domingo, 21 de junio de 2020

HALLAZGOS DE ARQUITECTURA PRECOLOMBINA EN NICARAGUA. Por: Eduardo Pérez-Valle h. Nuevo Amanecer Cultural, 7 de marzo de 1997.


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HALLAZGOS DE ARQUITECTURA PRECOLOMBINA EN NICARAGUA

En: Nuevo Amanecer Cultural, Año XVIII, No. 911, 7 de marzo de 1997.

Al eminente arqueólogo nicaragüense Dr. César Sáenz, en reconocimiento a su extensa labor científica.

Los vacíos en la evidencia y los no siempre identificables errores de las crónicas explican  por qué nadie que trate de describir los primeros años de la dominación española en América puede librarse de la sensación “como un sordo pero persistente dolor de muelas” de que algún día pueda surgir el descubrimiento de una verdad desconocida o de un error o un descuido en su trabajo. También se explica por ellos la pasión, casi viciosa, que estimula a los sabuesos de la Historia; en último análisis, nunca existe una historia definitiva”

KATHLEE ROMOLI. “Vasco Núñez de Balboa”


EL ENGRANAJE HUMANO DE UNA VERDADERA EXCAVACIÓN CIENTÍFICA

      
     Eran las cinco de la madrugada cuando una voz me despertó, nos avisaba que en diez minutos nos pondríamos en marcha hacia el sitio arqueológico. Un viento helado había consumido los casi 35 grados de temperatura que el día anterior nos había mantenido empapados en sudor. Pronto, nuevamente, estuvimos en el camino hacia El Apante, marchábamos conversando. La composición profesional del grupo de arqueólogos y de in fieri, tres directores de la excavación y trece alumnos, incluyendo a dos estudiantes de arqueología de Barcelona, las jóvenes a quienes sólo recuerdo por Mónica y Sandra. Aquella jornada era otra perteneciente a la segunda temporada de campo, que se desarrolla por parte de la UNAN-Managua y la Universidad Autónoma de Barcelona en el municipio de Telica, departamento de León.


Al amanecer, sobre el camino hacia el sitio de la excavación arqueológica.
En la fotografía: De izq. a derecha: De espalda con un bolso blanco colgado al hombro: Sagrario Balladares; Malibev Salas (Peruana, estudiante de arqueología UNAN-Managua); Bayardo Gámez Montenegro, gorra blanca; y Manuel Palma Córdoba, de chaleco. Fotografía de EPV h.

   Desde el 17 de enero los trabajos habían empezado, son la continuación de nuestra primera temporada de excavaciones que realizamos en el año de 1997, y que se sostendrán hasta que se concluya toda la excavación del montículo en campañas sucesivas en los próximos años. 

    Tras caminar aproximadamente un kilómetro sobre un camino veranero, en donde las botas se hunden en un polvo muy fino, ya el sol, apenas asomándose, calienta el ambiente; a lo lejos, en un campo sembrado de sorgo, se divisa el techo que cubre el nada pequeño “cerrito”, que técnicamente  la arqueología denomina “montículo”, creado intencionalmente por los primitivos habitantes de esa región del occidente nicaragüense.  Muy pronto estuvimos en el sitio. La importancia de la preservación del lugar es indispensable. El solo hecho de encontrarse totalmente techado, nos sugiere que el resguardo del sitio se está dando con especial atención (sólo el sitio arqueológico El Bosque, en Estelí, ha sido techado). Aquí, en El Apante, el Instituto de Cultura ha aportado todos los materiales, y la alcaldía de Telica la mano de obra  La comunidad aledaña es celosa en el cuido del montículo,  según pude constatar, viven pendientes de toda la actividad arqueológica que allí se realiza. Al momento de arribar, nos encontramos con dos campesinos de la comunidad que habían alistado con palos rollizos una excelente escalera para la trinchera más profunda a cargo de la Dra. Asunción Toledo.  El regalo se recibió con alegría.


Parte superior del muro de contención de la plataforma. El Muro lo forman alineamientos escalonados de bolones de basalto compactados con barro. Su función fue, además, de sustentar elevada la plataforma, así como delimitar el recinto edificado.

     EL ENGRANAJE HUMANO DE UNA VERDADERA EXCAVACIÓN CIENTÍFICA

    Uno a uno, los directores y demás compañeros se sitúan en sus respectivas áreas de trabajo. Quien se imagine una piocha o una gran pala para extraer carretillas de tierra está totalmente equivocado. Pequeñísimas piquetas, espátulas, delicados pinceles y brochas, niveles de burbujas, metros, plomadas, miles de pequeñas bolsas plásticas codificadas, para distintos fines, componen una pequeña porción de todo el utillaje técnico de los arqueólogos. El silencio es total. Alguien sube al punto más alto del montículo y orienta el Teodolito a fin de indicarle a otro compañero la profundidad de un bifax (punta de flecha tallada en piedra) que ha quedado al descubierto luego de una minuciosa pincelada.


En primer plano: De pie:  Ivan Briz Godino, de nacionalidad argentina; estudiante arqueología, UNAN-Managua. Pueden verse las cuadrículas delimitadas con manilas. La excavación apenas empezaba. En la parte superior derecha del montículo, sentados a la par, los doctores Ermengol Gassiot Balbé y Beatriz Palomar Puebla. 

    Observo detenidamente  el trabajo de cada uno de ellos. Aquello es una disección minuciosa. Realmente nada se escapa, todo queda registrado, dibujado, fotografiado, coordenado matemáticamente, muestreado por tipos de sedimento y formaciones rocosas; se contabilizan los volúmenes de tierra que se extraen de las diversas demarcaciones de la cuadrícula. Repentinamente una voz le indica a un colega que observe el cambio en el color del piso que excava, más lento, se le pide. La arqueóloga y profesora Beatriz Palomar dirige en la parte suroeste. El profesor Ermengol Gassiot Balbé febrilmente coordina a todo el equipo. Anota, rectifica, despeja cualquier duda.

         A la Dra. Asunción Toledo, por estar cubierta por la altura de la trinchera, a cargo de una de las secciones más delicadas de la excavación, casi no se le ve. Los nicaragüenses dirían: una profesora de lujo. Esta mujer de estatura media, “se tomó sus vacaciones en Nicaragua”. Realmente está apermisada por las autoridades francesas. Con más de veinte años de excavaciones arqueológicas, y con especialidad en “arqueología de rescate”, en importantes proyectos de Europa, la Dra. Toledo fue invitada por la Universidad Autónoma de Barcelona para participar en las excavaciones de El Apante. En Francia tiene la alta distinción profesional de ser Ingeniur, Responsable de Operación en la Association pour les Fosilles Archéologiques Natureles (AFAN).


En la excavación. En primer plano: A la izq. Eduardo Pérez-Valle h., Manuel Palma Córdoba; Bayardo Gámez Montenegro e Iván Briz Godino (sin camisa)

         En ella se advierte una fuerte personalidad; dos bisoños arqueólogos in fieri le asisten en la zona en donde, bajo su responsabilidad, se puede ver el sorprendente muro puesto al descubierto, la primera muestra nicaragüense de la hasta ahora desconocida arquitectura precolombina documentada. Sergio Curi y Leonardo Lechado con una poca disimulada expresión de alegría celebran junto a la Dra. los resultados en su área de trabajo que empezaron para todo el equipo el 17 de enero de 1997. Cuando la presente campaña de 1988 finalice, la Dra. Toledo regresa a Francia, en donde desde 1997 es la Asistente del Director de Investigaciones del Centre Archéologique de Mont-Beuvray.

IMPORTANTES CIENTÍFICOS PARTICIPAN EN EL APANTE

         Sin lugar a dudas, nunca antes,  alguna excavación tuvo la asistencia de  un numeroso y prestigiado cuerpo arqueólogos en su mayoría doctores y profesores, como ha sucedido en El Apante; este artículo no estaría completo si no los nombramos: Dra. Raquel Piqué, investigadora del Servei d´Análisis Arqueológiques de la UAB-Secció Restes Orgániques; Dr. Joan Antón Barceló Alvares, Director de Informática en el Servicio de Análisis Arqueológicos de la UAB. Dra. María Saña Seguí, División  de Prehistoria y miembro del Servicio de Análisis Arqueológicos de la Universidad Autónoma de Barcelona. Lic. Iván Briz Godino, investigador del Laboratorio de Arqueología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España; Lic. Patricia Di Cossimo, arqueóloga italiana de la Universistá Di Bologne. El arqueólogo M.S.C., Óscar M. Fonseca Zamora, Director  del Instituto de Investigaciones Sociales  de la Universidad de Costa Rica. Dra. Asunción Toledo de quien hice referencia. Lic. Ermengol Gassiot Balbé y Licda. Beatriz Palomar Puebla, arqueólogos Directores de las excavaciones  en El Apante y representantes de la UAB ante la UNAN y el Instituto Nicaragüense de Cultura. Los eminentes arqueólogos Jordi Estévez y Assumpció I Mitjá, entre otros.

         Los arqueólogos in fieri de la UNAN-Managua que ayudan eficazmente en estas labores son: Crisálida Cordero, María Lily Calero, Malibev Salazar, Carolina Acuña, Luvy Pichardo, Sagrario Balladares, José C. Bonino, Manuel Palma C., Chéster E. Flores, Ramiro García Vásquez, Bayardo Gámez, Sergio Curi, Leonardo Lechado,  Jorge Zambrana y, Eduardo Pérez-Valle h., autor de las presentes líneas.


En primer plano: Bayardo Gámez Montenegro, en labores dentro de la cuadrícula asignada.

LA ARQUITECTURA PRECOLOMBINA DE "EL APANTE"  TRAZA UN NUEVO RUMBO

         Con todas las implicaciones que supone dar algún adelanto fehaciente, la Dirección Técnica de la Campaña, ha proporcionado para esta entrega cultural de carácter científico, primigenios adelantos que íntegros anexo a líneas.

         “Las excavaciones arqueológicas efectuadas en el montículo ubicado en la comunidad El Apante, localizado en un campo totalmente plano, es un producto de las actividades constructivas realizadas por los antiguos pobladores de la región hace más de 450 años. Durante los meses de febrero y marzo de 1997 se logró detectar la causa de la formación de dicho montículo. Tras dos meses de excavaciones arqueológicas detalladas se logró identificar una plataforma escalonada y el piso embarrado de la edificación. Se halló también una estructura circular  de basalto y barro de más de 60 c m. de altura. Todo ello conformó  la mayor edificación precolombina documentada científicamente, en Nicaragua, con paredes de piedra y barro y restos del fogón donde presumiblemente se cocinó. No muy lejos del fogón se encontraron huesos quemados de venado, conejo y garrobo.

         Las excavaciones  del presente año están confirmando los datos de 1997. Resultados preliminares apuntan que la plataforma sobre la cual se construyó la casa, medía más de 1.5 metros de alto, alcanzando probablemente los 250 cm. de altura. El perímetro interno del muro de contención, que permitió sostener la plataforma elevada, es una destacada obra de construcción que combina la piedra con el barro.


Estructura circular de basalto. Posible horcón. Se observa un repello de barro

         El alojamiento de la base de un horcón nos indica que el techo de la edificación, de palma o zacate, estaba sustentado por un gran poste de madera. La forma de los círculos de piedras que ejercieron como cuñas de este poste, ubicados de forma totalmente premeditada, sugiere también la habilidad  constructiva  de los prehistóricos habitantes de la zona. Hallazgos recientemente de muros de piedra en la parte suroeste del montículo y de nuevas estructuras circulares de piedra hacen suponer que la edificación era mucho más compleja de lo que inicialmente se creía. La construcción de este edificio conllevó muchas horas y días de trabajo y, probablemente, la participación de mucha gente. En muchos lugares este hecho se vincula a la existencia de caciques con cierto poder que pudieron incitar a sus allegados a realizar un trabajo para ellos o para cierta institución pública o religiosa del grupo.


Sector SE. Detalle del agujero de poste y  clastos (Bolones) de cuña alrededor del horcón identificado y excavado en 1997. Se observa también el parámetro interno del muro de contención de la plataforma, en sección, la tierra de relleno de la misma, sobre la cual se formó un piso de barro y se realizaron actividades domésticas. 

         Los objetos hallados se encuentran bastante fragmentados. La mayoría  de ellos son de uso doméstico, tanto los restos de cerámica como las herramientas líticas y los restos de comida. Ello permite inferir que la construcción pudo funcionar como vivienda (aunque habría que confirmar tal hipótesis). Entre los restos de comida se encuentran huesos de un venado de corta edad, de conejo de monte y de garrobo. El estado carbonizado de una gran parte de los huesos y su situación en un único rincón indica una cuidadosa actividad de limpieza de basura. La limpieza del piso sugiere frecuentes actividades para eliminar los desperdicios. Una parte de los objetos encontrados (tiestos cerámicos y fragmentos  de instrumentos de piedra) fueron reaprovechados  como elementos constructivos, como parte del embarrado para armar las piedras de los muros.

         Los datos aportados por la cerámica polícroma encontrada en el sitio apuntan de forma preliminar que la construcción  tiene entre 750 y 450 años de antigüedad. Durante la actual campaña de excavaciones se espera encontrar suficientes cantidades de carbón que permitan una datación más exacta mediante el método del Carbono 14. No se han encontrado hasta la fecha objetos de la época colonial. Se desconocen  las causas del abandono del lugar, pero por la limpieza del piso de habitación encontrado, se supone que éste fue ordenado y planificado.


El autor de este artículo. Eduardo Pérez-Valle h. 

     Los montículos constituyen un fenómeno arqueológico difundido en gran parte de América. Sus funciones fueron diversas, según el período en que fueron construidos y el lugar. Algunos fueron templos, cementerios, fortificaciones y viviendas. Aparentemente este último es el caso de El Apante. La importancia del sitio El Apante, además de los datos científicos sobre la Prehistoria de Nicaragua, radica también en su arquitectura. Es la primera evidencia firme de construcción prehistórica no perecedera en Nicaragua”.

         Hoy 6 de febrero mis compañeros y otros arqueólogos que llegan desde Europa habrán reanudado las jornadas.  Hemos divulgado preliminarmente los alcances de nuestra actividad y los logros obtenidos. Es indudable que la Arqueología Científica necesita de todo el apoyo de la sociedad nicaragüense. Invitamos a todos los interesados en mantener vínculos con el Centro Arqueológico de Documentación e Investigación, CADI,  a visitarnos en el campus universitario de la UNAN-Managua.

6 de febrero de 1998.

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Otra perspectiva del área de excavaciones. En primer plano: Eduardo Pérez-Valle h. 

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A la izq. Leonardo Lechado; uno de los precursores del CADI, alumno de arqueología y, posteriormente, viajó becado a España donde obtuvo Maestría por la U.A.B. Eduardo Pérez-Valle h., atrás, Manuel Palma Córdoba y Malibev Salas. 
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Formación de arqueólogos/as en la UNAN-Managua. DIVULGACIÓN UAB

En los primeros días del mes de mayo de 1996 iniciaron las clases del primer curso de la Licenciatura de Arqueología de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua). De esta forma, se ponía en funcionamiento una iniciativa producto de varios años de contactos y conversaciones entre la UAB y la UNAN-Managua y que, a partir de 1995, incluyeron también al Instituto Nicaragüense de Cultura (INC). Esta iniciativa, pionera en Nicaragua, tenía como objetivo la formación rápida de profesionales en Arqueología, con un nivel académico y científico homologable al de la mayoría de países europeos y norteamericanos. De esta forma, la universidad pública nicaragüense asumía la necesidad de participar, a medio plazo, en la investigación y gestión del Patrimonio Arqueológico del país.

La formación y capacitación de la primera promoción de arqueólogos/as nicaragüenses se realizó mediante un plan de estudios de cinco cursos, en los que se combinaban asignaturas específicas de la disciplina con propias de las ciencias históricas y de carácter general comunes a las diferentes licenciaturas de la UNAN-Managua. Entre 1996 y 2000 la docencia de la mayoría de las asignaturas de la especialidad fue asumida por profesorado e investigadores/as de la Universitat Autònoma de Barcelona. Se contó también con la participación de un destacado grupo de profesionales de otras instituciones científicas y académicas europeas y americanas.

Además de la U.A.B., del estado español colaboraron profesores/as de las siguientes universidades y centros de investigación: Universidad de Cantabria, Universidad de Granada, Universidad Complutense de Madrid, Universitat de Girona, Museu Etnològic del Muntseny, de Arbúcies, Eco-Museu d'Esterri d'Àneu, Museu del Suro, de Palafrugell, Museu del Montgrí i del Baix Ter, de Torroella de Montgrí y Consejo Superior de Investigaciones Científicas

Del resto de Europa, participaron miembros de las siguientes instituciones: Association pour les Fouilles Archéologiques Nationales, de Francia, Göteborgs Universitet, de Suecia, el Rinksantikvarieämbetet, de Suecia y la Università degli studi di Bologna. Finalmente, han completado el esfuerzo docente profesores de las siguientes instituciones y universidades latinoamericanas: Instituto Nicaragüense de Cultura, Universidad Central de Venezuela, Universidad Nacional Autónoma de México y Universidad de Costa Rica.

El financiamiento de esta docencia compartida ha sido posible, en primer lugar, por recursos propios del Departament d'Antropologia Social y i Prehistòria de la UAB y el Departamento de Historia de la UNAN-Managua. Adicionalmente, se han contado con subvenciones concedidas por el Fons Català de Cooperació al Desenvolupament, la ONG Sant Quirze Solidari, de Sant Quirze del Vallès, y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España mediante la concesión de una Red Inter-Universitaria España - Iberoamérica para los años 1998 a 2000.

Durante estos años, un total de 7 estudiantes de la Licenciatura de Historia de la UNAN-Managua han realizado estadías de capacitación y formación en diversas instituciones del Estado Español (UAB, Universidad de Cantabria, Universidad Internacional de Andalucía y los museos comarcales de Catalunya arriba mencionados). Estas estancias han facilitado el intercambio con otros/as estudiantes de la misma disciplina, la capacitación en temas que actualmente no son asumibles desde Nicaragua y un complemento a los contenidos vistos durante los cursos ordinarios de la carrera.

En 2001 y en 2002 se defendieron un total de 10 monografías de Licenciatura en el Departamento de Historia de la UNAN-Managua. Con ellas se ha cerrado la primera promoción de arqueólogos y arqueólogas con titulación universitaria en Nicaragua. En la actualidad, la mayoría de los egresados y egresadas desempeñan actividades laborales directamente vinculadas con su formación académica en instituciones nacionales, fundamentalmente la UNAN-Managua y el Instituto Nicaragüense de Cultura.


En la actualidad, los estudios de Arqueología en la UNAN-Managua han pasado a ser una especialidad de la Carrera de Historia. Su docencia se realiza fundamentalmente con personal de la propia universidad, formado en el marco de la Licenciatura desarrollada conjuntamente por la UAB y la UNAN-Managua. En este proceso, la UAB sigue colaborando mediante seminarios, asesorías y en los programas de investigación. Así mismo, ambas instituciones están apoyando a estudiantes y profesores/as para que puedan viajar a fuera del país en el marco de programas de capacitación, de postgrado en el caso de los segundos/as.


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A la izq. Leonardo Lechado, Bayardo Gámez Montenegro (Artista plástico, antropólogo y, estudiante de arqueología), detrás: Manuel Palma Córdoba y Malibev Salas. Todos estudiantes de la Primera Licenciatura en Arqueología Social por la UNAN-Managua- Universidad Autónoma de Barcelona.

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Estudiantes de Arqueología en el proceso de cribado. Separan la tierra para identificar pequeñas piezas arqueológicas. En segundo plano, los estudiantes de Arqueología Social: María Lily Calero y Leonardo Lechado. 

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Después de las intensas y agotadoras  jornadas de excavación, esa fotografía de 1997 captó el momento de descanso en el Campamento. En primer plano: El Antropólogo, reconocido Artista Plástico y Arqueólogo Bayardo Gámez Montengro; en la hamaca, el Arqueólogo Manuel Palma Córdoba.

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lunes, 15 de junio de 2020

LAS HUELLAS DEL DR. JOSÉ LUIS ARCE. Por: Dr. Armando Arce Páiz - Médico Salubrista. 8 de marzo de 2001.


Liminar de EPV h.

El Dr. Armando Arce Páiz nos permitió conocer detalles poco conocidos o difuminados sobre la historia profesional de ese valioso médico que fue su progenitor. Hijo médico, de padre médico. Ambos fueron ciudadanos virtuosos al servicio de la sociedad nicaragüense. Quizás con el paso del tiempo, los méritos y aportes del Dr. José Luis Arce puedan enunciarse dentro de la enseñanza de la profesión médica en Nicaragua y, además, recibir el reconocimiento público del Estado de Nicaragua. En cuanto al hijo, fue un destacado dirigente estudiantil en la Universidad Central de Nicaragua (Generación del 44) en donde cursó la carrera de Médico y Cirujano, Médico Salubrista;  fue docente universitario y, durante algún tiempo impartió clases en el otrora prestigioso Instituto Nacional Central "Ramírez Goyena"; fue un ciudadano de autoridad moral y leal ante la verdad y el ejercicio de la profesión. El hijo recordó al padre, y en esta ocasión desde este  "Mirador de la Historia", rendimos nuestro sincero homenaje a estos dos ciudadanos ilustres.   

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1875 - Marzo de 1931

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LAS HUELLAS DEL DR.  JOSÉ LUIS ARCE 

Por: Dr. Armando  Arce Páiz - Médico Salubrista
En: El Nuevo Diario, 8 de Marzo de 2001.

El 8 de Marzo de 1901, un joven oriundo de Managua, recibía su título de Médico y Cirujano, el señor don José Luis Arce, extendido por el presidente constitucional de la República de Guatemala, el general Manuel Estrada Cabrera. El título, que aún conservo colgado de una de las paredes de mis casa, como una reliquia del amor filial, dice: “Mando a los funcionarios y demás personas públicas y privadas lo tengan por tal y le guarden y hagan guardar todos los honores y preeminencias que las leyes confieren a los que han obtenido este título”.

         El doctor José Luis Arce retornó a Nicaragua y ejerció su humanitaria profesión durante 30 años aquí en Managua, muriendo en 1931, después de aquel terremoto que destruyera nuestra capital, el 31 de Marzo de dicho año, Martes Santo. Además de sus conocimientos de medicina francesa, pues fue discípulo de Charcot, el doctor Arce tenía cualidades extrasensoriales, es decir, que en su época ya practicaba las ciencias parasicológicas, que, en la actualidad, han llegado a tal evolución, como en psiquiatría, equiparables con el hipnotismo médico, plenamente aceptado entre las ciencias médicas. Lo que quiere decir que el doctor Arce fue un médico de avanzada en el pasado siglo XX, considerado por la psiquiatría en nuestro país, identificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en capítulo de Salud Mental.

    En diversas ocasiones, el doctor Mario Flores Ortiz, especialista en psiquiatría y conocedor de las aptitudes del doctor Arce, se refirió a ellas y a su labor como un aporte o contribución notable a la historia de la medicina en Nicaragua.

    A través de su existencia, relativamente corta, apenas 56 años, el doctor José Luis Arce desempeñó  los siguientes cargos: fundador y primer presidente de la Sociedad Médica de Managua (1922); Jefe de Servicios o Sala del antiguo Hospital General, de esta capital; y Director General de Higiene, cargo que desempeñaba al fallecer y por nombramiento del presidente, general José María Moncada.

    Cabe destacar que, antes del terremoto de 1931, fundó y dirigió por primera vez el Instituto Antirrábico, donde se elaboraban las vacunas contra la rabia, según procedimiento y técnica del descubridor, el sabio Louis Pasteur, en aquel París que, más que capital, de Francia, era la capital de las ciencias y  las artes del mundo. Este Instituto sería una semilla del Instituto Nacional de Higiene, del que fuera director el doctor Manuel Antonio Sánchez Vigil

    El altruismo, como intelectual de su tiempo, ejercido por el doctor Arce, se manifestó en la co-fundación del primer Asilo de Ancianos que se abrió en Managua y, además, suya fue la idea de construir el Manicomio, como se llamaba antes el ahora Hospital Psiquiátrico, ubicado en el kilómetro 5, carretera sur. Es válido recordar, que este manicomio se iba a levantar en terrenos próximos al lago de Managua, hoy carretera norte, pero se desistió porque entonces era zona de paludismos endémico.

    El doctor Arce contrajo segundas nupcias con la señorita Aurorita Páiz Avilés, también de Managua, exalumna del Colegio de Señoritas bajo la dirección de la institutriz Josefa Toledo de Aguerri, constituyendo la familia Arce Páiz. A cien años, un centenario, de haber recibido su título en Guatemala, con el cual y por el cual pudo venir a su patria a cumplir con su deber, redacto estas líneas, yo, su hijo, que de niño aprendí el amor a mis semejantes, la vocación médica y sobre todo, la vocación de servicio.

    Antes de su muerte, la Managua de principios de siglo, se borró por un temblor. Sus restos, los del doctor Arce, reposan en el Cementerio General de Managua, mientras un temblor de alma, de espíritu y un fulgor de la memoria me alumbra en estas páginas, en esta fecha.

Managua, 8 de Marzo de 2001.-


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domingo, 14 de junio de 2020

RESEÑA HISTÓRICA DEL INSTITUTO NACIONAL CENTRAL “RAMÍREZ GOYENA” 1891 A 1963


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1963

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RESEÑA HISTÓRICA DEL INSTITUTO NACIONAL CENTRAL
“RAMÍREZ GOYENA”
1891 A 1963

         Por decreto legislativo del 23 de Enero de 1891 el Senado y Cámara de Diputados de la República, emitió un Decreto sancionado por el Ejecutivo, el 27 del mismo mes; que ordenó la creación en Managua, de un Instituto Nacional Central de Varones y de una Escuela Normal Anexa, previa la construcción  del correspondiente edificio, con fondos provenientes de rentas creadas para tal fin por el mismo decreto, y para la terminación del cual, señaló plazo de dos años. Tan Plausible iniciativa, fue presentada por los diputados managüenses Hipólito Saballos h., Serapio Orozco, Rafael A. Rivas  y Félix Espinosa. Era encargado de la presidencia de la República por depósito, el General Ignacio Chávez.

         En Cumplimiento del decreto citado, el mismo año 1891, en la parte Sur de la Ciudad, entre las calles de Estrada y El Porvenir, hoy Avenida Roosevelt y de Bolívar respectivamente, se compraron tres manzanas de terreno a don Luis López y una casa y solar contiguos a don Francisco Aguirre, todo por cuatro mil setecientos pesos; y la Junta encargada de la edificación, celebró contrato con los Ingenieros Hooke y Wiest, el 11 de Octubre del mismo año, para la construcción del edificio. El 3 de Mayo del año siguiente, fueron inaugurados de manera solemne los trabajos, que continuaron hasta echar los cimientos y levantar parte de los muros o paredes, pero como no se suministraron más fondos, no fue posible continuar la obra.

         Hasta esa época la mayor parte de los estudiantes de secundaria managüenses, tenían que trasladarse a León o Granada para hacer sus estudios, lo que hizo pensar seguramente, en la necesidad de dotar a la capital de un centro, en que los jóvenes pudiesen hacer sus estudios de segunda enseñanza, y como se alejaba la realización del Instituto Nacional Central, hubo de autorizarse al Colegio de Varones de Managua, mediante contrato celebrado por el Director, para que pudiese extender el diploma de Bachiller en Ciencias y Letras.

         En la década de 1890 a 1899, el Colegio de Varones de Managua formó una generación de jóvenes que prestaron buenos servicios en el resurgimiento de la Escuela Nacional, cuyo mayor brillo se desarrolló en 1900 a 1909 y de la que fueron representantes Gilberto Saballos, Rafael Fonseca, Abraham Álvarez, José Olivares, Juan Bravo, Daniel Molina, Miguel Álvarez Saballos, Ireneo Montano, Octavio Eva, Sixto Cuarezma, Adrián Castellón y otros.

         En el año de 1901 se estableció por fin el Instituto Nacional Central de Varones en el edificio viejo, que ocupa hoy parte del Instituto Pedagógico, bajo la dirección de don José Dolores Rodríguez, políglota, diplomático y maestro; pero las agitaciones no le dejaban vida, y el año siguiente, ya no abrió sus puertas a la juventud. En 1902, volvió a la vida con los Doctores: Adolfo Altamirano como Director, Julián Irías como Sub-Director; y de nuevo un movimiento revolucionario en el Gran Lago, produjo el cierre de sus clases. El año de 1904, se hizo cargo de la Dirección el Dr. José Dolores Mayorga, pero el local citado se había cedido a los talleres de la Tipografía Nacional y el Colegio se instaló en la antigua Casa del Águila, esquina situada al Occidente del edificio de tres pisos del Dr. Guerrero Montalván. Allí continuó hasta el año de 1909 en que, al estallar la revolución de Octubre de ese año, hubo otra vez de cerrar sus puertas, para reabrirlas en 1912; mediante contrato celebrado con el Lic. Santiago Ordozgoiti educadir español que ya había servido el puesto y cuyas dotes de maestro fueron siempre apreciadas. El 29 de Julio de aquel año aciago, al iniciarse el cuartelazo del General Mena, enmudecieron una vez más sus aulas y se clausuró el Instituto, para abrir de nuevo las puertas de su edificio, en manos ya de los Hermanos Cristianos, cedido por el Gobierno de don Adolfo Díaz.

         Al establecerse el Instituto Pedagógico, pareció que el Instituto había terminado su misión, no obstante, en el año académico de 1913 a 1914, surgió a la vida en la casa nacional que fue antes de don Salvador Lezama, sobre la 4ª Avenida N.O. y fueron directores: don Santiago Argüello, Trinidad Cajina y Pompilio Peña (Pbro.) y en 1916, fue trasladado a la esquina de Oriente, de la residencia de don Lázaro Parodi, extremo Occidental de la 4ª Calle N.O. En 1918 se le trasladó a la antigua casa de Lezama, donde estuvo hasta la destrucción de este edificio, en el terremoto del 31 de Marzo de 1931.

         Deprimido el país con aquella ruina, el Gobierno cedió la Dirección del Colegio a don Alejandro Sánchez, quien actuaba como Director el año anterior, manteniéndole el carácter de Nacional, pero sin retribución alguna, solamente proporcionándole casa, muebles y material de enseñanza. En esta época se alojó en la casa de dos pisos que tiene la Gota de Leche para trasladarlo seguidamente al edificio Lourdes, de los Hnos. Capuchinos, hasta salir en el año 1942 para llevarlo al edificio de la Escuela Normal.

         La denominación de Instituto Nacional Central “Ramírez Goyena” le fue aplicada después de la muerte (1927) del sabio maestro, que por más de cuatro décadas proyectó en la mente y el corazón de sus alumnos, las irradiaciones de su cerebro y las vibraciones de su noble espíritu, bajo el techo errante del Instituto Nacional Central, de que habló el decreto del 27 de Diciembre de 1891.

         Después de permanecer varios años en el edificio de la Escuela Normal Central de Varones “Franklin D. Roosevelt”, compartiendo el mismo techo con los alumnos de la Normal, en Mayo de 1953 fue trasladado al nuevo local que ocupa  hoy e inaugurado por el Excmo. Sr. Presidente de la República, Gral. Dn. Anastasio Somoza García, edificio que ha sido considerado uno de lso mejores de Centro América. Cuenta con aulas bien acondicionadas, gimnasio, piscina. Al iniciarse las labores en su nuevo local, el Instituto contaba con tres secciones de Primer Año y una sección por cada curso subsiguiente; su Director fue el Profesor Guillermo Rothschuh Tablada y su colaborador inmediato, el Profesor Julio C. Hernández.

         En la actualidad el número de alumnos ha aumentado a la cantidad de un mil seiscientos seis, repartidos en la siguiente forma: 11 secciones de Primer Año; 7 de Segundo; 5 de Tercero; cuatro de Cuarto y tres de Quinto. Es de notarse que año con año sus condiciones mejoran tanto en lo material como en lo pedagógico y metodológico, observándose la instalación de dos modernos Gabinetes de Física y Química, donde los alumnos de los dos últimos cursos realizan sus prácticas en dichas materias.

         El Gabinete de Biología, Anatomía y Fisiología está acondicionado en la forma posible para ofrecer el mejor servicio en el desarrollo de la materia correspondiente. Así también el departamento de Ayudas Audiovisuales “César Augusto Núñez”.

                   Actualmente en el campo deportivo el Instituto compite en los diferentes deportes: Basket (en el cual durante varios años ha logado conquista el campeonato), Base-ball, Foot ball y Voley-ball.

         Al aceptar como principio fundamental en la formación cultural del alumnado el Lema CIENCIA, HUMANISMO, LIBERTAD, lo hace porque considera que todo individuo en formación debe desenvolverse dentro de estos tres aspectos que hacen ciudadanos dignos de la Patria que les ve nacer. CIENCIA, para conducirlo hacia el logro de una profesión al servicio de la sociedad y mejoramiento y superación de sus instituciones. HUMANISMO, a fin de lograr se ponga en manifiesto en cada acto profesional un alto espíritu de ética en beneficio de la comunidad que le rodea y sobre todo establecer una justicia superior, respeto al derecho ajeno y fiel cumplimiento de su deber; y LIBERTAD, con el objeto de que sepan apreciar lo que es amor a la patria, lo que representan las instituciones sociales y políticas y sobre todo, sepan convivir en paz, amantes de su propia libertad, respetuosos de la libertad de sus semejantes.

         Así vive, así pervive y así va hacia el futuro esta Institución que sólo desea forma ciudadanos dignos del país, que aprendan amar a su patria amando a su Institución.

         HAN SERVIDO LA DIRECCIÓN DEL INSTITUTO NACIONAL CENTRAL “RAMÍREZ GOYENA” A PARTIR DE 1960 EN QUE ABRIÓ SUS AULAS, LOS SIGUIENTES MAESTROS:

         Don José Dolores Rodríguez; Dr. José Dolores Mayorga; Gral. José León Castillo; Lic. Santiago Ordozcoiti; Dn. Trinidad Cajina; Prof. Abraham Álvarez S.; Prof. Alberto Ramírez; Prof. Alejandro Sánchez; Prof. Moisés Gutiérrez Alfaro; Prof. Carlos de Sena, Dr. Leandro Espinosa Ortega, Dr. Ramón Romero, Prof Guillermo Rothschuh; Dr. Adolfo Altamirano; Dn. Augusto Mulet de Cambó; Dn. Macario Sagastume, Dr. Santiago Argüello, Pbro. Pompilio Peña; Profesor Trinidad González, Prof. Justo Pastor de la Rocha; Prof. Adán Robleto Peña, Lic. Ernesto Beltrán Díaz, Prof. Ignacio Fonseca; Dr. Mauricio Pallais L., Prof. Emilio Narváez García, Prof. César Augusto Núñez S., Prof. Reinaldo Núñez Sánchez.

PERSONAL ADMINISTRATIVO ACTUAL

         Reinaldo Núñez Sánchez, Rosario Román de Álvarez, Juan Doña Márquez, Manuel H. Castro Gaitán, Jaime Marín Largaespada, Julio Mora Vega, Mario Espinosa Fuentes, Carlos Cortés Cortés, Eduardo Amaya Ruiz, Dalmizi SiriasVargas, Juan Navarrete Loáisiga, Jaime Moreno Ponce, Saúl Zamora Morales, Adolfo Martínez Cole, René Urbina Mendoza, León Ruiz Amador, Jenaro O. Sánchez Ponce, Emma Cuadra de Zickbauer, Rosa González Vargas, Armando Arce Páiz, Luis Álvarez Chamorro, Gilberto Núñez Pérez, Humberto Montenegro Fajardo; Lorenzo Haymes Martínez, Carlos Castellón Pérez, Dr. Alfonso García Pérez, Alejandro Espinosa, Leónidas Ulloa Lanzas; Ricardo Vallecillo, Salomón Farach Ruiz.

---PERSONAL DOCENTE---

         Luis Álvarez Chamorro, David Andino Tercero, Francisco Buitrago Corrales, Enrique Castillo Masís, Esperanza Centeno Sequeira, Salomón Cortés Luna, Ramón Chow Díaz, Juan Doña Marquez, María Flores de Saballos, Ulises Fonseca Talavera, Ricardo Fuentes Montoya, Lorenzo Haymes Martínez, Pbro. Roque Iriarte Garmendia, Jaime Moreno Ponce, Óscar L. Montalván López, Manuel Olivares López, Arturo Pallais Calero, Esperanza Romero de Rocha, Jenaro O. Sánchez Ponce, Carlos Urroz Saravia, Francisco Guzmán Pasos, Violeta Barreto de Pérez, Carlo Castellón Pérez, Jorge Ampié Huete, Amadeo Arróliga Romero, Rafael Carrillo Díaz, Manuel H. Castro Gaitán, Claudio Contreras Contreras, Fernando Chavarría Robelo, Edmundo Díaz Ríos, Mario Espinosa Fuentes, Aníbal Fonseca Talavera, Edgardo Fuentes Montoya, Gloria García Parajón, Cipriano Orúe Mairena, Justino Pérez Duarte, Ana Ma. Sancam de Gurdián, José D. Sirias Vargas, Julio. H. Vargas Pérez.


          




domingo, 7 de junio de 2020

DEBATE SEMÁNTICO SOBRE EL SIGNIFICADO DEL NOMBRE NICARAGUA Y OTROS NOMBRES INDÍGENAS. Por: Carlos Mántica Abaúnza. 1963.


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DEBATE SEMÁNTICO

SOBRE EL SIGNIFICADO DEL NOMBRE NICARAGUA Y OTROS NOMBRES INDÍGENAS

Una carta de Carlos Mántica Abaúnza

En: La Prensa, 2 de Junio de 1963.

Sr. Pablo Antonio Cuadra
Ciudad.

Estimado Pablo:

         LA PRENSA del 12 de Mayo presentó en su segunda Sección Dominical un interesante artículo en el que el Doctor Alejandro Dávila Bolaños pasa revista a ocho diferentes versiones etimológicas del nombre Nicaragua, refutando las versiones siguientes y presentando una interpretación propia.

Nicaragua:

1ª. – Del misquito: Nicari: Tabaco; Arawala: río; “río del tabaco”.
2ª. – Nahualt: Del Nahualt Xicali: jícara; Hua: tenencia, posesión o dueño: “los que son dueños de los jícaros”.
3ª. – Del Nahualt: Nican: aquí; Nahualt: nahoa: “hasta aquí los nahoas.”
4ª. – Nahoa-Españo. Nicarao-agua: “agua del cacique Nicarao”.
5ª. – Origen Sur Americano Antillano: Nec: guerrero; Arakaw: “guerreros Arawk”.
6ª. – Versión del Dr. Dávila Bolaños. Del Nahualt Nican: aquí; Atl:  agua; Hua: posesión o dueño; “los dueños del agua de aquí; los      que poseen los lagos de aquí”.

         Considero innecesario extenderme sobre la versión Misquita: Nicarawala; y la versión Nahualt Xicaligua puesto que esta no gozaron nunca de popularidad y son totalmente inadmisibles al sentido común.

         La versión Nican-Nahuatl que tu popularizaste merece todo mi respeto pero implica de parte de quienes así se autodenominaron, una clara conciencia histórica no sólo de sus orígenes sino de su alcance y limitaciones.

         Si recordamos que la migración Nahualt tuvo lugar a finales del siglo XI y que su avance hacia Nicaragua se efectuó a saltos distantes en varias generaciones el uno del otro, esta conciencia es poco probable. Como demostraré más adelante, los Nahoas bautizaron sus tierras, lagos y volcanes conforme sus características más sobresalientes y sus nombres geográficos se distinguen por su sencillez y objetividad.

         Considero innecesario extenderme más sobre esta interpretación puesto que según tu mismo me decías viste en la etimología Nican-Nahualt solamente un símbolo de nuestra realidad histórica, y al proponerla, hablaba el poeta y no el historiador.

CACIQUE NICARAGUA, NO NICARAO

         La interpretación Nicarao-agua: “agua del cacique Nicarao” o su variación Nicara-hua: “posesión o pertenencia del cacique Nicarao”, merece especial estudió por ser la versión que usualmente se enseña en todas las escuelas del país, a pesar de haber sido demostrada errónea por más de un autor. Con especial énfasis debo insistir en que el Cacique Nicarao no existió nunca sino que se llamó Nicaragua y la carta autógrafa de Gil González en el archivo de las Yndias, primer documento en que aparece el nombre de nuestra patria, dice Nicaragua clarísimamente. Comentando al respecto, el Padre Manuel Pérez Alonso, Doctorado en Historia en la Universidad de Georgetown, y sin duda alguna la mayor autoridad en Historia de América que tiene Nicaragua, me indicaba que es el historiador Gámez el inventor  de la palabra Nicarao sin que halla podido averiguar “de dónde sacó semejante cosa”. Es inadmisible pues, que se siga enseñando una versión históricamente inválida.

         Concuerdo con el Doctor Dávila Bolaños en que la etimología presentada por Don Alfonso Valle, Nec-Arawak: guerrero arawak o arawak: valiente, es inaceptable históricamente puesto que la migración Nahualt y la migración Arawak, si es que hubo alguna, tuvieron lugar en diferente siglos. (Debo contradecir al Doctor Dávila Bolaños e indicar que el vocablo Nec, si existe en Nahault. Por ejemplo: Necaliliztli. batalla o pelea; Nechapanquetzanini: presumido; términos ambos que se relacionan íntimamente con lo guerrero y lo valiente).

LA MIGRACIÓN ARAWAK

         Es lamentable que el Dr. Dávila Bolaños rechace la posibilidad de una migración arawak. Si bien no existen pruebas arqueológicas de esta influencia, esto se puede atribuir a que la supuesta migración arawak, según autores de gran prestigio, antecedió en varios siglos a las Nahualt-Chorotega, (según Schuller existió un gran phylum maya-chibcha caribe-arawak), y su procedencia no era de Cuba y las Antillas Mayores como pretende el Doctor Dávila Bolaños, sino que de la región del Orinoco donde tuvo esta cultura su núcleo principal, y de donde se bifurcara subiendo por las costas de Centro América y llegando a las Antillas a través de las Islas Bahamas. Los nombres Managua, Nicaragua, Manicaragua, Nicayagua, no existen únicamente en Cuba y Santo Domingo, sino que se repiten frecuentemente entre las tribus Arawak. Hasta principios del siglo XIX vivían en la región entre los Ríos Negro e Ica (latitud 3 sur, longitud 60 oeste) la tribu de los Managua (del grupo Arawa Pano) quienes estuvieron íntimamente ligados con la leyenda de El Dorado  y la Ciudad de Oro de Managua situada a la orilla del Lago Parima. Estos remontaban los ríos Jurubette navegando por el Río  Yquiari donde obtenían, para intercambio con las tribus de esa región, oro que negociaban luego en el bajo Amazonas. En el siglo VIII los Managuas se convirtieron en esclavistas para las Guayanas Portuguesas y Danesa capturando indios que cambiaban por mercadería europea. Más tarde fueron convertidos al cristianismo por los Padres Carmelitas. De ellos nos habla Izaguirre (1822), Riveiro de Sampaio (1825), Martius (1827), Acuña (1891).

         Pertenecientes al grupo Cama existió la tribu de los Nicaragua o Managuas que vivían a doce leguas del Río Ucayali (latitu 7 sur, longitud 74 oeste).

         De la fruta Managua de Maití nos habla Oviedo largamente describiéndola con lujo de detalles.

         No pretendo que los nombres Managua y Nicaragua sean de origen arawak pero critico la negación rotunda de que haya existido en nuestras tierras una cultura Arawak y quisiera recordar a los estudiosos la observación de Squier quien nos dice que “algunos de los nombres de lugares y objetos parecen tener relación con ciertos nombres peruanos. Así Mombacho, Momotombo y otros suenan como Mayobamba, Tambobamba. Sería interesante averiguar si existe relación entre las lenguas del Perú y Centro América”. Quisiera recordar igualmente a nuestros estudiosos que hemos menospreciado la importancia de las migraciones Sur-Americanas a Nicaragua, aun cuando un alto porcentaje de nuestra población indígena es de origen macro-chibcha, como lo demuestra el cuadro siguiente:

PHYLUM MACRO-CHIBCHA

                   GRUPOS

                   I. – Misumalpan
                   II. – Rama – Melchora (dialecto)
                   III. – Guatuso –Coribici
                            A. Misquito
                            B. Sumo
                            C. Matagalpa

                  TRIBUS

                   Subtribus y Sinónimos

                   A. – MISKITO
                   1.— Miskito
                   a. Misoko. Moscos, Moustiques. Moustiquais, Muskitoc, Mustic, Sambo, Makito.

                   2.— Tawira
                   a. Tawira, Mam… Cueta,
                   2. Mam… Cueta
                   c. Wanki
                   d. Baldam… Baymuna
                   e. Cabo

                   B. – SUMO

                   1. – Ulva
                   a. Uluaska
                   1. Ulua
                   2. Prinsu
                   3. Wulua
                   4. Galua
                   5. Uluwa
                   6. Ulawa
                   7. Culona
                   8. Wulua etc.

                   2. – Yosco

                   3. – Sumo
                   a. Tawhca
                   1. Tawhca
                   a. Taga. Tagua. Taguaca, Tahna. Teguaca, Teuko, Tao, Touco,  Thuaco, Toca, Towka, Toaca, Touzzka, Tanachka, Tuhuca, Towca, Tauca, Towa, Tuaca, Twaxka, Tucka, Towaska, Tucoa, Laku.

                   2. Lacu
                   3. Coco
                   4. Wasabane
                   2. Panamaca
                   2. Carawala
                   3. Tunki
                            c. Boa
                            d. Bawahoa
                            e. Kukra
                   1. Kukara, Kokira, Cookera, Cockerach, Cackera.
                            f. Tunia
                            g. Silam
                            h. Ku

                   C. – MATAGALPA

                   1. Matagalpa
                   a. Matagalpa
                   b. Mtagtalpa
                   c. Cacaopera
                   c. Chato (?)
                   d. Dule (?)
                   e. Pantasma (?)

LA IGNORANCIA INSISTE

         La Noticia del 29 de mayo precisamente trae un artículo de Don Agenor Argüello del que tomo las siguientes frases: “La corriente sureña del chibcha es casi inapreciable en Nicaragua… El Sur no tuvo grandes afirmaciones entre nosotros. En Nicaragua solamente se juntaron dos corrientes de cultura, tanto en lo precolombino como en el coloniaje. Ambas provinieron del norte, etc.” Tal afirmación es excusable únicamente dentro de la ignorancia  total que existe  en Nicaragua en lo concerniente a las culturas Sumo y Misquito. De ellos conservamos un legado considerable de cuentos, leyendas, poesía, música; vocabulario y gramática más o menos completa del Misquito y las tribus Sumo Uluaska y Tarawska, que es más de lo que se puede decir a favor de las culturas Nahuatlan y Otomangue en lo que concierne a Nicaragua.

NO FUERON “DUEÑOS DEL AGUA” LOS NAHUALTS

         La versión Nican-a-hua: “los dueños del agua de aquí” que presenta el Doctor Dávila Bolaños es etimológicamente correcta pero históricamente inválida ya que no consta que los Nahuas se hayan posesionado nunca en forma duradera de los lagos sino que por el contrario, los principales ciudadanos lacustres estuvieron en manos de los Chorotegas (Mangues). En la Pág. 66 de la Historia Natural y General de las Indias nos dice claramente Oviedo: “todas estas lagunas o lagos están poblados en la costas de muchas gentes, en especial de los Chorotegas”. Para ser más exactos las ciudades lacustres se dividían así:

                   I. – CHOROTEGAS
                            A. – Dirianes
                            1. – Salteaba (cacique Nequecheri)
                            2. — Managua
                            3. — Tipitapa
                            4. — Masaya
                            5. — Nindirí (cacique Tenderí)

                            B. – Nagrandanos
                            1. – Imabita
                            2. – Mateari

                   II. – NIQUIRANOS (Nahoas)
                            A. — Ometepe
                            B. — Zapatera

         Por otra parte el nombre Nicaragua hubiese sido aplicable a la tribu dueña de esos lagos y no a la región como tal.

PROPONE NUEVA VERSIÓN

         Finalmente, y sin pretender que esta versión sea más o menos aceptable que las escritas anteriormente, deseo presenta mi propia versión etimológica del nombre Nicaragua, Su bien carezco de la preparación histórica de los autores responsables de las versiones arriba rechazadas, supla mi ignorancia mi afán de encontrar una interpretación admisible por su sencillez, naturalidad y sentido humano.

         Anteriormente  comentaba que nuestros antepasados Nahoas elaboraron sus nombres geográficos según sus características más sobresalientes, distinguiéndose  por su sencillez y falta de abstracciones y simbolismos. Los siguientes ejemplos demuestran mi punto de vista.
        
         Asososca – Axoxouilli-ca – Abismo de aguas profundas o Xoxoouhquiatl –Aguas verdes, o Azul color de cielo.

         Nejapa – Nexatl-pa – Aguas de Lejía.

         Xiloá – Xiyoatl – Aguas que admiran o laguna admirable
        
         Tiscapa – Tezcatl-pa –   Espejo
        
       Cocibolca – Cochiua-atl-ca – Lugar donde se duermen las aguas.  (Remanso).

         Momotombo – Momotzyonyo – Cumbre hirviendo

         Masaya – Matzayan – Lugar de Piñas

         Las etimologías arriba indicadas se presentan aquí por primera vez. Las últimas tres en particular se consideran especialmente difíciles y son las más calurosamente discutidas. En artículos posteriores indicaré más ampliamente el significado su significado.
        
         Por su sencillez y credibilidad propongo la siguiente interpretación:

         Nicaragua – Nican: aquí; a: agua; junto a o a la par de. Por lo que

         Nicanauac – “Aquí junto al agua o aquí junto a los lagos”.

         Fray Alonso de Molina en su “Arte de la Lengua Mexicana y Castellana” nos explica que las partículas ytlan, titlan, ytloc, yxnauac, nauac, significan con el, cerca del, par de mí, conmigo, etc., y añade “allende desto, estas preposiciones significan: acerca o junto a alguna cosa. Ejemplo: otlan, ximotlati… siéntate junto a mí, o par de mi o cerca de mí. Y también dicen nixnauac o notloc-timoquetzaz – estarás junto a mí, etc.

         Así pues Atitla (Atl-itlan) y Nicaragua (Nica-anauac) significan ambos “junto al lago o junto al agua” y la misma repetición de esta etimología confirma su naturalidad.

         En esperas de tus comentarios, me suscribo.

         Afectísimo.

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