domingo, 18 de enero de 2015

LA FALANGE ORGANIZADA POR EL GRAL. ZAVALA Y COMANDADA POR LISÍMACO LACAYO

LA FALANGE ORGANIZADA POR EL GRAL. ZAVALA Y COMANDADA POR LISÍMACO LACAYO. Por: Juan García Castillo. En: El Centroamericano, 19 de Noviembre de 1967.

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General Joaquín Zavala Solís, creador de "La Falange". 

Corría el año de 1885. El general Zavala (1) era el Presidente y había dispuesto expulsar a los jesuitas, pero tenía temores de que los leoneses provocaran desórdenes al cumplir el decreto de expulsión y dispuso organizar en Managua cuerpos de caballería, que bautizó con el nombre de “La Falange”, integrado por elementos jóvenes, distinguidos y amigos suyos. Era una especie de cívica. Nombró como Jefe de ella, a don Lisímaco Lacayo, que ostentaba el grado de Coronel.

“La Falange”, principió a entrenarse, como decimos ahora, en la ciencia militar. Los ejercicios los realizaban en la plazoleta, donde hoy es el Parque Central.

Enfrente vivía don Daniel Frixione (2), casado con una hija de don Francisco de Dios Avilés “Chico del Palo”. Tipo festivo, amigo de la broma elegante, se reía de los que acostumbraban poses, de los engreídos, de los pedantes, etc.

Pequeño de estatura, con un fuerte capital formado a fuerza de trabajo, de criterio independiente tomaba la vida por el lado de la broma y no desperdiciaba la oportunidad para hacer jugarretas a sus amigos y a sus enemigos, que tenía muy pocos de estos últimos, pues era don Daniel un hombre bueno y hacía muchas caridades.

MANIOBRAS MILITARES

Don Daniel sentado en la puerta de su casa observaba las maniobras de los petimetres, y dispuso jugarles una mala pasada.

Tenía un criado de confianza, que se llamaba Zacarías Corea, hombre fiel, callado, serio y obediente.

─ Zacarías, le dijo una mañana, tomá las alforjas y estos diez soles, y te vas al mercado. Te comprás varias docenas de bombas y cohetes y las traes. Bastantes, oyes.

Zacarías cumplió el encargo prontamente y a poco regresaba con las bombas y los cohetes.

A continuación don Daniel le ordenó: Vete a tu cuarto y allí me aguardas, todo eso, sin decir media palabra a nadie.

Fue Zacarías y cumplió. Cuando regresó ante don Daniel, el sirviente, que había tomado parte en varias de nuestras montoneras como clarín, recibió un tercer encargo.

─ Te vas a conseguir un clarín, sin decirle a nadie para que lo quieres y lo guardas también en tu cuarto.

Ni corto, ni perezoso, Zacarías consiguió el clarín y quedó esperando órdenes.

─ Para qué querrá todo esto mi patrón, decía el fiel sirviente, pero no podía desentrañar el objetivo de todo aquello.

Pasaron los días. Los de “La Falange” seguían entrenándose, montaban elegantes bestias caballares, elegantes monturas, frenos con guilladrujes de plata y oro, vistosos uniformes, rifles Winchester, brillantes y como banderola las fajas de tiros, flamantes uniformes.

Don Daniel, imperturbable, seguía presenciando los ejercicios desde la puerta de su casa. De vez en cuando una risita burlona, muy peculiar suya, aparecía en sus labios, pero imperceptible.

RUMBO A LA CUESTA

Interrogaba con discreción a don Chico de Dios, que era hombre de gobierno, cuando salían las tropas de “La Falange” para León, pero no se sabía. Más, un día de tantos, don Daniel supo que los flamantes militares partirían al día siguiente.

Llamó a su fiel Zacarías y le dijo: Mañana a las tres de la mañana, debes tener listas dos buenas bestias y el encargo, es decir las alforjas con lo que tienen y el clarín. No le digas a nadie. Vamos de viaje.

A las tres de la mañana en punto, don Daniel y Zacarías, montados en buenas cabalgaduras y con los “aliños” tomaron rumbo a la Cuesta sobre el camino a León. Bajaron en una montaña aledaña y don Daniel ordenó a Zacarías que tendiera la carga cerrada de las bombas; tuviera a mano los cohetes y después se colocara en lo alto de un monte, para que en cuanto viera a los falangistas a alguna distancia, le avisara inmediatamente. Pasaron las horas. Zacarías en acecho y don Daniel jubiloso, ansioso de jugarles la mala pasada a los militares de Don Lisímaco.

Serían las seis y media de la mañana, cuando aparecieron. Zacarías hizo a don Daniel la señal, de que venían, montados en briosos corceles, llenos de polvo, marciales. Iban ascendiendo la cuesta. Don Daniel cuando estuvieron cerca, desde su escondite, hizo seña a Zacarías que diera fuego a la carga cerrada de bombas y él mismo principió a disparar los cohetes.

Zacarías, dijo por lo bajo don Daniel, toca atención con el clarín.

Y el eco del toque marcial, causó asombro a los jóvenes que comandaba el coronel Lacayo.

A los primeros disparos de las bombas, los falangistas, en briosos corceles, flamantes monturas, elegantes uniformes, el rifle colgado del brazo y como banderolas las fajas de cartuchos, se detuvieron, retratándose en sus rostros el terror.

Don Daniel que los observaba, mientras las detonaciones seguían, ordenó a Zacarías: Toque Degüello.

Y el clásico toque de degüello atronó la inquietud de la montaña. Los de “La Falange” volvieron grupas. En carrera desenfrenada no pararon hasta no llegar a Managua.

La noticia cundió. Habían derrotado a los falangistas y la ciudad se puso en pie de guerra. Se tocó la generala. Los hombres aptos fueron obligados a cavar trincheras, entre ellos don Zacarías Guerra, que entonces era joven.

Don Daniel y Zacarías Corea salieron por veredas y llegaron a “El Encanto” en la sierra de Managua, mientras no se sabe cómo se averiguó la jugarreta del señor Frixione. Los falangistas indignados, pedían que declararan a don Daniel extranjero pernicioso y que lo expulsaran. La cosa se estaba poniendo seria para don Daniel y entonces ocurrió donde su suegro Chico del Palo, hombre de influencia, quien consiguió que solo aplicaran a su bromista yerno, una multa de quinientos soles.

Durante mucho tiempo, don Lisímaco Lacayo y sus subalternos, fueron objeto de burla de la gente. Furiosos, muchos, hasta no salían de sus casas, tal las chicotas de la gente.


Don Daniel gustoso pagó la multa. Cómo no la iba a pagar, si además de tener plata, había jugado a los orgullosos falangistas una broma de la que se acordarían toda su vida.

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Notas: 

(1) El General Joaquín Zavala Solís sucedió en la Presidencia de la República a don Pedro Joaquín Chamorro, tomó posesión el primero de Marzo de 1879. Nació en Managua, el 30 de Noviembre de 1824. Fue Edecán del General Fruto Chamorro. El 2 de junio de 1881, el General Zavala acordó la expulsión de los Jesuitas de Nicaragua, con el pretexto de que los indios de Matagalpa se habían rebelado por ellos y que la agitación de León, por la fundación de un Instituto que lo iban a regentar herejes, era también obra de los miembros de la Compañía de Jesús. El siete del mismo mes salieron los Jesuitas de Nicaragua, uno por Corinto, otros por San Juan del Sur y otros por San Juan del Norte. 

(2) Daniel Frixione Beccaria, nació en 1851, hijo de Andrea Frixione y Providencia Beccaria, murió 18 Nov 1921. Matrimonió con doña Ignacia Avilés Santamaría (1867-1908) , hija del General Francisco de Dios Avilés Reñazco, héroe de la batalla de San Jacinto y conocido en la capital con el apodo de “Chico del Palo”, porque en el cargo de Prefecto de la capital, recorría la ciudad armado de un garrote para golpear a los infractores del orden público. Don Daniel, inmigrante italiano, llegó a Nicaragua a fines del siglo XIX y se dedicó al lucrativo negocio del café, así como al de la explotación forestal.  Fue propietario de la Hacienda "El Encanto" localizada en las Sierras de Managua. 

 

domingo, 11 de enero de 2015

EL ÚLTIMO CAPÍTULO ESCÉNICO DE HENRY RIVAS: LA MUERTE. Por: Eduardo Pérez-Valle h.

Recuerdos sobre uno de nuestros más altos exponentes del arte escénico.
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HENRY RIVAS, 1929 - Julio 2010  
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Este personaje fue otra existencia sobresaliente que la incuria muy particular de nuestros conciudadanos nunca podría apagar. Fue, sin duda, el nicaragüense del siglo XX., que logró situarse como el  más alto exponente del género literario representado ante un público, desde joven incursionó y permaneció entregado por completo a la representación escénica, en especial, al Teatro.  Personaje culto, artista peculiar, escritor, intelectual formado allende de nuestras fronteras, ese fue HENRY RIVAS quien merece el recuerdo perpetuo por esos logros en los escenarios de las producciones dramáticas.

A través del recorrido histórico conocido con el nombre de Inventario Teatral de Nicaragua de Jorge Eduardo Arellano, obra conceptuada por el poeta Francisco Valle[1] en tanto le aplica un tamizado a las partes esenciales de ese tramado en el cual Arellano deplora: la ausencia de una tradición teatral en Nicaragua y lo incipiente de nuestra dramaturgia, la trayectoria de Henry Rivas está jalonada dentro de un párrafo por la fuerza y el peso de los hechos.

No podía faltar ese apartado con algunos aspectos esenciales sobre este artista que estuvo sobre los mejores tablados en donde representó relevantes y complejos parlamentos. De esa obra, la siguiente cita:

“En el año de 1955 (21 de octubre) y en el Teatro "Margot" de Managua, el actor nicaragüense Henry Rivas interpretaba, con lleno de público, la obra Las manos de Eurídice, monólogo del dramaturgo brasileiro Peter Bloch. Con esta presentaci6n iniciaba una serie de actuaciones que constituyeron la más alta y ejemplar escuela de actores que se podía tener en el país y que le dieron a Rivas el prestigio de una crítica especializada que lo catalogaba como el mejor actor de la historia escénica en Nicaragua. Posteriormente, con La Historia del Zoo (1967), Henry Rivas confirmó sus dotes de singular actor y su ya maduro y calificado profesionalismo”.

Pues bien, al encuentro de ese rastro nos condujeron las únicas letras en memoria de ese ilustre que decidió ausentarse de manera definitiva de los escenarios de la vida, nos referimos a dos artículos sobre episodios traídos a la memoria por don Alberto Cuadra Mejía., el primero es un sentido obituario donde el título escogido, reprende y no permite espacio a la conjetura: Gran actor nicaragüense murió en soledad, y el  otro artículo del mismo autor insiste en el legado: Recordando a Henry Rivas.

A través de los artículos de Cuadra Mejía nos enteramos que don Henry Rivas falleció el 22 de Julio de 2010, y fue cremado en la ciudad de Miami, Estados Unidos de Norteamérica, cifraba 84 años de edad. En aquel olvido o “gigantesca soledad” de ese último capítulo existencial, sólo tuvo la cercanía de su esposa, doña Anamía Reyes Grote, de origen alemán y actriz de cine, “quien estudió literatura y teatro en París Francia, y junto a él también estuvo su hijo Arturo Reyes, director de cine con residencia en Puerto Rico.”

Cuadra Mejía deplora: “Su cuerpo fue cremado en el más profundo silencio, nadie se dio cuenta de esta muerte, en Nicaragua ningún escritor  amigo, escribió ni siquiera una nota luctuosa de este importante hombre de cine teatro y de letras que le dio nombre a Nicaragua por todos los países donde se presentó.”

A esta sumatoria, agregamos el artículo Cronología del cine en Nicaragua[2] por la  periodista Karly Gaitán Morales, donde hay otra interesante referencia sobre Henry Rivas. En el año 1957, la prensa nacional divulga “la primera actuación cinematográfica como Extra del declamador y actor nicaragüense Henry  Rivas”.  Actúo en el rodaje de El Cid, de Anthony Mann, esposo de Sarita Montiel. Representó un leproso que les pide limosna al Cid y a Doña Ximena, personificados por Charlton Heston y Sophia Loren”.

Alberto Cuadra Mejía refiere que en 1985, el fundador y director del periódico La Estrella de Nicaragua, don Nicolás López Maltez, elaboró un video titulado Henry Rivas canta a Rubén Darío, donde aparece declamando 12 poemas de Darío. En 1995, lo entrevistó y de aquellas declaraciones, Cuadra Mejía anota:

“…desde muy joven ganó premio, siendo el mejor declamador de Centroamérica y México, tenía 14 años, y el certamen se hizo en México D.F, desde entonces empezó a cosechar en Nicaragua sus primeros laureles, creció en años y se creció como artista. Berta Singermann se quedó sorprendida al oírlo en Managua; a los 16 años: "Ud. es originalísimo y un verdadero profesional" dijo Berta Singermann. Fue después de eso que salió de Nicaragua  y llevó su arte a muchos lugares de Latinoamérica, Europa, Las Antillas, Egipto, Moscú, México, Estados Unidos etc. Se dedicó a escribir y se pasó al teatro y al cine. Estudió desde 1954 a 1960 en Madrid (Filosofía, crítica literaria), luego pasó por varios años en Alemania. Vivió, escribió, enseñó, estudió y actuó por diez años en París (desde 1977 hasta 1987). En 1985 se presentó en la ONU y la U.N.E.S.C.O. en París, por seis veces, dando recitales de poesía nicaragüense.”[3]


Henry  Rivas, ha sido otra de esas personas que no es víctima de sus propias consecuencias, al contrario, es superviviente de ese mal endémico denominado “corta memoria o diluido colectivo”, propio en los relevos o nuevos cenáculos literarios y artísticos de Nicaragua. Nadie brega en viejas aguas.

Desde temprana edad era predecible el advenimiento de los logros artísticos; en Henry el inicio lo marcó esa indisputada capacidad como declamador, fama lograda dentro y fuera de nuestro país. El arte escénico lo mantuvo a veces estacionario y en otras, errabundo. Todos recordaban  al actor de 1955, en el brillante desempeño de Las manos de Eurídice[4], monólogo del dramaturgo brasileiro Peter Bloch.


Luego de nueve años fuera de Nicaragua, regresó en 1966. Casi una década durante la cual fue aplaudido por públicos extranjeros. De acuerdo con las declaraciones del propio Rivas, durante esos nueve años estudió literatura, y realizó Teatro, actuó y dirigió. Es, el nicaragüense dedicado al arte escénico que mantuvo más contacto con renombrados directores teatrales.[5]

Estudió teatro en Río de Janeiro, mediante una beca concedida por el Gobierno de Brasil, esa oportunidad propició el encuentro con el afamado creador del personaje “Gumersindo Tavares”, el enamorado atrapado por la ciclónica Eurídice.

En aquella ocasión, cuando le preguntaron ¿cuántas veces y dónde había presentado Las Manos de Eurídice? Henry respondió: “En los últimos 10 años la he representado unas 800 veces, comenzando en Río de Janeiro, luego en Managua, y pasando luego a México, Santo Domingo, y en España en casi toda Galicia, y en Madrid, Valladolid, Sevilla, La Coruña, Bilbao y Barcelona. Sólo en Madrid la he presentado unas 313 veces. Además, la presenté en el Instituto de Cultura Hispánica de Viena, en Austria  y de Munich en Alemania.”

Siempre fue un intelectual de prolija e ilustrativa memoria, propio de aquellos personajes dedicados a memorizar parlamentos, guiones y, dedicados a encarnar la psicología del personaje. Muchas obras podríamos recordar en la ejecución del arte dramático personificado por Henry Rivas. En la década de los 50s., y mitad de los 60s., actuó en Madrid con la Compañía Teatral “El Carro Verde”, bajo la dirección de Julio Vier [6], representando El Médico a Palos de Moliere.

Entre otras importantes obras que rememoraba, están: Nuestro Pueblo, de Thorton Wild; El hombre del clavel en la boca de Luigi Pirandello. Acostumbrado a los monólogos clásicos, tuvo particular preferencia por representar personajes de obras inscritas en el “Teatro de lo Absurdo”, tales como: Las sillas de Ionesco y,  La Lección, escritas también por Pirandello. El Profesor Tarana de Adamov;  Magia Roja y, Escorial de Gildereau.

En esa permanencia de nueves años fuera de Nicaragua, recordaba que por su cuenta presentó el monólogo Abrosio, escrito especialmente para él, por el Doctor Manuel B. Peña. Sin embargo, aseguraba que la actuación en Esperando a Godot de Samuel Becket, donde personificaba a Vladimiro había sido la obra que le había dado más nombre.

Tuvo la distinción de trabajar con la Compañía Teatral “Lope de Vega”, “en un papel secundario de la obra El Avaro de Moliere, en la cual el papel principal lo interpretaba el gran actor Carlos Lemos”.

Ese regreso a Nicaragua no marcó la diferencia para nuestro personaje, aunque el ánimo más ferviente estaba orientado hacia ella, intentó sentar algunos proyectos, entre los cuales destacaban ciertas obras: La Lección del Maestro; Sobre el daño que hace el tabaco de Antón Chejov; El Zoológico, obra clasificada como del Teatro de lo Absurdo, escrita por Edward Albee.

De aquellos recuerdos de hace medio siglo pertenece la inamovible respuesta de Henry Rivas al preguntársele si había encontrado algún avance del Teatro en Nicaragua: –“No el Teatro en sí, sino los actores—.

Hay ausentes de la vida, pequeños y grandes en diversos escenarios, es deber de todos tenerlos anudados aunque sea en un trocito de recuerdos. Hoy hemos sumado nuestro tributo, la imagen rediviva de Henry Vivas, aunque el último capítulo escénico de nuestro compatriota haya sido: la muerte en soledad.  

Notas: 




i Consúltese el archivo digital: El Inventario Teatral de Nicaragua. http://revista-iberoamericana.pitt.edu/ojs/index.php/Iberoamericana/article/viewFile/4978/5137

2  Esta cronología puede consultarse el libro: A la conquista de un sueño. “Una biografía que recoge 107 años de historia del cine en Nicaragua, desde 1899 a 2006”. Asimismo, la  cronología fue publicada en el diario La Prensa: http://archivo.laprensa.com.ni/archivo/2008/julio/19/suplementos/prensaliteraria/cine/cine-20080718-1.shtml.

[3] Publicado en La Estrella de Nicaragua, bajo el título: Henry Rivas, actor y poeta, murió en la más completa soledad. http://estrelladenicaragua.net/?p=5690

[4] Las manos de Eurídice, una obra dramática escrita por el brasileño Pedro Bloch y estrenada por el actor Enrique Guitart en el teatro CAPSA de Barcelona en 1953. Con 29 años de edad,  en 1955, Henry Rivas en el papel de “Gumersindo Tavares” realizó el monólogo en Managua y León, actuación aclamada por gran cantidad de público.

[5] Consúltese la entrevista concedida a la Revista “El 113”, semana del 15 al 21 de Agosto de 1966.

[6] Julio Vier fue un afamado director del Departamento de Teatro de la Universidad Eva Perón, en la República de Argentina. 

domingo, 4 de enero de 2015

PIONEROS EN EL VIEJO MANAGUA. Por: Leonardo Lacayo Ocampo. En: Extra semanal. No. 99. Managua, 19 de julio de 1970.



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* De dónde nació el nombre Tiscapa, según un viejo historiador.- 

* Frase célebre del periodista Gustavo Alemán Bolaños.- 

* Primer matrimonio civil se celebró con un cañonazo.- 

* Un barbero aristocrático que intimaba con banqueros.- 

* La primera empresa eléctrica con propaganda gratis.- 

* El primer pitcher y el primer cátcher en el béisbol nica.

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Existen muchas leyendas curiosas relacionadas con el viejo Managua, como por ejemplo el cañonazo que se disparó cuando el primer matrimonio civil; los primeros “orejas” que existieron; la primera tertulia de intelectuales, la primera barbería, la primera funeraria y otras tantas cosas novedosas, que vivieron nuestros antepasados

Gratus Halftermeyer guarda en sus archivos numerosas historietas sobre el Managua de antaño. El culto escritor publicó un libro sobre la historia de Managua. En ese libro hay una curiosa revelación sobre el nombre de Tiscapa.

No sabemos qué piensan otros historiadores sobre la versión de Gratus, pero la verdad es que tiene cierta atinencia con la realidad presente.

Afirma Gratus que cuando Managua era un villorio, en la cima que se conoce como Loma de Tiscapa vivían agricultores en sus huertas. Era famoso uno de ellos llamado Timoteo a quien la gente llamaba sólo Tis por apodo, el primer veterinario del pueblo, especialista en castrar puercos, rejegos y garañones. De muchos lugares buscaban a Tis con semovientes. Cuando un forastero preguntaba si alguien castraba animales los vecinos decían: Tis capa y lo encaminaban hacia la loma. En realidad Tis era muy bueno para capar. Animal que llegaba donde Tis salía capón.

De tanto decir Tis capa, se vinieron juntando el nombre con el tiempo del verbo capar y se formó el nombre de Tiscapa, que inmortalizó a la finca del primer indio cirujano y veterinario de Managua. Eso afirma Gratus Halftermeyer, no lo decimos nosotros.

Sin embargo el nombre de capón se asocia a veces con la historia del país. Tiscapa es ahora residencia de presidentes. Refiriéndose a quienes vivían en la Loma decía el pintoresco escritor, tan de grata memoria, Gustavo Alemán Bolaños: “Nicaragua está dividida en capones y al capones”. Ahora hay algunos veterinarios todavía en Tiscapa, en las Oficinas de la Seguridad.

Pero pasemos a otros episodios de aquella aldea feliz cuando la gente iba en carreta a la Sierra y el mar.

La Constitución del 93 estableció el matrimonio civil en Nicaragua. Fue una de las reformas del nuevo gobierno del General José Santos Zelaya. Para dar realce al acontecimiento Zelaya ordenó se celebrase con un cañonazo el primer enlace civil.

Así un día cuando el Juez dijo a José María Saballos y a su novia María de Jesús Campos: “Quedáis unidos en matrimonio” y los contrayentes firmaron el acto, un clarín tocó atención, alertó a una pieza de artillería que disparó un cañonazo en la Plaza Pública. El cañonazo alarmó a la gente pues creyó que había estallado otra revolución. Antes la Plaza Pública era escenario de una ceremonia también ruidosa. Allí apaleaban, al son de pitos y  tambores, a los delincuentes, principalmente ladrones. También tocaba el clarín durante la ejecución de la pena, que variaba entre 20 y 40 azotes en las posaderas. El tambor no dejaba de tocar nunca.

Si al presidente Roberto Sacasa le tocó establecer la primera policía de Managua, fue en tiempos de Zelaya cuando aparecieron los primeros “orejas”. Fueron famosos Justo Coto y Chico Pito. El primero era manco y el segundo tocaba el pito por la menor sospecha. Hacía llegar la escolta de ocho soldados con caites y cotonas de manta azul, que corrían siempre detrás de la cola del caballo del jefe, un inspector.

Pasado el tiempo, cando mandaron los conservadores se conoció a Camilo Palito, siempre con un palito en la mano para dejarlo caer sobre una cabeza. Además de oreja, Camilo Palito tenía cantina donde se popularizaron los tragos coaligados, mezcla de aguardiente y vino Vermut. También Camilo Palito estableció lo que ahora se llama motel. Era muy concurrido.

El primer barbero se instaló en el Callejón de la Aurora, ahora llamado de Comunicaciones. Era Pilar Chicharrón. Otro barbero muy conocido fue el Maestro Caparro. El primer barbero aristocrático, el maestro Cástulo Hernández, tenía su lujosa barbería donde está el Almacén Riguero. El maestro Cástulo se jactaba de intimar con la mejor sociedad capitalina. Cuando pasaba el millonario Jacabo Tefel, en su visita diaria al Club Internacional, le decía a grandes voces, para que oyera la gente: ¡Aló Jacobo! ¿Cómo estás? El banquero entraba en el Club como que se lo llevaban los diablos.

El primer faro lo puso desde luego el presidente Vicente Cuadra. El mismo se encargaba de apagar los de la Plaza Pública, después de la retreta, por economía. Fue un extraordinario salto hacia el progreso. Se eliminaron los candiles, aunque quedó la candilería, donde ahora está la Inmobiliaria, para vigilar los faroles. No existían cuentas dudosas en la luz de los faroles.

La Luz Eléctrica nació en la noche buena de 1902. Repicaron las campanas. La crónica la dio gratis El Comercio. Sólo tenía un cronista y no se conocían los venaderos, ni los jefes de Relaciones Públicas.

A don Marcial Solís Guerra mucho le debía el Managua primitivo. Fue él quien estableció una funeraria. No había seguro de ataúdes, lo único seguro era morirse. También don Marcial puso el primer carretón con caballos. Don Federico Solórzano no se quedó atrás y echó a la calle el primer coche. En eso del carretón hemos retrocedido. Ahora es la gente la que tira carretones.

La primera maquinaria que hizo hielo la trajo don Francisco Javier Medina. Antes los managuas se batían a puros tinajones y tinajas para enfriar el agua y los refrescos.

El padre de don Gratus Halftermeyer fabricó el primer bollo de pan francés. Desde entonces son os bollos que gustan más. Vino después un llamado pan rumano pero no pegó. A los nicas les gusta más lo francés sobre todo si son películas de alcoba.

El pionero de la colonia china fue Min Sun Lon y el primer turco comerciante Noma Tala Chajín. No había turco circuitos. Tampoco existían restaurantes con dragones pintados, ni crianzas de gatos y ratones, ni “chop suey”. Fue muy popular Mundo Chino. Era muy enamorado y las muchachas se lo tiraban como chino. Lo dejaron en la calle.

El primer jurado se verificó el 10 de agosto de 1871. Más que el proceso la novedad fue que el juez y el redactor de La Gaceta se sentaron en el suelo. Los jurados y los reos ocupaban taburetes. Dicen que era un juez muy económico y daba el ejemplo.

En el año de 1814 se efectuó el primer Cabildo Abierto en nuestra capital. Ahora los cabildos son cerrados como lo puede  atestiguar el simpático y diligente Eugenio Solórzano, convencional liberal, líder reconstituyente y jefe de los frentes populares.

La primera tapia la construyó el General Tomás Martínez, en su casa frente a Catedral, sobre la calle de Candelaria. Las tapias del Campo de Marte las levantó el ingeniero Napoleón Re, primer presidente del Club Rotario de Managua. Ahora hay muy pocas tapias. Abundan más bien los solares sin cercas. Todavía hay algunas tapias que crecen solas y hasta caminan.

El primer sorteo de Lotería lo corrió la Junta de Caridad el 3 de Mayo de 1882. Solo había un premio mayor y no valían los billetes falsificados.

La Cámara de Comercio es una vieja institución managüense. La fundaron Joaquín Elizondo, Alberto Peters, Carlos Huete, Pablo Prehn, C. E. Nicol. A. Sáenz, Guillermo Tünnermann, P. Bronmeyer. Germán Müller, Arturo Wallace, Pedro Joaquín Chamorro, Salvador Chamorro, José A. Robleto, Guillermo Pentzke, J. Mejía Bárcenas y Benjamín Elizondo. No existía el 5%. El comercio era limpio, libre de impuestos.
T
ambién es antigua la Sociedad Filarmónica. Su directiva la integraron Francisco Solórzano Lacayo, Francisco Reñazco, José J. Vélez; Joaquín Solórzano; Pbro. Pedro Obregón; José Vicente Barberena y Ramón Morales Z. La moda entonces eran los socios de tubas.
Don Chico Reñazco fue también el primer cátcher profesional nicaragüense el primer pitcher que tuvo Nicaragua se llamó Constantino Lacayo. También fue jonronero.

El 30 de Septiembre de 1883 se estableció la Asociación Médica de Managua. La fundaron Pastor Guerrero, Rafael Cabrera, Federico Muñoz, José del Carmen Bengochea, Gustavo Sebastián Escobar, A. Murillo y Jesús García. No existían monopolios de medicinas ni Seguro Social.

El primer Alcalde de Managua fue español: José Rovira. Salía a la calle con bastón, capa de terciopelo, hebillas plateadas, calzas de seda, zapatillas de charol con relucientes espuelas y sombreros con plumas multicolores. Ahora solo el Conde Escoto usa vestimenta igual cuando presenta credenciales como embajador.

Esa era la época romántica y sosegada de aquellos tiempos cuando la gente se acostaba temprano, pero no se dormía temprano, no había píldoras anticonceptivas y todos se levantaban al canto del gallo, después de cumplir como Dios manda con los deberes matrimoniales. 


"MONTE TABOR", ORIGEN DE UN NOMBRE; REFERENTE QUE SE VOLVIÓ POPULAR EN LA CARRETERA SUR DE MANAGUA

“MONTE TABOR”. Por: Horacio Ortega Chamorro. En: La Prensa, 13 de diciembre de 1957.

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Contemplando el Mediterráneo, a quinientos setenta y un metro sobre su nivel y entre el Líbano, Siria, Jordania y Egipto, se levanta, sobre Tierra Santa, el Monte Tabor, en donde Jesucristo, a los ojos de San Pedro, San Juan y Santiago, se transfiguró, mostrándose glorioso, entre Moisés y Elías. Su cima está erizada de templos, que la cristiandad erigió para elevar sus plegarias al Señor.

La Orden Franciscana de los Capuchinos, en esta ciudad trasladó desde el Occidente de Asia, ese nombre hermoso y simbólico a las tierras de Nicaragua, para bautizar  con él, la parcelita que un corazón cristiano obsequió al Episcopado, en el kilómetro 14 de la carretera Panamericana Sur, para que en ella se levantara un templo que está a medio construir, y para que se edificara una Escuela, que medio llena su cometido, pero que ahora, otros corazones también cristianos, han aunado sus fuerzas y su entusiasmo para completar esa obra material y sobre todo, mantener la obra espiritual.

Se ha formado un Patronato, integrado por personas de empuje económico, algunas pero todas de gran empuje espiritual, capaces de llevar a feliz término la obra que se propone realizar.

En “MONTE TABOR” se construirá una casa para que residan allí mismo las Hermanas de Cristo Rey, las que con su conocimiento y experiencias sabrán dirigir a la niñez de este sector por la senda bienhechora del saber y de la religiosidad.

El Patronato fundará también un Dispensario Médico, el cual estará abierto por las Hermanas de dicha Congregación, quienes también desempeñan la noble profesión de Enfermeras, llevando su mano firme y caritativa a tantas gentes de ese lugar, necesitadas de esta ayuda.

Hoy se colocará la primera piedra de esta Fundación, que será ejemplo vivo para que en otros sectores del país, se construya algo semejante, combatiendo así los centros de vicios, tan multiplicados actualmente, con centros de caridad, Iglesias y Escuelas. Ojalá que, por cada antro de vicio que surja se construyera una Escuela; a la larga vencería el orden, la moral y el saber.


Ayudemos al Reverendo Padre Capuchino Fray Eudaldo de San Sadurni, quien está empeñado también, en hacer esta gran obra caritativa, que será a su vez, de progreso para el sector de la Comarca de Las Jinotepes, con la esperanza de que sus oraciones nos lleven por el camino recto, que conduce a Dios.

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ISLA DEL CARDÓN: UN MONUMENTO A LA ETERNIDAD. Por: Salvador D᾽Arbelles, historiador corinteño. En: La Nación, 11 de diciembre de 1976.

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La Isla del Cardón, la enorme mole de piedra, de roca sólida, es un monumento a la eternidad, pues, milenios han transcurrido y la isla continúa desafiando el tiempo, apenas gastada por uno de sus lados, el que resiste las embestidas del Océano Pacífico, causa de la erosión motivada por el roce constante contra las rocas de los vientos marinos que la han azotado durante siglos, en todos los tiempos y en todas las direcciones de la Rosa Náutica.

Sin poder precisar el principio de su formación, se puede asegurar que esta se pierde en el transcurso de los siglos. Nada hay que revele su formación a no ser hipótesis muy difíciles de comprobar.

Geográficamente la Isla del Cardón, está situada en un cuadro formado por las posiciones: 12º 27᾽ 18᾽᾽ Norte y 12º 27᾽ 55᾽᾽ Latitud Norte y 87º 12᾽ 7᾽᾽ Longitud Oeste, del meridiano de Greenwich, en el Océano Pacífico.


La Isla del Cardón, mide de largo tres cuartos de milla náutica, teniendo frente a Corinto una elevación de once metros sobre el nivel del mar.

Según el erudito oceanógrafo, Eliot G. Mears, en su monumental obra “Pacific Ocea” (Océano Pacífico, el origen de las islas resulta algo extremadamente contradictorio, pero hay quienes creen y  aseguran que algunas de estas parcelas diseminadas en el Océano, son restos de un Continente perdido, mientras otros mantienen la teoría que las islas son el resultado de actividades volcánica submarinas.

Respecto a esta teoría hay en que basarse y tenemos entre muchas otras a la Isla de Hawai, que son de origen volcánico, formadas por una cadena de volcanes en medio del Océano Pacífico.

Item más, el Archipiélago de Colón (Islas Galápagos), Eastern Island y las Marquesas, están formadas, como muchas otras, por material volcánico.

Si se da un vistazo a un mapa del Océano Pacífico, allí se encuentran muchas islas de coral, los atolones, que por lo general, todas tienen base volcánica. La famosa bióloga, oceanógrafa y escritora de renombre mundial, Rachel L. Carson, en su gran  obra laureada “The Sea Around Us” (El Mar que nos rodea”), que al publicarse fue el libro del año en los Estados Unidos de América, dice: “a medida que las tierras escondidas bajo el mar se va conociendo, ocurre una y más veces la interrogación: pudieran las masas sumergidas de las montañas bajo el mar, esta unidas a los famosos continentes perdidos. Oscuros e insustanciales como son los relatos de tales tierras legendarias –la fabulosa Lemuria del Océano Índico, la Isla de San Brendan, la perdida Atlántida— las cuales persistentemente aparecen arraigadas a la memoria en el folklore de muchas partes del mundo”.

Contrariando la valiosa y poderosa opinión de la Señorita Carson, según los doctos, la Isla del Cardón, formó parte del perdido y si se quiere legendario Continente de Mu, desaparecido bajo las aguas del Océano Pacífico, hace quien sabe cuántos milenios, después de uno de los más grandes cataclismos ocurridos en la Tierra.

Según los mismos doctos, las rocas de Fierabras, mal llamadas Rockaway Reef por la Oficina Hidrográfica de Washington, D.C., así como la línea de rocas que se ven en todos los esteros vecinos y hacia la serranía, y la mismísima Cordillera de los Maribios, dicen que formaron  parte del perdido Continente de Mu.

Esta hipótesis puede ser cierta, y puede ser pura fantasía pero la verdad irrefutable es, que, en una época hace milenios, el mar cubría la tierra, según se ha podido comprobar científicamente. En la misma Cordillera de los Maribios, específicamente en el Volcán San Cristóbal, a una altura superior a la mitad de su elevación, allí se han encontrado petrificados restos de vida marina animal, teniendo esto como una explicación que el mar cubría estas tierras. Esto mismo encontró la Señorita Carson en el Himalaya, la más alta de las protuberancias de la Tierra.

La enorme mole de roca que forma la Isla del Cardón, constituye la defensa natural de la Isla de Corinto, formada por muchos siglos después por la acumulación de arena arrastrada por la fuerza de las mareas  y acumulada o amontonada sobre base posiblemente volcánica.

Sin la Isla del Cardón, jamás las mareas hubieran formado la Isla de Corinto, producto de la erosión de tierras de procedencia desconocida.

La llegada a la Isla del Cardón, de Don Gabriel de Rojas y su gente, es el primer acontecimiento que registran los anales históricos del lugar, acaecido esto en 1533 como se deja dicho antes.

En el transcurso del tiempo, la Isla del Cardón, ha acumulado por causa de las mareas y de los vientos constantes, una capa de tierra dulce, de pocas pulgadas de espesor, arena salóbrega del mar convertida en dulce por el rigor de las copiosas lluvias que durante siglo han lavado la sal marina, la cual se cubre de espesa o tupida maleza  y crecen algunos pequeños arbustos que nunca llegan a su completo desarrollo, porque se secan con el rigor del sol de Verano y renacen al entablarse las lluvias de nuestros inviernos.

Durante siglos, la Isla del Cardón fue un lugar solitario, desierto, donde nadie llegaba arrullado sólo por la eterna canción de las olas del mar y visitada únicamente por aves marinas y algunas pocas aves terrestres transitorias.

Pelicanos, gaviotas, petreles, gavilanes marinos, tijeretas marinas, algún albatroste y una fragata extraviada en sus largos vuelos oceánicos, descansaban en la Isla del Cardón, obtenían qué comer, pasaban las noches y formaban sus nidos, sin ser molestados por ser humano.

Fantásticamente bellos son los amaneceres y los crepúsculos vistos desde la Isla del Cardón, algo que Natura dio al lugar como uno de sus grandes atractivos naturales.

A principios del Siglo XX, se construyó el faro actual cuya construcción sólida y a base de arena, cal y cemento, resiste los rigores naturales del mar y del viento, siendo dotado de luz acetileno que sus destellos se ven a catorce millas náuticas de distancia, siendo una verdadera garantía para la libre navegación marítima comercial con países de ultramar.

Este faro como los anteriores está colocado en el morro de la Isla del Cardón, ocupando la posición geográfica del 12º 27᾽ 54᾽᾽ Latitud Norte y 87º 12᾽ 31᾽᾽ Longitud Oeste del meridiano de Greenwich en el Océano Pacífico.

Durante la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas navales de la Marina de Guerra de los Estados Unidos de América, acantonadas en la Base Aéreo-Naval de Corinto, ocuparon militarmente la Isla del Cardón, construyeron tres pequeñas casas de madera y como táctica guerrera, apagaron la luz del faro. Después instalaron la segunda comunicación telefónica y la primera telegráfica submarina con Corinto Isla del Cardón, la Península de Castañones la cual se perdió al reventar el cable, el ancla de un vapor de la Grace Line que allí ancló y las autoridades respectivas no se interesaron debidamente para que esa empresa naviera restituyera aquel medio importante de comunicación submarina.

Cuando estas fuerzas navales recibieron orden de retirarse de la Isla del Cardón, olvidaron enllavar el faro, quedando la puerta abierta, sin haber allí ningún Guarda Faro, lo que motivó que alguien que llegó a la Isla, penetró en el faro y cortó el tubo que conecta los cilindros de gas acetileno con la potente lámpara, perdiéndose para siempre.

Esto dio lugar a que la Aduana de Corinto, sustituyera el tubo robado por otro, pero de menor espesor, dando esto por resultado que los destellos de luz se vean solamente a 3 o 4 millas náuticas de distancia en el mar, constituyendo esto un verdadero peligro para la navegación marítima comercial con Corinto.

Este peligro subsiste hoy en día y nada se ha hecho por corregirlo a pesar de los muchos años que han transcurrido desde que terminó aquella conflagración mundial.

En 1901 se instaló la primera comunicación telefónica submarina de Corinto a la Isla del Cardón, la cual era de vital importancia. Esta comunicación se perdió al anclar un vapor de la Panama Mail Steamship Co. (Grace Line), reventando el cable submarino, pero la indiferencia de las autoridades locales jamás fue reparado el daño.

La primera persona nacida en la Isla del Cardón, es Don Francisco Palma Martínez, el querido y respetado Pancho de los Perros, Apóstol de los Animales, gran políglota, músico nacional de renombre, erudito escritor, autor de varios libros, ahora residente en la ciudad de León. Nació el 10 de Mayo de 1891. La generalidad de la gente lo cree leonés, pero resulta ser corinteño, auténtico cardoneño.

El primer crimen que se cometió en la Isla del Cardón, fue precisamente en el pozo de la Isla. La esposa de un Alto Oficial de la guarnición, pretendiendo él librarse de ella para casarse con otra mujer, la arrojó de cabeza en el pozo.

La infortunada esposa al golpearse la cabeza en el fondo de la roca perdió el conocimiento y se ahogó. Otra versión de este crimen es que la esposa se arrojó al pozo por celos al darse cuenta que su marido pretendía abandonarla para casarse con otra mujer.

Con frecuencia, en nuestra época, la Isla del Cardón, en el Verano es visitada por personas del interior del país que allí llegan para pasar el día, bañarse en el mar y gozar de la belleza natural del lugar. 

En la actualidad en la Isla del Cardón, sólo vive el Guarda Faro y su familia. 

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Nota de EPV h., Director del Blogspot: 

El Dr. Salvador D´ Arbelles fue autor de numerosos artículos periodísticos relacionados al Puerto de Corinto. En Marzo de 1933 publicó una "Monografía sobre el Puerto de Corinto", que fue impresa en la Tipografía Saballos, de esa localidad. 

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