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"De la misma manera que Moncada había adquirido la elección presidencial a la sombra del Espino Negro, Somoza obtuvo la jefatura de la Guardia Nacional a la sombra de Moncada.". Galich, Manuel
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BUZÓN DEL PÚBLICO
En: El Centroamericano, 18 de Agosto de 1967.
DOCTOR ENOC AGUADO …siempre grande aun en la inopia
Después del terremoto de Managua, Moncada en traje de campaña, despachaba los asuntos presidenciales en una improvisada casa de campaña. Junto a él trabajaba el señor Anastasio Somoza García que era secretario de la presidencia. Aquella mañana del 5 de mayo 1931, todo era rutina y trabajo allí; de pronto hicieron irrupción en el despacho presidencial tres oficiales norteamericanos, tomados de licor, a exigirle a Moncada algo que lesionaba la dignidad presidencial y agredía la libertad de la patria.
Moncada y Somoza dialogaron con los marinos tratando de encontrar una fórmula honesta que calmara los ánimos de los demandantes y a pesar de esa necesidad, los marinos quisieron ultimar al Presidente. Somoza se lio a golpes con dos de ellos y el sargento Salomón Lagos, que era el ordenanza de turno hizo uso de su pistola de reglamento para defender a Moncada, quitándole la vida al Teniente G. C. Williams que el día 6 de Febrero de ese mismo año había derrotado a Umanzor en el combate de La Guayaba.
Salomón Lagos y su hermano Manuel habían peleado en la batalla de Las Grietas el día – de Noviembre de 1926 siendo jovencito de 18 años y donde perdió la vida su progenitor, derrotando a Alfredo Noguera Gómez y a Macario Rodríguez, jefes ambos del ejército de 1200 hombres que los liberales emboscaron en aquella memorable acción de armas.
Esa vez Lagos era sargento de la Guardia Nacional que tenía a su cargo la custodia de Moncada y a fe que lo hizo bien cumpliendo con su deber como un valiente soldado. Ahora, Lagos es Coronel G.N. Retirado.
Hubo intenso movimiento en Managua en el cuartel general de los marinos que demandaban la entrega de Somoza y Lagos para ser juzgados por una corte marcial norteamericana. Moncada se opuso a ello alegando que dichos ciudadanos no habían hechos más que cumplir con su deber y como acto meritorio ascendió a Lagos a Subteniente P.A.
Los marinos se tendieron en línea de fuego con cañones, morteros y ametralladoras y el presidente ordenó al marino D. C. Atha, que hoy vive en Managua con un establecimiento comercial, que era entonces Comandante del Batallón presidencial, para que también tendiera sus líneas de defensa, listos a repeler el ataque inminente de los marinos.
César Virgilio Miranda, Ministro de El Salvador, Decano del cuerpo diplomático en Managua y Octavio Reyes Spéndola, Ministro de México, trabajaron hora enteras tratando de solucionar aquel impasse que habría traído a la patria males de incalculable proyección política y económica.
El Doctor Enoc Aguado Farfán, era Vicepresidente en la fórmula del poder y no se sabe el motivo por el que estaba alejado de la política de Moncada que ya insinuaba su ambición reeleccionista y para lo cual mandó enseguida a Washington al Doctor Carlos A. Morales, de toda su confianza. Pues bien, un día llegaron a visitar a Aguado en su Office Law el General Logan Feland, Jefe Supremo de los marinos de ocupación y el Ministro Hanna a proponerle que aceptara la presidencia ya que ellos estaban dispuestos a darle un golpe a Moncada que estorbaba la política norteamericana en Nicaragua. Aguado sacudiendo su ancestro moral de hombre honesto y de gran responsabilidad patriótica, les contestó: “Caballeros: Mucho ha costado a la patria llegar al canal constitucional y se han gastado para ello sangre y lágrimas. La constitución deberá mantenerse aquí a sangre y fuego y aunque yo personalmente esté alejado de la política de Moncada, tengo que apoyarlo porque él representa al pueblo que lo eligió en comicios libres. Si caballeros, se que es la única oportunidad, como Uds. dicen, que tengo de ser Presidente, pero sobre esa ambición muy justa para un ciudadano está el sagrado cumplimiento del deber!!
Los visitantes se marcharon con un palmo de narices llevando en sus conciencias el grato reconocimiento de que en esta patria tan escarnecida había hombres de temple moral que hacían la enorme en el concierto humano de los pueblos.
Moncada terminó su período sin dar a la publicidad, nunca se podrá leer su libro: ¡Las Humillaciones de un Presidente”. Aguado siguió en la política militante y después de la hecatombe subsiguiente a la muerte del General Somoza García, perdió la vista por el impacto moral y físico de la cárcel. Unos políticos liberales, cuando él salió libre, convencidos de su inocencia, reunieron muchos dólares para que el Doctor Aguado Farfán se fuera a curar a una reputada clínica oftalmológica española, pero él, siempre grande aún en la adversidad y la inopia, rechazó con dignidad dicho ofrecimiento.
Debe conocerse el valor moral de ese hombre. Los que quedamos en este valle de suplicios construiremos un altar de la patria, para en él rezar fervorosamente en su recuerdo que altaneramente simboliza el anhelo nicaragüense de una superación meritísima para forjar la historia en un relieve grave y sincero para sus héroes.
León, Agosto 15 de 1967.
JUAN B. SALINAS ECHEVERZ
(Calle
de Marcoleta, contiguo a Dionisio Gallo Wassmer).
-- Tomado del libro “Emociones y Recuerdos” del Dr. Juan B. Salinas Echéverz
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JOSÉ MARÍA MONCADA TAPIA Y ANASTASIO SOMOZA GARCÍA EN PRESENCIA DE
Nota: En abril de 1927, Feland asumió el mando de la 2.ª Brigada en Nicaragua. Tras cuatro meses en Nicaragua, fue transferido al mando del Cuartel de la Infantería de Marina en Parris Island, Carolina del Sur, cargo que ocupó desde septiembre de 1927 hasta enero de 1928. Posteriormente, regresó a Nicaragua y asumió el mando de la Brigada por segunda vez, sirviendo allí hasta marzo de 1929. Por este segundo período en Nicaragua, Feland recibió otra Medalla por Servicio Distinguido.
Después de un breve período en el Cuartel General tras su regreso de Nicaragua, Feland fue asignado como comandante general del Departamento del Pacífico en julio de 1929.Estaba prestando servicio en ese puesto cuando fue destacado el 25 de febrero de 1933. Se retiró del Cuerpo de Marines el 1 de septiembre de 1933.
Los viricuetos existenciales del General José María Moncada
Jefe en la Guerra Constitucionalista, pactó con los estadounidenses para obtener la paz.
Alcanzó la presidencia del país, bajo la ocupación de los marines estadounidenses y la guerra antiimperialista del General Augusto C. Sandino.
"Gral. José Ma. Moncada, entre los militares yanquis con los que firmó el famoso pacto del “Espino Negro” del 4 de mayo de 1927. Foto tomada durante ese evento, en la ciudad de Tipitapa, Nicaragua; en donde se encontraron las tropas del Gral. Moncada y los comandantes de las fuerzas interventoras norteamericanas."
José María Moncada Tapia
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