viernes, 28 de febrero de 2014

RUBÉN DARÍO Y EL LITIGIO LIMÍTROFE. Por: Adolfo Calero-Orozco. En: La Prensa. Febrero de 1959.

Cuando don Alfonso Borbón, el rey de España que cargaba tras su nombre en números romanos el fatídico 13, mediante una resolución viciada de nulidad fue designado para emitir el conocido laudo de 1906, en el caso de nuestro litigio territorial con la hermana república de Honduras, el gobierno de Nicaragua nombró una comisión encargada de representar nuestros intereses ante el citado monarca europeo, que entonces tenía solamente veinte años de edad. Integraban la comisión el señor Crisanto Sacasa (un diplomático nicaragüense que nunca vivió en Nicaragua) y el discutido escritor José María Vargas Vilas, colombiano, a quien el régimen del general Zelaya mantuvo muchos años como cónsul general de Nicaragua en España.

Al saber Rubén de estos nombramientos, sintió vivos deseos de pertenecer el también a la delegación más que todo para ir a Madrid, ciudad que él amaba de corazón, escenario de lisonjeros éxitos suyos, y donde tenía excelentes amigos. Él estaba a la sazón en París, como cónsul de Nicaragua con el ridículo sueldo de quinientos francos mensuales; y conste que no había podido ser nombrado cónsul general por haberlo impedido el Ministro Medina, para proteger a la persona que desempeñaba tal cargo, un francés, amigo suyo, y también porque el señor Medina detestaba  cordialmente al Poeta. Rubén escribió a su muy buen amigo Vargas Vila, residente en Madrid, exponiéndole sus deseos de formar parte de la misión nicaragüense y se logró su nombramiento, por gestiones de Vargas Vila y otros amigos de ambos, a pesar de la decidida oposición de don Crisanto.

Estas cosas las toca el Poeta muy someramente en su autobiografía y al referirse al señor Medina, lo llama tan sólo “antiguo diplomático de pocas luces”, palabras harto suaves si las comparamos con las muy claras y enérgicas que usa Vargas Vila al hablar de los mismos asuntos, como más adelante veremos.

Bien sabido es que la llamada comisión de límites tuvo una actuación desastrosa para nuestra patria, con lamentables resultados. Por lo que atañe al juicio, la entera maraña adoleció de tantas y tales irregularidades que su revisión se impuso. El famoso laudo ha sido desmenuzado por juristas e internacionalistas autorizados, como nuestro fallecido presidente don Diego Manuel Chamorro, el doctor Carlos Cuadra Pasos y tantos otros, y el asunto en toda su integridad ha de ser pronto conocido y resuelto en instancia final por la Corte Internacional de La Haya, integrada por magistrados justos y sabios, conforme detenido y documentado examen con presencia de las partes, etc…

Pero no se trata exactamente del juicio, sino de señalar la injusticia del desprestigio que así como así se ha pretendido acarrear sobre el buen nombre de Rubén Darío, el Poeta Sol, por su imaginaria participación en el infortunado fracaso de la delegación nicaragüense.

--“Rubén era un lirico, un egregio poeta”, --dicen sus benévolos detractores--, “y no podía esperarse de él una actuación atinada en materias que desconocía y para los cuales no tenía ninguna preparación”.

Nada más injusto, nada más inexacto. Si acaso nuestra heterogénea comisión de limites llegó a desarrollar algunas labores que merecieran llamarse así, Rubén no tuvo  en ello arte ni parte, porque su jefe, el señor don Crisanto Medina, hizo negocio suyo el impedirlo a toda costa. A tal grado alcanzó la mala voluntad de este buen señor, que conociendo los inocentes deseos de Darío de ser recibido en audiencia real por don Alfonso XIII, pidió la entrevista y la celebró sin esperar a que llegar de París Rubén Darío, expresamente para lastimarlo; por cierto que el otro miembro de la Comisión, Vargas Vila, al enterarse de las maniobras del ministro de Nicaragua, “se enfermó voluntariamente” y don Crisanto asistió solito él a platicar con el rey.

Volviendo otra vez a la autobiografía de Rubén Darío, hallamos esta referencia a la actuación de don Crisanto: “El ministro Medina era el jefe de la Comisión; pero nunca nos presentó oficialmente, ni contaba ni quería contar con nosotros para nada. Vargas Vila tiene sobre esto una documentación inédita, que algún día ha de publicarse”.

Vargas Vila a su vez confirma lo anterior en su pequeño libro “Rubén Darío”,  cuando en un asterisco del Capítulo XI, sobre el mismo tema, dice: “Como no me propongo hacer aquí la historia de esas negociaciones, que narro detenidamente en otra parte de mis Memorias, sino tocarla en cuanto la personalidad del Poeta aparece en ellas, suprimo todo comentario ajeno a ese objeto”.

“De estas Memorias quise yo adquirir un ejemplar por medio de la Editorial “Don Quijote” –Seminario 14—México, D. F. pero se me contestó que no las tenían, a pesar de que en el librito “Rubén Darío dicha firma es presentada como editores de las “Obras Completas de J. M. Vargas Vila”. Será muy interesante ese libro, el de las Memorias, por lo que el autor mismo y Rubén Darío dicen de ellas. Seguramente los consejeros y  asesores del gobierno de Nicaragua en la importante cuestión del litigio, sí, conocen bien “la historia de esas negociaciones”.

Acerca de los comentarios que Vargas Vila no suprimió, puede decirse que son bastante reveladores los siguientes: “me apresuré a secundar sus planes (los de Darío, de formar parte de la Comisión de Límites), contra el querer del Señor Medina, que sentía por Darío un odio ciego, irracional, uno de esos odios que radican en lo más obscuro de la humana bestialidad.

“Se hablaba de un lejano drama de familia que ponía una frontera de sangre entre los dos; yo no lo creo”.

“Don  Crisanto, odiaba a Darío, por lo mismo que odiaba a todos los hombres inteligentes: porque tener talento era a sus ojos un crimen; el más grande de todos los crímenes; “Yo creo que oscura y embrionariamente, hasta donde él podía raciocinar, tenía la idea confusa de que todo hombre de talento, le había robado el suyo,  y que era por tener los otros tanto que él no tenía ninguno”. Y en otra parte cuenta algo muy conducente: “desilusionado sobre este asunto de la Misión, disgustado y humillado por la actitud rencorosa del señor Medina, el Poeta entristecido volvió a su Consulado en París”.

Más adelante, cubriendo los acontecimientos del año 1906, en su citado libro “Rubén Darío”, el mismo narrador, cónsul general en Madrid y por lo menos oficialmente, miembro de la comisión de límites, refiriéndose al punto concretado de los lamentables resultados, nos cuenta que a mediados del año, estos es, meses antes que Alfonso XIII emitiera su costosísimo laudo, “el señor Medina, disgustado por asuntos económicos con el Gobierno de Nicaragua, resolvió retirarse de la Misión en España, hasta que no fuese satisfecha su petición de dinero…”

“Aquiles, indignado, se retiró a su tienda; “y desde ella me escribió que la Misión quedaba a mi cargo, y que me deseaba un pronto y seguro triunfo… como ese muerto no era mío, no quise cargarlo sobre mis hombros, y fui a París para entregárselo al Sr. Medina haciéndole ver que él, debía ser el sepulturero de sus propios errores;

“Y Darío y yo hicimos entonces el pacto formal de no poner los pies en Madrid, hasta que el señor Medina, no hubiese liquidado esa factura de torpezas y de complicidades, que había sido su actuación en ese asunto…” (La puntuación de Vargas Vila se transcribe fielmente):

Es harto grave la acusación que el escritor colombiano presenta contra don Crisanto, torpezas y debilidades, de este buen señor resulta efectivamente sepulturero, más no --- de la confianza en mayor hora depositada en él por nuestro gobierno. Así se han escogido muchas veces los hombres que deben desempeñar trabajos de gran trascendencia para nuestra Patria y ahí los consiguientes tras  y atrasos que se observan a lo largo de nuestra historia.

En todo caso, da la cuestionable autoridad del testimonio que hemos transcrito, y para mientras podemos echar mano de la Memoria antes mencionada, resulta evidente:

Que nuestro Ministro en Francia manejó las cosas de Madrid con sus extremidades inferiores,

Que Rubén Darío no tuvo absolutamente nada que ver con ese “muerto” y que antes bien su nombramiento pasara la Misión le valió “disgustos y  humillaciones” que le brindó gratuitamente el jefe de la tal Misión;

Por tanto: pecan de ligereza, --cuando menos—aquéllos que pretenden atribuir al poeta alguna responsabilidad en los infortunados fracasos de Madrid.

NICARAGUA PIERDE ANTE HONDURAS EL TERRITORIO EN LITIGIO, Y DEFIENDE CON ÉXITO EL CABO GRACIAS A DIOS


PUBLICACIONES SOBRE ASUNTO LIMÍTROFE. Managua, D. N., miércoles 22 de Enero de 1958.

Este problema de límites con la hermana República de Honduras ha tenido un amplio desenvolvimiento en el plano jurídico. Prescindiendo de publicaciones anteriores al incidente de Mocorón, que las hay muy enjundiosos, podemos decir que la contemporáneas se distinguen por la profundidad del concepto y por su altura forense.

Al llevarse ciertos aspectos del diferendo a la Corte Internacional de Justicia, se da testimonio de nuestro profundo acatamiento a los principios del Derecho de Gentes, que la Carta de las Naciones Unidas consagra.

De acuerdo con nuestro propósito, que es el que nos guía al escribir estos modestos comentarios, bueno es que digamos que la Corte es un cuerpo de quince Magistrado Independientemente electos por la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, por un período de nueve años

Su Presidente es el eminente jurisconsulto norteamericano Green H. Hackworth, y el Vice-Presidente es el no menos importante togado egipcio Abdel Hamid Badawi. Este último cesará en sus funcione de Juez el 5 de febrero del año en curso, en el que también se extinguen las del canadiense John E. Read, las del polaco Bogdan Winiarski, y las del yugoeslavo Milovan Zoricic.

En febrero de 1964 se agotará el período de cinco Magistrados, entre los cuales figuran notables jurisconsultos latinoamericanos, como lo son el Licenciado Roberto Córdova, de México; el doctor José Gustavo Guerrero, de El Salvador; el doctor Lucio M. Moreno Quintana, de Argentina.

El tema de la justicia internacional ha dado lugar a notables estudios, desde fines del siglo pasado, y a grandes sueños, de armonía mundial. Su falla principal era la imposibilidad de hacer efectivas sus resoluciones, por carencia de medios de ejecución. En cambio, los miembros de las Naciones Unidas están comprometidos a respetar las decisiones del Tribunal, en todo litigio en que fueren parte. Si una de ellas dejare de cumplir las obligac iones que le imopnga una sentencia de la Corte, la otra parte tenderá derecho a demandar el apy o del Consejo de Seguridad, el que podrá recomendar, pero también dictar, las medidas que juzgue necesarias para ejecutar lo resuelto.

Nuestra juventud estudiosa y brillante se ha apresurado a defender los derechos patrios, participando así en una lid honrosa. Hace unos días hicimos unas cuantas apostillas en torno a la excelente tesis universitaria del doctor Miguel Porta Caldera. Recientemente se ha dado a la estampa el libro titulado –no olvidemos que el inglés y el francés son los idiomas oficiales de la Corte—“Los Limites entre le Nicaragua et le Honduras”, escrito por el doctor Jaime Somarriba Salazar, obra que nuestra prensa ha elogiado justicieramente.

El profesor don Alejandro Barberena Pérez, quien tiene a su cargo la cátedra de Geografía en el Instituto Nacional de Oriente y Mediodía, le ha dado un nuevo enfoque a la difusión que ha de tener el punto de vista nicaragüense en las aulas. Con ese propósito ha realizado el esfuerzo de poner al alcance de los estudiantes de SEGUNDA enseñanza una idea clara de la controversia. Si hablamos de esfuerzo es porque la vulgarización de los conocimientos exige de pate de quien la realiza una simplicidad y  trasparencia   de conceptos a que no se llega sino después de un largo recorrido intelectual en que la expresión debe adecuarse  al ámbito juvenil.

Expresa el profesor Barberena Pérez: “Observando el desconocimiento existente en Nicaragua, en todo lo referente a las discusiones con Honduras, he ahondado con detenimiento  este importante asunto, y a fin de hacer más objetivo el estudio, me he valido de mapas adecuados, aprovechando mejor los beneficios de la enseñanza.”

Sin embargo, escrita la obra para colegiales, resulta ser utilísima también para aquellos que sin ser estudiantes quieren darse cuenta, con fácil lectura, delas razones que abonan la causa de Nicaragua.
El doctor deon J osé Sansón Terán, en un folleto de reciente data, incluye tres artículos que publicó en Colombia, siendo Embajador de nuestro país, rebatiendo aseveraciones equivocadas sobre nuestra postura jurídica y moral ante el diferendo.

La carrera de internacionalista y de ilustrado diplomático, que enaltece al doctor Sansón Terán, ha sido de notorio lucimiento. Se graduó en la Universidad Nacional como doctor en leyes, y seguidamente, se trasladó a los Estados Unidos, en los que concurrió a la Universidades de Harvard, Stanford, y de California, claustros en que acabaló su preparación especializada. Se graduó en la Fletcher School de Law and Diplomacy, Cambridge, Mass. Desde que figuró como parte de la delegación nuestra en la Conferencia de San Francisco, puede decirse que su nombre  aparece vinculado a sobresalientes actuaciones de carácter interamericano.

Al ser designado por el Presidente  Somoza Debayle, con categoría de Embajador, para que se traslade a La Haya, en que como es sabido, tiene su asiento la Corte Internacional de Justicia, se le da una nueva evidencia del elevado concepto en que se le tiene. En sus intervenciones periodísticas aludidas, ha puesto de relieve su excepcional erudición jurídica, y, al mismo tiempo, su talento polémico.

Es de advertir que quienes han abordado el problema limítrofe, lo han hecho de nuestra parte, con elevación y dignidad, sin descender jamás a la ruindades de un lenguaje desaforado, seguros de que la razón es la que triunfa en definitiva. 


UNO DE LOS LIBROS PUBLICADOS SOBRE EL ASUNTO DEL LITIGIO CON HONDURAS
QUE AL FINAL PERDIÓ NICARAGUA

RUBÉN DARÍO Y EL LITIGIO LIMÍTROFE. Por: Adolfo Calero-Orozco. En: La Prensa. Febrero de 1959.

Cuando don Alfonso Borbón, el rey de España que cargaba tras su nombre en números romanos el fatídico 13, mediante una resolución viciada de nulidad fue designado para emitir el conocido laudo de 1906, en el caso de nuestro litigio territorial con la hermana república de Honduras, el gobierno de Nicaragua nombró una comisión encargada de representar nuestros intereses ante el citado monarca europeo, que entonces tenía solamente veinte años de edad. Integraban la comisión el señor Crisanto Sacasa (un diplomático nicaragüense que nunca vivió en Nicaragua) y el discutido escritor José María Vargas Vilas, colombiano, a quien el régimen del general Zelaya mantuvo muchos años como cónsul general de Nicaragua en España.

Al saber Rubén de estos nombramientos, sintió vivos deseos de pertenecer el también a la delegación más que todo para ir a Madrid, ciudad que él amaba de corazón, escenario de lisonjeros éxitos suyos, y donde tenía excelentes amigos. Él estaba a la sazón en París, como cónsul de Nicaragua con el ridículo sueldo de quinientos francos mensuales; y conste que no había podido ser nombrado cónsul general por haberlo impedido el Ministro Medina, para proteger a la persona que desempeñaba tal cargo, un francés, amigo suyo, y también porque el señor Medina detestaba  cordialmente al Poeta. Rubén escribió a su muy buen amigo Vargas Vila, residente en Madrid, exponiéndole sus deseos de formar parte de la misión nicaragüense y se logró su nombramiento, por gestiones de Vargas Vila y otros amigos de ambos, a pesar de la decidida oposición de don Crisanto.

Estas cosas las toca el Poeta muy someramente en su autobiografía y al referirse al señor Medina, lo llama tan sólo “antiguo diplomático de pocas luces”, palabras harto suaves si las comparamos con las muy claras y enérgicas que usa Vargas Vila al hablar de los mismos asuntos, como más adelante veremos.

Bien sabido es que la llamada comisión de límites tuvo una actuación desastrosa para nuestra patria, con lamentables resultados. Por lo que atañe al juicio, la entera maraña adoleció de tantas y tales irregularidades que su revisión se impuso. El famoso laudo ha sido desmenuzado por juristas e internacionalistas autorizados, como nuestro fallecido presidente don Diego Manuel Chamorro, el doctor Carlos Cuadra Pasos y tantos otros, y el asunto en toda su integridad ha de ser pronto conocido y resuelto en instancia final por la Corte Internacional de La Haya, integrada por magistrados justos y sabios, conforme detenido y documentado examen con presencia de las partes, etc…

Pero no se trata exactamente del juicio, sino de señalar la injusticia del desprestigio que así como así se ha pretendido acarrear sobre el buen nombre de Rubén Darío, el Poeta Sol, por su imaginaria participación en el infortunado fracaso de la delegación nicaragüense.

--“Rubén era un lirico, un egregio poeta”, --dicen sus benévolos detractores--, “y no podía esperarse de él una actuación atinada en materias que desconocía y para los cuales no tenía ninguna preparación”.

Nada más injusto, nada más inexacto. Si acaso nuestra heterogénea comisión de limites llegó a desarrollar algunas labores que merecieran llamarse así, Rubén no tuvo  en ello arte ni parte, porque su jefe, el señor don Crisanto Medina, hizo negocio suyo el impedirlo a toda costa. A tal grado alcanzó la mala voluntad de este buen señor, que conociendo los inocentes deseos de Darío de ser recibido en audiencia real por don Alfonso XIII, pidió la entrevista y la celebró sin esperar a que llegar de París Rubén Darío, expresamente para lastimarlo; por cierto que el otro miembro de la Comisión, Vargas Vila, al enterarse de las maniobras del ministro de Nicaragua, “se enfermó voluntariamente” y don Crisanto asistió solito él a platicar con el rey.

Volviendo otra vez a la autobiografía de Rubén Darío, hallamos esta referencia a la actuación de don Crisanto: “El ministro Medina era el jefe de la Comisión; pero nunca nos presentó oficialmente, ni contaba ni quería contar con nosotros para nada. Vargas Vila tiene sobre esto una documentación inédita, que algún día ha de publicarse”.

Vargas Vila a su vez confirma lo anterior en su pequeño libro “Rubén Darío”,  cuando en un asterisco del Capítulo XI, sobre el mismo tema, dice: “Como no me propongo hacer aquí la historia de esas negociaciones, que narro detenidamente en otra parte de mis Memorias, sino tocarla en cuanto la personalidad del Poeta aparece en ellas, suprimo todo comentario ajeno a ese objeto”.

“De estas Memorias quise yo adquirir un ejemplar por medio de la Editorial “Don Quijote” –Seminario 14—México, D. F. pero se me contestó que no las tenían, a pesar de que en el librito “Rubén Darío dicha firma es presentada como editores de las “Obras Completas de J. M. Vargas Vila”. Será muy interesante ese libro, el de las Memorias, por lo que el autor mismo y Rubén Darío dicen de ellas. Seguramente los consejeros y  asesores del gobierno de Nicaragua en la importante cuestión del litigio, sí, conocen bien “la historia de esas negociaciones”.

Acerca de los comentarios que Vargas Vila no suprimió, puede decirse que son bastante reveladores los siguientes: “me apresuré a secundar sus planes (los de Darío, de formar parte de la Comisión de Límites), contra el querer del Señor Medina, que sentía por Darío un odio ciego, irracional, uno de esos odios que radican en lo más obscuro de la humana bestialidad.

“Se hablaba de un lejano drama de familia que ponía una frontera de sangre entre los dos; yo no lo creo”.

“Don  Crisanto, odiaba a Darío, por lo mismo que odiaba a todos los hombres inteligentes: porque tener talento era a sus ojos un crimen; el más grande de todos los crímenes; “Yo creo que oscura y embrionariamente, hasta donde él podía raciocinar, tenía la idea confusa de que todo hombre de talento, le había robado el suyo,  y que era por tener los otros tanto que él no tenía ninguno”. Y en otra parte cuenta algo muy conducente: “desilusionado sobre este asunto de la Misión, disgustado y humillado por la actitud rencorosa del señor Medina, el Poeta entristecido volvió a su Consulado en París”.

Más adelante, cubriendo los acontecimientos del año 1906, en su citado libro “Rubén Darío”, el mismo narrador, cónsul general en Madrid y por lo menos oficialmente, miembro de la comisión de límites, refiriéndose al punto concretado de los lamentables resultados, nos cuenta que a mediados del año, estos es, meses antes que Alfonso XIII emitiera su costosísimo laudo, “el señor Medina, disgustado por asuntos económicos con el Gobierno de Nicaragua, resolvió retirarse de la Misión en España, hasta que no fuese satisfecha su petición de dinero…”

“Aquiles, indignado, se retiró a su tienda; “y desde ella me escribió que la Misión quedaba a mi cargo, y que me deseaba un pronto y seguro triunfo… como ese muerto no era mío, no quise cargarlo sobre mis hombros, y fui a París para entregárselo al Sr. Medina haciéndole ver que él, debía ser el sepulturero de sus propios errores;

“Y Darío y yo hicimos entonces el pacto formal de no poner los pies en Madrid, hasta que el señor Medina, no hubiese liquidado esa factura de torpezas y de complicidades, que había sido su actuación en ese asunto…” (La puntuación de Vargas Vila se transcribe fielmente):

Es harto grave la acusación que el escritor colombiano presenta contra don Crisanto, torpezas y debilidades, de este buen señor resulta efectivamente sepulturero, más no --- de la confianza en mayor hora depositada en él por nuestro gobierno. Así se han escogido muchas veces los hombres que deben desempeñar trabajos de gran trascendencia para nuestra Patria y ahí los consiguientes tras  y atrasos que se observan a lo largo de nuestra historia.

En todo caso, da la cuestionable autoridad del testimonio que hemos transcrito, y para mientras podemos echar mano de la Memoria antes mencionada, resulta evidente:

Que nuestro Ministro en Francia manejó las cosas de Madrid con sus extremidades inferiores,

Que Rubén Darío no tuvo absolutamente nada que ver con ese “muerto” y que antes bien su nombramiento pasara la Misión le valió “disgustos y  humillaciones” que le brindó gratuitamente el jefe de la tal Misión;

Por tanto: pecan de ligereza, --cuando menos—aquéllos que pretenden atribuir al poeta alguna responsabilidad en los infortunados fracasos de Madrid.

Adolfo-Calero OROZCO.- Managua, febrero de  1958.


UN PROBLEMA QUE PARECÍA CONCLUIDO 

COMPLETAMENTE RESUELTO PROBLEMA LÍMITES ENTRE HONDURAS Y NICARAGUA. En: El Centroamericano, 27 de Enero de 1962.

Washington, DC.  El problema fronterizo que desde principios de siglo existía entre Honduras y Nicaragua ha quedado resuelto definitivamente, según informó recientemente la Comisión Mixta Honduras Nicaragua, integrad a principios de 1961 por iniciativa de la Comisión Interamericana de Paz, con el objeto de que auxiliara a ambos Gobiernos en el cumplimiento del Laudo dl Rey de España, de 1906, y de la Sentencia de la Corte Internacional de Justicia que, en noviembre de 1960, declaró válido y obligatorio dicho Laudo.

La Comisión Mixta Honduras Nicaragua ha estado integrada últimamente por Dr. Roberto Perdomo Paredes, Ministro de Relaciones Exteriores de Honduras, el Dr. Ignacio Román Pacheco Ministro de Gobernación de Nicaragua, el Dr. Roberto E. Quirós, funcionario del Departamento Jurídico de la Secretaría de la Organización de Estados Americanos (OEA).

La fase final de la demarcación concluida por dicha Comisión, consistió en reconocer el punto de partida del límite natural entre ambos países, en la desembocadura principal del Río Coco o Segovia en el Océano Atlántico y en practicar la inspección del amojonamiento completo de la línea fronteriza situada en la zona de Teotecacinte. Como punto de partida del límite natural en la desembocadura mencionada se reconoció el que está situado a los catorce grados cincuenta y nueve minutos y ochos décimos de minuto de Latitud Norte y ochenta y tres grados ocho minutos y nueve décimos de minuto Longitud Oeste del Meridiano de Greewich.

De acuerdo con el Laudo del Rey de España, pronunciado en 1906, la frontera se encuentra demarcada por límites naturales, desde el Portillo de Teotecacinte en una extensión de aproximadamente 500 kilómetros. A lo largo de esa frontera natural; la Comisión Mixta tuvo la responsabilidad de vigilar el retiro de autoridades de una región de más de ocho mil kilómetros cuadrados de superficie y por el traslado en forma ordenada, de varios miles de seres humanos. 

En esta labor participaron funcionarios de la Unión Panamericana, que permanecieron en la zona por varias semanas. Con la cooperación de la Presidencia de la Comisión Mixta, los Representantes de ambos países lograron ponerse de acuerdo en la demarcación de la frontera en el Sitio de Teotecacinte hasta el punto denominado Murupuxi. Desde este punto surgió un desacuerdo entre los dos países, el cual fue resuelto a mediados de 1961 por el entonces Presidente de la Comisión Mixta, Embajador Vicente Sánchez Gavito.

Con el reconocimiento del punto de partida del límite natural y la inspección practicada en la zona de Teotecacinte, ha quedado resuelto definitivamente el problema fronterizo entre ambos países.

Los Gobierno de Honduras y Nicaragua, que han demostrado un alto espíritu de comprensión en la solución de este problema, han expresado en repetidas ocasiones su reconocimiento por la valiosa colaboración que les prestó la OEA, particularmente la Comisión Interamericana de Paz y la Secretaría General. 

SIGUE LUCHA POR EL CABO GRACIAS. En: La Prensa, 27 de mayo de 1962.

Nicaragua y Honduras aún mantienen pugna por cuestión territorial, solamente que “la lucha” se ha trasladado al Cabo Gracias a Dios, o sea en el punto extremo limítrofe, que es la desembocadura del río Coco, en el mar Atlántico.

En Cabo Gracias a Dios se encuentran desde hace varias semanas, representantes de los gobiernos de Honduras y Nicaragua, tratando de solucionar en el propio terreno y en forma pacífica, lo que cada uno de los países pretenden.

ARGUMENTO DE NICARAGUA

Es la Isla de San Pío y el viejo Cabo Gracias a Dios lo que defiende como propia, Nicaragua. Esta vez no está recurriendo a juristas sino a un modesto pero estudioso ingeniero masayés, Cristóbal Rugama, quien desde hace varios años se encuentra al frente de la Oficina Geodésica de Nicaragua.

Rugama ha participado en no pocas tareas de amojonamiento en varios sectores fronterizos con Honduras. Su última actuación en el famoso “triángulo de Teotecacinte-Las Trojas-Cifuentes, fue muy bien apreciada por el representante de la OEA, doctor Sánchez Gavito.

SITUACIÓN ACTUAL

Debemos recordar que el 18 de noviembre de 1960 la Corte Internacional de Justicia con sede en La Haya dio su fallo sobre el largo litigio fronterizo entre Nicaragua y Honduras, declarando “que el laudo dictado por el Rey de España, el 23 de diciembre de 1906 es válido y obligatorio y que Nicaragua está obligada a ejecutarlo”.

La sentencia de la Corte de La Haya se ha venido cumpliendo estrictamente por parte del gobierno de Nicaragua, pero en lo relativo a lo que dispuso el Rey, en la parte resolutiva del Cabo Gracias a Dios, el gobierno de Honduras no quiere ceder un palmo. Y Nicaragua, con el derecho que le asiste, mucho menos.

LO QUE DIJO EL REY

El Rey de España, Alfonso XIII, en la discutida sentencia y en el caso específico del Cabo Gracias a Dios y la Isla de San Pío, dijo: “El punto extremo limítrofe común en la costa del Atlántico será la desembocadura del río Coco, Segovia o Wanks en el mar, junto al Cabo de Gracias a Dios, considerando como boca de río la de su brazo principal entre Hara y la isla de San Pío, en donde se halla el mencionado Cabo, quedando para Honduras las isletas, o cayos existentes dentro de dicho brazo principal  antes de llegar a la barra y conservado para Nicaragua a la orilla Sur de la referida boca principal con la mencionada isla de San Pío, más la bahía y población del Cabo de Gracias a Dios y el brazo o estero llamado Gracias, que va a la bahía de Gracias a Dios, entre el Continente y la repetida Isla de San Pío” (Gaceta de Madrid. Tomo IV. No. 359, páginas 1131, 31113, 13.

Martes, 25 de diciembre de 1906. Gaceta Oficial, órgano del gobierno de Nicaragua, Año XI, No. 3125. Managua, lunes 28 de enero de 1907”).

UN IMPORTANTE Y VALIOSO APORTE

El Ing. Cristóbal Rugama y sus acompañantes retornarán a Mangua, el próximo 1ro. de Junio con procedencia del Cabo Gracias a Dios, y entonces rendirán un interesante reportaje acerca de lo actuado por aquella región nacional que pretenden arrebatarnos los hondureños.

Rugama, para hacer prevalecer los derechos de Nicaragua contó con un interesante y valioso estudio que realizó el Prof. Eduardo Pérez Valle, y que se titula Un Laudo con dos Incógnitas: Hara y la Isla de San Pío.

Esa obra la escribió Pérez Valle atendiendo a la indicación de numerosas personas amigas de él, que leyeron en LA PRENSA una serie de artículos suyos y que fueron publicados, dominicalmente en la Sección Literaria.

Al respecto, el escritor Pérez Valle sostiene que ese estudio sobre “La geografía histórica de esa región de Nicaragua es un fuerte alegato en pro de nuestra integridad territorial, el cual habrá de influir decisivamente en el trazo final de nuestra frontera Norte”.

La obra de Pérez Valle contiene además de interesantes e históricas citas, 47 diferentes mapas, fotografías y dibujos con los cuales demuestra, gráficamente el derecho que le asiste a Nicaragua para quedarse con el Cabo Gracias a Dios y la Isla San Pío.


CONTINÚAN ESTUDIOS EN LA BOCA DEL COCO. En: La Prensa, 3 de Junio de 1962.

La Comisión mixta de Límites Honduro-Nicaragüense, retornó a Managua con procedencia del Cabo Gracias a Dios, después de pasar en esa región 16 días en cumplimiento de varias misiones específicas por encargo de la Comisión de Límites de Ejecución del Laudo.

De la Comisión Mixta es presidente el norteamericano, Teniente Cnel. Robert R. Mcllwaine; los restantes miembros son, por Honduras, los Ing. Magin Lanzas y Sabino Mass y por Nicaragua, Ing. Cristóbal Rugama y Róger Gutiérrez. Todos ellos trabajaron tesoneramente en diferentes regiones del Cabo de Gracias a Dios a veces exponiendo sus vidas como efectivamente ocurrió cuando remontaron el río Coco, por la noche y una pieza importante del motor se quebró quedando al garete la canoa.

La base de operaciones fue Wankawala, situada a 45 minutos del Cabo Gracias.

La Comisión Mixta se vio obligada a verificar reconocimiento ocular de canales, islotes y tierras que existen en la desembocadura del río Coco por cuanto Honduras como Nicaragua reclaman para sí la Isla San Pío y el Viejo Cabo Gracias a Dios.

Se hicieron sondeo en todos los canales  para establecer el “talwy” o sea establecer la parte más profunda del canal de navegación del río Coco. Esos sondeos se hicieron con un fatómetro electrónico que antes no se había usado en Nicaragua.

Se acordó tomar varias fotografías aéreas de toda la zona. Un avión de la Geodesia de Nicaragua ya está listo en Puerto Cabezas y solamente se espera que haya un buen tiempo para realizar esta importante operación.

Para controlar esas fotos se estableció una base de kilómetro y medio, midiéndose el terreno cerca del Cabo III (Twibila), para lo cual se marcaron los extremos con cruces blancas que deben resaltar en las fotos aéreas.

En la isla de Swn Beam se hicieron observaciones astronómicas para establecer la posición geográfica; también se marcó con una cruz la estación de triangulación que existe en ese lugar.

Todos estos trabajos, una vez finalizados, conteniendo los planos, fotografías, y observaciones por escrito, serán entregados a la Comisión de Límites, que la integran los siguientes señores: El Presidente de la Comisión de Paz de la OEA, Dr. Roberto Perdomo, por Honduras,  el Dr. Ignacio Román Pacheco, por Nicaragua.


Extraoficialmente se tiene conocimiento que a nuestro país le asiste no solamente el derecho sino la lógica aplicada en el propio terreno que es la desembocadura del río Coco, cuya principal desembocadura da para Nicaragua la Isla San Pío y el viejo Cabo Gracias a Dios; y no como pretenden los juristas hondureños, que es el canal Romano –que divide a la Isla de San Pío del Continente—que nunca pudo ni podrá ser jamás, la principal desembocadura del ya mencionado río Coco o Segovia. 

NICARAGUA SE QUEDA CON EL CABO GRACIAS A DIOS.  En: La Prensa, 7 de febrero de 1963.

Los diarios latinoamericanos suscritos a los servicios de la Agencia Informativa ORBE LATINOAMERICANA, con sede en Santiago de Chile y subsede en Guatemala, han publicado la siguiente información, originada en publicaciones de LA PRENSA, de Managua y escrita por el Redactor de este diario José Francisco Borgen, corresponsal de dicha agencia para Nicaragua.

MANAGUA. (ORBE, AIC) –Del desastre que le significó la pérdida de su litigio territorial con Honduras, ha logrado Nicaragua salvar un pedazo de tierra de enorme valor histórico: el Cabo de Gracias a Dios, que fuera descubierto y bautizado con ese nombre por Cristóbal Colón el 12 de septiembre de 1502.

El largo proceso culminó con la firma en Tuibila, ahora territorio hondureño –antes nicaragüense—del acta de la Comisión de Límites, por la que ésta reconoce que “el punto de partida del límite natural entre Honduras y Nicaragua está en la desembocadura del brazo principal del Río Coco, señalado en el plano de la Comisión de Ingenieros, con el nombre de Brazo del Este, punto que está situado a los 14 grados, 59 minutos y 9 décimos Latitud Norte, y 83 grados, 8 minutos y 9 décimos Latitud Oeste del Meridiano de Greenwich”, lo que significa salvar para Nicaragua una isla baja y arenosa de 8 kilómetros cuadrado de superficie, el Cabo de Gracias a Dios y el llamado Canal Román o Brazo del Sur.

Ambos países comparten la posesión del Brazo del Este, que fue reconocido como brazo principal del Río Coco, y en su vaguada o talweg ha sido fijada definitivamente la frontera.

TRIUNFO DE UN JOVEN HISTORIADOR

Esto constituye un triunfo para el prestigiado diario nicaragüense “LA PRENSA”, pero más concretamente para su joven y brillante colaborador Eduardo Pérez Valle.

En efecto, LA PRENSA publicó un extenso y documentado estudio sobre los derechos de Nicaragua sobre la isla de San Pío; y luego Pérez Valle a través de 12 artículos presentados en sendas ediciones dominicales, entre febrero y junio de 1961, hizo otro estudio, más acucioso y exhaustivo, de la región de Cabo de Gracias a Dios, a la luz de la Geografía Histórica y con miras a la recta interpretación del laudo del Rey de España de 1906.

No cabe duda que estos trabajos fueron el soporte de las triunfales alegaciones de los nicaragüenses en la Comisión de Límites.

Después del golpe anonadante que significó para Nicaragua la resolución de la Corte Internacional de La Haya, mandado hacer efectivas las disposiciones de aquel laudo, LA PRENSA  y Pérez Valle fueron las únicas voces que quedaron en la pelea, tratando de salvar algo, una parte mínima siquiera de los que los nicaragüenses creen que se les está quitando injustamente. Y lo han logrado.

En Honduras la aceptación oficial de la tesis nicaragüense  sobre el Cabo provocó una tormenta contra el Presidente Villeda Morales, quizá igual a la que se produjo en Nicaragua contra los Somoza al conocerse la decisión de La Haya.

SÍNTESIS DEL LITIGIO

Cuando el conflicto fue llevado a conocimiento de la Corte Internacional, los altos magistrados no entraron a conocer de antecedentes, desarrollo y pormenores. Pasaron por alto las fuentes del Derecho territorial americano. Para ello había allí un hecho incontrovertible: el caso había sido sometido a arbitraje, y el fallo del árbitro –como tesis general y universal—es inapelable. Luego lo único que cabía era ordenar el cumplimiento.

Nicaragua alegó que el Laudo real no se había conformado a las normas señaladas en el tratado Gámez-Bonilla, que ordenaba someter el diferendo al criterio y resolución de un representante diplomático europeo acreditado en Centro América.

Pero Honduras tenía un débil argumento, en contra de esta tesis, que resultó sumamente poderoso ante la Corte de la Haya, el Presidente Zelaya, al ser noticiado del fallo de Alfonso XIII, en 1906, había dirigido a su colega hondureño una precipitado mensaje de felicitación antes de conocer los alcances del laudo real. Y ese mensaje fue tomado como aceptación oficial del mismo por parte de Nicaragua

Sin embargo, ninguno de los gobiernos subsiguientes había aceptado en este país, como quería Honduras, que un nuevo arbitraje determinara si el Laudo había sido emitido en forma correcta. Exigían que el asunto volviera su punto de partida. Nicaragua había ejercido su soberanía sobre una gran faja del territorio litigado, al norte del Río Coco, desde la Conquista y la Colonia, hasta el año 1961, en que Honduras tomó posesión de él, en acatamiento del fallo de la Corte, adonde, al fin, había sido llevado el asunto bajo presión internacional.

UN ACTA DE NACIMIENTO

Quedó en manos de una Comisión de Límites, asesorada de una comisión de ingenieros, aclarar puntos oscuros, como este del Cabo Gracias a Dios, cuyo descubrimiento constituye para los nicaragüenses como el acta de nacimiento de la nacionalidad y un motivo de perenne orgullo por haber sido  el firmante de esa acta el ilustre descubridor.

Durante generaciones, los niños nicaragüenses han aprendido desde el primer grado de primaria que Cristóbal Colón, durante su cuarto y último viaje del descubrimiento, después de afrontar terrible tempestad en aguas del Caribe, había buscado refugio en un Cabo al que por las circunstancias en que vino a descubrirlo, llamó Cabo Gracias a Dios. Y que en esas forma el propio Colón había descubierto el territorio de lo que luego se llamaría Nicaragua.

Lo que parece haber irritado sobremanera a los hondureños es que sus propios delegados en la Comisión de Límites aceptaran la validez de la argumentación nicaragüense. En caso similar, anteriormente, sobre un punto de Teotecacinte, no había habido acuerdo y la decisión hubo de tomarla, conforme bases previas, el Presidente de la Comisión, favoreciendo los intereses de Honduras.
En el caso del Cabo, los delegados hondureños, que tenían instrucciones de no ceder un punto en ninguna reclamación de los nicaragüenses, hubieron de consultar directamente al Presidente Villeda Morales, quien autorizó el acuerdo, convencido de que la legalidad claramente asistía a la otra parte. 









jueves, 27 de febrero de 2014

LA DESECACIÓN DEL XOLOTLÁN Y EL COCIBOLCA, CONCEBIDA POR UN GEÓLOGO GRADUADO EN PRAGA

GEÓLOGO DE UNIVERSIDAD DE PRAGA PLANEA DESECAR LOS LAGOS. En: La Prensa, martes 29 de Octubre de 1963. Página 18.

El autor, José Storek, es creador de Proyecto de Túneles en Guatemala.


Con fecha 16 de octubre recibimos una carta –que nos causó bastante sorpresa—firmada por José Storek, y quien se identifica como Geólogo, residente en la 12 Calle 11-48, Zona 1, Ciudad Guatemala.

Decimos que nos causó bastante sorpresa porque el señor Storek propone desecar los lagos Xolotlán y Cocibolca, dejándolos a la mitad de su extensión actual, a fin de “recuperar 400.000 hectáreas de ricas tierras”.

Tal cosa puede hacerse –según el señor Storek—por medio de dos túneles: uno que desagüe el Xolotlán, por Tipitapa, y otro que desagüe el Cocibolca, por el Istmo de Rivas. El primer túnel, de una extensión de kilómetro y medio y el segundo, de 15 kilómetros.

PERSONALIDAD DEL SR. STOREK

Demoramos la publicación de la noticia, mientras investigábamos quién es el señor Storek.

El día de ayer, la Embajada de Guatemala nos informó que el señor Storek es un famoso Geólogo residente en Guatemala, graduado en la Universidad de Praga, autor de muchos proyectos de túneles, y quien recientemente ganó el concurso para el túnel del río Piscayá, que está en ejecución y que llevará agua para el abastecimiento de Ciudad Guatemala.

Es decir, el proyecto de desecar los Lagos está hecho por un científico bien preparado.

El señor Storek, según nos dice en su carta, ha estado ya en Nicaragua, haciendo los estudios preliminares.

En la actualidad, se encuentra aquí un ayudante suyo llamado Héctor René Muñoz. El propio geólogo Storek llegará en los primeros días del próximo mes de noviembre, a completar sus estudios y a luchar por su idea.

DETALLES TÉCNICOS

El señor Storek dice que el túnel que bajaría el nivel del lago de Managua, por Tipitapa, estaría 6 metros abajo del nivel actual.

El túnel que se construiría a través del istmo de Rivas, para bajar las aguas del Lago de Nicaragua, estaría a 15 o 20 metros bajo el nivel actual del Lago. De esa manera, las aguas irían a dar al Océano Pacífico.

CONSECUENCIA PREVISIBLES

Ocurrirían importantes cambios en la Geografía del país

El río San Juan, que es el que ahora sirve de desagüe al Lago de Nicaragua, se convertiría probablemente en un riachuelo. Únicamente recibiría las aguas pluviales y la de sus afluentes.

En el Lago de Managua, Mateare dejaría de ser puerto. La Isla del Amor, dejaría de ser isla.

En el Lago de Nicaragua, desaparecerían las isletas y las islas Zapatera, Ometepe, se comunicarían con tierra firme  se convertirían en penínsulas.


OBRAS DEL SR. STOREK

Mientras hacíamos nuestras investigaciones, el señor Storek nos remitió una serie de recortes de periódicos guatemaltecos en que se habla de sus proyectos geológicos e ingenieriles.

Uno de ellos se refiere a su proyecto para la electrificación de Guatemala, usando el Lago Atitlán. El periódico publica el proyecto, que incluye 90 kilómetros de túneles.

(Al parecer, el señor Storek es un especialista en túneles).

Otro proyecto se refiere a los riegos del  llano de La Fragua, en Guatemala, usando las aguas del rió Jocotán.

También, el señor Storek ha hecho proyectos para obtener 300.000 kilowatios (sic) de energía y 6.000 hectáreas de riego en Samalá.

Pero su proyecto más fantástico es el que hizo en el Lago Titicaca, Bolivia, desinado a obtener 3 millones de kilowatios (sic), con una caída de 1,500 metros y por medio de 5 plantas hidroeléctricas.


OPINIÓN DEL INGENIERO SANTOS

Un Redactor de LA PRENSA visitó ayer al Ing. Carlos Santos Berroterán, Decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional.

El Ingeniero Santos Berroterán, después de conocer el proyecto del geólogo Storek, sobre el desecamiento de los lagos nicaragüenses, nos dijo:

“Queremos conservar los lagos como una riqueza natural… Cuando digo queremos, me refiero a pláticas que he tenido al respecto con muchos ingenieros nicaragüenses”.

“Desecar los lagos no es tan descabellado… Se podría hacer… Todo depende de los estudios que se hagan”, añadió, prosiguiendo: “Pero en cuanto a si conviene o no, tenemos que decir que se ha pretendido tener los lagos, conservarlos, como fuente futura de alimentos (pesca), también como medios de comunicación –que el costo del transporte por agua es el más barato. En segundo lugar, como lugar de recreación, para fomentar el Turismo, que produce muchos millones; en tercer lugar, como fuente de agua para las ciudades”.

“En 30 años –continuó diciendo el Ingeniero Santos—Managua llegará al millón de habitantes y entonces es posible que se utilice el agua del Lago… Chicago ha tenido que usar del Lago Superior, debido a su crecimiento”.

“También nos dijo el Ingeniero Santos, hemos hablado los Ingenieros de un sistema de transporte por ferries en el Lago de Nicaragua y también en el Lago de Managua. Eso daría lugar a un gran progreso”.

“Se ha pensado –añadió—obtener energía eléctrica en grandes cantidades, usando la caída de los lagos en Tipitapa, pero no ha habido seguridad de que el caudal de agua sea suficiente”.
“Pero, repito, todo es cuestión de números… Todo hay que estudiarlo… Hay que analizar la tierra. Tienen que intervenir no sólo los Ingenieros, sino también los economistas, para determinar si conviene o no”.

PLANES QUE SE ALTERNABAN

Refiriéndose a los planes que se alterarían con el desecamiento de los lagos, el Ing. Santos expresó que se está haciendo estudios para el alcantarillado de Managua, colocando la planta de purificación de las aguas negras cerca de Acahualinca.

Al desecarse el Lago, la cosa quedaría a mucha distancia de la capital. El proyecto tendría que cambiarse.

También –siguió informándonos el Ing. Santos—hay que considerar los proyectos de electrificación o sea el proyecto Tuma-Matagalpa-Viejo, conocido como “TMV”, (Este proyecto tiene que ver con el proyecto de desecado de los Lagos, debido a que el río Viejo desagua en el Lago de Managua y se piensa lanzar las aguas del río Matagalpa en las del Lago de Managua, usando el cauce del río Viejo… Entonces, los túneles para desaguar los lagos tendrían que ser de mayor tamaño, lo cual probablemente desconoce el Ingeniero Stock).

El Ing. Santos Berroterán añadió, explicando el proyecto “TMV”:

“En la segunda etapa se embalsarán las del río Matagalpa, a la altura de Sébaco, donde se formará un lago artificial. Las aguas del Río Grande de Matagalpa serán pasadas por medio de un túnel a las del río Viejo, que desemboca en el Lago de Managua”.

“En la tercera etapa, se tratará de sacar mayor provecho de todo el sistema, por medio de embalses de regulación entre Sébaco y  el Lago de Managua”, concluyó diciendo el Ingeniero Santos.



miércoles, 26 de febrero de 2014

RUBÉN DARÍO, ARTILLERO. Por: Hernán Robleto. En: La Prensa, 19 de Enero de 1964.

Durante mi última permanencia en Nicaragua hablé varias veces con el Doctor Henry Debayle sobre cosas de Rubén Darío.

El Doctor Debayle es hijo del sabio médico y poeta Luis H., compañero fraternal del que “ayer no más decía el verso azul y la canción profana”. Fue también el progenitor de Margarita, inmortalizada por el cuento infantil y profundo que empieza: “Este era un Rey que tenía un palacio de diamantes, una tienda hecha del día y  un rebaño de elefantes”.
         
Me cuenta el también Doctor y sabio Henry muchos episodios emanados de la amistad entre su padre y Rubén. El asistía a las entrevistas de los viejos, que entonces no lo eran tanto. El maravilloso sitio tropical que inspiró el cuento para Margarita Debayle en 1908 fue la Isla del Cardón, a la entrada de la bahía de Corinto, en Nicaragua. El nombre del puerto, el mar azul encuadrado por farallones blancos, la arena dorada y encendida por la púrpura antigua y moderna   —imaginación y realidad— y por la infinitud e los celajes, obligaban a soñar a Rubén. Pero aquí su imaginación se enardecía con lo tropical, que obliga a soñar con más encarnizamiento. Cocoteros, garzas, flores brujas y el poderoso influjo de las lecturas sobre lo maravilloso de los tiempos en que los dioses perseguían  a las mujeres, excitaban mucho más a la musa que no dejó descansar nunca a Darío.

         —¡Cuénteme un cuento, Rubén!

         Era la encantadora chiquilla, hija de Luis H., la que le suplicaba; una “gentil princesita, tan bonita, Margarita, tan bonita como tú…”

         Así y allí nació el poema inmortal para niños y  hombres.

         Las familias Debayle y del Presidente Zelaya veraneaban en la Isla del Cardón. Había comitiva oficial. Y una guardia de ayudantes con uniforme prusiano. A pocas millas, la comba de la bahía amparaba las casitas del puerto, entre la feracidad copiosa de los mangos, las palmeras y los icacos. La Isla del Cardón era un sitio de descanso, aislada por las aguas salobres frente al mar abierto. Pero no se descansaba tanto, debido a las obligaciones protocolarias rendidas al Presidente Zelaya. Llegaban allí muchos diplomáticos. Por entre las piernas de los hombres grandes que hablaban de las cosas de Estado y las aderezaban con chistes ocasionales, correteaba Henry Debayle, el niño de los menores de la familia. Era testigo indiferente del vuelo del cuento a su hermana Margarita, del floreteo con consonantes que sostenían allí los poetas.

         Una tarde, un barco de casco negro se divisó en alta mar, con rumbo a Corinto. Provenía del Sur, y según los avisos previos, debía ser un carguero peruano que ofrecía tremendo peligro. En algún puerto del itinerario había aparecido la bubónica, “la peste” de que hablan los trágicos cronicones desde la Edad Media. La proximidad del barco constituía una amenaza y el Comandante de la isla que atalayaba su paso se preparaba para advertir al visitante las prescripciones de la cuarentena. Las señales desde la torre del vigía no eran atendidas por el buque. A cada minuto se aclaraba su silueta, que dejaba paralela al mar la cauda de humo de sus chimeneas.

         Había en El Cardón un viejo cañón “Parot”, de salvas. Y a su lado, como adorno inútil una pirámide de pelotas de hierro que fueron hacía un siglo arma de los abordajes.

         El Comandante se mesaba las hirsutas barbas. Las señales resultaban impotentes o inadvertidas. El Presidente de la República estaba allí y ninguna ocasión como esa para demostrar el cumplimiento del deber. El viejo General presenciaría una incapacidad dentro de la lealtad de su subalterno.

         Rubén Darío, a quien se ha señalado como pusilánime, siendo éste otro de los errores socorridos sobre aquella figura mansa y grande, observó el tormento del pobre veterano y se acercó a él, bajando a la costa. El sarroso cañón apuntaba a la entrada de la bahía. El poeta ordenó:
      
   —¡Métale un saquete!
          
El Comandante obedeció maquinalmente, taponeando con la culata del escobillón la carga de pólvora.

         —¡Meta una de esas balas!
         Por la cansada boca de la vieja arma entró la bala redonda.

         Dos soldados movieron la cureña y enderezaron el calibre, perpendicular a la trayectoria del barco. Derramaron en el casi obstruido oído un chorro de pólvora e introdujeron la mecha elemental de brea  y algodón.

         Vieron entonces los veraneantes, desde la colina en que se asentaba el edificio de la Comandancia, cómo Rubén Darío encendía un fósforo y lo aplicaba al cañón, que se conmovió con todo el emplazamiento.

         De milagro, el enmohecido tubo no estalló con la explosión. La bala fue a caer a más de cien metros del barco que no se detuvo y siguió su impasible marcha.

         —¡Dos saquetes! — ordenó de nuevo Rubén.

         El disparo ahora sacudió el cimiento de las casas de la isla. La bala fu e a caer más cerca y el barco negro se detuvo. En un bote fueron los oficiales criollos. Subieron a bordo y el Capitán mostró los papeles de sanidad en regla.

         —Recuerdo como si fuera hoy el episodio marcial de Rubén Darío, nos dice el Doctor Debayle.

         —Guardo otros muchos en la memoria, como éste que le acabo de relatar.

         

martes, 25 de febrero de 2014

DECLARACIONES DEL COMANDANTE CARLOS FONSECA AMADOR, CUANDO ESTUVO PRESO EN COSTA RICA - 1969

NACIDO PARA LA INSURRECCIÓN.  Por: Manuel Espinosa Enríquez. En: Extra, No. 57. 7 de septiembre de 1969.

* ¡Exclusivo! El más completo reportaje sobre el hombre No. 1 del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

*Mis hermanos –dijo—son los que se mantienen en la lucha



Unos gruesos espejuelos colaboran con el Frente Sandinista de Liberación Nacional. Asisten en su lucha a los miopes y azules ojos (herencia paterna) del hombre que más apasiona a Nicaragua: Carlos Fonseca Amador.

Por fin, frente a la prensa nicaragüense el “principal responsable” del Frente Sandinista satisfacía la inquietud de la ciudadanía por conocer de su propia voz, lo que pensaba, sentía y quería, quien ha dejado atrás todo sentimiento personal y familiar por abrazar con fervor una causa por él considerada como santa.

LA TERCERA COMPAÑÍA

El nombre de la Tercera Compañía asocia trágicos recuerdos para los nicaragüenses. Fue en un lugar con ese nombre donde pereció asesinado David Tejada Peralta. Compañía en Costa Rica es la antítesis del recuerdo aterrador. Allí se respira democracia y respeto por los Derechos Humanos. Por una extraña coincidencia, los periodistas nicaragüenses encontramos a Carlos Fonseca Amador en ese lugar.

En su primera confrontación con Espinoza y Montalbán de EXTRA, Fonseca Amador estaba esposado y rendía declaración en un departamento militar anexo a Casa Presidencial. La Tercer Compañía está muy distante de ese lugar.

Con la misma energía y valor con que actuó en el Juzgado Primero para lo Criminal de Managua, Fonseca asaltó los micrófonos para dejar escuchar su voz. Lanzó el primer grito de que estaba siendo víctima de una conjura de Somoza y señaló a su hermano como traidor y cobarde. Más tarde sin utilizar estos términos analizaría con mayor profundidad, la actitud de Fausto Amador Arrieta.

Cuando los periodistas llegaron a la Tercera Compañía, principal destacamento militar de Costa Rica, las autoridades de ese cuartel se esforzaron en primer término por mostrar a los representantes de la prensa nicaragüense todo lo que representaba su mayor reducto bélico. Unas cuantas ametralladoras antiguas, dos morteros, varias decenas de rifles Browning  y unos cuantos revólveres de reglamento. La intención de los ticos era ostensible. Querían que los nicaragüenses, apreciando el desprecio que en ese país se tiene por las armas, justipreciaran los sentimientos que los animan frente al hombre que más abiertamente ha desafiado el poderío militar del régimen nicaragüense.

LA BUROCRACIA TICA

Los periodistas nicaragüenses no tuvieron que hacer mucho esfuerzo. Todo fue cuestión de tiempo. El Ministro de Seguridad Diego Trejos, hijo del presidente y su oficial Mayor, Carlos Corea originario de Estelí, Nicaragua, se comprometieron a la entrevista para las dos de la tarde del martes. Ese día y a esa hora, Carlos Fonseca salía de su celda para convertirse en el principal personaje del dramático encuentro con la prensa nicaragüense y esta vez también costarricense.
Cmdte. Carlos Fonseca y su hermano Fausto Amador Arrieta

Los periodistas ticos, aguijoneados tal vez por el interés de los nicaragüenses, abandonaron la apatía con que cubrieron las primeras noticias y acudieron a la cita de la persona que en 48 horas había alcanzado trascendencia periodística que ellos no imaginaron.

La actitud de los periodistas costarricenses era fiel reflejo de la forma como el pueblo había recibido la noticia. Para ser más exactos una inmensa cantidad ni siquiera había reparado en ella.

FRIALDAD EN LA UNIVERSIDAD TICA

La captura de Fonseca solo era discutida por círculos reducidos. Los políticos, los militares y algunos núcleos de intelectuales. En la universidad nada alteró el ritmo normal de las clases y la Federación de Estudiantes ni siquiera había tomado en consideración la suerte de Fonseca Amador.

Paradójicamente, la búsqueda de reacciones en la Universidad, nos llevó a conocer que el marxismo está más difundido en la ciudad universitaria del barrio San Pedro de la capital costarricense que en las universidades de la convulsionada Nicaragua. Librerías con literatura exclusivamente marxista, banderines con la efigie de Che Guevara y hasta una soda bautizada con el nombre del legendario guerrillero argentino, rodean los amplios y pintorescos callejones de la Universidad de Costa Rica.

El Presidente de la Federación de Estudiantes se llama Mario Tristán y vive con su padre Fidel Tristán, cuñado del expresidente Francisco Orlich. Lo visitamos buscando a Bayardo Quintanilla, protegido de la universidad por su calidad de estudiante y nos quedamos deslumbrados por la impresionante biblioteca saturada de libros izquierdistas que llena una buena parte de la casa, dicho sea de paso, casa de la alta burguesía y rebosante de prosperidad económica.

CARLOS FONSECA  A LA VISTA

Caminando pausadamente Carlos Fonseca Amador fue sacado del interior de la Tercera Compañía y trasladado a una pequeña celda transitoria a la entrevista que se realizaría en un pequeño despacho, parecido a un aula y que posiblemente está destinada a clases de instrucción militar.

Allí platicamos rápidamente con Carlos. El consabido que tal, la presentación para los que no conocía (eran la mayoría) y la inmediata intervención de oficiales rogando que se apartaran ya que la entrevista tenía que ser colectiva. Un intento de fotografía a Carlos con la puerta de la celda cerrada, fue impedida por el Jefe de Detectives Licenciado Víctor Rafael Herrera. Fonseca reacciona y da el nombre del funcionario tico a los periodistas para que lo conozcan, nos damos cuenta que es el mismo Carlos Fonseca que se arrancó la camisa frente al Juez Morales Ocón para mostrarle las huellas de las balas del Chaparral.

LA ENTREVISTA

El exordio que preside a todas las conferencias de prensa en Nicaragua, incluyendo la del Presidente de la República, no faltó en la Tercera Compañía y se le dieron cinco minutos a Carlos Fonseca Amador, para que explicara su situación y dijera con libertad todo cuanto quisiera.

El guerrillero nicaragüense amplió lo que ya había esbozado para EXTRA. Estaba siendo víctima dijo de una gran conjura en la que colaboraban autoridades costarricenses, para perjudicar al movimiento revolucionario nicaragüense el cual estaba necesitando del calor y estímulo de los pueblos hermanos. Señaló que Somoza había hecho de su propiedad El Murciélago en suelo costarricense, una base militar que más tarde le diera pretexto de “protección a los nicaragüenses” e invadir Costa Rica,  en sus afanes expansionistas. Atribuía pues sin mencionarlo el entrevistado, la misma táctica en Somoza, que utilizó Hitler para invadir la Renania, Austria, los Sudetes y Danzing en 1939.

Calificó como la mentira más grande que se ha dicho en Costa Rica, la versión de que él había dirigido el asalto a la Sucursal de la Urruca y más tarde en las preguntas exoneró también a Humberto Ortega Saavedra, negando que hubiera participado en asalto alguno cometido en tierra costarricense.

UNA MUJER CONFUNDIDA

Refiriéndose a la doméstica que lo había identificado como la persona a quien alistaba ropa en una casa de San José y quien huyó junto con sus compañeros el día del asalto, expresó que esa misma mujer había identificado como uno de sus ocupantes a un miembro de la seguridad costarricense a quien habían introducido en su celda para someter a un prueba de veracidad a la testigo. “O esta mujer es parte de la conjura o el Frente Sandinista tiene agentes dentro de la Seguridad de Costa Rica” apuntó el entrevistado.


Más tarde también rebatió la coincidencia de su cambio de residencia con la fecha del asalto, diciendo que en Costa Rica a pesar de que no eran perseguidos como en Nicaragua, se mantenían entrenados en el cambio de domicilio para cuando ingresaran a nuestro país y que uno de esos movimientos había coincidido con el asalto, lo que no podía considerarse una prueba en su contra, más bien los respaldaba, ya que no iban precisamente a movilizarse sospechosamente el día que habían cometido un delito, cuando perfectamente lo podían haber hecho antes.

En el final de su introducción apelo al civismo del pueblo costarricense, de quien dijo no podía tragarse esa patraña y acusó al Jefe de Detectives Licenciado Víctor Rafael Herrera de haberlo amenazado con enviarlo a la muerte a Nicaragua si no se confesaba autor del asalto y de haber pretendido que estampar sus huellas digitales en formularios que llevaban el membrete de la guarnición militar de la Zona del Canal de Panamá. “Tuve que llenarme de mucha entereza para rechazar tales cosas” dijo Fonseca Amador.

Más tarde el licenciado Herrera admitió los dos cargos, que la amenaza era la única forma que encontró para interrogar a un hombre endurecido en la lucha revolucionaria como Carlos Fonseca Amador y que los formularios eran un obsequio del gobierno norteamericano que así colaboraba con los pueblos de escasos recursos económicos.

SUS ÚLTIMAS ACTIVIDADES

Sobre su permanencia en Costa Rica manifestó, que la dirigencia de su movimiento le había ordenado preparar una serie de documentos y estudios de factibilidad sobre la situación de Nicaragua y que se encontraba en esas labores cuando lo detuvieron.

Los documentos capturados a Fonseca Amador no han sido hechos públicos, pero el Ministro de Seguridad adelantó que en breve serían dados a conocer reservándose los que consideraban estrictamente personales del detenido. El arquitecto minimizó la importancia de tales documentos, pero fuentes extraoficiales revelaron que entre ellos había mapas y planos, que sólo podían haber sido elaborados en el departamento de cartografía de la Geodesia.

Por un momento los periodistas creímos que Carlos Fonseca iba a renegar de su parentesco sanguíneo con su hermano Fausto, aunque sus ojos azules y el extraordinario parecido en la voz y ademanes, no podían dejarlo hacer. Pero no. Carlos Fonseca iba a limitarse a una figura de ribetes líricos revolucionarios: “Mis hermanos son los que luchan conmigo, los que no han abandonado la causa del pueblo nicaragüense”. 

Agregó luego que sí su hermano quería luchar por Nicaragua debía volver al Frente y aludiendo sobre los fracasos de que habló Fausto en su entrevista de prensa, expresó con vehemencia y levantando la voz, que los fracasos eran la premonición del triunfo, se remontó a la lucha del cristianismo en los albores de la civilización que inspiró el nazareno, a las luchas de América por su independencia y las gestas nicaragüenses contra la intervención americana que culminaron con Sandino y el retiro de las tropas de la marina norteamericana. Exaltó la figura de Julio Buitrago de quien dijo había luchado solo contra 400 guardias nacionales, dos tanques y una avioneta, manifestando que por cada miembro del Frente que caía surgían diez que lo reponía y que la conciencia revolucionaria en Nicaragua estaba llegando a tal grado que las mujeres se enfrentaban en las calles a los guardia con metralletas, aludiendo indiscutiblemente de la joven universitaria que lanzó su zapato contra un militar en León.

“Hemos sufrido muchos golpes” admitió Carlos Fonseca, “pero no hay golpes más grandes que otros y al final venceremos” explicando sobre una pregunta que cuál había sido el golpe más grande que había sufrido el Frente Sandinista.

Cerró esta parte de su entrevista con otra frase de efecto: “No hay fracasos definitivos en la lucha de los pueblos, sólo victorias definitivas”.

LAS CONSIGNAS

Insistiendo los periodistas sobre las declaraciones de su hermano, le trasmitieron lo afirmado por Fausto de que eran deshonestos los que seguían consignas internacionales. En este momento Carlos Fonseca quería interrumpir la pregunta dominado por el deseo de contestarla con animación. “Si” dijo, “obedecemos consignas internacionales, la consigna internacional que lanzan las cenizas del comandante Ernesto Che Guevara desde la cordillera de los Andes y la consigna que nos legó Sandino de las montañas segovianas de luchar hasta el morir por la liberación de nuestra patria.”

Sobre la salvedad que hizo Fausto en el sentido de que su hermano estaba siendo presionado y que en un comienzo afirmó en el juzgado no ser comunista y que hasta quizo formar un Partido Sandinista legal, dijo que era absurdo que se dijera tal cosa y que la persona que lo instara a dejar las filas revolucionarias, refiriéndose lógicamente a su hermano, debía ser considerado como un agente del enemigo. Admitió sí que efectivamente en 1965 quizo llevar la lucha por el camino de la legalidad, pero que rápidamente se convención de que esto no era posible.

PELEÓ EN PANCASÁN

La incógnita de que sí Carlos Fonseca Amador estuvo en Pancasán, quedó despejada. Cuando a Carlos se le dijo qué pensaba de lo afirmado por el Coronel Samuel Genie, de que nunca daba la cara y mandaba a la muerte a sus compañeros, repitió lo que expresara a Morales Ocón del plomo que tiene en sus pulmones cuando cayó en primera fila en El Chaparral y agregó que también estaba en primera fila y combatiendo contra el enemigo de las montañas de Matagalpa, en los sucesos conocidos como de Pancasán.

Por razones de seguridad se negó a contestar todas las preguntas que se le hicieron sobre su itinerario en los últimos años y meses, incluyendo sobre sí estaba en Nicaragua cuando las refriegas de Las Delicias y Santo Domingo.

De la muerte del Sargento Gonzalo Lacayo y la pretendida vacilación que le atribuye la seguridad para tomar la decisión, contestó en una forma ambigua, pero recalcando que era solidario y responsable de todas las acciones que tomaron sus compañeros.

LA IDEOLOGÍA DEL FRENTE

¿El Frente es eminentemente marxista? A esta pregunta contestó también con ambigüedad, diciendo que el Frente era una organización que luchaba por la liberación de Nicaragua, que a la cabeza estaban los obreros y campesinos, pero que admitía a todos los que lucharan sinceramente por Nicaragua incluyendo a cristianos que siguieran el ejemplo de Camilo Torres Retrepo. Agregó sin embargo que hasta el momento eran los marxistas los que verdaderamente habían demostrado ese ardor revolucionario y por eso ocupaban los principales cargos de la dirigencia del Frente.

DURO CON  LOS PERIODISTAS TICOS

A los periodistas costarricenses les contestó en forma dura. A uno lo llamó temerario por insinuar su posible extradición A otro le negó a contestarle sobre las personas que lo acompañaban en la casa que habitó en San José y al representante  de La Nación le protestó airadamente por la palabra atraco que incluía en su pregunta cuando se refería a los asaltos de Bancos en Nicaragua, manifestando que eran acciones de recuperación económica.

Otro periodista tico le preguntó si peligraba su vida en Nicaragua y contestó: “En Nicaragua nadie está seguro, ni el mismo obispo quien recientemente fue agredido en las calles de Managua”. Con esta respuesta y muchas otras, sobre todo lo referente a la censura radial en Nicaragua, dio muestras Fonseca Amador de encontrarse bien informado de lo que pasa en Nicaragua.

AGÜERO Y CHAMORRO

Preguntado sobre los dirigentes de la oposición tradicional y más concretamente sobre el Doctor Pedro Joaquín Chamorro y el Doctor Fernando Agüero, dijo refiriéndose al primero que hacía una oposición legal que era la que le gustaba a Somoza y que toda su buena voluntad no servía para nada, ya que el camino al infierno estaba empedrado de buenas voluntades. De Agüero… Con gran desprecio dijo, eleven a la millonésima parte los defectos del Doctor Chamorro y ahí encontrarán a Agüero.