sábado, 3 de diciembre de 2016

UNA ENTREVISTA DE HENRY RIVAS AL AUTOR DE "LA CASA VERDE"


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Del Director-Editor del Blogspot:

    Henry Rivas fue un abanderado luciente del teatro (nicaragüense), aunque gran parte del conocimiento, formación, y las circunstancias cambiantes de ese tipo de trabajo, lo obligaron a estar lejos de Nicaragua. Como suele suceder con la mayoría de “nicas”, intentó retornar y radicarse, pero por estos lares nunca encontró, sincera, generosa o escasa ayuda para el oficio.

    Durante varios años vivió en Puerto Rico, después en Francia; de un lado a otro, rodeado de satisfactorios logros artísticos, sin faltar las cíclicas privanzas económicas, pero en esa búsqueda errabunda del logro, nunca olvidó la certera y sabia advertencia de Tartufo: “Así como la pereza es la clave de la rutina y la avidez el móvil del servilismo, la mentira es el prodigioso instrumento de la hipocresía." Aunque bien guardado de la ciénaga, Rivas se reencontraba con la patria mediante los artículos periodísticos de diversa naturaleza que remitía al poeta Pablo Antonio Cuadra.

    Entre aquellos vínculos epistolares, fue recibida la primicia sobre la entrevista realizada a Mario Vargas Llosa durante la visita a la Universidad de Puerto Rico en la municipalidad de Río Piedras.  PAC la publicó en La Prensa: Una entrevista de HENRY RIVAS al autor de “La Casa Verde”. Un nicaragüense será el protagonista de la nueva novela de Vargas Llosa*

    En la medida que el escritor peruano granjeaba fama, fueron difundidos diversos e interesantes antecedentes relacionados a la copiosa y célebre creación literaria remontada a los años de juventud mientras ocupó un escritorio para elaborar la  nota roja o noticias de la sección policial. Como suele suceder en ese ambiente periodístico, el imberbe fue succionado por el “círculo incendiario” de veteranos periodistas peruanos, al que entró por el obligado descenso a los escenarios donde el crimen brotaba y salpicaba con más intensidad.

    De aquel oficio, interrumpido –quizás a tiempo—, por el padre de Vargas Llosa; al que podría llamarse el final abrupto del “bautismo” reporteril iniciado a los quince años, más tarde surgió “Conversación en La Catedral”,  la imprenta lo recibió en Julio de 1960, y así empezó a leerse la controvertida tercera novela, donde el personaje principal fue adjudicado al nicaragüense Norwin Meneses Genie, excompañero de trabajo en el periódico.

       Henry Rivas supo, en la entrevista realizada a Vargas Llosa en Noviembre de 1969, que el compatriota Meneses Genie ocupaba parte destacada de aquella trama novelesca en la ciudad limeña; por supuesto, la historia avivó recuerdos y opiniones encontradas entre los viejos amigos del círculo. Diríamos que, el entretejido vargallosiano rivalizaba con mucha de la conceptualización de El Hombre Mediocre de José Ingenieros.

    Muchos intentaron redimirse del “pecado novelesco”. Pero nadie pudo capear el bulto, porque a la novela le llegó el éxito y las sucesivas ediciones de Conversación en La Catedral; los personajes de carne y hueso fueron aventados a la palestra, tanto así como periodistas o como ciudadanos públicos; al final,  todos contaron algo o todo. El periodista limeño Juan Gargurevich, en 2005 publicó el libro: Mario Vargas Llosa. Reportero a los quince años. Hemos transcrito un párrafo del autor, aunque el Capítulo Tres retrata a “los reales protagonistas”. Dice Gargurevich:

     “El 28 de marzo de aquel 1952 Vargas Llosa fue agasajado por su cumpleaños –ya eran 16- pero la fiesta tenía sabor amargo porque era realmente la despedida. En un chifa de la calle Capón brindaron por su futuro sus mejores amigos, Carlos Ney Barrionuevo, Norwin Sánchez Genie (sic) y Milton von Hesse” (PUCP. Fondo Editoral. Lima. 2005. p. 72).

    La entrevista de Henry también atrapó la confesión sobre la coyuntural parentela política-ideológica del afamado escritor,  y, por esas coincidencias propias de la Nicaragua-Aldea, donde todo tiene rostro y todo se entrecruza, propició el encuentro entre dos excompañeros de estudios colegiales y, enlazó a dos viejos amigos: Norwin Meneses Genie y Mario Vargas Llosa.

    Sin reservar indulgencias para sí mismo, otro rememorante de Norwin ha sido Carlos Sánchez, excompañero de los años 50s., en el periódico “Última Hora”. El contemporáneo hace la siguiente semblanza en un artículo titulado: EL NICA” Norwin Sánchez Genie: un personaje de Vargas Llosa. (La Primera, Perú. 9 enero 2011). Dice este autor:

    “La popularidad dentro del ambiente periodístico limeño la alcanzó Norwin muy pronto. Noctámbulo cabal, gran señor de la cerveza y el cuba libre, hábil para trabajar casos simples pero mejor los complicados, diestro en saber conquistar la simpatía de los agentes de la policía secreta. Y muy extrovertido, sobre todo en el trato con colegas pertenecientes a las redacciones de otros diarios de Lima.”

    Al final, ninguno fue sin los otros, tampoco hubo novela sin todos ellos. Ninguno intentó borrar las culpas del resto, y cada quien vivió con las sombras y las luces de aquellos días. Para entender el presente hay que revisar el pasado, ¿será ese el caso de Mario Vargas Llosa?

     Arguye, el veterano periodista Carlos Meneses, contemporáneo y coterráneo  de Vargas Llosa, que éste “sin duda, eligió a Norwin no sólo por ser su amigo, también porque era personaje de vida novelesca. Era la figura precisa para una novela que enfocaba la ciudad de Lima, y buscaba como con linterna los rincones más abyectos del lugar.”

    Para reblandecer las duras molleras nacionales, invitamos a lecturas gratificantes de esta trilogía: Juan Gargurevich como interlocutor de Carlos Ney Barrionuevo, y el artículo del veterano periodista Carlos Sánchez, localizables todos en la Internet. En cuanto a Norwin Meneses Genie podría decirse que después de su regreso a Nicaragua, en 1954 y llegado el último día de su existencia, se “fue” a como le correspondió iniciar al autor de “La Casa Verde”, o mejor apuntalado en las siguientes líneas:

    “Luis Becerra lo quiso asimilar a Mario Vargas Llosa a “La Crónica” policial. Lo llevó a unas cacerías nocturnas en las que perdió la virginidad a los 16 años. Mario Vargas, ciento por ciento burgués, descubrió un mundo que le revolvió las entrañas y por eso se venga pintando a Becerra como el Becerrita canallesco de “Conversación en La Catedral”. (Carlos Ney Barrionuevo: Estampa, suplemento dominical de Expreso, Lima, domingo 17 de marzo de 1970).

    Por ahora introduzcamos en ese túnel del tiempo a Vargas Llosa a través de los rescoldos de la memoria atrapados en la entrevista de nuestro recordado Henry Rivas.  Y, para tener la antesala en la que encontró la parca al personaje de Vargas Llosa, incluimos los siguientes párrafos de Carlos Meneses, publicados en La Primera, Perú. 9 enero 2011.

Nicaragua y el final

Por: Carlos Meneses

Su vida en Managua fue muy diferente a la de Lima, no ejerció el periodismo, salvo algunas colaboraciones en el suplemento cultural del diario La Prensa, que dirigía el poeta Pablo Antonio Cuadra. Tuvo intenciones de escribir un artículo mostrando su desacuerdo por el tratamiento recibido por Mario Vargas Llosa en su novela “Conversación en La Catedral”. Me lo decía en una carta y lo que más lamentaba era que se hablaba de su afición a la bebida. Añadiendo que en una ciudad pequeña como Managua ya lo habían leído todos.

Procuré que su conversión en personaje literario no le representara un oprobio ni mucho menos. No le enviaba palabras de consuelo, si no razonamientos partiendo del hecho de que los periodistas somos personajes públicos y Mario tenía la opción de utilizarlo a él y a otros más. También trataba de demostrarle que no había habido intención de ofensa, menos de denigrarlo.

Aunque aceptaba que tal vez pudo haber obviado parte del cuadro en que él aparece en horas de la mañana bebiendo en su lugar favorito, el bar Zela. Esto ocurría en esa etapa en la que él, Norwin, se mantenía lejano del alcohol y posiblemente por esa razón la mención a piscos y cervezas en la novela de Mario, le molestaba aún más.

El episodio final llegó en 1974, cuando con unos amigos Norwin va a un bar. Inmediatamente después concurre a una casa de prostitución, donde sigue bebiendo. Sobre estos momentos de su vida hay tres versiones. Hay quienes aseguran que dentro de esa casa en la que Sánchez Genie ha estado alrededor de 24 horas, alguien, un militar se dice, le dispara varios tiros por considerarlo enemigo de la dictadura nicaragüense.



La otra versión señala que mi amigo se suicidó. ¿Iba armado? Lo dudo. Y la versión que me dio Pablo Antonio Cuadra, en la visita que hizo a Mallorca, fue que estando en el prostíbulo lo indujeron a jugar a la ruleta rusa y su tiro resultó “premiado”. Mario Vargas Llosa, se inclina por aceptar la primera versión. La menos truculenta de las tres.

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Una entrevista de HENRY RIVAS al autor de “La Casa Verde”

Un nicaragüense será el protagonista de la nueva novela de Vargas Llosa*

A PALMORA

   Conocí al novelista peruano, Mario Vargas Llosa, en la Universidad de Puerto Rico (Río Piedras) hace ya algunos meses. Dictaba una conferencia en la Sala de Estudiantes de la facultad de humanidades. “El Intelectual frente a la Revolución”. Terminada la charla, de un grupo de jóvenes incluyendo al gran poeta puertorriqueño Matos Paoli, invitamos a Llosa al Café Restaurant LA MANSION. Al calor de la reunión conversamos con el autor de La Ciudad y Los Perros.

   No cabe la menor duda que Mario estudió en el Colegio Militar Leoncio Prado, plantel que sirve de escenario a gran parte de la novela LA CIUDAD Y LOS PERROS. Dos años estudió allí el novelista. Él afirma: “Mi intención no era contar un hecho de mi vida sino recrear algo que a mí me impresionó. Creo que este fenómeno es frecuente en la literatura”. Y agregó: “Yo jamás me he reconocido en el personaje de Alberto, aunque la crítica así lo vea”.

   “La novela crea realidad, la transforma y perfecciona dice el ensayista Alberto Escobar, es un camino imaginario hacia lo real a través de una experiencia imaginada de una criatura imaginaria pero que se confunde con la realidad.”

   Mario Vargas Llosa reside en Londres, gusta de la bohemia de París aunque realmente desearía vivir en su Perú. Personalmente es de apariencia humilde e irradia humanidad. Es una persona accesible y sencilla, de fácil palabra. Se encontraba en Puerto Rico invitado por el departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico. Yo asistí a dos de sus cursos: “La novela como vocación individual y fenómeno social”, y “Técnica de la Novela”.

Norwin Meneses Genie
Cuando supo que yo era nicaragüense me preguntó, en la Universidad, que si yo conocía al “NICA” Norwing Sánchez Genie. “Trabajamos juntos, me dijo, hace unos 15 años en el diario LA CRÓNICA del Perú (Lima); precisamente mí última novela tiene un escenario de esa época y Norwing Sánchez viene a ser el protagonista”. Se expresa muy altamente de su viejo amigo y en ese momento le escribe una nota para que yo se la envíe. Le participo que Norwing es mi amigo y compañero de colegio. Y es así como estrechamos más la amistad.

   En otra ocasión me preguntó por Ernesto Cardenal: “Sí lo que hace es sincero, me dice, es admirable”. No ha leído a Ernesto pero sí leyó el prólogo de “La Nueva Poesía Nicaragüense”. Le gustó mucho.

   De Coronel Urtecho le di a leer “Rápido Tránsito” y me dijo: “No cabe la menor duda de que estamos ante un escritor de fuerza y muy personal en su agradable prosa, pero entiendo que el libro es disparejo. Se nota que ha sido escrito en diferentes épocas”.

   Y continúa diciendo: “A mí personalmente me gustan los capítulos de su infancia. Son deliciosos y de una prosa más sincera”.

   Le enseño un cuento mío, “Mi sueño con Gesche” y me dice que me encuentra más poeta que político en ese cuento, se refiere a la prosa que uso.

   De Carlos Martínez Rivas no conoce nada pero ya ha oído hablar a Octavio Paz, el gran poeta mejicano, de Carlos. Y me dice: “Paz es una montaña y si él lo elogia ya eso es decir mucho”.

    En otra ocasión me habló de su viaje a Cuba invitado por “La Casa de Las Américas”: “Me llamó la atención dice, las filas de personas comprando libros para adquirir cultura”.

   Hablamos de los incidentes en Caracas. Me dijo: “Las cosas comenzaron con motivo del texto que leí al recibir el premio Rómulo Gallegos. En la prensa venezolana se me reprochó a veces con violencia, haber proclamado en ese acto, al que asistían autoridades venezolanas, mi solidaridad con LA REVOLUCIÓN CUBANA. Precisamente porque ese acto tuvo carácter OFICIAL, yo consideré mi deber reafirmar en él mi posición sobre la situación del escritor en América Latina”.

    Le pregunté por sus ideas políticas: “ante todo soy escritor, me dijo, no pertenezco ni estoy en ningún partido porque quiero conservar mi independencia que considero indispensable para el ejercicio de la literatura que es una vocación exclusiva y excluyente. De modo que en política mis ideas son las de un franco-tirador. En la GRAN OPOSICIÓN de nuestros tiempos entre CAPITALISMO Y SOCIALISMO, estoy por el triunfo del SOCIALISMO porque creo que, pese a sus deficiencias y errores, el sistema socialista es más humano y más justo que el sistema capitalista. Dentro del Marxismo estoy con aquellos que luchan por hacer más elástico este sistema, por descongelarlo, hacerlo más democrático. Para el Perú y para América Latina ambiciono un socialismo que aproveche las lecciones del pasado y no sólo dé la tierra a quien la trabaja, suprima las injusticias económica y nos libre de los monopolios extranjeros y de las castas locales, sino que también admita la libertad de expresión y la crítica”.

   Le escuché decir: “Escribir es un destino”. Me lo encontraba en los pasillos de la Universidad de Río Piedra y siempre charlábamos. “La infelicidad es el origen de la vocación literaria, me dijo un día es decir, cierta forma de infelicidad”. También cree que “el escribir es una tiranía que convierte en dos a un hombre: Él, y otro que lleva dentro de él. De un lado tiene una vida igual que los demás, del otro, se nutre de la vida del escritor, cada día más tiránica, pero siempre al servicio de la voluntad de crear”.

    A mi parecer, Mario Vargas Llosa, no ha escrito su obra definitiva como un Cortázar, aún no ha cumplido con una verdadera creación, su obra está en proceso. Pero podría decirse que Vargas Llosa es el profesional de las letras. Al lado de su esposa Patricia y sus dos niños, Álvaro y Gonzalo, Mario Vargas Llosa es un individuo que escribe diario 8 horas. Es asombrosa su actividad. Buena parte de su tiempo la ocupa en reescribir lo escrito. Gran admirador de la obra “Tirante el Blanco”, novela de caballería que lo orientó bastante. Es un verdadero innovador en materia de técnica. Y allí están un William James y un Flaubert a quienes él admira, fuera de obras como el Amadis de Gaula y Don Quijote. Esta constante lectura al lado de los grandes maestros, éste sistema de vida, hacen de Vargas Llosa uno de los grande novelistas actuales. Por eso a la edad de 34 años tiene varios premios y novelas tales como La Casa Verde, La Ciudad y Los Perros, un drama titulado La Huida, un libro de cuentos: “Los Cachorros”. Y su última novela que se desarrolla de nuevo en su Perú y cuyo protagonista viene a ser un nicaragüense, cuyo nombre es Norwing Sánchez Genie. Aunque no necesariamente figure ese nombre en la novela.

*Publicado en La Prensa Literaria. Managua, D.N., Domingo 23 de Noviembre de 1969, pág. 2B.

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