domingo, 26 de abril de 2020

SÓLO “MISS NICARAGUA” HABLABA INGLÉS En: El Gráfico. Nicaragua, Mayo 25 de 1930.

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Las candidatas posan junto a las autoridades de Miami. De pie a la izquierda Melinda Boyd Miss Panamá, Violeta Gómez Briceño Miss Chile, Sentadas, Julia Salazar Loria Miss Costa Rica, Haydée Morales Miss Nicaragua, Sara Chacón Miss Ecuador, Emma MacBride Miss Perú, Irma Pizarro Aráoz Miss Bolivia y Mary Dean Miss Zona del Canal de Panamá.

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Liminar, por: Eduardo Pérez-Valle h.

    En febrero de 1930, fue realizado en Nicaragua el concurso para escoger a la primera reina de belleza o Miss Nicaragua, quien viajó a la ciudad de Miami, a fin de competir por el título de Miss Latinoamérica, promovido por el comité organizador: The Miami National Bathing Beauty Pageant.

    Ese evento aconteció 25 años antes de otro concurso, similar, efectuado en Nicaragua en 1955, mediante el cual fue electa la primera nicaragüense que fue candidata al certamen Miss Universo, cuyo triunfo fue logrado por la señorita Rosa Argentina Lacayo Rivas, de 19 años.

    Este artículo periodístico nonagenario, aproximado al siglo, con noticias de aquel evento, fue publicado en la revista cultural “El Gráfico”; Nicaragua, mayo 25 de 1930.

    Por considerar el deber de insertar ese hecho, como histórico y, en todo aquello que implica o derive, decidí publicarlo. Sin dejar de asociar que, en nuestro país, los hay en persistente búsqueda de belleza femenina e intelecto.

    En otros países, varios periodistas ya recobraron algunos retazos, en lo que corresponde a las que fueron sus candidatas de 1930. En sus párrafos rememorativos, los costarricenses destacan que “Julia Salazar pasará a la historia no sólo por ser la primera mujer costarricense en representar al país en un certamen internacional de belleza que se realizó en la ciudad de Miami, Florida, sino por ella se negó a desfilar en traje de baño durante el certamen Miss América Latina 1930.”

    El asunto no prosperó por lo siguiente, cito:

    “La representante de Costa Rica, Julia Salazar se negó a competir en traje de baño y dijo que "no es apropiado que una chica vista traje de baño si no es para estar en el agua”. Otras concursantes también hicieron ver su malestar, lo que obligó a los organizadores a no realizar la competencia en traje de baño. Julia al dar declaraciones a la prensa dijo que "en mi país una chica es considerada bella por su habilidad de desfilar en ropa bonita. No estoy acostumbrada a llevar ropa de baño seca..."

    “La Prensa dio amplia difusión a las declaraciones de Miss Costa Rica, lo cual provocó la opinión favorable del obispo del Episcopado de la Iglesia Metodista quien exalto la actitud de la señorita Salazar a quien calificó como una joven ejemplar.”

    Nuestra compatriota, fue la hija de un exdiplomático del Partido Conservador, que estuvo acreditado en los Estados Unidos. Así lo detalla el breve artículo publicado en El Gráfico, que resguardamos en nuestro archivo histórico, en donde por cierto, mencionan los nombres de otras concursantes pero al referirse a nuestra compatriota, fue omitido el nombre completo; sin embargo, el intitulado destacaba en ella: “Sólo Miss Nicaragua hablaba inglés”.

    De aquella jovencita, por esta vez no pude abundar en mayores datos personales, ni siquiera pude obtener una fotografía personal, fui auxiliado por la Internet, en donde localicé varios artículos vinculantes al evento. Desde 2019, e incluso, en 2020, año trágico para el Ecuador por la infausta pandemia del virus maldito; varios periodistas han reconstruido de manera breve los acontecimientos a través de los cuales fue electa la primera Miss Ecuador. En la ilustración de esos artículos encontré la única fotografía colectiva de las candidatas, en ella aparece, la hasta ahora cuasi desconocida primera reina de belleza de Nicaragua.

    En marzo de 1930, ocho candidatas viajaron a los Estados Unidos. Ellas representaron ocho países latinoamericanos. Al evento Miss América Latina asistieron: Irma Pizarro Aráoz, Miss Bolivia; Violeta Gómez Briseño , Miss Chile; Mary Dean, Miss Zona del Canal de Panamá; Julia Salazar Loria; Miss Costa Rica; Emma MacBride, Miss Perú; Melida Boyd, Miss Panamá; Sara Chacón, Miss Ecuador y Haydeé Morales, Miss Nicaragua.

    La nota costarricense agrega: “El certamen causó revuelo en Miami donde las bellezas fueron recibidas por las altas autoridades locales y cautivaron la atención de la prensa que dio amplia cobertura al encuentro de belleza latinoamericano. Las ocho chicas tuvieron que cumplir con una apretada agenda que incluyó diversas presentaciones en público como un desfile en carroza por las calles de la ciudad, encuentros con la prensa y muchas actividades sociales.”

    La organización del evento correspondió al Condado de Miami y The National Bathing Beauty Pageant Inc., estas instituciones invitaron a renombrados periódicos y diarios de cada país para involucrarlos como auspiciadores y publicistas locales. Fue el primer concurso en Miami para elegir a Miss Latinoamérica.

    Participaron: La Noticia, de Managua; La Tribuna, de San José de Costa Rica; La Estrella, de Panamá; Listín Diario de Santo Domingo; El Telégrafo, de Ecuador; Crónica, de Lima; Crítica, de Buenos Aires; Los Tiempos, de Santiago de Chile; El Diario, de La Paz, Bolivia; A Noite de Río de Janeiro; La Razón, de Montevideo; El Liberal, de Asunción, Paraguay.

EL TERCER LUGAR FUE OTORGADO A LA NICARAGÜENSE

    En uno de los artículos periodísticos localizado en la Web, se consigna: “Al final la ganadora del certamen fue la Señorita Panamá Melinda Boyd, una belleza morena de 20 años de edad y 1,67m. de altura y de largos cabellos negros, el segundo lugar correspondió a nuestra compatriota Julia Salazar Loria, de 18 años y 1,62m. de altura y el tercer lugar lo obtuvo Miss Nicaragua Haydée Morales.”

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SÓLO “MIS NICARAGUA” HABLABA INGLÉS. En: El Gráfico. Mayo 25 de 1930. 

ORLANDO, -- Miami. – Las bellezas de los países latinoamericanos que llegaron a Miami, para tomar parte en el torneo organizado por la Miami National Bathing, visitaron hoy esta población y fueron recibidas por el presidente municipal, representaciones de las cámaras de comercio y los altos oficiales de la policía. Las acompañaban dos bellezas de Georgia así como las personas que les ha servido de chaperones.

El mayor Giles, de la ciudad, fue el encargado de dar la bienvenida a las distinguidas señoritas y dijo que la llegada de esas beldades tenía una gran significación para la buena amistad entre los Estados Unidos y los países de América Latina. El secretario Nordberg, tradujo a las señoritas las frases vertidas por el mayor de la ciudad

Contestó, sencillamente, la señorita Mélida Boyd, de Panamá, en un correcto y limpio castellano expresó que, tanto ella como sus compañeras se encontraban sumamente agradecidas por las innumerables atenciones de que habían sido objeto, tanto ella en Miami como en otras de las poblaciones de la unión americana. En sus países relatarían el sentimiento american.

La distinción de cada una de las señoritas

Todos los periódicos de la localidad hacen el elogio de las bellezas latinoamericana. En primer término, está la señorita Boyd. Ella es nieta de Federico Boyd, un escocés que llegó a Panamá antes de la independencia y fue uno de los firmantes del acta de separación de la península ibérica. Fue el primer fundador de un diario del Istmo.

La señorita Pizarro, de Bolivia, desciende del gran Pizarro, uno de los fuertes conquistadores españoles. La señorita Violeta Gómez, de Chile, es nieta del primer Virrey de Chile. Mis Emma Mac Bride, del Perú, fue elegida para representar a su país por el presidente de esa progresista nación y pertenece a una de las familias más distinguidas y de abolengo.

La señorita Raquel Calvo, es muy agradable. Pertenece a una excelente familia de su país. Las muchachas de Guatemala la tienen como uno de los tipos más populares y cuenta con grandes simpatías, principalmente entre los círculos periodísticos y ente algunos elementos de la joven oficialidad del ejército. Por su temperamento y por su ligereza se le ha designado con el nombre de Clara Bow. Tiene el compromiso matrimonial con el señor Gastón Andrade, Manager del grupo latinoamericano y corresponsal de diversas publicaciones de los países sudamericanos. Se distingue entre todas por el cabello rubio y un color acanelado en la piel, de mucha sugestividad. 

La señorita Morales, de Nicaragua, es hermosísima, es la única de ese conjunto que sabe el inglés. En  otras ocasiones ha estado en algunas de las ciudades americanas. Su padre fue cónsul de Nicargaua, en San Antonio, Texas, en 1928 y ha tomado participación en los incidentes políticos de la república nicaragüense. 

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martes, 14 de abril de 2020

EN MEMORIA DE DON CARLOS MÁNTICA ABAÚNZA, CIUDADANO ADAMANTINO DE LA CULTURA Y LA FE CRISTIANA. Por: Eduardo Pérez-Valle hijo


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Don Carlos Mántica Abaúnza
León, 19 de febrero de 1935 -- 7 de abril de 2020

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    Lo primero en distinguirse frente a Don Carlos Mántica Abaúnza, era la inexistente mengua mental; la asociación neural lo mantenía atento en cada detalle de nuestra conversación, la que empezó luego de mi breve espera en una pequeña antesala. A los pocos minutos, tras el aviso, ingresé en aquel espacio donde él permanecía sentado frente a un escritorio con muchos fólderes y papeles sobre la cubierta. La descripción que resumiría aquel sencillo ambiente de trabajo, sería, la total ausencia de ostentación, el mobiliario básico, donde permanecía el recordado intelectual  que  por tradición familiar también bregaba en lo empresarial.

    Cuando estábamos en el asunto por el cual solicité verle, ocurrió una de las muestras relevantes de aquella usual agudeza de este personaje, por cuyos imperecederos e incuestionables méritos ciudadanos, permanecerá enclaustrado en la memoria colectiva;  entre el cruce de ideas y opiniones, yo hacía apuntes en mi libreta en donde al principio escribí los apellidos Mántica y Abaúnza, éste último sin el acento, en ese instante don Carlos dejó el asiento y traspasó la puerta de salida para indicarle algo a la secretaria, en cosa de segundos miró anotado en mi libreta de apuntes, el apellido Abaúnza, y con aquel estricto celo por el idioma  y sobre todo en el apellido materno, me dijo: —. “!Eeeh! Por favor, Eduardo, no olvides el acento en Abaúnza”—. Denotó una leve sonrisa, correspondida con “descuide” no quedará prosódico.

    Sin pretenderlo, no desaproveché el asunto principal de aquella animada conversación que manera inevitable derivó en variados temas, de historia, arte, arqueología, ocurrió en una pequeña área localizada en la costado noroeste del mismo edificio que aloja al Supermercado La Colonia de Plaza España, oficinas donde él solía permanecer en atención a sus quehaceres empresariales y en donde también funcionaba la empresa de promoción cultural con sello nicaragüense “Mántica-Waid”, creada en 1996 por don Carlos y, dirigida con el talentoso apoyo técnico-administrativo de sus hijos.

    Al visitar el sitio Web de “Mántica-Waid”, en ella publicitan: “Bienvenidos al mundo de la música nicaragüense. ¡Aquí encontrará a los más grandes exponentes de nuestra música a través del tiempo! Con los años, esa empresa consolidó el alcance cultural, con la producción de variados artículos: DVD de corte nacional, libros, camisetas, entretenimiento familiar, etc.”

    Si no mal logro enhebrar los detalles de aquel encuentro ocurrido hace veintidós años, fue inevitable conversar sobre la obra mural del recordado maestro, Leoncio Sáenz, el vistoso Tianguis o mercado indígena localizado dentro del Supermercado La Colonia. Valga decir que, don Carlos Mántica Abaúnza mantuvo a través de los años, un genuino e incondicional apoyo a favor de varios artistas plásticos.

    En la década de los años noventa del siglo pasado, Leoncio, con los años a cuestas, fue otra víctima de la improbidad social. Estuvo cercado por dificultades económicas y de salud, salidos de esa baraja atrapada en la mano aviesa del destino, no obstante, Sáenz encontró algunos apoyos, entre los cuales siempre estuvo el mecenas de las artes,  don Carlos Garzón Bellanger y, por supuesto, no faltó la estatura intelectual y  humana de don Carlos Mántica Abaúnza. 

    Esa vez, Carlos Mántica, supo a través de mi relato, cómo, en complicidad de mi esposa, le obsequiamos a Leoncio más de setenta bastidores entelados, y lo convencimos de retomar por primera vez, en más de cuarenta años, ese tipo de superficie, no fue en vano, porque de ahí surgió la primera exposición y única en esa recobrada técnica, auspiciada por la Galería Epikentro. En esa conversación promoví un reencuentro entre Leoncio Sáenz y Carlos Mántica, relacionada a la restauración del famoso mural. Nunca supe si hubo acuerdo, porque el carácter de Leoncio, un gran amigo, siempre fue indescifrable.*

    Entre don Carlos y el suscrito, la Arqueología como ciencia fue otro de los temas de interés. El año anterior, la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, en Managua, con  apoyo de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), había iniciado por primera vez en la historia de nuestra educación superior, la carrera en Arqueología Social para graduar los primeros profesionales universitarios, tal como sucedió cinco años después. Asimismo le participé sobre la iniciativa emprendida por el suscrito para obtener recursos económicos y construir lo que dos años más tarde fue la sede del CADI, acrónimo del Centro Arqueológico de Documentación e Investigación-UNAN-Managua.

    De esa animada conversación, derivó la propuesta de don Carlos a fin de realizar una Exploración de Prospección Arqueológica en Acoyapa, Chontales. Me explicó que cierta vez en México, en una venta de libros de viejo, compró varias fotografías aéreas de esa zona, en donde podía apreciarse una elevación desde el suelo con claros trazos o definición cuadrangular, especie de pirámide truncada

    Si aquello fuera comprobado, —dijo—, la historia de la arquitectura monumental en base de la migración y poblamiento desde México tendría un importante cambio, tendría que ampliarse o reescribirse.  

    No prolongué más mí visita y convine con él otra reunión, días después don Carlos Mántica Abaúnza recibió al doctor Ermengol Gassiot Ballbé y la doctora Beatriz Palomar Puebla, catedráticos de la UAB, Catedráticos y Coordinadores de los cinco años de estudios para obtener la Primera Promoción de Arqueólogos nicaragüenses. Les  mostró y facilitó las fotografías. En aquel acuerdo, convinieron en que la Universidad daría todo el apoyo profesional para emprender el viaje al sitio, localizado en tierra firme y cerca del Archipiélago El Nancital, en el municipio de Acoyapa

    Don Carlos, en ningún momento dudó en su aporte incondicional. Gestionó y financió el viaje en un helicóptero militar, alquilado a  la Fuerza Aérea de Nicaragua. Ese vuelo que sobrevoló de orilla a orilla, el Gran Lago de Nicaragua, transportó a los dos Arqueólogos de nacionalidad española y cuatro alumnos de la Facultad de Arqueología. Por supuesto, en esa exploración no podía faltar don Carlos Mántica

    Una semana antes de encontrarnos en la base aérea contiguo al Aeropuerto Internacional “Augusto C. Sandino, nos enteramos del repentino fallecimiento, del hermano menor de don Carlos y don Felipe Mántica Abaúnza. En ese momento pensé que por causa del infausto suceso, se aplazaría la prospección arqueológica. Llamé a don Carlos para darle nuestras condolencias, y para mayúscula sorpresa, me dijo que estuviéramos listos porque en la siguiente semana continuaríamos ļcon lo convenido. Todos quedamos perplejos, pero así ocurrió. Con esa profunda convicción católica, cristiana, y con el ánimo inquebrantable por la cultura y la ciencia, don Carlos ocupó sitio en aquel helicóptero

    En ese viaje, invitó al escritor Pedro Xavier Solís Cuadra, nieto del poeta Pablo Antonio Cuadra, quien llevó un fotorreportero del diario La Prensa, que por cierto, falleció a los pocos meses después de aquella memorable investigación. Varios días después vimos publicado el artículo.

    Cumplimos los objetivos de la investigación científica. Ese mismo día, cuando la tarde estaba en retroceso, agotados por la caminata y el intenso calor del verano, en más de 38º C., regresamos a Managua. Aunque un tanto desilusionados, en el rostro de nuestro amigo y el resto de acompañantes, asomaba la satisfacción de la misión. Trazamos las coordenadas, la formación fue identificada como una estructura geológica, en ella no localizamos nada antrópico. Aunque en las partes más bajas de esa estructura natural, pudimos encontrar pequeños pedazos de piezas cerámicas precolombinas en superficie.

  Ese era don Carlos Mántica Abaúnza, propulsor de emprendimientos culturales y científicos. Investigador, escritor, antropólogo cultural, lingüista, académico de la lengua. Cristiano de profunda convicción; un intelectual arraigado en la cultura nicaragüense. Hombre sincero, adamantino, de cuyo legado se levanta un gigantesco faro luminoso de profunda orientación, a la vista de las generaciones venideras. Ciudadano de acendrada vida familiar y ciudadana. No hubo camino escarpado, siempre supo llegar a la cima. ¡Descanse en Paz!

    A este homenaje, introductorio, decidí agregar un excelente artículo-entrevista, biográfica, elaborado por la periodista Helena Ramos, en 1995. Al final de este homenaje, resolví agregar el emotivo artículo  escrito por don Carlos; el adiós por la partida definitiva de don Pablo Antonio Cuadra, inigualable forjador, promotor y guía de incontables escritores, poetas, artistas plásticos, cientistas sociales, folcloristas.

* Gracias a mi esposa, supe que Leoncio Sáenz correspondió a la solicitud de Don Carlos Mántica A. El Maestro subió a los andamios y puso manos en su magnífica obra mural.   

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CARLOS MÁNTICA: “CRISTO TRANSFORMÓ MI VIDA”. Por: Helena Ramos. En: El País. Año III, No. 32. Nicaragua. Junio 1995.

** Entrevistó a Salomón de la Selva, Alfonso Cortés y al lugarteniente de Sandino.

** Cortés creía que José Santos Chocano no había muerto, “porque él no anda haciendo esas cosas”.


Carlos Mántica, al lado de sus hijas Carmen Margarita de Icaza y Miriam de Chamorro. Atrás su nieta Amalia Alejandra y  con los brazos abiertos, María Daniela.

Carlos Mántica Abaúnza es una persona imposible de caracterizar con un solo epíteto. Sus actividades son tan multifacéticas que cuesta decidir cuál ha sido la más importante; él ha logrado en su labor un delicadísimo equilibrio entre diversos intereses que a menudo parecen incompatible. Es un empresario exitoso, un mecenas inteligente y fraternal, un lingüista intuitivo, un historiador incansable, un musicólogo devoto… Pero si la lista la compusiera Carlos Mántica en persona, estoy segura que comenzaría con las palabras: “un cristiano sincero”.

En su oficina reina un desorden bien organizado; nada de lujo. En la blanca y desnuda pared, se destaca un crucifijo con un Cristo rústico y doliente. Nos fue difícil hacer la entrevista en paz, porque a cada rato a don Chale lo buscaban personas que necesitaban solucionar los más diversos problemas: desde obtener una consulta sobre tal o cual asunto del supermercado hasta resolver el “clavo” de un cepillo dental eléctrico que se le extravió a su nieto, y  éste reclamaba sin misericordia alguna que el abuelo le consiga otro… Carlos Mántica soportó ese ajetreo con una paciencia franciscana, y la expresión, y la expresión más categórica de disgusto que escuché de él, fue apenas un “caray!” Definitivamente, es un hombre de gran ponderación.

Conversamos durante un largo rato, tratando de abordar, por lo menos, los tópicos principales de las experiencias de Chale Mántica, más sinembargo, todavía quedó mucha tinta en el tintero…

HISTORIA Y POLÍTICA

Como tantos intelectuales, Carlos Mántica dejó el ombligo en León. Nació el 19 de febrero de 1935. a  media cuadra de la iglesia La Recolección, donde las paredes, las aceras y el aire mismo están impregnados de historia, con todo su hechizo y dolor… Tal vez, a nivel inconsciente León, “ciudad de poetas  y de fantasmas”, indujo posteriormente a Carlos Mántica a las investigaciones artísticas, a pesar de que él no había crecido en la cultivada y queda metrópoli, porque cuando tenía unos cuatro años de edad, su familia se trasladó a Managua.

Principió la primaria en el Pedagógico, pero “con los sucesos del 44, salieron al exilio muchos de mi familia, iniciadores del Partido Liberal Independiente; estuvimos dos años en Costa Rica. Mi padre Felipe Mántica Berio se exilió junto con el general Carlos Pasos, quien lanzó la candidatura de Enoc Aguado y fue el “hombre fuerte” detrás de su figura. Al regreso, entré al Colegio Centroamérica de Granada, donde me bachilleré. Ese período fue muy importante en el proceso de estar descubriendo Nicaragua, sobre todo en la literatura y arqueología, porque las inmediaciones del colegio era un cementerio indígena, donde recogíamos piezas arqueológicas”.

Continuó sus estudios en la Universidad de Georgetown, de Washington, graduándose como administrador de empresas. “Como les sucede a muchos nicaragüenses, descubrí a Nicaragua hasta que no  la tenía. Estando en la universidad y añorando la patria, comenzamos a interesarnos por ella mucho más. Yo pasaba largas hora en la biblioteca del Congreso estudiando temas nicaragüenses, a mí me entusiasmaron el folclor y la lingüística, mientras mi hermano Felipe se interesó en los piratas y en Walker”.

¿LOS MANUSCRITOS NO ARDEN?

“En esa época empezamos a forma nuestra propia biblioteca que iba a convertirse, quizás, en la principal colección de temas nacionales en el país. Cuando recién graduados inauguramos en 1956 el primer supermercado, pensamos que Nicaragua siempre ha padecido de bibliotecas y creamos un salón de estudios para los investigadores”. De este santuario del saber surgieron dos tomos de la Historia de Nicaragua de José Coronel Urtecho, allí hizo sus primeros pinitos Alejandro Bolaños, con aquellos materiales fueron escritos libros sobre Alfonso Cortés, Manolo Cuadra y muchos otros temas.

La biblioteca fue quemada quince días después del terremoto del 72. “Alguien mandó a pegarle fuego. Alguna vez nos dijeron el nombre del incendiario, pero él lo había hecho por órdenes superiores. La razón ha sido cierta obsesión de Somoza Debayle contra nosotros. Yo no sabría explicarla, porque no teníamos militancia política abierta, pero Somoza había jurado que “los Mántica no iban a levantar cabeza”. Allí se perdieron muchos manuscritos, todas mis entrevistas con Juan Ferreti y Agustín Sánchez, sobre la vida en el campamento sandinista, y con Salomón de la Selva sobre la estadía de Sandino en México… Allí se conservaba el trozo de la vestimenta que Sandino llevaba puesta el día cuando lo mataron, un reloj “Ingersol” que dicen que pertenecía a Rubén…”.

“Se quemó una colección de billetes del siglo pasado y de mapas antiguos de Nicaragua, colecciones de fotografías, libros sobre el proyecto del canal de Nicaragua, varias cartas de Rubén, verdaderos incunables de primeras ediciones darianas, también algunos libros que hubieran desaparecido, a no ser que poco antes los publicamos por nuestra cuenta, como la separata con el libro “Palabras evangelizadas” de Azarías H. Pallais, porque nadie lo conocía, recuerdo que al leerla por primera vez Pablo Antonio Cuadra me dijo: “Pero ¿Qué es esta maravilla?” Era una biblioteca muy completa”.


Erwin Krüger, autor de “Barrio de Pescadores”, Tito Castillo, Carlos Mántica, padre Francisco Campos, Eduardo Bunning, fundador seglar de los Cursillos de Cristiandad, José Medina Cuadra y don Antonio Lacayo Oyanguren

“CANTARES NICARAGÜENSES”

A partir de los años 50 los Mántica iniciaron el Instituto Nicaragüense Indigenista con el padre Manuel Pérez Alonso y otros intelectuales fundaron el Instituto Histórico Centroamericano; Carlos Mántica ha sido uno de los iniciadores del Instituto Pro Arte Rubén Darío que construyó el Teatro Nacional.

“Era un época de gran actividad intelectual. En los años 60 el pintor Rodrigo Peñalba me invitó ingresar a La Asociación de Escritores y Artistas Americanos, cuya membrecía rechazaba tanto el padre Azarías…” En aquel entonces, colaboró con la divulgación de diversos autores nacionales; en la lista figuran, entre otros, los eternos antagonistas quienes, igual que las líneas paralelas, se van a cruzar algún día en la infinidad: Carlos Martínez Rivas y Ernesto Cardenal.

“En fin, queríamos conocer y divulgar todo lo que era nicaragüense. Mi amistad personal con Erwin Krüger acentúo este amor por la canción nica, en el año 69 o 70 realizamos el I Festival Folclórico Nicaragüense, en ocasión de la Feria Ganadera, con más de 150 artistas participando. En todas estas “malas andanzas” establecí mucha amistad con los principales compositores de Nicaragua. Así fue ampliándose el círculo que luego narro en el prólogo de “Cantares nicaragüenses”, donde se fue juntando lo que había nacido de manera dispersa, hasta forma un muestrario interesante en el campo de la música y el folclor”.

“Mientras realizaba el trabajo, mi primera sorpresa era darme cuenta de que, a pesar de de los pesares, estos cantos todavía están muy vivos y vigentes, una gran parte de ellos yo los oí cuando era niño. Ahora se encuentran en peligro, pero todavía podemos salvarlos. La mayor de las sorpresas ha sido la riqueza, 220 canciones; en la medida de que continuemos la investigación, el número puede subir hasta 300”.

Chale Mántica no considera que su aporte a la historia del arte fuese algo extraordinario, pero si destaca el empeño: “Cuando uno comienza a hacer este trabajo cuando tiene quince años y llega a los sesenta, se le acumula bastante…”

EMPRENDEDORES

Tampoco se puede obviar la contribución de los Mántica al desarrollo empresarial: han fundado fábricas de embutidos, enlatados, radios, objetos de poliuretano, cosméticos… Sin embargo, su negocio más conocido es la cadena de supermercados La Colonia.

“Abrimos el primer supermercado, el de Montoya, a finales del 56. Se llamó La Colonia, porque mi papá había construido la Colonia Mántica y se suponía que íbamos a abastecer a esta zona. Resultó ser un negocio bastante bien hecho y poco tiempo después inauguramos el de Centroamérica, luego el Central, los de León y Chinandega, Las Brisas, Plaza España, dos en Honduras… Ha sido una labor tenaz, porque nos han saqueado veintiún establecimientos, entre bodegas, almacenes y supermercados”.

Después de la década sandinista, quedaron con el único edificio, el de la Plaza España, y ahora manejan cinco. “Nunca quisimos esperar que vengan buenos tiempos sino decidimos alzar el vuelo con los tiempos que tenemos”.

Además de ser un prominente empresario, Carlos Mántica es conocido por su activa devoción católica.

EXPERIENCIA MÍSTICA

“Recibí una educación religiosa, como todos los chavalos de mi generación; yo era una persona, quizás, recta, pero al fin de cuentas, un poco practicón. Viví la auténtica experiencia religiosa en agosto de 1965, durante un cursillo de cristiandad. Tuve un encuentro personal con Cristo, y eso transformó mi vida”.

“Como resultado, construimos 69 viviendas para los trabajadores y establecimos la prestación educativa para todo el personal, así que varios muchachos se graduaron en la universidad; además teníamos la prestación de pagar el colegio para todos los hijos de nuestros empleados. Siempre hemos mantenido los mejores sueldos de Nicaragua, muchos de ellos con participación de utilidades. El salario mínimo en los supermercados anda por mil 300 córdobas. Uno tiene que ser cristiano en el lugar donde está, hacer la parcela que le toca”.

Lástima que no a todos los empresarios les aparece Cristo. Nuestro Señor, sería una solución ideal para todos los conflictos salariales.

Lejos de opinar que la fe es un asunto estrictamente privado, Carlos Mántica está convencido que la evangelización es un deber cristiano. “Cada vez que hay oportunidad de hacerlo y las circunstancias lo permiten, no tengo ningún reparo en decir que Cristo para mí es lo más importante. Estoy consciente del peligro de que, en vez de ser usados por Cristo, comencemos a usarlo para nuestros propios fines. Es un gran problema de los partidos cristianos, porque muy fácilmente pueden agarrar a Cristo como bandera, y no creo que eso le caiga muy en gracia. Por eso me abstuve de iniciar movimientos políticos con la etiqueta cristiana”.


Pablo Mántica, don Felipe Mántica Berio, Margarita Abaúnza de Mántica, Felipe y Carlos Mántica Abaúnza

CIUDAD DE DIOS

“En 1973 fui llamado para iniciar en Nicaragua la renovación carismática, luego me retiré, pero sigo colaborando con el movimiento. Después, el Señor me llamó a otra cosa y desde 1977 estoy en una comunidad que se conoce como Ciudad de Dios y tiene grupos en cuarenta países. He sido su Presidente mundial y ahora lo soy a nivel regional. Allí ando yo, done El me manda”.

“A veces, la gente tiende a confundir la privado con lo secreto. Por ejemplo, yo no me voy a meter en una reunión del sindicato de choferes o de médicos, porque es un asunto privado, pero esto no lo convierte en algo secreto. Ciudad de Dios es una asociación privada de fieles autorizada en 1984 por decreto del Cardenal Obando y o, donde puede ingresar –y de hecho, ingresa--- cualquier persona cristiana”.

“Somos aproximadamente mil. No existe ningún requisito especial para afiliarse. Tratamos de servir a toda la familia, hay programas para niños, adolescentes y  adultos. No nos interesamos únicamente por el bienestar espiritual sino también por el material; entre nosotros nadie está sin trabajo ni sufre hambre o por falta de una medicina, porque todos nos ayudamos mutualmente”.

“Como autoridad, existe el Consejo Coordinador, yo soy el Coordinador principal, los demás normes no creo que sean muy conocidos. Bayardo Reyes, Wilfredo Martínez, David Pereira, Jimmy Bolaños, Neri Morales, Julio Flores… Uno es maestro mecánico, otro, técnico en refrigeración, otro, cafetalero… No hay, por así decirlo, personajes”.

FUE ASESOR DE DOÑA VIOLETA

Considera que la primera transformación que se debe lograr es la interior, que no se produce mediante revoluciones, Constituciones, leyes o decretos. Sin restarle importancia a la política, prefiere mantenerse al margen, calificando su participación en esta área como “ínfima”. Sin embargo, durante tres años tomó parte en la elaboración clandestina del Plan Azul y Blanco –“trabajábamos en equipo, seis personas fijas, otras seis flotantes”—y luego fue uno de los ocho asesores de la futura Presidenta durante la campaña electoral, “creyendo entonces que Violeta era la respuesta”. Ella le ofreció la cartera del Ministerio de Educación, pero Chale Mántica la declinó de antemano. Después, doña Violeta Barrios de Chamorro lo nombró encargado de asuntos religiosos de la Presidencia, un puesto que luego ambos olvidaron, por “no hubo necesidad de éste”.

No pretende organizar una cruzada en defensa de sus criterios: “El cristiano tiene que mantener sus principios bien claros, pero no debe pretender imponerlos en contra de la conciencia y la voluntad de cada quien”.

Respecto a que si en su vida familiar pudo combinar sus ideales con las realidades, expresa que allí debería opinar su esposa… “Nuestra familia es muy unida, tengo cuatro hijos, pero luego también cargué con los de mi hermano del alma Tino López Guerra, Tinito y Socorro. Nunca los adopté legalmente, creo que deben sentirse muy orgullosos de su apellido”:


GRANDES AMISTADES

“Tino no era de mi generación y creció casi como hermano de José Mántica, hasta el punto de vivir casi toda su vida en el almacén Casa Mántica, donde mi papá le había dado un cuarto. Fui su amigo desde niño, recuerdo los viajes que hacíamos a México, parrandeamos juntos, conocí por medio de él a Pedro Vargas y Agustín Lara, de quien conservo dos canciones que nunca llegaron a publicarse, por ser demasiada erótica…”.


El Indio Pantaleón, Gabry Rivas, Olga Dawson y el compositor Tino López Guerra

“Resulta que en la despedida de soltero de Tino, Erwin Krüger se sentó a mi lado y Tino me lo presentó. Yo había recogido en acetato las últimas grabaciones del Trío Monimbó, y me propuse revivirlo. En ese esfuerzo, que le grabé doce canciones, Erwin y yo llegamos a ser íntimos amigo”.


Carlos Mántica, con el recién fallecido compositor Chico Lindo, autor de muchas canciones inéditas, en la Isla Juan Venado

“A su vez, a través de él conocí a Carlos Mejía; nació el grupo en la casa de César Ramírez y en la mía, éramos unas treinta personas que nos reuníamos todos lo jueves a compartir folclor, composiciones y poemas y a cocinar platos de carne de monte”.

De los hijos de don Chale, únicamente Carlos Mántica Junior (sic) heredó el interés de su padre por la música, “salió medio artista, ya sacó varios discos, canta bastante bien y toca los instrumentos habidos y por haber. Ha hecho algunos pinitos en el campo de la lingüística, tiene inquietudes, pero está demasiado chavalo”. Al parecer, para los padres, los hijos siempre siguen siendo niños…

“EL GÜEGÜENSE”

Tal vez, la veta principal de la polifacética vocación cultural de Carlos Mántica es la lingüística, sien él autor de varias publicaciones sobre la toponimia nicaragüense y nahua, estableciéndose gracias a este interés una profunda amistad y una larga correspondencia con Alejandro Dávila Bolaños.

En aquellos tiempos, grabando folclor en todos los pueblos con una grabadora de alambre, conoció a “El Güegüense” y quedó asombrado, hasta el grado de traducir la pieza y así hacerla accesible para los lectores. Actualmente está planeando una nueva versión, perfeccionada y profundizada. “Es la primera obra de teatro de protesta. Que yo sepa, representa algo único en la literatura universal: un fulano jugando con dos lenguas para crear el doble sentido. Por ejemplo dice: “piloto de altura”, “repicador de campanas”, “hacedor de arados”, todas éstas son profesiones muy honorables, pero en náhuatl estas palabras significan “recogedor de basura”, “cornudo”; “adúltero” y toda una serie de insultos. Hay 20 o 25 casos de doble sentido”.

Aún siendo “El Güegüense” una creación colectiva, Chale Mántica opina que “el autor principal era una persona muy culta y capaz: dominaba de maravilla el castellano y el náhuatl, pero además, tenía dones de músico y coreógrafo”.  Sostiene la hipótesis que era un sacerdote de origen vasco. “Una doctora que llegó de España me dijo que las únicas palabras del texto que no ha logrado traducir son una expresión vascuence, que en el argot de los buhoneros significa “trato hecho”.

ENTREVISTÓ AL POETA ALFONSO CORTÉS

El nombre de Chale Mántica también está vinculado, de una u otra manera, con las biografías de varios poetas nicaragüenses, entre ellos el trágico Alfonso Cortés. “Resulta que mi amigo Erwin Krüger era contador del manicomio, donde veía continuamente a Alfonso. Además, una secretaria o una enfermera se enamoró de Erwin, entonces, ella recogía los manuscritos de Alfonso y se los regalaba. Erwin, a su vez, me los regalaba a mí. Luego, se quemaron en el incendio de nuestra biblioteca”:

“Empecé a visitar a Alfonso, fue muy difícil mantener una conversación, él sentía muchos temores. Recuerdo, por ejemplo, que le llevé uno de sus libros y al extenderle la pluma, para que me lo autografiara, él retrocedió horrorizado. Finalmente, se tranquilizó y me firmó el libro “Leocadio A. Cortés”. Fue imposible conseguir datos de su biografía, muchas veces él sólo contestaba “puede ser” o “algo así”. Cuando le preguntamos sí la “angélica diana de “Un detalle” era Diana Ortiz, dijo “puede ser”.

“Una vez, mencionamos el nombre de José Santos Chocano. Alfonso dijo: “Yo lo conocí” y empezó hablar de él en presente. “Pero don Alfonso, Chocano ya murió”. “No puede ser ---replicó—Chocano es un hombre muy serio, él no anda haciendo estas cosas”.

“Conservo una entrevista con Alfonso de casi dos horas, la hicimos Ernesto Cardenal y yo, unos quince días después de que él había salido del manicomio y se trasladó a su casa en León. Sus hermanas estaban presentes, eso lo tranquilizó mucho y pudimos entrevistarlo, pero siempre fue una conversación muy quebrada y difícil. En él no se daba una distinción del tiempo, como si todos los tiempos estuviesen en el presente”.

El amor de Carlos Mántica por las letras se expresa no solamente en el interés por los artistas sino también en el tesón por divulgar su obra, convertirla en patrimonio de toda Nicaragua. Actualmente está participando en la formación de una fundación sin afán de lucro que va a publicar una colección de autores nicaragüenses”. En los próximos meses verán la luz seis primeros tomos, breviarios de obras de referencia de bajo costo destinados a los estudiantes.

BIÓGRAFO DE SANDINO

Otra de sus pasiones, de matiz más histórico y ético que político, es la biografía de Augusto César Sandino, a quien Carlos Mántica descubrió durante la adolescencia y se sintió atraído por su gesta y enigma.

“Entre a la universidad a los 16 años de edad, y ya para entonces, las dos grandes figuras de Nicaragua eran Darío y Sandino. Este último era un personaje sumamente controversial,  y lo sigue siendo. Para unos, era un bandolero, y para otros, un gran patriota. Me llamó la atención, por ejemplo, el telegrama del Mahatma Gandhi, publicado en “El Imparcial” de Guatemala, felicitando a Sandino cuando el desarme. En esos días, llegó a los Estados Unidos, enfermo de muerte, Agustín Sánchez Salinas, un hombre culto que había estudiado en París y luego, había militado con Sandino. Tuve la oportunidad de pasar meses entrevistándolo sobre la vida del campamento. Su testimonio me convenció de la sinceridad de Sandino.

“Me interesó su correspondencia que se publicó en “El verdadero Sandino o el calvario de Las Segovias”, en cuya recopilación tuvo algo que ver mi abuelo el general Gustavo Abaunza. En San Francisco pude conversar con un señor que fungía como secretario durante la recopilación*, y me mostró dos falsificaciones en la correspondencia, en una frase le agregaron “estos jodidos”, en realidad Sandino nunca usaba tal expresión, él decía “estos chingados”, por la influencia del lenguaje mexicano”.

“Me empezó a entusiasmar la imagen de alguien que inspiró a los intelectuales del mundo entero y estuvo rodeado de mucha gente de valía, aunque también tiene en su historia episodios muy negros, igual que el otro lado”.

(*¿Domingo Ibarra? Nota del Dr. EPV)

LAS FOTOGRAFÍAS

“Pude conocer a Juan Ferreti, el lugarteniente de Sandino, que escapó la noche del asesinato, salió a comprar cigarros y por eso se salvó. Luego él me contó cómo se voló la barda en la parte trasera de la casa de Sofonías Salvatierra, cómo vio llegar el auto del cónsul americano… Cuando llegue a California donde él residía, lo encontré en estando de subsidio, porque le había caído en la cabeza una enorme caja y  quedó muy delicado de salud. Durante quince días lo único que hacíamos era grabar la entrevista sobre la vida del campamento. Luego, tuve la oportunidad de cotejar el relato de Ferreti con el de Agustín Sánchez, que es tío segundo mío, y me di cuenta que todo era real. Una vez Sandino casi lo mata a Agustín, le puso la pistola en la frente, por haber sacado a doña Blanca a bailar un Charleston, con una victrola que había en el campamento”.

“En esta investigaciones mías de Sandino visité México, estuve hablando un día entero con el poeta Salomón de la Selva, quien me regaló un ejemplar del libro de Emilio Portes Gil, el Presidente de México, “Veinte años de política mexicana”, donde narra toda la estadía de Sandino en México y los esfuerzos del gobierno para sacarlo del país.

También me dio datos sobre el ingreso de Sandino en la logia masónica de Mérida de Yucatán. Después, analizando su firma, vi los tres puntos que lo identifican como masón”.


Augusto C. Sandino, en una foto inédita, bailando con Sócrates Sandino en México, años veinte

“Un día me llamó Ernesto Mejía Sánchez y dijo: “Me he encontrado un guaca” Se trataba de un viejito que había trabajado como fotógrafo de “El Excélsior” le habían encomendado cubrir toda la estadía de Sandino en el país. Ya retirado, el viejito había abierto una tienda de fotografías viejas. Total, compré como 18 fotografías, desde el aterrizaje de Sandino en una avioneta, donde están Sócrates  y los miembros del Partido Comunista con la hoz y el martillo… Salomón de la Selva me confirmó que Sandino tuvo un disgusto muy serio con su hermano, porque nunca fue comunista y sintió que lo estaban usando”.

“En aquellos días asesinaron a Somoza, pedí a Mejía Sánchez que guardara las fotografías, porque no quería arriesgarme llevándolas a Nicaragua. En el ínterin, él las regaló a don Ramón Romero, quien sacó un libro sobre Sandino, con todas la fotos, pero conservo otras que me regaló el primo segundo de Sandino que era bodeguero del súper, Enrique Alvarado Sandino. En una de ellas, hasta le fecha inédita, Sandino aparece bailando con su hermano Sócrates”.

PRESIONES DE SOMOZA

“Levanté en microfilme toda la bibliografía sobre Sandino, tuve la dicha que el poeta hondureños Rafael Heliodoro Valle me regaló todo lo que él había recogido sobre el tema, también preparé la bibliografía de la documentación que existía al respecto en la biblioteca del Congreso. Lo entregué todo al doctor Manuel Pérez Alonso, para poder publicer el libro de la bibliografía de Sandino. En 1977 la Seguridad del Estado llegó al supermercado preguntando por esta información, no sé cómo se enteraron. Esta presión impidió que se publicar el archivo de Sandino, calculábamos que saldrían unos cinco volúmenes, íbamos a recoger todo lo que tenía sobre Sandino la biblioteca del Congreso en periódicos y revistas, sin incluir los libros. Teníamos la crónica día a día de todos los combates, porque “The New York Times” publicaba al menos un trocito chiquito, una columna fija sobre la guerra de Nicaragua. Después de la Revolución, todo este material fue superado, estaban mejor documentados que yo y ya no pude publicar nada sobre el tema”.

A pesar de esa desinteresada vocación sandinista de don Chale, él tuvo muchos problemas durante el Gobierno de FSLN y ha sido objeto de un tratamiento que no puede calificarse de preferencial. Con su característico interés por la historia y el arte, los Mántica adornaron el supermercado de Plaza España con portentosos murales pintados por Leoncio Sáenz que representaban las cocinas prehispánica y colonial. A pesar de que no han sido destruidos por los terremotos ni por los incendios, actualmente es casi imposible ver la monumental obra tal y como estaba concebida. Una anécdota muy triste, por cierto.

LOS MURALES

“Aproximadamente en 1982 recibimos una carta de Sergio Ramírez, donde nos pedía prestar los murales para la inauguración del Olof Palme. Accedimos con mucha pena, porque estos murales son únicos en Nicaragua. Pasaron los meses, los años… Tenemos en el archivo nuestras cartas preguntando a Sergio qué pasó con los murales. Dos años después, recibimos una respuesta muy escueta: “Sírvanse a retirar en la Diplotienda la suma de 30 mil dólares en mercadería”. Ya que era obvio que no iban a devolver los murales, nos resignamos, pero fue una manera un poco deshonesta de comprar; sin embargo, el punto es que estos murales se hicieron para que la gente los viera. Ahora están en el Olof Palme, pedaceados, sin que uno pueda apreciar su composición total”.

“Voy a dirigirle a doña Violeta una carta solicitando que yo pueda volver a adquirir los murales, y si quieren que sea patrimonio nacional, perfecto, pero en vez de que los vean cien personas, que se vuelvan a exponer en su lugar de origen, donde los pueden ver cuatro mil personas diario. Creo que los nicaragüenses tenemos derechos a contemplar la obra de uno de sus mejores muralistas”.

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CARTA A PABLO ANTONIO CUADRA. Por: Carlos Mántica Cuadra. En: La Prensa, sábado 5 de enero del 2002. Pág. 10-A.

Enero 2, 2002

“La noche ya está llena de gallos...y con sus preguntas va naciendo el alba”


Hace apenas dos días, el último día del 2001, mientras leía por enésima vez una vieja edición de tu libro El Nicaragüense, me recordaba a mí mismo que me agradaría mucho y que tenía pendiente escribirte una carta, con la esperanza de entregártela personalmente en tu lecho de enfermo...

El Señor no lo quiso así, y ahora escribo estas líneas escuchando en la radio la noticia de tu muerte. Una enorme pérdida para Nicaragua, dicen. Un gran poeta...escritor...artista...filósofo, un visionario...

¡Cuántas cosas se podrían decir de vos, Pablo Antonio! ¡Y cómo tocaste las vidas de tantos que ahora lloran tu partida!

Para mí, sin embargo, aparte de lo que puedan decir de vos los poetas y literatos, periodistas y otros eruditos, lo más importante es que eres y seguirás siendo la CONCIENCIA, el pensamiento de nuestra tierra, de nuestra Nicaragüita, como cariñosamente la llama Carlos Mejía.

Vos nos enseñastes a amarla... a conocerla...vos nos dijistes las verdades, nuestras verdades, que nadie más decía. Te adrentastes hasta lo más íntimo de nuestra nicaraguanidad y desglosaste el alma misma de nuestro ser itinerante, errabundo, yoquepierdista y guatusero. Descubriste a nuestro Güegüense interior, y nos lo devolviste como si estuviéramos frente a un espejo.

Más que eso: Hiciste de tu vida misma una jornada de enseñanza sobre el ser nicaragüense. Te convertiste en nuestra conciencia misma. Me comentaba alguien de cuánto, en los años recientes, le hacían falta tus ESCRITOS A MÁQUINA. Así fuiste formando, a través de tus escritos y de tu vida misma, de tu ejemplo, a toda una generación de compatriotas. Porque fuiste faro y luz para un pueblo perdido, inquieto y ávido de guía.

No como poeta, o pintor, o crítico de arte. No como escritor o literato o miembro de la Real Academia. Sino como humano. Como maestro, como evangelizador laico, dispersor de valores. Por compartir con nosotros tu vida misma.

Por enseñarnos a través de tus propios aciertos y errores humanos. Por pintarnos  una y otra vez en el lienzo de lo cotidiano, de lo esencial de nuestro ser. Por enseñarnos a enorgullecernos de quiénes somos.

Ahora que el Maestro de Maestros te ha llamado a su lado, dejas a una Nicaragua ávida de identidad de paz y de justicia.

Sabemos que ese legado de cariño, de humildad y sencillez, de amor a lo nuestro en toda su expresión que nos dejas, logrará que día a día vaya germinando y creciendo esa semillita de orgullo en la tierra fértil de nuestro corazón.

Esa semillita que todos los nicas hemos llevado dentro por tanto tiempo, relegada por los tiempos y los acontecimientos de nuestra historia.

Ojalá que esta tierra que ahora te abraza y te recibe, nos hable y nos recuerde cada día de tus enseñanzas y que te veamos en cada atardecer en nuestros lagos, en cada paraje de nuestra tierra, en cada hermano nicaragüense. Que ahora cada uno de nosotros seamos portadores de tu estandarte de luz, de civilismo, de humildad, de Cristianismo, de paz y de hermandad.

Esta noche, como Piolín, los gallos cantan su “Dónde estaraaaa...” Y Nicaragua entera contesta a una sola voz. Porque estás en cada uno de nosotros.

Descansa Maestro, que ahora nos toca a nosotros: ¡Nicaragua vela por vos!
Tu “Pájaro Loco”



Me es grato expresarle mi opinión de que el nombre correcto es S U T I A B A. Por: Dr. Eduardo Pérez-Valle.



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LA PARROQUIAL DE SUTIABA


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MINISTERIO DE OBRAS PÚBLICAS
DIRECCIÓN GENERAL DE CARTOGRAFÍA
Managua, Nicaragua, C.A.
Apartado 2110

                               22 de Junio de 1970

Sr. Eduardo Pérez Valle
Avenida del Centenario
Edificio Carrión No. 102 C.,
Frente a Najlis
Presente.-

Estimado Sr. Pérez Valle:

     No existiendo en el país una Comisión o Comité de Nombres Geográficos, por medio de la presente me permito solicitarle su valiosa cooperación en el sentido de que nos indique la forma correcta de escribir el nombre de Sutiaba o Subtiaba, el conocido barrio indígena de la ciudad de León.

    Su pronta respuesta será muy apreciada ya que tenemos listo para su publicación el mapa de dicha ciudad, el cual no hemos publicado por diferencias de opiniones al respecto.

    Ruégole indicarnos si podemos distraer en el futuro su valioso tiempo en tales asuntos que son de mucho interés para nosotros.

 
                         Atentamente,

     (F.) ING. CRISTÓBAL RUGAMA N.
                              Director
     Dirección General de Cartografía


CRN: las.

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                                                      26 de junio de 1970.-

Sr. Ingeniero Cristóbal Rugama,
Director General de Cartografía,
CIUDAD.-

Apreciado amigo:

En repuesta a su consulta contenida en su atenta del 22 del corriente, me es grato expresarle mi opinión de que el nombre correcto es S U T I A B A.

Existen otras dos formas antiguas: Sotiaba (antes de 1550) y Xutiaba (Crónica de los viajes del P. Ponce, 1586); pero la más usada es la que señalo.

Se ve claro que el sub, prefijo que significa debajo, no tiene nada qué hacer en este asunto.

Entiendo que la etimología no le interesa particularmente. Pero es importante señalar que la forma Xutiaba, se asimila a Jutiapa, por la sustitución que se ha hecho de la X antigua por la J, cuando en realidad parece que aquella letra representaba el sonido de CH. Así, el significado que da Valle: “Río de caracolitos negros” (o de “chotes”, concuerda con el que dan los salvadoreños para Jutiapa: “Río de los jutes”, que son unos moluscos fluviales, sin duda los mismos “caracolitos negros o “chotes”.

Aprovecho la ocasión para saludarle muy cordialmente, y me pongo incondicionalmente a sus órdenes para todo aquello relacionado con sus importantes funciones, en que puedan mis modestas opiniones ser de alguna utilidad.-

                                 Eduardo PÉREZ-VALLE