sábado, 6 de enero de 2024

GERARDO DIEGO CIERRA CURSO SOBRE RUBÉN DARÍO. La Prensa. 30 abril de 1967.

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    En el Instituto de Cultura Hispánica, de Madrid, fue clausurado el curso de conferencias sobre Rubén Darío organizado por la Cátedra Ramiro de Maeztu, con la intervención del ilustre académico poeta don Gerardo Diego, que disertó sobre el tema “Ritmo y espíritu de Rubén Darío”.

    Se encontraban presentes el director del Instituto, don Gregorio Marañón Moya; el director del curso, don José María Souvirón; los embajadores de Guatemala y Costa Rica; la sobrina del poeta, doña Rosa Turcios Darío de Vaquero, y una representación de la Embajada de Nicaragua.

    El ilustre conferenciante comenzó por analizar separadamente el ritmo en cuanto a su valor material y espiritual en la obra de Rubén Darío y en cuanto a la materia, partiendo de Bécquer, en contraposición del espíritu. Añade que Darío sabe que en la poesía se funden espíritu y carne, materia y alma, miseria y transfiguración, lucha terrible para sucumbir un día y otro y al mismo tiempo paz. La definitiva fusión, el último abrazo, no se realizará hasta el final de la muerte del tránsito cristiano.

    Recuerda don Gerardo Diego y comenta su poema “Lo fatal” y hace un estudio del ritmo poético de Rubén Darío, deteniéndose especialmente en su elasticidad, así como en el color orquestal de su verso incomparable. El poeta se anticipa de este modo con un poema, “Marina”, unos años a “La Mer de Debussy”, inspirada como los versos de Darío, en la visión del mar de Normandía.

    A continuación, el disertante presentó varios ejemplos de estrofas y versos sueltos del gran poeta, destacando especialmente “Venus desde el abismo”, que aparece en el primer libro enteramente responsable de Rubén, “Azul”. Este singular soneto de extraños versos, fue desconcertante para su época. Comentó ampliamente del libro “El canto errante”, “Los piratas”. Dijo también de Darío como todos los buenos poetas, sintió hambre de espacio y sed de cielo y resaltó que supo dejar en cada verso un símbolo. Se refirió después a los procedimientos estilísticos, donde se encuentra la repetición y la prolongación sutil y variada. El poeta se acordaba de sus versos cuando escribía en prosa, pero disminuían, pues les falta la temperatura lírica.

    Don Gerardo Diego finalizó su amena, interesante y documentada conferencia poniendo de manifiesto que ritmo y espíritu se conjugan al fundirse en inseparable unidad en la obra de Rubén Darío.

(“ABC” de Madrid)

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