CAMILO ZAPATA:
CHINANDEGANO, INGENIERO Y COMPOSITOR. Por: Pedro Reyes Vallejos. En: La Nación, 11 de diciembre de 1976.
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| Don Ramón Arnoldo Zapata Zúñiga (Don Camilo Zapata). Fotografía de 1976, cuando cifraba 59 años de edad. |
(Managua, 25
Septiembre de 1917 – 22 de Junio de 2009†)
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CHINANDEGA. — Muy pocas personas en Nicaragua saben que
Camilo Zapata, es uno de nuestros más grandes compositores, ha escrito sus producciones
de música típica sin conocer personalmente los lugares en que éstas se
desenvuelven, pero lo extraordinario es que su contenido guarda mucha similitud
con la realidad de dichos lugares.
Camilo Zapata, de padre chinandegano, desde hace muchos años
radica en esta ciudad. “Yo me considero chinandegano”, expresó al ser
entrevistado. Su profesión de ingeniero topógrafo con especialidad en sistemas
de riegos y conservación de suelo la combina perfectamente con su inquietud de
compositor. “Llevo escribiendo –dice— 45 años”.
La historia artística de este compositor se inicia por el
año de 1932, cuando apenas tenía quince años de edad. Él vivía por ese entonces
en Managua, donde el ambiente artístico presentaba una cierta actividad. Eran
contemporáneos de Camilo, Juan Ramón Bermúdez, Francisco Fiallos y David
Zúñiga, origina el último de Chichigalpa. Zapata cantaba en la Radio “Rubén
Darío”. Sus otros compañeros lo hacían en la YNOP, la otra emisora que
funcionaba en la capital.
Por aquella época estaban muy de moda los paseos al Lago de
Managua, sector de Miralagos. Mucha gente se reunía en ese lugar, lo que era
aprovechado por Camilo y compañeros para cantar y darse a conocer.
EL PARTO DEL “CABALLITO CHONTALEÑO”
Puede decirse que con “El Caballito Chontaleño”, Zapata se
descubrió como un gran compositor. Han pasado 44 años desde que la dio a
conocer y la canción no ha perdido actualidad. En ella habla de Chontales, sus
caballos, sus montadores y sus serranías. Lo curioso, tal como se señalaba al
principio, es que Zapata no conocía personalmente Chontales al momento de
escribir la composición y fue hasta hace
unos dos años que fue allá de visita.
La inclusión de la música de “El Caballito Chontaleño” como
tema de fondo en el documental televisado “Los Centauros de Chontales”, dio pie
a una crítica, afirmándose que la composición nada tenía de chontaleña. La
crítica anotaba que la canción habla de que en Chontales había cañaverales, lo
que se consideraba falso y ridículo.
Zapata no había contestado la alusión, pero a petición
nuestra, dijo que la crítica no tenía sentido. Que el hecho de que no se
cultivara azúcar en Chontales no era motivo para restarle méritos a la
composición. Sin embargo, sé, agregó, que se siembra caña de azúcar en Cuapa y
Acoyapa, con lo que se desvirtúa la pretendida crítica.
LA APARICIÓN DEL NANDAIMEÑO
El compositor ya había conquistado su profesión de ingeniero
en México y en 1949 se le veía laborando en la construcción del Estadio de
Managua, trabajo encomendado a la firma “Lacayo Fiallos”. Además de ser el
encargado de la nivelación, se desempañaba como fiscal de la empresa.
Por ese tiempo vio luz pública “El Nandaimeño”, otro de los
grandes éxitos de Camilo, una estampa que describe la vida del granadino nacido
en Nandaime.
“Yo me conocía ese pueblo, pero por referencias me sitúe en
él y produje esta estampa”, recuerda Camilo.
Luego vinieron “El Solar de Monimbó”, que la compuso cuando
trabajaba en la pavimentación de Masaya; “El Ganado Colorado”, formando parte
del equipo que construía la carretera Darío-Matagalpa; “Teustep”, (pueblo de
Boaco) y “Ticuantepe”, jurisdicción de Managua.
Otro período de creación da vida a “Flor de mi Colina”, una
estampa sobre Masaya; “Campesina Salamera”, estampa sobre la vida del campo; y
“Juana, la chinandegana”, que habla del regionalismo de esta zona.
Las primeras composiciones
de música típica nacional grabadas en disco fueron dos de Camilo: “El
Caballito Chotaleño” y “Solar de Monimbó”. Los prensó la RCA de México, cuando
los discos eran de 78 revoluciones por minuto.
La música regional nicaragüense se comenzó a
internacionalizar. Las composiciones del ingeniero-artista fueron
indistintamente interpretadas por los Hermanos Silva (chilenos), Los Diamantes
(peruanos), los Quipu (ecuatorianos) y otros.
TRIUNFADOR DEL FESTIVAL REGIONAL
Por 1962 empieza a componer música internacional. Participa
en el II Festival de la Canción Centroamericana y de Panamá, obteniendo el
primer lugar con “Cara al Sol”, un tema popular y el segundo con “Cariño, un
pasillo”. “La Molienda”, una samba, terminó de finalista.
Otro nicaragüense, el doctor Orlando Flores Ponce, obtuvo el
primer lugar en el festival del año siguiente con “Poneloya”. Camilo, el
segundo lugar con “Maribel”.
¿FUNDADOR DE LA MÚSICA DE PROTESTA?
La década del 60 había pasado al mediodía. Por ese entonces
laboraba en el Ministerio de Agricultura. Lo social le impactó tanto que
compuso “El Arriero”, que podría ser el antecedente de la música de protesta en
nuestro país. El estribillo de esta canción dice: “Con estas cosas me despido,
de este trabajo me voy, para el pago que recibo, que se lo coma el patrón”.
Por 1970, grabó un disco de larga duración con doce
composiciones regionalistas. En la actualidad trabaja para la grabación de uno
nuevo. “Mezclaré música regionalista y popular”, reveló.
LAS MEJORES COMPOSICIONES
Para Zapata, sus mejores composiciones típicas son “El
Caballito Chontaleño” y “El Solar de Monimbó”. En música internacional, “Canto
a la Argentina” y “Cara al Sol”.
En sus 45 años de compositor ha prensado en discos unas 209
composiciones, teniendo inéditas más de trescientas. De estas últimas, algunas
son conocidas entre el círculo de amigos.
En cuanto a la demanda de discos de música nacional ésta es
muy baja. “No hay conciencia”, enfatiza. Se da el caso de que muchos de los que
quieren oír la música criolla no tienen el aparato de sonido o el dinero para
comprar el disco. En su caso, los derechos de autor se los ha concedido a
“Sonido Industrial, S.A.”.
QUE NO HAY INFLUENCIA EXTRANJERA Y EL PROCESO DE CREACIÓN
“No creo estar influenciado por autores extranjeros ni
nacionales en mis composiciones ni en la música. Hay, por ejemplo, marcada
diferencia con el guapango, el corrido, la ranchada mejicana. El ritmo mío, que
ha servido de modelo en el campo de la canción regionalista, es libre de todo
tipo de influencia”.
La música regionalista de Camilo Zapata puede considerarse
como naturalista. Explicando el proceso de creación, dice que él produce en un
solo día. Le viene la inspiración, tararea el tema, lo lleva a la guitarra y
finalmente compone la letra.
Casado con Lila Quiñónez, ha procreado cuatro hijos: Camilo
y Rodolfo (ambos ingenieros como él), César (estudiante de Arquitectura) y
Gustavo (especialista en sistema de computación).
En Camilo, quien no sabe
solfear en propiedad (abandonó un curso cuando iba por la lección 30 por que
dijo que de nada le servía), se reconoce a un compositor nato con perfección
matemática, facilitada muy posiblemente por sus conocimientos de ingeniería.
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He leído con especial interés la reseña "Camilo Zapata: chinandegano, ingeniero y compositor", escrita por Pedro Reyes Vallejos y publicada en La Nación el 11 de diciembre de 1976. Rescatada y reproducida el 14 de septiembre de 2014 por el historiador Eduardo Pérez Valle en su blog Nicaragua: Desde el Mirador de Nuestra Historia, esta pieza constituye uno de los testimonios periodísticos más valiosos para comprender la trayectoria artística y humana de Camilo Zapata, reconocido como el principal exponente y fundador del Son Nica. Más que una simple reseña biográfica, el texto combina investigación periodística, reconstrucción histórica y declaraciones del propio compositor, lo que le confiere un indudable valor como fuente primaria para el estudio de la música popular nicaragüense.
ResponderEliminarUno de los mayores méritos del trabajo de Pedro Reyes Vallejos consiste en mostrar al lector el proceso creativo de Camilo Zapata desde una perspectiva humana. El reportaje demuestra que el compositor no construía sus estampas regionales mediante una descripción geográfica literal, sino a partir de la observación, la memoria cultural y la sensibilidad artística. Resulta revelador conocer que obras emblemáticas como El Caballito Chontaleño fueron concebidas antes de que el autor conociera personalmente la región que describía. Este hecho, lejos de disminuir su autenticidad, confirma la extraordinaria capacidad de Zapata para interpretar el imaginario colectivo de Nicaragua y convertirlo en expresión musical.
Asimismo, la reseña permite comprender la estrecha relación entre la formación profesional de Camilo Zapata como ingeniero topógrafo y el rigor estructural de sus composiciones. Su disciplina intelectual, unida a una profunda inspiración popular, dio origen a un repertorio que trascendió el ámbito regional para convertirse en patrimonio cultural de la nación. La recuperación de este documento por Eduardo Pérez Valle constituye, por ello, un importante aporte a la preservación de la memoria histórica y musical de Nicaragua, al poner nuevamente en circulación una fuente documental indispensable para investigadores, docentes y amantes de la cultura nacional