domingo, 13 de julio de 2014

DON PASTOR PEÑALBA: PRECURSOR INDISCUTIBLE DE LA ESCUELA DE BELLAS ARTES. Por: Eduardo Pérez-Valle hijo.

DON PASTOR PEÑALBA:
PRECURSOR  INDISCUTIBLE DE NUESTRA ESCUELA DE BELLAS ARTES[1]

Por: Eduardo Pérez-Valle h.

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A partir de esta publicación dedicada a las Artes Plásticas y también, a las Artes Populares, inauguramos el Blogspot: UMBRAL DEL ARTE NICARAGÜENSE, espacio en el cual deseamos reunir, de forma coherente, el pasado y el presente de la creación plástica. Sobre todo,  que el público pueda apreciar las obras artísticas y a través de ellas, encontrarse con los dueños de esa imaginación y de esas técnicas. Deseamos que en este propósito o “juicio estético” no existan “seducciones literarias” previas al encuentro, entre cada obra y el espectador.

Entre los provechos, deseamos entregarles la posibilidad de descubrir,  divulgar y, quizás, adquirir el “arte joven”, por cierto, prolífero, prometedor, pero que en su gran mayoría nunca ha recibido opiniones oportunas o reconocimientos técnicos en el ahora y cada vez más estrecho espacio del periodismo cultural nicaragüense. En contraposición a lo antedicho e impuestos como estamos del avance tecnológico, el mejor medio de información y “enlace” lo facilita la Internet, por tal razón, esta iniciativa la desarrollamos en este medio de grande afluencia.

Incluidos en este modesto emprendimiento cultural el criterio de la historicidad y el criterio de la originalidad  –bajo otro enfoque, no hegeliano—, decidimos “asomarnos en la ventana histórica” para localizar al verdadero fundador de la Escuela Nacional de Bellas Artes, mérito que siempre ha sido adjudicado a Don Rodrigo Peñalba, y del que, injustamente ha sido despojado  –por ignorancia— su padre, Don Pastor Peñalba.

La inclusión de todas las épocas artísticas empieza por identificar el origen de la formación académica en Nicaragua. En esta Galería caben todas las ejecuciones de estilos,  afloramiento de los viejos y de los nuevos motivos e inspiraciones; etapas y derroteros, sin olvidar espacio para el podio de lo consagrado, porque el Arte también tiene escalafones, y el paso del tiempo desliza velos para adjudicar el éxito verdadero o el fracaso rotundo. 

Pues bien, estimamos que la exactitud en la información histórica es indispensable; ella no requiere de resbaladizas lucubraciones de cientificidad dudosa. Los contextos y los personajes de nuestra historia de las artes plásticas tienen traslapes o heredades, de una generación a otra, ceñidos a los diversos juicios de valor que comporta la crítica de arte.  Esperamos desarrollar el juicio estético, como diría Litré: “mecanismo del juicio frente a las obras...” Por ahora, conozcamos alguna información sobre el precursor indiscutible de nuestra Academia de Bellas Artes.

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LAS INSTITUCIONES DE LA PINTURA NICARAGÜENSE

Por Eduardo Pérez-Valle 

Un numeroso grupo de noveles pintores, en plena juventud, en los salones del Instituto Pedagógico de Managua, exponen sus pinturas y sus anhelos artísticos. Aquellos pintores fueron llamados los “Espíritus Selectos”.

Tales “jóvenes aficionados” desentumecieron una anquilosada Academia de Bellas Artes. A partir de aquel 17 de agosto de 1933, los brillos irradiados por Ramón Ignacio Matus, Ernesto Brown, Salvador Sacasa, Guillermo Castillo, Rodrigo Peñalba y otros, levantaron el ánimo de los pintores más viejos que estaban en dicha Academia. Los pintores agrupados en ella no tenían local para sus prácticas y el aprendizaje. Fueron los jóvenes pintores de los años treinta, quienes por primera vez, y a partir de aquella exposición que juntó lo viejo con lo nuevo, se empeñaron en conseguir la ayuda estatal, y de amigos del arte, para obtener un local como sede, y lucharon por “hacer surgir el aliento artístico en el pueblo nicaragüense”.

Esos pintores solicitaron al Distrito Nacional “una pieza con instalación eléctrica, ya sea en una escuela nacional o en alguna casa barata donde establecer la Academia de Pintura”.

El apoyo de la prensa nacional, y de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, fueron importantes para los acontecimientos derivados de aquella exposición que impulsaría otros hechos de la pintura nicaragüense, tales como la aparición del Círculo de Bellas Artes, y la formación por primera vez en la historia nacional de una Academia Nacional de Bellas Artes, a la cual volvería diez y seis años más tarde, Rodrigo Peñalba”, con el conocimiento agigantado y la vocación de maestro, que trasladaría el relevo generacional y cualitativo a la pintura nicaragüense. La historia está afirmada en un orden progresivo, aquellos jóvenes que fundaron la Academia Nacional de Bellas Artes se perpetuaron para Nicaragua, juntando sus flamas en la antorcha que quedó en manos de Rodrigo Peñalba.

EL “CÍRCULO DE BELLAS ARTES”

A nuestro país llegó en los años treinta, un español de rimas métricas y cadencias quien animose a exponer en un extenso artículo periodístico las razones y objetivos para fundar lo que él llamó el Círculo de Bellas Artes. Este poeta de nombre Luis Álvarez Pastor, luego de este esfuerzo, no fructificó, en el mismo año se marchó del país en busca de nuevos horizontes, su proyecto lo expone por primera vez en “La Prensa” del 19 de febrero de 1933. Una de sus más entusiastas colaboradoras fue doña Chepita de Aguerri, quien facilitó su casa de habitación par ala reunión de la primera clase de la Sección de Declamación del Círculo de Bellas Artes. En posteriores fechas con la participación de un seleccionado grupo de mujeres, emprenden el montaje de la primera obra teatral, “Canción de Cuna” escrita en 1911 por Gregorio Martínez Sierra (1881-1847), libreto que se mandó a traer a La Habana.

Entre otras actividades se tomaban a los aspirantes las entrevistas de rigor, y las clases iniciaban con dicción y voz.

El “Círculo de Bellas Artes”, emprendió a través de su dinámico promotor y fundador, la creación de la “Sección de Pintura”. Álvarez Pastor escribía sobre el tema: “Se establecerá una Academia diaria o intermedia diurna o nocturna, según las disposiciones del Director de la misma. A los designados por el Director se le facilitarán materiales para poder llevar a efecto su obra. Una vez terminada ésta, el artista lo exhibirá en el “Círculo” y si logra que sea adquirida por un particular, el importe de la venta menos un pequeño tanto por ciento para ayuda de los gastos efectuados, pasará a poder del alumno que la haya ejecutado. Celebrará exposiciones permanentes y exposiciones parciales de dibujos, acuarelas, óleos, crayones, pastel, etc. Podrá adicionarse la parte de grabados en madera y cuanto el Director a su juicio, estime sea compatible con esta Sección. Celebrarán concursos bajo las bases que estime oportuno, para el mayor despertar del arte”:

TRES INSTITUCIONES DIFERENTES

Tres nombres e instituciones diferentes de la pintura nicaragüense: la Academia de Bellas Artes, el Círculo de Bellas Artes y la Escuela Nacional de Bellas Artes. Después de los ajustes sobre el Círculo de Bellas Artes, que precisamente fue una presentación con nuevo nombre de la pintura de nuestro país, reseñaremos la historia de esta última. Como dijimos, ni la Academia de Bellas Artes, ni el Círculo de Bellas Artes tuvieron sede oficial y permanente. Era frecuente que los pintores expusieran de forma individual y cargaba con la venta de sus obras. En ocasiones exponían en el Parque Central, actividad que se radicaría y que el mismo Rodrigo Peñalba implementara con sus alumnos de los años 50.

Eran los tiempos en que los pintores trataban de saltar por encima de las secuelas económicas del terremoto de 1931; y de las consecuencias de la guerra contra la ocupación norteamericana en el país. Aún así, hubo pintores como el masayés Ernesto Ortega, luego de exponer en 1932 sus pinturas en la Biblioteca Nacional, en su totalidad obras de motivos regionales, al precio máximo de diez córdobas; posteriormente en busca del sustento diario las expuso el 8 de mayo del mismo año, en el Club de Oficiales de los interventores norteamericanos. Los títulos de aquellas obras proporcionan ideas del regionalismo en la pintura de don Ernesto Ortega: “La Vieja Tejedora”; El corredor de mi casa; Calle del Caimito; El Parque Central; La Parroquia de mi pueblo; Tarde del Trópico; Paseo Tuckler; Camino de la Feria; De Tiempos Coloniales; Una refresquería; El último Toro Venado; Laguna de Masaya y Vendedora de Frutas, entre otros.

Otro de los pintores que se estableció en Managua e el año de 1932, fue Pedro Ortiz hijo, vivía y tenía su estudio media cuadra al occidente de la plazoleta de la Estación. En junio del 32, Ortiz se ganaba algún dinero decorando la Casa Presidencial.

Don Horacio Cordero M., participa para el 33 en la Exposición Nacional de la Industria Nicaragüense, Cordero llegó con sus trabajo fotográficos en oro y plata, en aquella ocasión expuso además de fotografías, el busto en cemento blanco de don Félix Pedro Zelaya R., que sería colocado por la administración presidencial del doctor Juan Bautista Sacasa en el parque de Niquinohomo.

El antiguo templo de Santo Domingo, recibió el 5 de diciembre de 1933, en la parte superior de su fachada una de las últimas obras monumentales del escultor granadino y profesor de la Escuela Nacional de Bellas Artes, don Tránsito Sacasa, quien tres años más tarde falleciera. Este multifacético artista, hizo para dicha iglesia una estatua del Sagrado Corazón de Jesús, en cemento y con más de una tonelada de peso.

En la capital ocurrían las principales actividades artísticas; los artistas llegaban a Managua, unos para quedarse a vivir, y otros para darse a conocer y exponer sus obras, además de encontrarse con sus colegas de la pintura y la escultura.

Habría muy pronto un acontecimiento que tendría significación histórica de trascendental importancia, la fundación de la Academia Nacional de Bellas Artes, la cual durante cinco meses se fortaleció para poder anunciar su nacimiento, tras haber defendido su posición ante un proyecto escultórico que se debatía públicamente.

DEBATIENDO SOBRE EL MONUMENTO A RUBÉN DARÍO

Al fin en 1933, con 17 años a cuestas, el “Comité Pro-Bronce Darío”, tras un accidentado proceso de convocatoria a participar en la elaboración de los anteproyectos para erigirle  al Vate un monumento en el parque de su nombre, se reúne en pleno para examinar los dos únicos proyectos  presentados, el del escultor italiano Ángel Mazzei de la “Casa Luisi” de Pietrasanta, Italia; y el del italiano Mario Favilli, radicado en Granada, Nicaragua.

Designan a tres notables intelectuales del Comité, para un dictamen definitivo: los doctores Hildebrando Castellón, Joaquín Vijil, y el ingeniero José Andrés Urtecho. Al cabo de unos días, y entre otras opiniones solicitadas, la Academia de Bellas Artes dio la suya; la Comisión recomendó asumir la responsabilidad “de erigir un monumento a Darío, digno de su genio, de su memoria, del país, y de nuestro esfuerzo. La escogencia está estrechamente limitada entre dos proyectos únicos sobre los que ha recaído desfavorable dictamen de la Academia Nacional de Bellas Artes, lo mismo que la opinión de algunos diletantes de importancia, consultados oportunamente”. En consecuencia, debe ampliarse el período de recepción, y promoverse el envío de nuevos proyectos. Finalmente el dictamen indicaba: “En aso que nuestras indicaciones no fueran favorablemente acogidas por el Comité y se quisiese proceder a una solución inmediata  del asunto optando por uno de los proyectos presentado, creemos que la ejecución de la estatua del poeta debe ser hecha, en todo caso, bajo la firma de un escultor de reputación reconocida, y que el Comité deba especificar no sólo todos los detalles del conjunto sino todas las condiciones del arreglo”.

Queda plenamente claro que ya se habla de la Academia Nacional de Bellas Artes, y con la importancia que la sociedad le da en aquella época, la consultan sobre asunto de gran interés. Al hacerse público el dictamen, los ataques de uno de los dos bandos en que se dividió la opinión pública, enfilan contra la posición de la Academia, parten del dividido “Comité pro-Bronce a Darío”.

Un artículo anónimo en el “Diario Moderno” lleva a la Academia al punto de dar una respuesta  en los siguientes términos: “La Academia de Bellas Artes no va a discutir sus propios méritos, ella ha lanzado una opinión razonada y debe ser combatida con razones. ¿Quién puede ser el árbitro? ¿Acaso el articulista anónimo o su amigo, aquel que viajó desde Florencia a Washintogn tan sólo para aprender que  la Academia de Bellas Artes está formada por aficionados?  O quizás los propios Favilli y Mazzei, representantes comerciales de las casas fabricantes”. La carta finaliza: “La Academia de Bellas Artes no ha tenido a la vista en ninguna ocasión el proyecto de Bourdelle; pero el articulista lo aparta y aconseja con toda su autoridad quedar con uno de los últimos. Este pecado no nos mancha. Por último, si éste grupo de aficionados que lee y estudia y en el que figuran elementos que conocen los museos y monumentos de Europa  y los Estados Unidos, con preparación estética para aprovecharse de este conocimiento, se pone en ridículo al dar una opinión solicitada, qué diremos del reporte que no dedica sus actividades más que a la persecución de los escándalos sociales, y que a la hora menos pensada, sin ser solicitado y con un apasionamiento de muy dudoso origen, se atreve a dar opiniones sobre arte? Aquí cabe la conocida frase: Si la Academia censura malo, si un anónimo aplaude, peor”.

El 25 de septiembre el debate quedó enterrado, ese día el Monumento a Darío fue inaugurado, dizque según la maqueta que Favilli presentó. Pero desde mayo de 1932, tras casi ocho meses de preparación de condiciones, de manera resuelta los Académicos, y los “Espíritus Selectos” proceden a dar el paso trascendental para la historia institucional del arte en Nicaragua.

NACE OFICIALMENTE LA ACADEMIA NACIONAL DE BELLAS ARTES

El 5 de diciembre de 1933, con la exactitud histórica que los documentos respaldan, nace solemnemente la ACADEMIA NACIONAL DE BELLAS ARTES, y se realiza el mismo día, la Apertura de la Primera Exposición Nacional de Pintura y Dibujo. Su Presidente y Director Académico fue don Pastor Peñalba; su Secretario, Ramón Ignacio Matus; y uno de sus vocales Ernesto Brown. El Salón de la Academia quedaba contiguo a La Nueva Prensa. El discurso de apertura estuvo a cargo del periodista Gabry Rivas y el de clausura correspondió al doctor Ramón Romero.

Varios artistas se sumaron al acto, Arturo J. Medal ejecutó un solo de piano y Guillermo Castillo demostró sus dotes de tenor; la poetisa Yolanda Caligaris entregó al público los versos de su inspiración, y finalmente cantó Margarita Espinosa, y Luis Felipe Hidalgo recitó varios poemas.  Transcurrido el acto, quedó abierta la exposición al público.

DON PASTOR PEÑALBA

Sin lugar a dudas, don Pastor Peñalba significa  para la historia de la pintura nicaragüense el baluarte conductor, el amigo y maestro, parte del importante puente que indeteniblemente seguirán cruzando nuevas generaciones de pintores  en el tercer milenio. Él es, realmente, quien debe por justicia llevar el calificativo de verdadero impulsor del arte en Nicaragua en aquellas décadas, otorgado por los hechos innegables. Nadie en los años 20 y 30 del pasado siglo hizo tanto como él en enseñanza y organización de los artistas, los que él edificó, incluido a su hijo Rodrigo. Habrá otros, como el recordado Enrique Fernández Morales de quien en su en su Historia de la pintura nicaragüense, Jorge Eduardo Arellano dice que tan sólo a los veintiuno años de edad “impulsó el arte en Nicaragua". Don Pastor alcanzó mayores logros, llamado por sus discípulos, amigos y periodistas “decano de los artistas expositores, vibrante impulsor del arte y el alma de la Academia de Bellas Artes”. Aun con los innegables méritos de Morales Fernández, el lugar le corresponde a Peñalba.

PRIMERA  EXPOSICIÓN DE DIBUJO Y PINTURA EN 1933

La Primera Exposición Nacional de Dibujo y Pintura fue todo un éxito. El joven de 25 años, Rodrigo Peñalba, destacó con una de las más admiradas pinturas de la exposición, “un notabilísimo cuadro regional: La Carreta”. Peñalba es objeto de los mayores elogios a través de los artículos que la prensa nacional le dedica al trascendental acontecimiento. Don Pastor Peñalba acompaña a sus alumnos, reprodujo los rincones de Managua, y la crítica le define como “una ejecución limpia y brillante”.

Rodrigo Peñalba, conocido como “el artista del pincel atrevido”; presentó dos tipos de obras: pintura regional y una colección de retratos calificados de maravillosos. Y de él se decía que, “se observaba en su obra expuesta una fuerte tendencia a la nacionalización de nuestra pintura”.

De Ernesto Brown destacaba la impresión del color, “de la luz y la atmósfera con una técnica personal”. Presentó una colección de paisajes y se le destaca como uno de los mejores paisajistas de Nicaragua. “El distintivo de Brown era la capacidad de captar y devolver en el lienzo la apariencia real de la naturaleza".

Guillermo Castillo, a quien sus compañeros cariñosamente apodaban “Tonelada” por su corpulenta contextura física, no sólo trabajó la técnica de la acuarela, sino que presentó una cabeza modelada en barro, finamente estilizada.

“Alma fina y delicada de artista, imprime en cada una de sus obras el sello de su personalidad inimitable”. Este era Ramón Ignacio Matus, quien participaba con el objeto que le había de caracterizar, el retrato a lápiz. Este diriomeño mereció el reconocimiento de sus compañeros artistas; ante los importantes sucesos que hemos relatado, sus colegas dibujantes y pintores habían bautizado su agrupación con las siglas ADAPRIM, cuyo significado era: “Escuela de Pintura Ramón Ignacio Matus”, y don Pastor Peñalba refiriéndose a él, decía: “Ramón tiene en su elaboración, aquello que le hace tener siempre el carácter de nuevo”, en clara alusión a la destreza y limpieza de sus trazos. 

Entre otros que integraron aquella agrupación: Carlos Mejía, Fernando Ampié; Gonzalo Obando, doctor Gonzalo Ocón Vela, Elías A. y Guillermo Castillo, Rodrigo Peñalba, Ramón Ignacio Matus, Ernesto Brown, y el maestro Pastor Peñalba. Alberto de Trinidad en su obra mantenía “una fidelidad fotográfica”; y en su temática eran pequeños formatos de “rincones de Managua” en acuarela. 

Con estos acontecimientos, incorporamos nuevas páginas a la historia de las artes en Nicaragua, con toda certeza se pueden reproducir sin temor a equivocaciones.-

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[1] Publicado en Nuevo Amanecer Cultural, sábado 27 de diciembre de 1997.
Publicado en Revista de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, Segunda Época, Tomo LXV. Agosto, 2007. Págs. 155 a 162. 

sábado, 12 de julio de 2014

GRANADA EN GRABADOS DE MEDIADOS DEL SIGLO XIX: IGLESIA DE LA MERCED; CASA DE GUARDIA Y EL MERCADO EN LA GRAN PLAZA. Por: Dr. Eduardo Pérez-Valle

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IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED, GRANADA, NICARAGUA. Dibujo de 1856

Por el Dr. Eduardo Pérez-Valle:

Tomado del Frank Leslie᾽s Illustrated Newspaper, del 9 de Agosto de 1856, con el siguiente comentario:

Esta iglesia está considera por los habitantes de Granada, como una de las cosas curiosas de la ciudad. Debido a su gran tamaño, abarca un área sumamente grande, inmediatamente detrás de la plaza. Dá la impresión de haber sido muy linda su arquitectura y decoración. Aún ahora sus ruinas, bastante dañadas por el paso de los años, presentan una impresión magnífica y pintoresca, especialmente cuando se le ve desde la aldea india en la base del volcán Mombacho, o desde el camino que lleva a León. El presente dibujo, hecho por nuestro propio artista, es una fiel reproducción de la escena en todos sus detalles”.

Según el artículo, hay una leyenda en los lados de una de sus torres, que dice:“Se empezó esta obra 6 d᾽ Agosto A. D. 1781, y se acabó al 25 de Jenero. A. D. 1783, con 32 Vs. Sin la cruz”.

En el lado oriental de la torre de la Merced aparecen dos inscripciones que resumen su historia. La leyenda superior, a su vez la más vieja, reza así:

SE EMPEZÓ ESTA OBRA EL 6 DE AGOSTO DE 1781. Y SE ACABÓ A 25 DE ENERO DE 83. CON 33. VS. SIN LA CRUZ.

La inscripción inferior dice:

FUE DEMOLIDA HASTA SU MITAD EN LA GUERRA CIVIL DE 1854. Y RESTAURADA Y  MEJORADA EL AÑO DE 1862. BAJO LA DIRECCIÓN DEL MAESTRO ESTEBAN SANDINO. CONTRIBUYO A ESTA OBRA EL FERVOROSO ZELO DEL PRESBÍTERO D. J. ANTONIO CASTILLO.

Los historiadores Ortega Arancibia y Jerónimo Pérez cuentan lo sucedido a la gallarda torre de la Merced durante la desastrosa contienda de 1854, encerrado don Fruto en la ciudad y puesto sitio por las tropas de Jerez. Dice Ortega: “En la torre de la Iglesia de la Merced se situó un cazador con la única arma de precisión, que un extranjero puso al servicio del gobierno, y desde esa altura blanqueaba a las fuerzas que ocupaban la Iglesia de Jalteva como cuartel general; Pineda y el General Jerez fueron puesto fuera de combate por la bala del cazador que estaba en la torre de la Merced; Pineda pasado por una bala en la región torácica, y Jerez rota la rótula, que le obligó a hacer cama por mucho tiempo en la Sacristía de la Iglesia de Jalteva”.

Dice Pérez que un norteamericano, Henrique Doss, que con el grado de teniente coronel de artillería se brindó al servicio del gobierno, “fue el que más daño hizo a los democráticos desde la cúpula de la torre en que se mantenía apostado con el rifle en la mano”. Continúa: “Recibieron aviso en Granada que venía de León para Jalteva una pieza de artillería de grueso calibre traída con el objeto de destruir la torre de La Merced, que dominando a todo Jalteva hacían desde allí los rifleros constante daño a los democráticos. En la noche del 3 / de Julio / resolvió Chamorro salir personalmente hasta Masaya, ciudad distante doce millas al noroeste de Granada, a donde se decía que había llegado la referida pieza; y en efecto, al amanecer el 4 salió por la línea norte con una compañía de preferencia. A las diez del día entró a Masaya, sin resistencia, porque los empleados y guarnición que allí estaban huyeron para Nindirí, pueblo tres millas distante al noroeste de Masaya. El objeto principal de tomar el cañón no lo consiguió porque había ya pasado para Jalteva, pero mandó recoger las oficinas y destruir algunos depósitos de víveres que estaban listos para conducirlos al cantón”.

Ortega prosigue: “Procedente de Yuscarán había llegado al Cantón de Jalteva un señor Radicati, de origen italiano, recomendado por el General Cabañas como buen artillero, el cual escogió la mejor pieza y en la noche la emplazó con todas las condiciones del arte en el atrio de la Iglesia de Jalteva y al amanecer despertó a los granadinos con el estampido del primer tiro de su cañón, acertando con precisión matemática contra la torre de la Merced que servía de atalaya a los tiradores del ejército que defendía la plaza, desde cuya altura dominaba el perímetro que ocupaba el enemigo, haciéndoles mucho daño. Con pertinaz insistencia por algunos días no cesó el cañón de Radicati de poner una vida fuera de combate, redondeando la atalaya y el baluarte por la mitad de su altura hasta que dio en tierra con la esbelta torre de la Merced, justo orgullo del granadino”.

Pérez concluye: “Un espantoso cañoneo se dirigió ese mismo día / 24 de diciembre / a la torre de la Merced, hasta que a las cinco de la tarde cayó el cuerpo superior y el cimborrio, haciendo un estruendo terrible. Mil gritos acompañados de la música marcial felicitaron en Jalteva el derribo de la torre”.

Sólo resta agregar que el cañón de grueso calibre empleado por Ricaldi contra la torre de la Merced era una culebrina a cañón largo que apedillaban el San Pedro.


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CASA DE GUARDIA EN LA PLAZA, GRANADA, NICARAGUA. DIBUJO DE 1856.

Por el Dr. Eduardo Pérez-Valle 

Tomado del Frank Leslie᾽s Illustrated Newspaper, del 19 de Julio de 1856.

El presente nos ofrece algunas observaciones interesantes con relación al mercado. “La lista de artículos que se venden en la plaza, como mercadería en una tienda del Oeste, incluye una variedad muy numerosa para detallarse: toda clase de frutas tropicales, naranjas, piñas, cocos, bananos, limas, limones y muchas otras más.

Además de las frutas hay gran variedad de vegetales, pipianes, cebollas, batatas, tomates, sandías, maíz, arroz, frijoles y gran variedad de otros artículos. Las mesas está cubiertas de varias clases de dulces, hechos principalmente de harina y azúcar, coco y azúcar y otros ingredientes, mientras que por el suelo sobre los canastos tienen a los pollos, pescados, iguanas (especie de animal como la largatija pero grande como un polo y bastante agradable al paladar), cerdos, y huevos de tortugas. Esos dos últimos artículos se encuentran con gran facilidad y en grandes cantidades en las costas del lago y algunas veces los mimos nativos traen las tortugas para venderlas.

La “casa de guardia” o cuartel de Granada, fue también conocido en la segunda mitad del siglo XIX bajo el nombre de “cuartel principal”, pues también había una pequeña guarnición en la casa de la pólvora, en el camino de Masaya. Su ubicación era la misma de la primitiva fortaleza de Granada, construida por Francisco Hernández de Córdoba, fundador de la ciudad; y donde él mismo fuera encerrado poco antes de su ejecución por orden de Pedrarias.

“Temprano cada mañana –dice la crónica—, cuando los centinelas dejan la guardia, una muchedumbre de mercaderas con sus varios productos va llenando la plaza. Los principales encargados del transporte son los indios, que fluyen a la ciudad de todas direcciones por innumerables veredas, con sus enormes cargas a la espalda, suspendidas de la cabeza por una ancha cinta que hacen pasar por la frente” (y-que llaman mecapal). Cargado de esta manera, cada uno de ellos puede llevar tanto como una mula y caminar por millas con su trotecito. Llegando a la plaza, descargan y venden rápido a los vendedores al menudeo, y regresan al campo. La esquina junto al cuartel es el principal sitio de estos comerciantes, y desde temprano en la mañana se pueden ver sus grupos por allí. Sin embargo, a las nueve todos se han ido, para volver en la mañana con nuevos productos”… “Los precios de estos artículos se fijan según el trabajo empleado en cortarlos y traerlos al mercado”… “Cuando el sol del mediodía cae sobre la plaza, los comerciantes suspenden sus negocios y el mercado queda desierto. Las mujeres han hechos sus ganancias, ya ahora pueden buscar el fresco retiro que les ofrecen sus hamacas, y en la siesta de la tarde soñar con alegres caballeros y progresistas americanos”… “A la derecha / en el grabado / se ve una parte de la residencia del ministro Wheeler”.

Dice Walker que al entrar la Falange y sus auxiliares democráticos a la ciudad todas las puertas y ventanas estaban cerradas. Pasada la confusión inicial, empezaron a entreabrirse cautelosamente. “La del ministro americano fue tal vez la primera  en abrir la suya. El salón, el aposento y el patio presentaban un espectáculo curioso. Ochenta o cien mujeres y niños apiñados habían buscado protección bajo los pliegues de la bandera americana. Allí estaba la dama gentil que creía que todos los demócratas eran ladrones y asesinos por cuanto hacían la guerra a la vieja aristocracia del país; allí la humilde criada que se imaginaba que los leoneses le iban a matar, porque su padre o su hermano habían seguido a su amo legitimista en vez de tomar las armas para defender los derechos de su clase. En la imaginación de ambas un filibustero era una especie de centauro, con más de bruto que de hombre, y grande fue su sorpresa al oír hablar a los americanos con suavidad y verlos portarse con mesura, pasado el alboroto de la refriega. Walker fue un momento a casa del ministro para responder a algunas peticiones que allí le hicieron”… “Se tomó un prisionero de consideración –continúa Walker—, D. Mateo Mayorga, Secretario de Relaciones Exteriores de Estrada, dejándole bajo su palabra en casa del ministro americano”.

Dice Walker que “cerca de cien individuos fueron libertados de sus cadenas con la toma de Granada. Habían sido presos por delitos políticos y algunos sentenciados a muerte”. Es de observar por nuestra parte que estos presos deben haber permanecido en el cuartel, y quizás alguno, haciendo honor a una vieja costumbre colonial, en los interiores de la casa de gobierno, que también hacía frente a la plaza mayor. “Entre otros estaban presos –continúa Walker—, D. Cleto Mayorga, yerno de D. Patricio Rivas y primo de D. Mateo Mayorga, el ministro de Relaciones Exteriores; un americano llamado Bailey, preso según dijo, por sospechas de ser favorable a la causa democrática, y un joven de apellido Tejada, hermano de D. Rafael Tejada, comisionado por el gobierno de Estrada para el arreglo de las diferencias entre la República y la Compañía Accesoria del Tránsito. Todos estos prisioneros pidieron armas y se les incorporó a las filas democráticas, de modo que antes de la noche del 13 el total de la fuerza que ocupaba a Granada llegó a cerca de 450 hombres”.

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EL MERCADO EN LA GRAN PLAZA, GRANADA, NICARAGUA. DIBUJO DE 1856.

Por el Dr. Eduardo Pérez-Valle

Tomado del Frank Leslie᾽s Illustrated Newspaper, del 21 de Junio de 1856.

El presente artículo dice: “El mercado abre todas las mañanas y bien merece la pena una visita, aún para aquellos que no deseen comprar algo. Las mujeres, en número de unas doscientas o trescientas, se congregan en este lugar para exhibir sus lustrosas frutas, huevos, iguanas, cigarros, aves y otros artículos que componen la dieta normal en este clima. Pero la atracción principal para los extranjeros que visitan este lugar es el alegre y vistoso atavío de estas pintorescas señoritas. Las faldas son de percal y muy largas de dos capas con paletones y ambas con adornos brillantes en las orillas. La cabellera, azabache y ondulada, la usan a veces suelta cayendo sobre la espalda. Otras llevan en alto el cabello, pero siempre le dan el característico toque de lucir una flor en la cabeza, ya sea detrás de la oreja o encima del peinado. Es casi imposible pasar al lado de una de estas jóvenes y no admirarlas”.

En el mismo número del Frank Leslie᾽s Illustrated Newspaper se publican dos dibujos de la plaza mayor de Granada, en una vista desde el este, en el otro desde el oeste.

El pie del primero dice así: “El General Walker pasando revista a las tropas en la plaza mayor de Granada, capital de Nicaragua”. Es importante este dibujo porque detalla muchas cosas, entre ellas los edificios que limitaban la plaza por el oeste, como la casa de Walker (en el sitio de la actual casa Pellas), con su arcada en el piso bajo y su baranda en el alto. Se ve un cañón apuntando hacia Jalteva, apostado en el arranque de la Calle Real; y más allá, la torre y otras dependencias del Hospital San Juan de Dios. Walker, el brazo extendido, espada en mano, dirige las evoluciones de dos pelotones de soldados, a los compases de una banda de cuatro músicos, ante  un público en su mayor parte femenino. El comentario que acompaña a este dibujo dice que el artista “aprovechó el momento en que el General Walker y su ejército aparecieron en la Plaza a su regreso de la sangrienta batalla de Rivas”. Aquí hay un error garrafal, pues el mismo Walker nos dice que “cuando las destrozadas fuerzas de la República entraron en la capital era ya más de la medianoche”.

El otro dibujo, con la plaza vista desde el suroeste, es el que aquí se reproduce. Parece, por las actitudes de las figuras, que ya han pasado algunos días desde el desastre de Rivas: las mujeres del mercado entregadas a sus negocios, los soldados pasando el tiempo con displicencia, quizás haciendo tristes reminiscencias y comentarios en torno al revés sufrido,  y que el mismo Walker se vio obligado a reconocer en tono amargo: “En cuanto a los americanos, después de que pasó el primer entusiasmo del ataque, fue imposible hacerlos asaltar las casas en que los costarricenses se ocultaban”… “Muchos de los soldados, extenuados por la primera carga, arrimaban sus fusiles a la pared, dejándose caer en el suelo, y era difícil hacerlos entrar en acción”… “Fue imposible conseguir que ninguno de los elementos de la fuerza repitiese el ataque con el vigor desplegado al principio”… “Walker estaba preparando la retirada, y cuando oscureció se llevaron los heridos y los impedidos a la iglesia”… “Los que estaban de muerte se dejaron cerca del altar mayor; a los demás se les dieron caballos para la marcha. Era más de la medianoche cuando todo estuvo listo, y la fuerza salió de la ciudad despacio y en silencio, llevando los heridos en el centro”.
En el dibujo son interesantes las dos figuras femeninas de la derecha, en primer término, una desplumando un ave, otra despiojando un niño; también lo son las de los filibusteros, los de primer término y los que están en la calle, todos reflejando la derrota.

La sección que se presenta en detalle, como tema central, es el costado sur de la plaza, donde funcionaba el mercado bajo los portales. A lo lejos e ven la iglesia parroquial, el cuartel principal (“casa de guardia”) y una casona que debiera ser la residencia del ministro americanos, Míster Wheler; pero ésta tenía corredores  y barandas a la calle. (Quizás haya ocurrido en esto algún error de interpretación de parte del grabador Hoecomb). La disposición de los dos últimos edificios en torno a la plaza  parece un tanto irregular, pues no concurren a darle la forma rectangular que siempre tuvo..

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viernes, 11 de julio de 2014

CIUDAD INDÍGENA DEL CACICAZGO DE NEQUECHERI, HOY BARRIO PRINCIPAL DE LA CIUDAD DE GRANADA. Por el Dr. Héctor Mena Guerrero

Del Director-Editor del Blogspot:

PLAZA DE XALTEVA (Tomado de Internet)
Reproducimos el interesante artículo del Dr. Héctor Mena Guerrero escrito a principios de la década de los 70 del siglo XX. Texto con sus comas y puntos, íntegro. Desde luego, este artículo contribuye a la identificación de fragmentos de historias con sentido completo, es decir, extraídas de diversas fuentes primaras y secundarias. Como expresamos, no hemos editado el texto, con la única excepción de poner “las referencias” del autor, al pie de página. Sobre este asunto hay valiosos aportes de otros autores.

En cuanto al tema del poblamiento indígena de Jalteva, ya ha sido sometido al escrutinio científico, sin embargo, deberá someterse a investigaciones más amplias, en espacio y tiempo. Hasta el momento, el trabajo desde la Arqueología de Campo y de la Geología, en el perímetro de Jalteva, permitió algunas conclusiones circunscritas a “estrechos” espacios. Estos trabajos fueron realizados por varios arqueólogos (as), viejos amigos (as) y colegas, cuya actividades científicas las desarrollan entorno al Centro Arqueológico de Documentación e Investigación (CADI) de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN). Los interesados pueden consultar los resultados de la investigación dirigida por Sagrario Balladares y Leonardo Lechado, publicada en Octubre de 2004, bajo el título: Reconocimiento arqueológico preliminar de la ciudad de Granada con énfasis en el actual Barrio de Xalteva.

Por otra parte, viene al caso relacionar las opiniones (entusiastas) vertidas por el ingeniero José Mejía Lacayo, creador y Editor de la publicación “electrónica”: Revista de Temas Nicaragüenses, No. 31, en noviembre de 2010. Publicadas bajo el título: “La Jalteva Indígena” y basado en los trabajos de la arqueóloga costarricense,  Silvia Salgado, concluye que “Jalteva” estaba hacia otro extremo de la ciudad, a las orillas o casi en las márgenes del Lago Cocibolca, en las inmediaciones del antiguo Colegio Centroamérica; en la zona conocida con el nombre de “Tepetate”.

En ese sentido, Mejía Lacayo, introduce el referido artículo con los siguientes párrafos:

Para aquellos que nacimos y crecimos en Granada, el barrio de Jalteva al oeste de la ciudad, es el sitio del poblado indígena de Xalteva. Si meditáramos un poco sobre la geografía de la ciudad nos daríamos cuenta que Jalteva es un rincón entre los arroyos de la Aduana, situado al norte, y el arroyo de Zacatiligüe que corre al sur, y La Pólvora, fuerte que fue construido en 1748 como suplidora de pólvora porque en El Castillo de la Inmaculada, localizado a las orillas del Río San Juan, había problemas para conservar la pólvora debido a la humedad. Luego el fuerte fue ocupado para acomodar a las tropas y como prisión. Este rincón es demasiado pequeño para albergar el populoso poblado indígena.

Como tantas otras afirmaciones de cronistas y de tradiciones orales imprecisas, tendremos que hacer ajustes o correcciones. Hoy en día la arqueología parece confirmar que Xalteva ocupó los terrenos conocidos como Tepetate, situados al norte de Granada. Los estudiantes del Colegio Centroamérica en los años de 1950 buscábamos en Tepetate piezas indígenas que los arados agrícolas dejaban al descubierto cada año: el suelo quedaba literalmente cubierto de ollas rotas, figurillas, moldes pequeños, puntas de pedernal y hasta lascas de obsidiana. Era un paraíso para nosotros aprendices de huaqueros. Dichosamente solo recogíamos las piezas regadas sobre el suelo arado".

La existencia de abundante cerámica en Tepetate, no es elemento probatorio conclusivo, de que en ese sitio existió el poblamiento indígena de Jalteva; sin embargo, debemos considerar el patrón de asentamiento aborigen en las cercanías de los recursos hídricos, algo, sin lugar a dudas, asociado con Tepetate. La Jalteva indicada en la crónica colonial, debe ajustarse a esos elementos de aprovisionamiento, pero la única forma de descartar o reafirmar, una u otra hipótesis sobre el verdadero sitio del poblamiento aborigen, radicará en las investigaciones de contexto. Otras jornadas de arqueología de campo orientadas hacia otros puntos del mencionado barrio de Jalteva. 

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JALTEBA

CIUDAD INDÍGENA DEL CACICAZGO DE NEQUECHERI, HOY BARRIO PRINCIPAL DE LA CIUDAD DE GRANADA

Por el Dr. Héctor Mena Guerrero


Cuando el conquistador y fundador de ciudades de la Provincia de Nicaragua, don Francisco Hernández de Córdoba, se dentró a nuestro territorio pasando por diversos cacicazgos y tribus, fundó la ciudad de Santiago de la Nueva Granada a la orilla de la ciudad del cacique Nequecherí y del Lago Cocibolca.-

Según Torquemada, Yaltepú, Salteba próxima con la ciudad de Granada; Xalteva según Velasco.- La palabra Jalteba significa lugar de piedras arenosas: Xalli –Arena, Tetl –piedra; pan adverbio de lugar.-

Salteba escrito también con Xalteba y Jalteba son nombres indígenas formadas con vocablos Saltecpan o Xaltepan. El primero significa: Palacio en la arena, el segundo: Lugar que tiene arena gruesa y el tercero significa: En la arena granza.

Se hablaba el chorotega ramificado en dos dialectos: el Niquirano o Náhuatl y el Dirián, este se hablaba en Granada, Masaya, Carazo, Chinandega y parte de León: pues el dialecto Subtiava no era ni chorotega ni Náhuatl.

Varios vecinos de León se quejaron al Rey de los abusos del Gobernador Rodrigo de Contreras, entre los cuales están, en español antiguo, los pueblos: Jalega, (Jalteba) Diriá, Aguatepe y otros pueblos de la ciudad de Granada; el Conquistador Hernández de Córdoba en su carta escrita al Rey describe con palabras precisas la recién fundada ciudad de Granada, planicie arenosa, limpia, saludable rodeada de fosas naturales, Provincia de Nicquecheri, Jefe de los dirianes. La funda probablemente el 24 de abril de 1.524.

Fray Antonio Vasquez de Espinoza, religioso Carmelita Descalzo, escritor español del siglo XVII dice: de la Provincia y Nuevo Reino de León de Nicaragua y ciudad Granada que ella setá fundada; es tierra de Temple caliente, es de buen cielo y sano, tiene 250 vecinos españoles con muchos indígenas, negros y mulatos, está cerca de un pueblo de indios muy bueno dicho Agaltega, donde hay muchos negros y mulatos libres en los arrabales (cap. 25, Pág. 231).- En el tomo VIII de la Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica de don León Fernández hay documento-padrón de los habitantes de esa región, según el No 18 de dicho padrón dice: Pedro Costa Rica de edad de 60 años, no paga por ser cacique de Jalteba, y sus hijos pedrones de 40 años y Juan de edad 35 años soltero pagan tributo en Jalteba y Diego su nieto de edad 7 años.-

En la colección de impresos del Dr. Felipe Rodríguez Serrano, del año 1848, se dirigen a la benemérita Municipalidad solicitando el derecho de petición en denuncia sabida que en esta ciudad de Granada hace algunos días que algunas personas se ocupan de la sedición exitando (sic) a los vecinos del pueblo de Jalteba para reformar la Constitución.- Firman los vecinos de Granada: Fulgencio Vega, Fruto Chamorro, Lorenzo Guerrero, José Joaquín Cuadra y otros quinientos vecinos, todos ellos elevan dicha petición a la Benemérita Municipalidad de León.-

El Párroco de Granada, Nicaragua don Domingo Cabezas y Unizar dirigió también una carta al Rey de España, participándole que un Juez Eclesiástico de Jatelba, pueblo anexo a aquel curato arrancaba a los jóvenes aborígenes del poder de las madres para ponerlos al servicio de personas de quienes recibían duro tratamiento; y el Monarca por Cédula de 17 de Noviembre de 1.754, reprodujo el prevenido, a instancias del señor obispo Morel y Santa Cruz.-[1] 

Los repartimientos de Contreras a sus Tenientes, le dio a Luis Guevara y al Tesorero Pedro de los Ríos muchos pueblos, entre ellos Ayatega, Jalega, El Diriá y otros en los términos de la ciudad de Granada. La relación del Trigésimo Obispo de Nicaragua Fray Agustín Morel de Santa Cruz en su Relación Geográfica, Histórica, Estadística y Religiosa de la Diócesis de Nicaragua y Costa Rica, como Pastor de ellas dice de Jalteva:

Esta Iglesia es de tres naves de cal y piedra, de regular estatura, coro alto, con cinco altares en mal estado y sin adornos, su titular es Nuestra Señora del Tránsito o de La Asunción, las campanas colgadas en la puerta principales. Esta Iglesia pertenece a los indios del pueblo de Jalteva. La administra un Cura semanero y dista siete cuadras de la Parroquial, tiene dos plazas, casa Cabildo con ayuntamiento, cárcel, rodeada de portales, etc. La Pólvora está situada al occidente de la ciudad, al lado sur hay fosos naturales que llaman arroyos.

Bartolomé Pérez, escribano Público de Consejo de la Ciudad de Granada, llama Granada, alias Salteba, por interpósita de Luis Dávila y Francisco de Asaca, 28 de Sep. de 1.538, para examinar en la fe a los indios de dicho pueblo, Fray Francisco de Bobaeilla, Comendador de la Merced.

El Partido de Granada estaba compuesto por la ciudad del mismo nombre  pueblo de Salteba, como de dicha ciudad hasta el Paso del Rey o desaguadero de la laguna de Managua (Panaloya). El pueblo de Diriomo y el del Diriá.[2]

Dice el historiador José Dolores Gámez: a orilla de la ciudad indígena de Jalteba, residencia del Cacique Nequecheri fundó Hernández otra, a la que en honor de Andalucía su Patria, dio el nombre de Granada, año 1.524.-[3]

Granada en la extremidad noroeste del Lago de Nicaragua y al pie del volcán Mombacho que se elevan una legua al sur, fundada por Francisco Hernández de Córdoba en 1.523., entre el lago y la ciudad india de Salteva, ahora Jalteba, uno de sus arrabales.[4]

Granada, es la primera población fundada  por los españoles en tierra firme de América; por haber sido escrita con mala tinta no envió Pedrarias Dávila el Acta de Fundación de la ciudad de Granada a principios de 1523. Y fijó su atención en una planicie arenosa, limpia y rodeada de foso naturales con el nombre de arroyos, algunos de los cuales cruzan la ciudad en zig-zagues de poniente a oriente.-

El fundador de ciudades y organizador de Nicaragua en forma estable fue el Capitán Francisco Hernández de Córdoba, quien dotó a nuestra ciudad de plaza de armas, casa cabildo, parroquia y fuerte. El trazo de Granada se hizo y se plantó al lado de Jalteva, superponiendo a la población nueva española en la vieja indígena que los límites a unos pocos pasos al oriente de los conocidos petriles de Jalteba.- El lugar hasta donde llegaba la división se llama todavía El Callejón del Palenque. La proximidad de ambas dio por resultado que al mezclarse los jaltevanos con los residentes de Granada, tenían sus algarabías y rivalidades de pueblos cercanos.- Ya borrada la línea de separación político, quedó cierta rivalidad entre los Jaltevanos y Granadinos, la cual alcanzó llegar hasta nuestros días, afectando las banderillas políticas y sociales.-

Según Squier no reconoció el vocablo mangue y dividió en dos grupos los llamados Nagrandanos y Dirianes.- Alcedo, afirma que esta división tiene lugar poco antes de la llegada de los españoles, debido a una guerra civil.- El mangue fue una unidad lingüística, aunque políticamente dividida.- Las ciudades principales de los Mangues según Alcedo, eran: Salteva, Masaya, Subtiava y otras muchas del Pacífico de Nicaragua.

“Salteba (Jalteba) es en la actualidad un suburvio de Granada. (Frobel 1859, Pág. 52 y nota que a continuación intercalamos). Hace la interesante observación: …los habitantes de Jalteba son descendientes de los Dirianes y que en las fuertes guerras civiles que ha habido en Nicaragua, ellos se pusieron de parte de León contra Granada, a la cual apoyaron indios de ascendencia Nahualrl. Parece pues que los actuales partidos políticos de Nicaragua muestran distinta afiliación a los antagonismos raciales, prehispánicos de ese país.  Como los sucesos de 1811, fueron los más graves y trascendentales del reyno de Guatemala.-

Granada fue en lo abolengo la ciudad del comercio y del dinero, ésta con sus prejuicios de su alta sociedad, emparentada con la de Guatemala.- La nobleza de Granada, se componía de criollos y peninsulares que vivieron en armonía hasta fines del XVIII, después vinieron divisiones y rencillas y aparecimientos de bandos locales.- 

La separación de las clases sociales se observaba hasta en los templos y plazas de toros, había asientos para los nobles y el suelo limpio para los demás.- Todavía por los años de 1809 y 1810 se llevó en Granada a la picota de la infamia, en la que recibió 25 golpes de rebenque, por manos del verdugo y con faldas convenientemente levantadas, una honrada doncella de Jalteba convicta por haberse presentado al público, luciendo saya de seda.-

En 1810 se dividió la Sultana que se denominaron de arriba y de la encrucijada: los de arriba que eran los Argüellos, Cerdas, Corderos, Robletos, Espinozas, Molinas, Guerreros, Vargas, Aranas y otros tantos granadinos, de buena cepa, contaban con la plebe.- Mientras los de la encrucijada eran los Sacazas, Vegas, Montieles, Chamorros, Cuadras, Zavalas, Lugos, Pasos, Vijiles.- En Granada se llamaba arriba a la parte alta de la ciudad, o sea, el pueblo de Jalteba que está al poniente y que era famoso por los numerosos plebes, y, encrucijada la parte oriental o baja de la ciudad de Granada, inmediata a la parroquia de la Iglesia de San Francisco, residencia de Chapetones.[5]

El cambio de régimen a otra clase de Gobierno causa malestares en estructuras sociales, con la proclamación de la Independencia y siendo Granada una ciudad independentista y Republicana, siempre sufrieron las familias principales el desaparecimiento de sus escudos nobiliarios, los títulos y tratamientos de parte de las otras clases sociales, cuyos resultados fueron anárquicos y desastrosos en lo moral, en la físico y en lo social.-

Los habitantes de Jalteva, o sea los indios o nativos que habitaban en los pretiles, al occidente: La Otra Banda, Pueblo Chiquito, La Hoyada, dichos nativos emigraron a otros lugares o heredades.-

Los nativos de Jalteva, quienes tenían ojeriza contra los habitantes de la ciudad, los cuales eran llamados timbucos, es decir, chanchitos gordos que había que sacarles la manteca, y  su vez, a los Jaltevanos les llamaban Calandracas o Libres, y por último, decía el Dr. Pasos Arana “que su clasificación había llegado hasta llamarlos los del Centro y los del Pueblo”.-

ACTA DEL PUEBLO DE JALTEVA

En la Sala Consistorial de nuestro Cabildo Real del Pueblo de Jalteva de la ciudad de Granada, a veintinueve de Diciembre de 1811 años.- Ayándonos los Alcaldes Regidores y Principales para firmar esta acta por hayarnos firmes en el estado de religión Católica, apostólica, Romana y hasta el día de hoy hemos logrado, y de guardar juramento de fidelidad hicimos el día 30 de dicho. Y con el objeto de conservarlo en los derechos de la Patria y de nuestro amado Rey el señor don Fernando VII. Con toda lealtad de verdaderamente está penetrado todo este pueblo de Jalteva, haciéndole saber a los hijos menores de dichos pueblos que cumplan con el estado de fidelidad bajo la pena que será castigado el hijo que quebrante el juramento, siempre que quisiera ser revoltoso con sus razones a seducir a los demás hijos para hacer fuga con cualquier pedimento que se contengan hasta tanto los mayores lo hagan la solemnidad debida: y por consiguiente a los ladinos que se hallan avecindados en este nuestro pueblo si los hallaremos haciendo algún tumulto con los de su clase o con algunos hijos del pueblo, los prenderemos y los entregaremos a la justicia ordinaria para que como súbditos dispondrán de ellos, y sus bienes quedará para beneficio del pueblo: y nosotros castigaremos a los hijos arreglaremos a las órdenes bando circular que se publicó en la ciudad de Granada en 26 de dicho mes; y los hacemos presente a todo este pueblo que sufran con paciencia cuantas pasamos y nos vinieron y en el pasado tributo que hasta aquí estamos pagando que más padeció Jesucristo N. S. con todo nosotros; y así recargamos a los hijos de que se moviere a querer ser conmotor lo apremiaremos con las penas prevenida con lo cual queda concluida esta acta de dicho día, mes y año con todas las solemnidades necesarias para cuya constancia pasa por vista de los señores alcaldes ordinarios y demás magistrados del N.A. y del M. Libre Real Cabildo de la ciudad de Granada órden de mis Alcaldes Regidores y Principales.- Como Principal: Francisco Romano Martíné.- José Albino Tenori.- escribano del pueblo.-[6] El antiguo pueblo indígena de Jalteva es uno de los barrios más importantes de la ciudad de Granada, entre su construcción se encuentran: la Parroquia de N. S. del Tránsito o de La Asunción, imágenes antiguas que posee dicho templo son: una imagen de N. S. del Tránsito de vestirse, casi cuatricentenaria, el Señor de Ánimas que se encuentra en la Capilla del Cementerio, cuya construcción es en su totalidad de piedra tallada y de una arquitectura estilo Partenón griego, además un V. Dolorosa y un San Juan Evangelista.- Además hay ciertas casas particulares imágenes, que años atrás tuvieron culto, tales como el Señor de los Milagros, Jesús del Triunfo (o borriquita) todas todas ellas de varios siglos de existenciaq.- Los muros de Jalteva, construidos por el Brigadier don Alonso Fernández de Heredia, en uno de los cuales se encuentra la inscripción siguiente: M. A. T. S. I.- 1751.- La Fortaleza La Pólvora es una construcción sólida de mampostería de piedra, con sala de armas, foso para guardar la pólvora, etc., se terminó el 16 de Enero de 1749.- Teniente Gobernador del primer batallón lo fue don José Lacayo de Briones.

ORIGEN DE LAS FIESTAS AGOSTINAS

Según el relato del Lic. Don José Gregorio Cuadra, que era el archivo viviente de Granada y que murió nonagenario, el origen es el siguiente: “Durante varios meses consecutivos el invierno era copioso y la población perecía, los frailes mercedarios con un crucifijo grande por delante con los pies descalzos y los vecinos de la ciudad de Granada y el pueblo de Jalteva salieron en procesión de penitencia el día 15 de Agosto el último tercio del siglo XVIII, llegando hasta el atrio de la iglesia de Jalteva y postrándose de hinojos y pidiendo a Dios misericordia por las calamidades que ocasionaba este invierno, cesó la lluvia, lo cual fue milagrosos para los penitentes que veían que sus ruegos habían sido escuchados. Por lo que solemnemente juraron hacer anualmente, Granada y  Jalteva, una fiesta que viniese a conmemorar el acontecimiento.- Así quedó establecido en forma permanente las fiestas agostinas, que gozaron de fama en el Antiguo Reino de Guatemala, como reza el adagio popular: “Semana Santa en León, Corpus en Guatemala y Fiestas de Agosto en Granada”.  



[1] (Historia de El Salvador.- Época Colonial. Pág. 374 por el Dr. Santiago I. Barberena).
[2] (Ayón, Pág. 192. Tomo Primero).
[3] (Pág. 101). 
[4] (Pág. 375, Pablo Leví, 1871)
[5] (Pág. 62 y 63. Reminiscencias Históricas. La Independencia.  Por José Dolores Gámez, San Salvador, 1913).

[6] (Tomo 16. No. 262. Foll. 59. Gazeta de Guatemala del martes 12 de Marzo de 1812). Pag. 57 y 58 del Tomo noveno Diccionario Histórico Enciclopédico de la República del Salvador. Por Miguel Ángel García)


miércoles, 9 de julio de 2014

TRES MOMENTOS EN LA DANTESCA AGONÍA DE LA LAGUNA DE TISCAPA 1969 - 1986 - 1990...

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 1969

LAGUNA DE TISCAPA, 1938. Fotografía de Don Adán Díaz F.
Archivo Histórico "Dr. Eduardo Pérez-Valle"

LAS MUJERES QUE HAN ENVEJECIDO EN LAS PIEDRAS. Por: Ángela Saballos. En: La Prensa, 14 de Marzo de 1969.

Como parte del paisaje las lavanderías de Tiscapa se ven desde el borde de la laguna. La ropa tendida en las rocas, niños correteando de un lado a otro, la vida agridulce que se mueve en medio del jabón, del paste con el que friegan, de los pescaditos que les pican las piernas metidas hasta más arriba de la rodilla en la suave agua de Tiscapa.

En su mayoría ancianas, las lavanderas han pasado su vida en esas piedras, veredas tan escarpadas para bajar y subir que sólo la costumbre facilita.

“La que más ha trabajado aquí es doña María pero no está, ¿por qué no va donde doña Nila o doña Fabiana? Son aquella de esas piedras”.

Y casi cayéndome llegué donde aquellos monumentos rugosos de ancianidad y trabajo.

Doña Nila prefirió decir que era sorda, pero doña Fabiana de lo más cooperativa respondió:

“Aquí en envejecí, pero soy de Matagalpa. Mi nombre no es el que le dije. Como es para La Prensa, mejor hablo de verdad. Me llamo Fabiana Aráuz y tengo 35 años de trabajar aquí. Andaba en 17 años, recién casada cuando mi señor decidió venirse a Managua. Lo seguí. Pero ahora quedé sola, sin hijos… Agarré este trabajo para pasar mi vida. Tengo 70 años.

Con las piernas y cabeza envueltas en trapos, las canas peinadas, las manos ocupadas restregando ropa, enjuagándola, doña Fabiana se interrumpe un instante… “¡Parece que tuviera algo en las canillas de tantos piquetes de pescado!” Y me enseña a los pecesitos que ajenos a nuestra plática nadan felices, de vez en cuando mordiendo los pies descalzos y extranjeros en las aguas.

POR LO MENOS NO HAY CALOR

“Capaz que una se asfixia en calor de Managua, comenta; “porque aquí con esta brisa que corre nos refrescamos mucho”.

Pagando un córdoba diario, las lavanderas tienen derecho a usar las rocas en las restriegan la ropa.

Hay una parte de la laguna que han abandonado perpendicular al Parque Lilliam “porque llegan muchos vagos a fregar, y a decir vulgaridades. Nosotras aunque pobre, sabemos usar bien la lengua, además, hay una robadera terrible en ese muchachero”, comenta una de ella, más joven. “Ahí sólo doña María la más viejecita llega, porque ya se acostumbró, y no puede lavar en otro lugar”.

NUNCA HE IDO A UN HOSPITAL

Más hacia el sur está Rosa Emilia Muñoz, con 21 años de llegar a la laguna.   “¡Soy de Nandasmo, señorita, la ciudad del Chorizo!”. “Yo sólo sé decir que nunca he ido a un hospital, jamás he molestado a una enfermera”.

Quemada por el solo como todas, Rosa Emilia es de lo más amable y sencilla. De unos 60 años de edad cuenta que ella aprendió a leer en un libro prestado. “Así aprendí aunque fuera el B CH D”. El que no sabe y el que no trabaja es porque es muy haragán”, comenta.

DIESEL CONTRA REUMATISMO

Rosa Emilia ha tenido sus hijos en la laguna, los ha criado allí mismo en Tiscapa donde llegan desde temprano y salen a veces hasta las 6 y media. Como remedio para evitar el reumatismo, usan aceite diesel. “En las gasolineras se portan bien, porque por 25 centavos nos dan una botellilta”.

Cuentan que “esto no era así”. “Era un caminito lleno de piedras, pero como mandaron un tractor, ahora se camina mejor, pero nosotras nos cruzamos a la parte de las piedras”.
Cada lote de rocas que ellas alquilan tiene su dueño. A veces una de ellas les renta el sitio a las otras.

Algunas lavanderas han prosperado con los años, o sus hijos les han dado casas, por lo que se vuelven “propietarias” y dejan de lavar.

QUE NO NOS RETRATEN

“Mire, aquí somos todas necesitadas, y hay días en los que no comemos porque no logramos ajustar la plata necesaria, verdad Angelita”. Y diciendo esto se dirige a su compañera de trabajo, Ángela Abea, leonesa de 69 años.

“Pues sí, y ve”, responde Ángela, vestida como todas ellas y tan amistosa como Rosa Emilia, “pero como otro oficio no tenemos, éste es el machete”. Se interrumpe un momento para llamar a uno de los hijos, “¡Ideay, vení regá la ropa!” Corriendo un muchachito se acerca a cumplir con el mandato, como de veinte años, mece a un tiernito en su hamaca”.

“¡Que no nos retraten, eso sí que no! Ya estamos muy viejas. Una vez me retraté y después me arrepentí!”. Coqueta como mujer  que es a pesar de los años, Ángela prefiere que no la fotografíen.

Una vende-frescos pasa cerca de ellas y la encargan el almuerzo. A veces ellas traen su comida lista, pero este día prefieren comprar C$1.75. para así repartirla entre los acompañantes.

EL SENADO DE TISCAPA

“Las señoras que prefieren no contestarle es porque tienen miedo de meterse en problemas”, comenta una de ellas, refiriéndose a doña Nila de 90 años y con cuarenta de bajar a Tiscapa.

“Doña Nila tiene hijas que parecen sus hermanas”. “Todas viejecitas, pero fuertes porque se alimentaron bien en su tiempo”.

Y allá están las que forman la Cámara Superior del Senado, o podría llamársele también, El Consejo Superior de Ancianas: Doña Nila, 90; doña Mercedes Reyes, 80, las dos surcadas de arrugas, fumando un puro grandísimo y negro; doña Fabiana 70, “la señora blanquita”, como le llaman porque es la más clara de tez.

Son las que ya no abandonan sus piedras, ni su laguna, por muy viejas, o por muy cansadas han de ir diariamente. Entre una pieza y otra de ropa se quejan y comentan de la cantidad de trabajo de las exigencias de los clientes, de que las encuentran no importa dónde ellas estén, y hasta el fondo de la laguna llegan incesantemente los motetes de ropa. “¡Más y más motetes, y todos para hoy!” Se desesperan dichosas de poder desesperarse y comentar.


“Y don Pedro Joaquín”, preguntan todas. “¿Se va a acordar de nosotras?” “¿Vamos a salir en La Prensa?” Y poco a poco, a medida que escalo jadeante la subida, va quedando abajo el reino de estas mujeres trabajadoras, que gozan y viven de la Laguna de Tiscapa. Las dejo en su paraíso hueco tan dentro de la ciudad y tan distinto a ella.

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TISCAPA NO APTA PARA LOS BAÑOS. En: La Prensa, 20 de enero de 1986.

Las aguas de la Laguna de Tiscapa no se encuentran en estos momentos aptas para el baño de los veraneantes, se conoció en la oficina de Divulgación de la Alcaldía de Managua.

Actualmente la institución ha anunciado una prohibición que se suspenderá cuando se realicen los estudios pertinentes de sus aguas, labor en la que se encuentran involucrados la Universidad Nacional, el Instituto de Recursos Naturales y del Ambiente y la misma Alcaldía.

“Año con año la Alcaldía prohíbe en cierta época bañarse en las aguas de la laguna, debido a que se produce un cambio en su aguas, ya que las lluvias  arrastran hasta ella sedimentos  lodo”, dijo Ileana Machado, encargada de Divulgación de la Alcaldía

Se espera que al igual que el año pasado la prohibición se interrumpa antes de la Semana Santa, ya que la laguna por su cercanía es el balneario más concurrido de los managuas. 

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1990
               

RÉQUIEM PARA TISCAPA. Por: Jorge Jenkins M. En: El Nuevo Diario, junio de 1990.

Con la entrada del invierno las primeras lluvias torrenciales comienzan a causar los ya conocidos destrozo de todos los años: aluviones cada vez más caudalosos que bajan de la Cuenca Sur de la ciudad, azotada por un despale inmisericorde y el mal manejo de cuenca. Managua tiene tantos cauces que con sus materiales se podrían haber construido ya varias carreteras y obras importantes. Pero a pesar de sus constantes ampliaciones y reparaciones, los cauces cada día son insuficientes porque el despale continúa en las partes altas de las sierras. En el verano basureros, y en la estación lluviosa caudalosos ríos que irremisiblemente llevan toda su descarga  de sedimentos y desechos contaminantes al Lago Xolotlán. Ríos esporádicos y lagos forman una Venecia trágica, donde la población vive al sobresalto de la posibilidad muy real de los desbordes e inundaciones, y luego de las enfermedades derivadas de esta caótica situación. La capital a orillas de un basurero de residuos sólidos, se recrea en otro basurero de inmundicias que es su lago, quien ahora cobra venganza al devolverle a los managuas, insectos vectores de enfermedades y condiciones generales de insalubridad.

TISCAPA ABARROTADA DE BASURA

Como si fuera poco, el abandono de las consideraciones ambientales está amenazando a otros cuerpos de agua que traen beneficios a la población: Asososca está sobreexplotada  y bajo amenaza de intrusión del agua contaminada del Lago Xolotlán; el turismo desorganizado y el despale están afectando Xiloá y Apoyeque; Nejapa está quedando en un charco lodoso; Acahualinca queda ya sólo para enseñar a las futuras generaciones cómo se mata una laguneta, y Tiscapa, potencial reserva de abastecimiento de agua potable para la capital que más agua tiene, pero no la tiene para el uso humano, está sufriendo un agudo proceso de contaminación.

TISCAPA MERECE UNA REFLEXIÓN

Tiscapa se muere y merece al menos una reflexión. Al verterle el caudal y basuras de varios cauces con pretextos demagógicos y profundo desprecio por la naturaleza y la población, se embarró el espejo de unos de los cuerpos de agua más bonitos y potencialmente más útiles de Managua.


Sedimentos, basuras de todo tipo, cadáveres de animales, heces y químicos, hacen ahora de esta laguna un lugar peligroso para el baño, cuando no potencialmente apto para favorecer la transmisión de enfermedades. Es cierto que en el pasado Tiscapa ha tenido un cierto nivel de contaminación, especialmente por las lavanderías que ahí existían, pero su acción era moderada y en nada comparable  al inmenso volumen de contaminación que le añaden los cauces año con año. En el sector oriental de la laguna se encuentra el vertedero de los cauces, que bien podría ser el de una pequeña central hidroeléctrica. Como una lección de la naturaleza nada queda ya del emprendimiento de diversión y del anfiteatro que ahí se montó; todo quedó sepultado por las aguas, y las luces de espectáculos quedaron como candilejas, sumergidas en la nostalgia. 

Como si fuera poco, las acciones de organismos ambientalistas que voluntariamente han sembrado árboles en sus laderas, se han visto desalentados por acciones irresponsables de quema de las laderas y tala de sus incipientes bosques.

La contaminación acelerada de Tiscapa amenaza también a las aguas subterráneas de donde se nutren los pozos de la ciudad (la laguna puede considerarse como un pozo más, enorme, de origen volcánico), pone en riesgo a las distintas formas de vida que se encuentran en sus aguas, estropea sus valores escénicos, restringe su uso y coloca, en fin, al borde de constituirse en un foco contaminante en medio de la ciudad.

Oremos managuas, que estamos en primera fila para asistir al sepelio ecológico de Tiscapa, de ver cómo una ciudad mata sus propios recursos, y limita la oferta de uno de los elementos más valiosos para la vida: el agua. La paradoja de tener agua, mucha agua Mana-agua, que no nos podemos beber, puede llevarnos a situaciones muy difíciles en el futuro. Venecia tropical, estrangulando sus posibilidades. Réquiem para Tiscapa. Ojalá la sed del futuro mejor nos alienta a la acción del rescate.