumbre una boca, que echa á la tarde, i a la mañana, humo espesísimo, i arroja gran cantidad de Piedra de Acufre: i juntando la Tierra del Volcán con Agua de Nacolot –nacascolo—, que es Fruta de un Árbol de aquella provincia, se hace finísima Tinta”.


jueves, 20 de abril de 2017

EL DESCUBRIMIENTO AÉREO DE LEÓN VIEJO. Por: Eduardo Pérez-Valle. Enero de 1962.



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PLANO ELABORADO POR EL DR. EDUARDO PÉREZ-VALLE
Publicado en La Prensa, febrero de 1968

1968

El 11 de Febrero del presente año, examinando estereoscópicamente una serie de fotos aéreas tomadas por indicación propia en Marzo de 1962 por la entonces Oficina de Geodesia (hoy Dirección General de Cartografía), el suscrito logró identificar varias calles antiguas soterradas en los predios situados inmediatamente al Sur y  al Sur-Oeste del pueblo de Momotombo. Estas fotos fueron tomadas a 3,000 pies de altura (La Escala es de 1:6000). Algunas calles aparecen francamente orientadas de Norte a Sur y de Este a Oeste; pero hay también algunas que adoptan dirección un tanto oblicua. Es decir, el trazado en tablero de ajedrez no sigue estrictamente, característica que era muy de esperarse que ocurriera en una ciudad de la data de León Viejo. Algunas de las calles mencionadas parecen meterse en el trazado del actual pueblo de Momotombo. Estas fotografías obran en los Archivos de la Dirección General de Cartografía, Managua. 

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EL DESCUBRIMIENTO AÉREO DE LEÓN VIEJO

1962
  
“Varias calamidades pesaban sobre los vecinos de la antigua León: éstos las atribuían al sacrílego asesinato del Obispo Valdivieso, ejecutado por Contreras en 16 de Febrero de 1550; y quisieron dejar el lugar, pensando sin duda que aun a los objetos inanimados que existían en la época de aquel desgraciado acontecimiento se había comunicado el anatema de los asesinos…”

         “En 2 de Enero de 1610 salieron de León con el estandarte enarbolado  y conducido por Pedro de Munguía Mendiola, que desempeñaba las funciones de Alférez Mayor. Caminaron nueve leguas hacia el Poniente, y habiendo llegado a un hermoso y fértil llano, el Alférez fijo el real estandarte instantáneamente en un árbol de guácimo. En seguida delinearon las calles y empezaron a levantar las casas. Este es el asiento en que la segunda ciudad de León ha permanecido hasta el presente”.

         “Piensan algunos que la mudanza de la antigua ciudad de León al sitio en que hoy se halla, se verificó violentamente, a causa de una erupción del volcán Momotombo, y por el peligro de que abrasase la lava aquella comarca. Otros suponen que la Laguna invadía la ciudad, y que los habitantes abandonaron precipitadamente sus hogares, para no ser víctimas de una inundación”.

         “La poca distancia de nueve leguas recorridas para edificar la nueva ciudad, hace pensar que al abandonar los leoneses su antigua residencia no fueron movidos principalmente por temor a otras erupciones del volcán, sino por las amenazas de la laguna; y esta opinión se acerca más a la realidad al ver que la primitiva ciudad, situada en Imabita, ha mucho tiempo se halla cubierta en parte por las aguas”.

         Los anteriores párrafos son de nuestro historiador Ayón (Tomo 2º, Libro VI, Capítulo I), quien los escribía en el último cuarto del siglo pasado. Desde entonces la idea de que la primitiva capital de Nicaragua permanece bajo las aguas, no perdido su vigencia. Vecinos del actual puertecito de Momotombo y habitantes de las haciendas aledañas dicen que cuando cada verano se retiran las aguas del Lago, pueden verse en la costa piedras y restos de antiguas construcciones, que dicen ser las ruinas del primitivo León.

         Pero en contra de la tesis de que a León se lo tragaron las aguas, surge la hipótesis de que está sepultado bajo el polvo de los siglos y las cenizas del Momotombo en terrenos aledaños al citado puertecito del Lago de Managua. Nada menos que Sonnenstern, ingeniero alemán que vivió en Nicaragua cuarenta años, y que fue Ingeniero Civil de la República desde los tiempos de Martínez hasta los de Zelaya, es de los que creen en un León viejo seco y polvoriento, que hay que ir a buscar en el seno de la tierra y no en el de las aguas. En su primer Mapa de Nicaragua, de 1858, incluye un “Plano de la Colonia Projectada de Viejo León”, acompañado de la siguiente anotación: “La antigua León fue edificada en el año 1523 y arruinada por piratas el año… El plano en donde la ciudad fue edificada es de una hermosura admirables y sus terrenos son adaptables al cultivo de todos los frutos tropicales y su temperatura media en la mañana, 71º; al medio día, 81º; en la tarde, 75º; de Farenheite”.

         El plano de Sonnenstern sitúa las ruinas de León Viejo unas tres millas al Sur de la desembocadura en el Lago de un riachuelo que sirve de desaguadero a la “Laguna del Tigre”, alojada en la falda oriental del “V. Axusco (3,480 pies)”. Un camino que reúne a “Pueblo Nuevo” con León pasa por las ruinas, las que se encuentran muy cerca de la costa del Lago.

         La localización, pues de estos vestigios, según Sonnenstern, es problema de fácil solución, ya que se hallan a seis millas al S.E. del “Axusco” y unas dos y media al sur de la desembocadura del citado riachuelo.

         Trasladando los elementales datos que proporciona Sonnenstern a un mapa moderno, el topográfico de la Oficina de Geodesia, encontramos que el primitivo León se hallaba situado unos ocho kilómetros al S.E. del volcán Asososca (del Tigre). Hay un camino que va hacia la Paz Centro (Pueblo Nuevo) y otro a León. La posición corresponde al actual puertecito lacustre de Momotombo, situado al borde de una penillanura levemente inclinada hacia el Lago, limitada unos tres kilómetros hacia el Oeste por un conjunto de lomas bajas, últimas estribaciones de la cordillera de los Maribios. El llano tiene una extensión de unos nueve kilómetros de Norte a Sur, y  más o menos en la mitad de esta distancia sitúa Sonnenstern las ruinas de León Viejo.

         Pero tiempo es ya de que nos desengañemos de la exactitud del ingeniero alemán en sus trazados. Sonnenstern no nos va a llevar de la mano para indicarnos el lugar exacto donde debemos escarbar para encontrar la tumba de Pedrarias. Sea por el atraso científico y técnico inherente a su época; sea por propia incapacidad o poca habilidad, los diversos mapas que trazó están plagados de inexactitudes e imperfecciones. Y el plano de León Viejo no ha de ser una excepción. Conformémonos con extraer  el dato de que en tiempos del famoso ingeniero, es decir, hace casi cien años, algunos vestigios debieron existir APROXIMADAMENTE en el sitio que señala, razón por la cual él pudo anotar con tanto aplomo en su referido plano, junto a unos cuadritos negros que quieren representar bloques de casas, encerrados en un cuadro mayor, rayado: “RUINAS DE VIEJO LION”.

         Cabe recordar aquí que cuando Sonnenstern publicó su dibujo faltaban 26 años para que Momotombo fuese inaugurado. En efecto, esta población nació como terminal de la línea férrea a León, Chinandega y Corinto, y fue trazada, por encargo del gobierno, por el ingeniero Salvador Cobos en 1883 (Salvatierra: Los Ferrocarriles en Nicaragua). De manera que no puede haber confusión entre el “Viejo Lión” del ingeniero alemán y el actual Puerto Momotombo. Los cuadritos que semejando bloques o manzanas aparecen en el plano, representan a la antigua capital de Pedrarias Dávila, el Licenciado Castañeda y Rodrigo Contreras, en la que ocurrieron tantos hechos notables en los albores de nuestra vida nacional, hasta culminar en la muerte nefasta del Obispo Valdivieso a manos del “príncipe” Contreras y sus secuaces. Decretada por el cielo la ruina de la ciudad, hasta un acto creativo, como la fundación de Momotombo en 1883, contribuyó a remover sus cimientos, como si el destino en su ciego furor no quisiese dejar piedra sobre piedra. Pues es seguro, que  a la fundación del puerto lacustre, los vestigios que aun restaban a flor de tierra hayan desaparecido para llenar las prosaicas necesidades de los moradores del nuevo centro urbano. Labor destructiva lenta, pero segura e implacable, que amenaza constantemente a tanta venerable reliquia de nuestro pasado histórico, desde los místicos ladrillos de los venerables templos derruidos de Sutiaba, hasta las épicas piedras del castillo de la Inmaculada Concepción, nuestro olvidado santuario nacional, perdido en la maleza, donde la gran sacerdotisa Rafaela Herrera oficiara el sagrado rito del patriotismo, entre relámpagos de gloria, al son grandilocuente de los cañones.

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         La radio nos ha traído recientemente una información al parecer anodina para nosotros, y que, sin embargo, podría significar la clave de este que es uno de los más destacados enigmas de nuestra historia.

         La noticia en referencia explica cómo un arqueólogo norteamericano, Michanowsky, mediante la fotografía aérea infrarroja “ha sacado a relucir partes de un camino prehistórico nunca visto por ojos modernos”, perdido en las selvas de la región amazónica de Bolivia. El hallazgo ha llevado a Michanowsky al pleno convencimiento de que existe “una teoría que necesita ser revisada completamente”. El arqueólogo supone que el camino que ha descubierto unía, lógicamente, centros de civilización, quizás, según su criterio, una ciudad con un santuario selvático.

         El procedimiento empleado por Michanowsky para efectuar sus hallazgos podría ser usado con posibilidades de éxito para la definitiva ubicación del sitio que ocupara nuestra ciudad colonial de León Viejo.

         En efecto, el medio más adecuado de que dispone la ciencia moderna para la prospección de zonas arqueológicas, con miras a la buena interpretación de los trabajos que se lleven sobre el terreno, es la fotografía aérea. Este poderoso auxiliar de buen número de ciencias está llevando a cabo en los últimos años lo que podríamos llamar con indudable acierto el redescubrimiento del mundo. Sus técnicas aplicables a los infinitos casos cuya resolución se le confía, son numerosas, ingeniosas, admirables. En el caso de la búsqueda de una ciudad perdida bajo las capas del tiempo, cual es el caso de nuestro León Viejo, los procedimientos que suelen usarse, rebosantes de originalidad y palpitantes de una ingeniosidad hasta hace poco insospechada, se fundamentan en el hecho de que los vestigios pueden ser aparentes, bien a causa del relieve o bien por la existencia de un cambio más o menos notable en el color de la vegetación que los cubre y en la aptitud de ésta para reflejar la radiación calórica. Para aprovechar estar particularidades, se dispone:

1)  De la fotografía con emulsiones pancromática corrientes;
2)  De la fotografía a colores;
3)  De la fotografía infrarroja;
4) Del método de la toma de vistas con luz rasante, en el cual puede usarse cualquiera de los tres tipos de fotografía anteriormente mencionados.

         El método de la luz rasante, preconizado y hábilmente aplicado y cultivado por el padre Poidebard,  ha permitido a este insigne arqueólogo el descubrimiento de innumerables vestigios romanos en el Norte de África (véase su libro “La Trace de Rome dans le Déser de Syrie”, 1934). Heridos por la luz crepuscular, de rayos casi paralelos a la superficie del suelo, los más insignificantes detalles del relieve producen sombras exageradas que tienden a desaparecer rápidamente al elevarse el sol sobre el horizonte. Además el padre Poidebard combina el procedimiento con el empleo de series de vistas tomadas en virajes circulares, por lo menos desde cuatro ángulos distintos a diferentes alturas; y también la toma de vistas a diferentes horas, con el sol a diversas alturas sobre el horizonte.

         La fotografía infrarroja, en cambio, no cuenta para nada con el relieve; pero sí con los peculiares cambios en el claroscuro de las fotografías, producidos por otros correlativos en la capacidad de la vegetación para reflejar los rayos infrarrojos.

         Aparte de estos dos procedimientos, que podríamos considerar especiales, la simple toma de fotos a baja altura, en emulsiones ordinarias podría arrojar bastante luz sobre el enigma. Es lástima que tal especie de fotografías no exista en los archivos de la Oficina de Geodesia, en lo que a la región de León Viejo se refiere, pues podrían ser de una gran utilidad. Yo mismo, en 1959, logré descubrir en viejas fotos del Río San Juan tomadas por los canaleros, los vestigios de dos de los antiguos castillo coloniales de aquel río, de los cuales apenas si se guarda un borroso recuerdo perdido entre las páginas tan poco socorridas de nuestros escasos historiadores. En los archivos de España deben conservarse con todo detalle la historia de éstos y los otros castillos del San Juan (cinco en total), y en el archivo guatemalteco debe haber mucho de este; la cosa es que haya quien vaya a buscarlo y sepa encontrarlo. Pues bien, en esas fotografías, que no fueron tomadas a propósito para este objeto, se aprecian claramente los contornos de las antiguas fortalezas, debido a un cambio en la coloración del suelo y su vegetación, cambio que ni el transcurso de tres siglos ha podido desvanecer. Algo por el estilo es seguro que podría apreciarse en la zona donde estuvo León Viejo si se tomasen fotografías a 1,500 metros de altura empleando el material corriente, cuanto más si se dispusiera de emulsiones especiales y filtros adecuados para hacer resaltar las características que se busquen.

         Para emprender la búsqueda de León Viejo, de una manera metódica, por medio de la fotografía aérea, propongo el siguiente plan, que presento no como una obra acabada, sino como  un esbozo, para ser perfeccionado:

A)  Toma de fotografías áreas a baja altura en las zonas al Norte, al Sur y al Oeste de Puerto Momotombo.

B) Estudio estereoscópico e interpretación de tales fotos con miras a descubrir un trazado concorde con la estructuración de una ciudad colonial del siglo XVI.

C)  De ocurrir un fracaso en el anterior intento, nueva misión aérea, para obtener en vuelos circulares a gran altura, y  con luz rasante, fotos de las mismas zonas aledañas a Puerto Momotombo.

D)  Estudio estereoscópico e interpretación de tales fotos

E)  En caso de un nuevo fracaso, aun quedaría el recurso de la fotografía infrarroja. Mas en caso de éxito.

E)  Nueva misión aérea, esta vez para obtener fotografías a baja altura, con luz rasante, en las zonas que en la prospección anterior resulten sospechosas de contener el objetivo buscado.

F)  Estudio de estas fotos. 

G) Desmonte y limpieza de la zona señalada como la de ubicación de la ciudad.

H)  Nueva toma de fotografías aéreas con luz crepuscular en la zona ya limpia, conforme al método del P. Poidebard.

I)   Estudio de estas fotos y elaboración de un plano preliminar de la ciudad, con miras a la acertada dirección de las excavaciones.

J)  Excavación masiva de calles y lugares abiertos.

K) Excavación prolijas de bloques y edificios.

L) Reconocimiento de lugares y edificios con el auxilio de fuentes documentales.

M)  Obras tendientes a la conservación y accesibilidad de los vestigios.

Como los materiales de construcción generalmente empleados durante la colonia no eran muy durables, es posible que los restos que logren hallarse no sean muy abundantes. Las casas de habitación en un principio fueron ranchos de cañas con techos de paja, que poco a poco fueron sustituyéndose por casas de “tapias” y techos de tejas. De tapias se decía a las paredes de tierra apisonada húmeda entre formaletas de madera convenientemente dispuestas. Ya a mediados del siglo XVI se habla de que las casas se están construyendo todas de tapias con ayuda de una tierra blanquecina que traen de los alrededores y  que una vez apisonada se vuelve muy resistente. En algunos edificios de importancia se usaron la piedra y el ladrillo. Muchas de las casas tenían suelos de ladrillos de barro. Y  consta que a lo largo de algunas calles se hicieron ataujías y obras de desagüe de alguna importancia. De todo esto algo debe quedar bajo la tierra, como una flor marchita entre las hojas de un libro. El uso de la piedra y el barro cocido en las construcciones de nuestra primitiva capital constituye una carta de triunfo en el hallazgo de sus reliquias. Hay que jugar a ella y emprender esta alucinante aventura que, de alcanzar exitosos resultados, podría tener hondas repercusiones en el futuro de nuestra vida nacional.

Someto esta consideraciones al buen juicio y elevado espíritu de cooperación y trabajo de los altos personeros de la Oficina de Geodesia, los que tal vez acojan mis sugerencias favorablemente.

                                               Managua, Enero de 1962.

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 *Publicado en: “Cuadernos Universitarios”. Universidad Nacional de Nicaragua. No. 19. Año del Sesquicentenario. Enero de 1962. Pp. 40 – 46. 


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VUELO SOBRE PUERTO MOMOTOMBO

En avión C47 de la Geodesia
Piloto: Capitán Sánchez
Copiloto: Teniente Sánchez
Fotógrafo: Araica
Observador-Director: Eduardo Pérez-Valle
Fecha: 22 de Marzo de 1962.
Hora: de 9 a 10: 15 a.m.
Altura de vuelo: 3.000 pies
Escala: 1: 6.000

Del Dr. E. Pérez-Valle: "Fotografía aérea de la región del Momotombo (Archivos de la Oficina de Geodesia, Managua). Puede apreciarse el extremo N.O. del Lago de Managua, con el pequeño golfo que servía de puerto a León, en el cual está el actual Puerto Momotombo (Intersección de las flechas BB. El cráter del volcán está en la intersección de las flechas AA".

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Carta de la Universidad Nacional
De Armando Rizo Oyanguren a Eduardo Pérez-Valle
7 de Noviembre de 1966



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