jueves, 19 de agosto de 2021

LOS PARTIDOS POLÍTICOS DE NICARAGUA. Por: J. Demetrio Cuadra. En: El Gráfico. Managua, D.N. 1 de Enero de 1931.

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Especial Para EL GRÁFICO. Semanario Nacional Ilustrado. Año VI. Managua, D.N. 1º de Enero de 1931. Núm. 228. Editores Propietarios: Ángel M. y Carmen J. Pérez e hijo, Ltd.- - Tel. 4-1.

      Las ideas liberales propaladas por la Revolución Francesa, atravesando los mares y sublevando los ánimos establecieron en Centro América dos marcadas tendencias en el ambiente político, el de los exaltados, llamados Fiebres, y el de los moderados, a quienes sus contrarios apellidaban Serviles, iniciándose consiguientemente dos órdenes en Nicaragua, principalmente en León, en Granada, Masaya y Rivas.

         En León, el 13 de Diciembre de 1811, tumultos populares obligaron a deponer la Gobernación a José Salvador, buen funcionario que se había malquistado con el pueblo, por su adhesion a la alta Sociedad, en su mayor parte aristrocracia de pureza Española.


         En Granada el 11 de Enero de 1812 el pueblo se amotinó, pidiendo autoridades propias. La Capitanía General de Guatemala, después de establecer la tranquilidad por medio del Sargento Mayor Pedro Gutiérrez, desconoció los arreglos hechos por éste, que no pudo dominar a los amotinados con la fuerza, y mandó a seguir proceso a los jefes principales, encarcelando a unos y desterrando a otros. Entre estos estaban Manuel Antonio de la Cerna (sic/ Cerda y Aguilar) y Juan Argüello.


         Contado, se puede decir, que Centro América se separó del coloniaje español sin cruentos sacrificios, y sin tener que certificar su mayoría de edad con sangre de mártires, sino estableciendo su independencia al amparo de la debilidad de España, por la invasion napoleónica que destronó a Fernando VII., poniendo en su lugar al combatido Rey José, hermano de Napoleón; y estimulada por el ejemplo de América del Sur, que imitaba  a la del Norte, independizada de Inglaterra, principalmente por el de Méjico, a quien quiso anexarse bajo el efímero Imperio de Iturbide. El 15 de Septiembre de 1821 en Guatemala las mismas autoridades y funcionarios, junto con las personas notables, proclamaron la Independencia, levantando acta inmortal, que redactó el nicaragüense Miguel Larreynaga y citando para el 1° de Marzo de 1822 al Congreso de Diputados de todas las provincias para que decidieran la forma de Gobierno que debía adoptarse.


         La Municipalidad de Granada la aceptó inmediatamente, y el Coronel Crisanto Sacasa, progenitor de la actual familia Sacasa, que era el Comandante de esa plaza, la hizo jurar militarmente por su guarnición.


         En León el Gobernador González Saravia reunió la Diputación Provincial, para someter a su deliberación si se aceptaba o no la Independencia, y ésta acordó suspender su juicio para mientras se aclaraban los nublados del día, por lo cual fue ridiculizada el acta de esa sesión con el nombre de los nublados. El 11 de Octubre siguiente, informados de la propuesta de Iturbide, resolvió a favor de la Independencia; pero uniéndose a Méjico bajo las bases del plan de Iguala. Aceptado éste por Guatemala, la Municipalidad de Granada, secundada por el Coronel Sacasa, se adhirió también. 


         El 19 de Enero de 1823, el artillero Cleto Ordóñez, oriundo del pueblo de Granada, de carácter astuto y democrático exaltado, se apoderó del cuartel de su ciudad natal, apresó al Coronel Sacasa y persiguió a la alta Sociedad. Esta, en su parte principal, se refugió en Managua, en donde estableció Junta Gubernativa, organizando ejército que puso a las órdenes del Coronel Sacasa, que había logrado fugarse de la cárcel.


         Los hombres principales de León perseguidos por revolucionarios de allá, se habían refugiado en El Viejo, en donde también organizaron Junta Gubernativa, que se pudo de acuerdo con la de Managua, y en seguida levantó ejército comandado por un military peruano, Juan Salas, quien se juntó con Sacasa, teniendo éste la deferencia de aceptarlo como primer Jefe. A su vez, los revolucionarios de León formaron Junta Gubernativa, y se abocaron con los de Granada en donde se instaló otra Junta, dirigida completamente por Ordóñez.


         Después de varios combates y de varios meses de estar sitiado León, por las tropas conjuntas de Salas y Sacasa, habiendo muerto éste durante ese sitio, intervino el Gobierno de Guatemala, y logró conciliar los ánimos, haciendo arreglos, en virtud de los cuales, quedó el Coronel Manuel Arzú, comisionado pacificador, de Jefe Interino, encargado de reunir la Asamblea Constituyente del Estado y verificar elecciones para Jefe y vice Jefe, encargado el primero, y en su falta el segundo, del Poder Ejecutivo, pues habiendo abdicado Iturbide en Méjico, se había instalado la Federación de Centro América. Verificadas las elecciones, salieron electos Cerda y Argüello, respectivamente, transformándose en antagonistas irreconciliables, asentándose en ellos las luchas partidarias, que debían ensangrentar nuestros primeros pasos de pueblo independiente.

 
         De esa manera quedaron establecidos en Nicaragua dos grandes partidos: el Conservador, que aceptaba la democracia, pero con garantías individuales, sometidas a reglas constitutivas, y el Democrático, proclamando el Gobierno del pueblo y para el pueblo, olvidando que la Libertad termina donde comienzan los derechos de terceros. No sería posible en las estrechas márgenes de este artículo, seguir las evoluciones de esos dos partidos durante los primeros pasos de nuestro Gobierno propio, desde que Pedro Benito Pineda, representante encargado del mando Supremo, y su Ministro Miguel de la Cuadra, fueron asesinados en la cárcel de León, y desde que subió Cerna al patíbulo, en Rivas, hasta que se juntaron los dos partidos en concordia patriótica para combatir a William Walker. Durante ese tiempo, circunstancias locales, centralizaron esos dos partidos, el uno en Granda y el otro en León, que fueron las dos principales ciudades que mantuvieron la vida social y comercial de Nicaragua, despertándose así en ellos inveteradas rivalidades.


         Granada, en rigor, era puerto al Atlántico, porque entonces en el río San Juan del Norte y en el Gran Lago podían navegar las embarcaciones que surcaban ese Océano, concentrando en esta Ciudad el comercio del país, mejor dicho, los almacenes que proveían a las otras poblaciones, creándose con la comunidad de intereses, relaciones políticas que le daban influencia decisiva a los hombres principales de Granada. Entonces, como ahora, navegaba en el Atlántico el progreso del mundo. Pero también navegaban piratas, y las calles de Granada, trazadas por esto torcidas y angostas, permanentemente cubiertas con trincheras, eran frecuente campo de reñidos combates, defendiendo los granadinos sus riquezas y aun sus bellezas femeninas.


         León era la cabecera de la Provincia, residencia de las autoridades superiores, civiles y eclesiásticas y refugio de la aristocracia. Se radicó al principio en donde ahora se llama León Viejo, buscando quedar resguardada de las avalanchas piráticas. La erupción del Momotombo la destruyó y se trasladaron los principales habitantes al León actual, escogiéndose ese lugar por sus fértiles planicies, propias para la agricultura, que ha sido el sostén de ese pueblo, adquiriendo así, como trabajador, como huertero, absoluta independencia de la alta clase.


         Todas esas circunstancias diferenciales entre esas dos ciudades rivales, fijaron la fisonomía característica de sus poblaciones, que permitieron y dirigieron las tendencias políticas de cada una de ellas. Mientras el comercio por el Atlántico, arteria de la civilización mundial, sosteniendo la importancia granadina, León, centro único universitario del país, era el foco de la instrucción teniendo que ir a ella el nicaragüense que quería adquirir educación sobresaliente.


         Es pues consecuencia natural de todas esas circunstancias diferenciales, sobre todo las de las relaciones de la clase principal de las ciudades con sus respectivos pueblos, clase media y baja, que el Conservatismo se haya establecido en Granada y el partido Democrático en León. Ya hemos visto a las dos clases superiores de las dos ciudades refugiarse una en Managua y la otra en El Viejo, huyendo ambas de las exaltaciones de sus respectivos pueblos y unirse para formar el partido conservador. Pero en Granada, la gente principal, en su mayor parte descendientes de aquellos que defendieron de los piratas sus mujeres y sus riquezas, identificada desde entonces con los dos pueblos, que vivían, unos asalariados por ella y otros sirviendo de artesanos sus necesidades o lujos, los domino pronto, haciéndose respetar y querer, aun de la marina numerosa entonces, acostumbrada a luchar con la embravecidas olas del Gran Lago, y a obedecer al capitán y al piloto, principalmente durante las tempestades a la hora del peligro.


         En León la gente principal, los olanchanos, como se han llamado por tener grandes haciendas en Olancho, departamento de Honduras, han sido impotentes para dominar al pueblo, al huertero, que los estima por sus virtudes sociales pero que no los respeta porque no les debe nada. Además, la Universidad de León, facilitó a hijos inteligentes de ese pueblo la instrucción, sobresaliendo de esa manera caudillos ilustrados, pero empapados en las doctrinas del siglo XVIII, que siguen propalando, sin fijarse que ya son, axiomas de la civilización o sistemas desacreditados por sus excesos.


         Naturalmente, el partido Democrático, se concentró en el pueblo de León, teniendo como bandera principal la hegemonía de esa Ciudad. Granada, identificadas sus gerarquías (sic) sociales, y en simpática relación con los olanchanos, tuvo el espíritu del conservatismo, manteniendo de esa manera la supremacía política en el país desde 1856, en que se estableció el período de los 30 años, después de la hecatombe de la guerra nacional, durante la cual los dos partidos se unieron, pero no se confundieron. 

      
         Expulsado el filibusterismo yanqui, de arreglos posteriores, durante los cuales el General Jerez, jefe democrático se elevó a la altura del patriotismo, nació el Gobierno binario, manteniéndose la unión en ese Gobierno por medio de representantes de cada partido, siendo el mismo Jerez el del Democrático y el General Martínez, el del Conservador. Organizando nuevamente el país, una Asamblea Constituyente, electa en comicios libres, proclamó la Constitución del 58, básico documento histórico, de redacción original, sin copias serviles de principios inadecuados a nuestra cultura y costumbres, que estableció, al contrario, sistemas educativos de esas costumbres. Esa Asamblea eligió casi por unanimidad al General Martínez, para servir el primer período constitucional del Supremo Mandatario, quedando establecido en el Poder el régimen Conservdor.


        En 1870, el partido Democrático luchó ese poder en comicios libres, proclamando al Lcdo. Don Buenaventura Selva para Presidente de la República en contra de don Pedro J. Chamorro, proclamado por el partido Conservador, que triunfó; y convencido de que en Nicaragua solo la evolución es escala del Poder, se dedicó con maquiavelismo inteligente a fomentar divisiones en el otro partido, ya apoyando al Gobierno o ya a las oposiciones levantadas en la molicie natural a todo poderío prolongado. Así surgieron, Progresistas e Iglesianos en Granada, Ballestas y Piches en Managua, Pelones en Rivas, etc., que iban a los comicios casi siempre apoyados por el occidentalismo, para desconfundirse (sic) con él, y así llegó al 93, o mejor dicho a La Cuesta, de donde nació la Dictadura Zelaya, la cual atrajo a la mayor parte de los elementos de esos círculos, que unidos a su alrededor con el antiguo partido Democrático, han formado el moderno Partido Liberal.


         En realidad, desde que regresaron en 1886 esos elementos conservadores del destierro, después que la bala de Chalchuapa puso fin a la vida del dictador guatemalteco Barrios, a cuyo servicio estuvieron unidos con caudillos occidentales, frustradas sus últimas intentonas revolucionarias en Satoca, resolvieron en su mayor parte sugestionados con los sistemas liberales guatemaltecos. La Presidencia de Carazo; conservador, los mantuvo seccionados en círculos. La de Sacasa, hizo levantarse al viejo localismo leonés. Con la injustificable y funesta revolución del 28 de Abril, Santos Zelaya, principal propagandista, junto con Julio César, de Masaya, ya difunto entonces, don J. Dolores Gámez de Rivas, del liberalismo, tuvo ocasión de tomar cuerpo de jefe, y hacer la contra-revolución (sic), halagando con el desquite al occidentalismo, pero sometiéndolo, sobre todo después del 96, en que el leonesismo intentó recobrar sus viejos ideales localistas.


         Es pues, el Liberal, un partido nuevo, propiamente hablando, un ingerto (sic) de ramas frondosas conservadoras en el antiguo tronco democrático. Por eso el liberal oriental no es un tránsfuga. El partido Conservador desmembrado, pero siempre fuerte, acaba de poner más de 25,000 votos en comicios incompletos de distritos; es el mismo que estableció en Managua en 1824, mejor dicho, el mismo que defendió en 1854 la legitimidad del Gobierno de uno de sus hombres, Frutos Chamorro, por lo cual tomó entonces el nombre de Legitimista. En vigor los dos partidos giran ahora, como el Republicano y el Democrático de los Estados Unidos, casi bajo los mismos principios, distinguiéndose únicamente por cuestiones del régimen, pues ni el Liberal pude ser ateo Radicalista, aunque lo lleven al él exaltados como Altamirano en tiempos de Zelaya, ni el Conservador el místico cachurequismo que ambas están sostenidas por el obrerismo, elemento católico, de sus respectivas localidades que, en el mundo moderno, en que  ya no hay jerarquías, es el nervio de las nacionalidades.

         Además, la hegemonía de León o la de Granada, ya no pueden ser programa principal de esos dos partidos. El progreso, levantando a las otras ciudades, y sobre todo a Managua, que es ahora domicilio de leoneses, granadinos y de otras localidades, y como capital, el centro nacional, le ha dado nuevas orientaciones a la política, que obligarán a los partidos históricos a buscar causas patrióticas que defender, de acuerdo con nuestra nacionalidad.


         Quiera el cielo que esas cuestiones no sean funestos personalismos, que bullen en la sangre del nicaragüense, como atavismos heredados de los cacicazgos indios.

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viernes, 18 de junio de 2021

LAS “ESPIONAS” DEL MANAGUA DE AYER: Ardides de un novio de entonces Por: Juan García Castillo. En: El Centroamericano, León, Nic. 25 de Octubre de 1967.

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         En el Managua de ayer, no eran pocas las familias que se dedicaban al “espionaje”, es decir se mantenían vigilando los movimientos de los vecinos, para saber a qué obedecían, y después comentarlos con sus amistades.

         Una familia distinguida, cuyo nombre me reservo, que vivía en la zona donde está situado el Club Internacional y la elegante residencia del Doctor Joaquín Gómez, se dedicaba al “espionaje”.

         Permanentemente se mantenían, uno de los miembros de esa familia, en la puerta, para darse cuenta de lo que hacían los vecinos y las personas que pasaban.

         Cerca de esa casa, vivía una señorita de apellido Hazera, quien “jalaba” a escondidas con el Doctor Francisco F. Moreira, y que debe haber muerto en Panamá, donde se trasladó después.

         Verdaderos apuros pasaban los novios, para realizar sus pláticas clandestinas, sobre todo por la presencia de las “espionas” que no abandonaban un momento su sitio observación.

         Un día de tantos los mencionados novios tenían concertada una cita y desde luego él acudió puntual, pero se encontró con el obstáculo de que allí estaba una de las espionas en la puerta.

         Posiblemente era algo importantísimo lo que tenían que decirse los “novios”, que ante la imposibilidad de hablar con ella, el doctor Moreira, impaciente, recurrió al máximo recurso.

                   Aparentó o por lo menos casi, dio a comprender con ademanes, que iba a hacer aguas, en la propia acera.

                   Las señoritas “espionas”, al ver el ademán del profesional, corriendo y con el tradicional Ave María Purísima, cerraron la puerta y no se volvió a ver, circunstancias que aprovecharon “él” y “ella”, para conversar sobre que se tenían que decir. Y cuentan las crónicas y comentarios de las personas de ese tiempo en Managua, que las mencionadas mujeres jamás volvieron a practicar el “espionaje”:

        

EVOCANDO AL ANTIGUO MANAGUA. Por: Juan García Castillo. En: El Centroamericano, 30 de noviembre de 1967.

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Tejados del Vecindario /Maestro Silvio Bonilla

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Con un amigo hemos evocado el Managua de antaño. Recordamos sus viviendas, de construcción irregular; junto a la choza de paja o la minúscula habitación de madera, el edificio suntuoso, para aquel tiempo, de un solo piso, enladrillado con ladrillo de barro; han surgido en el recuerdo las casas esquineras, con un pilar en medio, dos puertas de entrada, una a la calle y otra a la avenida; hemos visto con los ojos del tiempo los enormes patios, con sus arboledas nutridas: aquellos patios limpios, amplios, bajo cuya vegetación pasó los más amables ratos de su bohemia elegante, José Olivares, eterno enamorado de estos lugares de remanso.

No faltaba el árbol de jícaro en los patios de antaño, no los de mango, ni de otras frutas. Los jícaros con los que nuestros abuelos fabricaban huacales y jícaras, mientras la semilla, servía para confeccionar la sabrosa “horchata”, tan gustada y apreciada ayer y hoy.

Eran las jícaras, los huacales, blancos, en los que se servían el agua fresca, el tiste, el refresco de chilla, la naranjada. Muchos fabricantes eran artistas. Con un pedazo de vidrio, con una navajita o con un chuchillo, especies de buriles, nuestros antepasados decoraban esos artefactos; paisajes, de un arte primitivo, pero grato a la vista.

El árbol formaba parte de la vida del managüense de antaño, pues se cultivaban, no solo en los enormes “solares”, sino que los sembraban en la calle (a la vera de la casa, en el mero suelo; que entonces no se conocían aceras con ladrillos. Los “quelitres” y los “cativos”, formaban alamedas que ya quisiéramos hoy; mitigaban los ardores del medio día. Eran los árboles en las casas, en las calles, coposos, enormes. Proporcionaban a la aldea y después a la ciudad, una temperatura fresca, sabrosa, aún en las horas calurosas.

Aspecto típico, que le daba un tinte colonial, eran las casas con aceras altísimas, a las que se subía por una gradería. De estas existían en gran número.

 

Pocas eran las construcciones de tipo moderno en aquellos tiempos, es decir moderno para la época. A la orilla de las arenosas e irregulares calles, surgían las chozas, las casas pequeñas de adobe, pero con enormes patios, plenos de vegetación, donde los pájaros tenían sus nidos y los “zanates” formaban sus ruidosas algarabías. Vida patriarcal la de nuestros antepasados, eran cordiales, ajenos a la envidia, honrados, cumplidores de sus compromisos. Única era la aldea, donde los contratos, en que se exponían sumas de dinero, se hacían bajo “palabra de honor” y se cumplían, sin excusas, sin las leguleyadas de hoy.

Encantadora ciudad, que tenía un solo coche de alquiler, de la propiedad de don Francisco Bermúdez, cuya casona, de las más elegantes de aquel tiempo, no ha cambiado y es donde hoy están las oficinas  de don Alejandro Argüello Lacayo, tenía un enorme zaguán. El auriga era el maestro Chú, un señor con algunos años encima, “potroso”. Diariamente enganchaba los caballos enjaezados para recorrer la ciudad, buscando clientes, que eran muy pocos, pues las gentes de la época no sabían de eso: de montarse en coche, a pesar de que la carrera valía un real.

No derivaba ninguna ganancia de ese vehículo don Chico Bermúdez. Maestro Chu, llegaba casi siempre con las bolsas vacías, pero recibía cumplidamente su sueldo y su alimentación. Todavía en mi niñez alcancé a conocer a Maestro Chú,  siempre auriga, pero entonces ya ganaba, pues era de moda “andar en coche”. Había varios vehículos.

Aldea de una modalidad especial era Managua. La frescura de los árboles de los patios y el viento que los agitaba, ahuyentaban los zancudos y sólo de vez en cuando se oía hablar de las “tercianas”… En la casas humildes y creo que ya lo he relatado una vez en estas crónicas, cómo vivían los cerdos y las gallinas, junto con las gentes; la charca en que se bañaban aquellos estaba próximo al tapesco, el lecho de los moradores; las aguas pútridas, pero las gentes se mantenían sanas y morían de “viejas”.

Y el amigo con quien evocábamos estos recuerdos, me decía del patio de Juan Zamora, allí junto a la hoy residencia de don Adán Cárdenas, al occidente.

Ha recordado la tragedia en que Juan Zamora, perdió la vida. Era capitán de uno de los vapores que surcaban el lago de Managua, cuando el general Chamorro, en una de sus revoluciones contra el gobierno del General Zelaya y peleando pereció.

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4 DE JULIO DE 1776 - SALUTACIÓN A LA ESTATUA DE LA LIBERTAD / 14 DE JULIO DE 1789 - SALVE FRANCIA! / 20 DE JULIO DE 1810 - A COLOMBIA.

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4 DE JULIO DE 1776

SALUTACIÓN A LA ESTATUA DE LA LIBERTAD

         A ti, prolífica, enorme, dominadora. A ti Nuestra Señora de la Libertad. A ti, cuyas mamas de bronce, alimentan un sinnúmero de almas y corazones. A ti, que te alzas solitaria y magnífica sobre tu isla, levantando la divina antorcha. Yo te saludo postrándome delante de tu majestad. Ave!: Good morning! Yo sé divino icono, oh magna estatua, que tu solo nombre, el de la excelsa beldad que encarnas, ha hechos brotar estrellas sobre el mundo, a la manera del fiat del Señor. Allí están entre todas, brillantes sobre las listas de las banderas, las que iluminan el vuelo del águila de América, de esta tu América formidable de ojos azules. Ave, Libertad, llena de fuerza; el Señor es contigo; bendita tú eres! Pero ¿sabes? se te ha herido mucho por el mundo, divinidad, manchando tu esplendor anda en la tierra otra que ha usurpado tu nombre y que, en vez de la antorcha, lleva la tea.

                            RUBÉN DARÍO

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14 DE JULIO DE 1789

¡Salve, Francia!

         TIERRA maravillosa y prolífica, salve! Tierra-alma, tierra corazón, tierra-cerebro, salve! Salve, mil veces, por el privilegiado resplandor de tus cielos eternamente ungidos con todos los colores del iris. Lámpara de la Civilización, foco del Arte, asiento de la Belleza, sede de la Inteligencia, salve! Tierra-luz, tierra, pensamiento, tierra-heroísmo, salve! Tierra nutricia y gloriosa, salve! Tierra de héroes y de mártires, tierra de santos y de locos sublimes, salve! Cuna de apóstoles y de sabios, de guerreros y de poetas, de genios y de reyes, salve!

         Salve, una vez y mil veces, por todo el luminoso acervo de tus grandezas inefables, inexpresables e increíbles por lo mismo que pasman y confunden aun a las mentes más avisadas y sutiles Santuario de exquisitas dulzuras; eje y energía de todas las más altas y estéticas aspiraciones humanas: augusta y gran señora que llenas de luz la rosa de los vientos y distribuyes el prestigio inagotable de tus imanes poderosos por todos los puntos del planeta, hasta sus más recónditos rincones. Salve! Salve ilustre, magnífica, soberana señora.

         Digna eres de todos los mejores elogios, de los más encendidos ditirambos de las más altas alabanzas, de las más fervorosas jaculatorias. Merecedora eres de los himnos más sonoros y mejor cincelados, de los más victoriosos epinicios, de los cantos más robustos, de los verbos y epítetos más fuertes y macizos, del humo de los más aromáticos  inciensos, de las más delicadas y melodiosas musicalidades, ya que tú eres sólo armonía, ritmo, lumbre, suavidad, elegancia, distinción, gentileza, donosura, valor, belleza, arte y talento.

         Qué bien supo decir aquel que un día dijo que tú, oh Francia, procera y triunfal, eres el cerebro del mundo. Y que bien, cuán bellamente supo también elogiarte aquel gran poeta muerto a quien por tantos lustros diste el calor materno de tus senos de Niobe, y que cantó de ti, en tu propia lengua multisonora y pomposa, los versos devotos y filiales de la inmortal Marsellesa. Yo saludo tu 14 de julio de 1789!

                   F. RESTREPO GÓMEZ

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20 DE JULIO DE 1810

                                     A COLOMBIA

                                               Al General Luis María Gómez

                                                           y don Tomás R. Vilar.

 

         ¡Toquen dianas tambores y clarines

         En el día de tu Santa Libertad,

         La Historia escribe el nombre de tus paladines

         Que te ayudaron con denuedo y con lealtad!

 

         Ya alistas la imponente Gran Parada

         Que mandará Bolívar en persona:

         Y al ¡presenten armas! pasará tu enseña sagrada

         Que Páez saluda con su brillante tizona.

 

         Y mientas Sucre y Ricaurte siguen el desfile ideal,

         San Martín llevará enhiesto el pabellón nacional!

 

         Este iris adorado que en batallas inmortales,

         Lampos de luz le proyectó la Gloria;

         Yo evoco el nombre de los bravos federales,

         Cuyo nombres aparecen en tu limpia historia!


                                      E. L.

         Managua.

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En: LAS REVISTAS. Año X. Núm. 3. Managua, Julio de 1922.  Publicación Mensual Ilustrada. Fundada el 15 de Enero de 1913. Tercera Época. Director y Redactor Heliodoro Cuadra. Tip. Nacional.

lunes, 7 de junio de 2021

POR LA MORALIDAD PROFESIONAL. (El Magistrado que prefirió la muerte a la deshonra). Autor: Don Heliodoro Cuadra. Managua, Julio de 1922.

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POR LA MORALIDAD PROFESIONAL

En: Las Revistas – Publicación Mensual Ilustrada. República de Nicaragua, América Central. Director y Administrador: Heliodoro Cuadra. Tercera Época, Año X – Managua, Julio de 1922 – Núm. 3.

La conciencia no es otra que la de rechazar todo lo que va, injustamente, contra nuestros semejantes. No dar cabida en el corazón a las malas acciones, eso es ser virtuoso, eso es ser honrado. 

    Claudio González Rucavado

         La epígrafe que antecede encierra una verdad indiscutible, como que toda persona que se respeta a sí misma, debe tomar en  cuenta esa sabia máxima del ilustrado sociólogo costarricense.

         Se nos ocurre dar este consejo en vista de la denuncia que se nos ha hecho, por el correo urbano, acerca de la conducta de un Abogado, de esta ciudad, (*) quien ha cometido un acto penado severamente por nuestras leyes y que, aunque se nos cita el nombre, cosa que lamentamos, a ser cierto tal informe, ese profesional viste indignamente la sagrada toga, reservada sólo a los inmaculados, a los íntegros, a los que, respetando la majestad del Derecho, defienden honradamente los intereses de su mandantes.

         La persona que nos ha enviado la carta de que nos ocupamos, no sabemos por qué motivo, no tuvo el valor moral suficiente para poner su legítimo nombre al pie de la misiva, pues ha usado de un nombre apócrifo: Ángel Pitú, persona imaginaria que salió de la mente del autor de la zarzuela Adriana Angot, del género francés.


         Se trata, pues, de un anonimista cobarde que ha querido sorprendernos y creemos que esto es más que suficiente para poner en tela de juicio su –estamos seguros— falsa afirmación y le hagamos presente a ese infame acusador público que su conducta ha merecido, de nuestra parte, la más severa reprobación y que si no fuera que él esté envuelto en el manto del Misterio, donde se mantiene afilándose las uñas, como las << terribles arpías >> del poeta, a esta hora el Código Criminal estaría aplicándole sus severos artículos.

         Porque no es con anónimos como se desgarra la honra de un profesional. No es con anónimos, repetimos, como se mata moralmente a una persona, que quizá por el rencor de un malqueriente, que ha sido vencido en juicio, por despecho trata de poner en berlina a su defensor de ayer.

         En este momento, nosotros levantamos nuestra voz de protesta contra el anonimista que pretende echa una pellada de lodo contra ese Abogado, que sea quien fuere, tenemos la plena convicción, no ha cometido aquel hecho punible, censurado por la sana moral.

         Llega a tal extremo nuestro optimismo en este asunto que ni aun los profesionales que se creen fracasados, serían incapaces de cometer un hecho semejante, y debemos de manifestar que si nos ocupamos del anónimo de la referencia ha sido por tratarse de un asunto sensacional, talvez sin precedente en los anales del foro nicaragüense.    

         Ahora —por lo que pudiera suceder en el porvenir—  vamos a tratar, a la ligera, esta cuestión, desde el punto de vista doctrinario para que la juventud, que se inicia en la ciencia del Derecho, se compenetre de lo importante que es para un  profesional, tener bien sentada su reputación y hacerse digno de la confianza de todos los que necesiten de sus servicios.

         Todo estudiante deberá tratar de ir modelando su personalidad. ¿De qué manera? Primero, pesando en la balanza de la Dignidad la conducta de sus maestros, tratando de acercarse al más sabio y virtuoso de ellos: le pedirá sus consejos y se esforzará por tratar de imitarle; y, segundo, hará un recuerdo de los principales abogados que en Nicaragua se distinguieron por su honradez profesional reconocida: David y José Miguel Osorno, Francisco Barberena, José María Noguera, Casimiro Arosteguí, quien, siendo Magistrado, cometió una equivocación al poner en firme una sentencia y que, habiendo advertido el error al verla publicada, lleno de pena, dijo: <<¡Prefiero la muerte a la deshonra!>> Momentos después tomó el tósigo fatal que le produjo la muerte instantáneamente. José Francisco Aguilar, Vicente Navas, Bruno H. Buitrago, Manuel Cano, José Rosa Rizo, José María Paniagua, Bernabé Portocarrero, Ladislao Argüello, Benjamín Guerra, Juan Manuel Arce, Santana Romero, Perfecto Tijerino, Agustín Duarte, a todos estos ciudadanos, una vez que el estudiante haya obtenido el birrete doctoral, los tendrá presente en todos sus procedimientos.


         Vamos a concluir citando las palabras del honorable jurisconsulto don José María Hurtado: <<Debemos aplaudir y admirar al Abogado honorable que sabe ser el sacerdote del Derecho, y que hace de su profesión un amparo para los que demandan justicia. Por el contrario, debemos maldecir al Abogado inconsciente de su profesión; al Abogado de mala ley, porque es peor que el salteador de caminos: éste expone su vida y sólo arremete contra el dinero que consigo lleva la víctima; aquél no sólo expone su vida, sino que bien pagado es causa de la intranquilidad social. La moral jurídica es lo primero que hay que infundir a todo estudiante de Derecho. >>

                                  HELIODORO CUADRA

(*)  El anonimista no dice de dónde es natural ese Abogado – Nota de la Redacción.

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domingo, 2 de mayo de 2021

QUESO DE ÉGLOGA. Por: Ramón Sáenz Morales. Managua, Nic. 1918.

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QUESO DE ÉGLOGA

         Fue en esta querida Managua, ciudad de polvo y sol, pero de una belleza que nadie arranca del corazón a quien la vio una vez. En la residencia del Cónsul de Bélgica, Mr. Louis Layrac, propincua al cementerio de San Pedro; un lugar a donde llegan con balidos de vacas y ensueños de cantares aldeanos, las brisas de la Sierra. Noviembre. El aire se entretenía desgajando las hojas de los árboles y las últimas rosas con que suele adornarse el corazón. ¡Noviembre en Managua! La indiscutible y mundial tristeza de este mes, en Managua tiene siempre, por gracia del trópico, sol eficaz  y luz, calor, alegría tendida como un solio sobre las almas que, aunque no quieran recordar, recuerdan; perfume, aunque sea de las flores caídas o soñadas; luz, toda la luz que pueda ofrecer Dios… ¡El Noviembre de Managua no lo tiene ninguna ciudad sobre la tierra!  

         Hallábanse en el comedor de la casa, en un almuerzo que ofrecía el señor Layrac a Rubén Darío, después de éstos, Santiago Argüello, Francisco Huezo, Manuel Maldonado, Emilio Hernández y otros más, todos ellos cerebros, corazones, etc.; cerebros más que todo.

         En un momento del almuerzo, por una admirable ocurrencia de un ganadero feliz y sabio, ganadero tal como los que exigen las églogas del maravilloso Virgilio, sirvieron a la mesa con un queso nacional, de ganadería nacional; queso fresco, “de leche” como dice mi pueblo, que chorreaba en el plato la bella sangre blanca de las vacas.

         Darío pidió que cada uno de los comensales, cerebros todos, repetimos, ─ dijeran algo en elogio de aquel queso. Y todos hablaron. Largo, hermoso, bello tendido, gráfico; hasta hubo quien improvisara estrofas que ni el autor recuerda. Por último, obligado, habló Rubén y dijo, tomando en sus manos  y llevando a su boca un pedazo de queso que hacía cavilar cerebros: ¡Buen Quedo! ¡Maravilloso! ¡Fresco, chorreante, Blanco y suave! ¡Queso de égloga!

         Al oír esto, todos los asistentes prorrumpieron en aplausos, no diremos que por vasallaje, puesto que vasallos los tienen ellos mismos, — sino por cerebro. Todos habían adivinado que Rubén había “adivinado” el verdadero concepto, el aprecio necesario, el atributo exacto aquel queso merecía. En aquella frase, “queso de égloga”, dicha por Rubén, con ojos entornados, dulces, de añoranza inalcanzable, de fruición patriótica, esta resumida la verdad.

         Y es así como Virgilio se alzó de su sepulcro a abrazar a Rubén Darío, que se hallaba, bajo un noviembre de los trópicos, almorzando en la residencia del Cónsul de Bélgica en Managua.

                            RAMÓN SÁENZ MORALES

Managua, Nic. 1918.

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LA FIRMA DE SÁENZ MORALES

    Sacuy era una especie de apodo con que distinguíamos a Sáenz Morales, en los cenáculos exclusivamente literarios.

    Sucedió que en 1911, el poeta adolescente Alberto Ortiz— quien años más tarde murió en Chile, perdiéndose así uno de nuestros mejores númenes— logró que la casa Maucci, de Barcelona, editase un Parnaso Nicaragüense, que dicho sea de paso casi resultó un adefesio.

    Ortiz envió directamente a la casa Maucci los originales escritos por nuestros poetas, entre ellos los de Sáenz Morales, quien tenía excelente caligrafía; ¡pero cosa rara! su firma siempre la escribió de cierto modo. El cajista barcelonés leyó Sacuy donde decía Sáenz, y en el Parnaso Nicaragüense, libro de la casa Maucci, apareció un joven poeta que se llamaba Ramón Sacuy Morales.

    Así fue cómo, por un mal corrector de pruebas de Barcelona, a Sáenz Morales le decíamos Sacuy sus íntimos, en Managua.

domingo, 21 de marzo de 2021

SUICIDIO DE LA ADOLESCENTE PETRONA ESPINOSA - // - AUTO DE PRISIÓN CONTRA PATROCINIA TORRES LA MUCHACHA QUE MATÓ A SU VIOLADOR

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EL MOVIMIENTO FEMINISTA - Por: María A. Gámez
Enero 26 de 1925

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Liminar, de EPV h.:

En nuestra sociedad no estamos exentos de tragedias provocadas por violencia de género; hechos que conmocionan y exigen soluciones de verdadero alcance. Hoy, 21 de marzo de 2021, al revisar las noticias del día, encontré otros dos episodios de horror, otros crímenes, uno a la sumatoria de las mujeres nicaragüenses asesinadas por la mano salvaje, cruel, de un hombre, el otro, agregado a la brutalidad en contra de una persona transgénero.

De inmediato, sacudido por los detalles de esos abominables crímenes, interrumpí mis planes domésticos en tiempos de pandemia. Al retraerme, topé con un hecho ocurrido en mi presencia y la de un amigo. Fue algo de ese imparable drama atinente a las mujeres. En el mismísimo instante de lo ocurrido intentaba descifrar y a la vez explicar la docilidad con la que una mujer enfrentada a la violencia, mostraba la facilida con la cual, el agresor se hacía obedecer.

VIOLENCIA DE GÉNERO

En el año 1984, a bordo de una motocicleta nos dirigimos hacia una parada de autobús, en donde habíamos  convenido encontrarnos con un mensajero. Por breve tiempo permanecimos entre la muchedumbre de gente ansiosa por entrar al armatoste de turno. En ese instante, los gritos de una mujer joven, forzaron los giros de todos los cogotes aglomerados, a escasos metros de distancia escuchábamos elevados gritos de dolor provocados por los golpes asestados por el Adán de algún sueño o despertar truncado.  

Mientras eso ocurría, a poca distancia de aquella parada del autobús urbano, en las inmediaciones de El Centro Cívico, aguardaba Francisco “Chico” Corea, mi acompañante y uno de aquellos entrañables compañeros de trabajo, a quien alguno de esos irrefrenables hurgadores de rasgos físicos, acostumbrado a la malacostumbre del nica de poner sobrenombres, encontró en los prominentes ojos saltones y en dos labios de grosor desproporcionado, la designación bautismal de  “Riquisísimo”.    

Ante los hechos relatados, y no de otra manera,  la gente subió de manera presurosa al autobús. Nadie intentó frenarlo. Quedé en solitario, en compañía del agresor y de la agredida.

Clavé la mirada en aquel individuo, ansioso por resolver el asunto del mensajero, y lo insólito tuvo presencia: la mujer tomó al hombre de la mano y dirigiéndose a mí persona, empezó a gritarme: — ¡Qué le ves! —  — ¿Acaso te atrae mi hombre? — En ese momento el apaleador avanzó con paso resuelto, era evidente la intención de agredirme, de la cintura sacó un filoso cuchillo. La mujer no callaba, a gritos  lo instaba al pleito.

En sentido contrario escuché la voz del mensajero, quien no estaba enterado de todo aquello. Sin perder de vista por un instante al furibundo malmatador de la mujer, también miré a “Riquisísimo” cruzar con rapidez la calle, para ponerle punto final al imborrable episodio propinándole al apaleador un certero guaspirolazo en la cabeza. El hombre quedó atolondrado y la mujer hincada ante su inseparable victimario. En todo momento, aquella mujer con evidentes morados y hematomas en su cara y brazos,  no dejó de vociferar contra nosotros.

Al día siguiente, sobre aquella experiencia de impuesta reflexión, busqué un excelente cómplice en el magistral escrito de Rabindranath Tagore, incluido en “Los Titanes del Pensamiento”, libro de José Ma. Gandia, julio de 1971.  En corta exposición sobre el Feminismo, Tagore levanta en peso a la mujer, y aplasta contra el suelo a los apaleadores y femicidas.

En esas siemprevivas reflexiones del poeta filósofo Rabindranath Tagore, puede leerse:

“Así pues, aunque en el período actual de la historia, el hombre vive afirmando su supremacía masculina y edificando su civilización con bloques de piedra, sin parar mientes en que en el principió vivió del crecimiento, no podrá del todo aplastar a la naturaleza femenina en el polvo ni en sus inertes materiales de construcción. El hogar de la mujer puede ser derribado, pero a la mujer no se le mata, no puede matársela. No es que la mujer esté buscando sólo libertad de hacer su propia vida, luchando contra el monopolio que el hombre ejerce en los negocios, sino que su lucha va contra el monopolio que, el hombre quiere ejercer en la civilización con lo cual destroza todos los días y amarga su existencia. Debe restablecerse el pedido equilibrio social agregando todo el peso de la mujer a la creación del mundo humano.”

Esta introducción adviene, primero, porque preocupa saber que en Nicaragua la violencia de género no tiene un registro histórico fiable, pero más trágico resulta  encontrar  a la sociedad nicaragüense frente a la subyacente  perversidad de la naturaleza humana sin disponer de educación temprana y continua capaz de proveer  bondad, virtudes y cualidades en general, capaces de contrarrestar la violencia de género.

Para identificar el presente ensombrecido por la violencia de género no se puede prescindir del pasado. Apropiados registros y estudios permiten entender el origen del efecto multiplicador. Acá les dejo dos casos, en el año 1936, un grupo de hombres jóvenes agredió a una adolescente; el final de la muchacha fue trágico, sin embargo, aquel hecho conlleva a preguntarse: ¿qué otros caminos habituales transitaron esos individuos? La otra situación corresponde a una cuestionable Sentencia Judicial de aquella época, ochenta años atrás, en donde la mujer agredida obtiene un fallo desfavorable.

Antes de exponer los hechos trágicos, compartiremos con los lectores el artículo “El Movimiento Feminista”, de la escritora nicaragüense María A. Gámez, publicado en la Revista “Nicaragua Informativa”, 26 de Enero de 1925.

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SUICIDIO DE LA ADOLESCENTE PETRONA ESPINOSA. La Noticia, 24 de Enero de 1937.

Masaya, 24.- Petrona Espinosa de 15 años de edad, se suicidó hoy arrojándose a la Laguna de Masaya, cuando cuatro individuos salvajes, en estado de ebriedad, trataron de abusar de ella. Ella era vecina del Barrio Monimbó. Tenía novio. Su cadáver fue rescatado 5 horas después. La policía persigue a los bandidos. Corresponsal Especial.-

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TEXTO ÍNTEGRO DEL AUTO DE PRISIÓN CONTRA PATROCINIA TORRES LA MUCHACHA QUE MATÓ A SU VIOLADOR. La Noticia, Jueves 19 de Agosto de 1937. Número 5,532.

Chinandega, Agosto 16.

         Juzgado de Distrito para lo Criminal. Chinandega diez y seis de Agosto de mil novecientos treinta y siete. Las ocho de la mañana.

         Examinadas las presentes diligencias, resulta: que a las doce meridiana del día siete del mes en curso se presentó ante el Juzgado Local de la ciudad de El Viejo, Patrocinia Torres, de diez  y seis años de edad, soltera, de oficios domésticos y de dicho domicilio, manifestando que a las diez de la mañana del propio día y en la montaña de “Campirano” de esa jurisdicción, fue luchada y violada por el individuo Carlos Osorio y que después, por haber seguido molestándola, le dio varios machetazos al violador. El Juzgado mandó a instruir la información correspondiente, recibiéndole su declaración ad-inqueredum a la mencionada Torres y ordenando la práctica de los respectivos reconocimientos. En su indagatoria relató lo siguiente: que iba con una pana de atol a venderlo a la finca de Manuel Serrano, cuando en la mitad del camino salió Carlos Osorio en calzoncillo diciéndole: <<que lo iba a querer por mal ya que por buenas no lo quería>>, y como ella se resistiese, la cargó y le puso un trapo en la boca, donde después de larga riña hizo uso de su persona. Que después se paró frente a él que estaba en el suelo, y Osorio le decía que se fuera a sentar a sus piernas y que no hiciera escándalo, porque se iba a casare con ella. Que posteriormente, tomó su machete (de él) y le pegó el primer machetazo en la nuca, parándose entonces Osorio, diciéndole que no lo cortara, que no le volvería a decir nada; pero que ella prosiguió dándole mientras él le tiraba golpes.

CONSIDERANDO

Que los cuerpos de ambos delitos se hallan plenamente comprobados con la partida de defunción de Osorio y con el dictamen médico-legal que establece que falleció como efecto preciso de las lesiones recibidas; y con el dictamen de los peritos nombrados que reconocieron en Patrocinia Torres las características de la violación.

II

         Que en relación con la delincuencia de ésta, debe tomarse en cuenta, que si es verdad que obró por motivos poderosos que la impelieron con este hecho punible, como es el forzamiento para que satisfaciese los instintos bestiales del violador, que lastima en lo más hondo los sentimientos de una mujer, igualmente cierto es que dichas circunstancias no la eximen de responsabilidad criminal, ya que no se encuentra comprendida en los casos taxativamente señalados en nuestro Código Penal.

         En efecto, en el inciso cuarto de su artículo 21, dicho cuerpo de leyes requiere la unión de tres condiciones indispensables para que exista legítima defensa y en consecuencia la exención de responsabilidad: la agresión ilegítima; la necesidad del medio empleado para impedirla o repelerla, y la falta de provocación de parte de la ofendida. El caso que nos ocupa, indiscutiblemente presenta la primera y última condición; más en cuanto a la segunda, es preciso estudiarla con detenimiento, para deducir con rectitud la que la ley impone resolver. Sin entrar a considerar la racionalidad del medio, puesto que la calidad de mujer y su corta edad son suficientes para inclinarnos por la afirmativa y justificar cualquier instrumento y acción, pasaremos al significado de las palabras IMPEDIR o REPELER empleadas por nuestro Código. Ambas producen idéntico efecto, es decir, imposibilitan la comisión del hecho, y aun cuando en muchas ocasiones tienen diferente conceptos, aquí están copulativamente puestas y encierra la idea de rechazar.

          Ahora bien para que medie rechazo es necesario que exista simultaneidad en las acciones por cuyo motivo, la posterioridad de una desvirtúa la legitimidad de la defensa. La autora en su declaración indagatoria, confiesa que el primer machetazo le dio DESPUÉS que Osorio hubo usado de su cuerpo, circunstancias que si constituyen un atenuante calificado, por ser la “vindicación próxima de una ofensa grave” (arto. 22 No. 4 Pn.), en manera alguna puede dar mérito para un sobreseimiento definitivo. En conclusión, cualesquiera que sean las razones morales que militen en favor de Patrocinia Torres legalmente cabe declararle auto de prisión. Por tanto, de conformidad con las disposiciones citadas y los Artos. 28 Cn. 92, 93, 94, 100, 184, 187 inc. Po  y 285 In. y 438 No. I. Pn., el suscrito Juez, RESUELVE: 1º. Ha lugar en poner en segura y formal prisión a Patrocinia Tórrez, de diez y seis años de edad, soltera, de oficios domésticos y del domicilio de El Viejo, por el delito de homicidio en la persona de Carlos Osorio, de calidades ignoradas y que se le embarguen bienes en cantidad suficiente para responder por las resultas del delito. Envíese copia certificada al Encargado de Cárceles y desen los avisos de ley. 2º Se sobresee definitivamente a favor del fallecido Carlos Osorio por violación en Patrocinia Torres, debiendo continuarse esta providencia, en su oportunidad, con la Superioridad respectiva. Cópiese y notifíquese. Ed. Montealegre C. Francisco Enríquez, Srio.

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miércoles, 10 de marzo de 2021

PODIO Y SITIAL DEDICADO A MUJERES NICARAGÜENSES CUYOS HECHOS INADVERTIDOS, MARCAN HISTORIA


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** Una nicaragüense, la primera mujer forense en España

** La nadadora que por primera vez cruzó el Lago de Managua

** La primera mujer nicaragüense que saltó en paracaídas

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Liminar, por EPVh.:

         Aunque en Nicaragua muchos hombres se crean faroles luminosos, es notable cuán establecidas han sido las luces cegadoras de las mujeres nicaragüenses. En el variado dominio del deporte nacional se han reconocido muchos méritos, pero faltan sitiales y podios para hechos o sucesos que por algún motivo han sido eludidos.

         Temo que debo jactarme explícitamente por la escafandra utilizada en estas búsquedas, sin embargo, no todo se ha dicho y no todo está hecho, espero el aporte de los lectores.

         Habrá que ampliar sobre la intrépida paracaidista masayense; la audaz nadadora del Xolotlán y, la interesante nota periodística  de la doctora nicaragüense en la medicina forense de España. En estos tipos de lances no es extraño que ocurran rebates, más cuando en este caso peculiar el índice apunta hacia España. Ya veremos cuánto más se dice o aporta.

         Más allá de esta entrega, esperamos asentarlas, porque el más valioso legado que nos quede sea el hecho cierto. Vale la pena exponerlas, porque permanecen vivas, porque siempre serán importantes.  

         Finalmente, osaré decir que Nicaragua es el único país en donde  probablemente la primera costilla de donde surgieron los nicas, le fue extraída a  una mujer.  

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MUCHACHA NICA SE GRADÚA DE FORENSE. Madrid, (EFE).- La Prensa. Managua, Nicaragua, 23 de Octubre de 1980.

         Madrid, (EFE).- Brenda Basset, de 29 años, médico ayudante de la seguridad social, y desde hace pocos días, la primera mujer forense en España, es nicaragüense.

         Así se destaca, en una entrevista publicada en el vespertino madrileño “Pueblo”, que presenta a Brenda como un nuevo tipo de mujer moderna que no olvida tampoco su misión de ama de casa.

         Brenda, casada con un periodista español, llegó a España en 1967. “Abandoné mi querida Nicaragua –dice—, y aquí continué con la ilusión de mi vida, la medicina.

         La primera mujer forense de España se presenta como una mujer muy apegada a la familia, amante de la música folklórica de su país y además le gusta recordar que fue campeona de natación de Centroamérica.

         Cuando se le comenta “si la medicina forense es insólita en la mujer”, Brenda responde: “El contacto con los cadáveres lejos de insensibilizar, refuerza la humanidad y la caridad. A más experiencia sobre la muerte, más creencia en la vida”.

         Brenda declara que no es feminista, aunque está convencida de la importancia que tiene para la sociedad la incorporación de la mujer en el mundo laboral, y de los muchos cambios que todavía surgirán hasta la completa equiparación jurídica con el hombre.

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LA PRIMERA MUJER CENTROAMERICANA QUE SALTÓ EN PARACAÍDAS. En: La Prensa, 1942.

ADILIA HUERTA PRIMERA MUJER PARACAIDISTA

         A finales de enero de 1942, Adilia de Huerta, originaria de Masaya, esposa de Mario Huerta, se lanza en paracaídas desde un avión piloteado por el teniente Blandón del Cuerpo Aéreo Nacional. Primera centroamericana en hacerlo.

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MARUCA JAIME LA NADADORA QUE CRUZÓ EL LAGO DE MANAGUA En: La Noticia, 27 de Agosto de 1937.

         La joven nadadora managüense Maruca Jaime, quien realizó la hazaña de cruzar el Lago de Managua hace tres años, en eventos promovidos por la Junta Nacional de Deportes, se inscribió ayer entre los aspirantes a participar en la delegación de Nicaragua a las Olimpiadas de Panamá.

MARUCA JAIME RETA A LA CAMPEONA CORINTEÑA. En: La Noticia, Jueves 19 de Agosto de 1937. Año XIII. Número 5.532.

         Maruca Jaime, la nadadora capitalina que ha tomado parte en torneos acuáticos de gran distancia verificados en el Lago de Managua, nos dijo para su publicación lo que sigue:

         La vez pasada que estuve en Corinto, el Alcalde un señor D᾽Arbelles  y otros estaban interesados en que me midiera con la campeona corinteña Matilde Soto; la campeona porteña rehusó diciendo que ella no estaba en condiciones y que yo seguramente estaba entrenada, y pidió un plazo de dos semanas.

         Yo estoy interesada que se verifique la lucha entre nosotras dos, y deseo que tenga efecto el próximo 15 de Septiembre en dicho puerto desde Punta Sefede hasta el Muelle.

         Maruca agregó: Aunque mi competidora haga su entrenamiento en el propio lugar de la lucha, no le temo, y yo ya me estoy entrenando bajo la dirección del nadador Julio Gómez Mejía.

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domingo, 7 de marzo de 2021

UN CASO DE SERVILISMO COLECTIVO. Por: Manuel Quintero E. En: El Gráfico, 1 de Enero de 1931.

Liminar:  Ahora nos asomaremos por la ventana desde la cual puede avistarse una más del servilismo piramidal. Betún y cepillo de manufactura criolla. Aunque este episodio de hace 90 años está circunscrito a la ciudad de Diriamba y tiene estamento de clase, del pecado original no escapan los perfumados de copete y tampoco los caitudos. El servilismo colectivo tiene arraigo en muchos ámbitos, sobre todo, en el estanque de la  política, donde muchos arriman para  succionar. 

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Escritores de Carazo

Sociología intuitiva

UN CASO DE SERVILISMO COLECTIVO


En: El Gráfico, “Semanario Nacional Ilustrado”- Editores propietarios: Ángel M. y Carmen J. Pérez e hijo, Ltd. Año VI.  Managua, D.N. 1 de Enero de 1931. Núm. 228.

         En una ciudad de nuestro país había una gran parte de la sociedad de alto copete que apenas llegaba a tender su tienda a aquel lugar cualquier foráneo intrépido o taimado, corría presurosa a insinuársele de modo humillante, doblegando el espinazo ante el recién llegado, a quien bien pronto elevaban a la más alta cumbre social del pueblo. La casa del foráneo se convertía a los pocos días en club o en casino, pues era allí donde se daba cita la mejor sociedad.

         Mientras esto ocurría, la media y la baja sociedad eran miradas por la alta con profundo desdén, con indiferencia suma.

         Cierto día se apareció en la ciudad un joven matrimonio compuesto de un galeno bien parecido y avaro y de una dama graciosa y atrayente. No pasaron muchos días sin que la casa del matrimonio ése, fuese convertida en el mejor centro de recreo de la ciudad. Los caballeros y las señoritas se gloriaban pronunciando con deleite indecible, a diestra y siniestra, los nombres del Dr. Alejandro Carranza  y de su esposa doña Margarita: era así como se llamaban los recién llegados.

         No había conversación, de cualquier índole que fuese, en que no figurasen  el Dr. Carranza y doña Margarita: ellos eran el plato del día; ellos lo llenaban todo; ellos ocupaban la mente de toda aquella sociedad, día a día, hora a hora, minuto a minuto.

         En el transcurso de un lustro que vivió en aquella ciudad el dichoso matrimonio, el Dr. Carranza fue Alcalde tres veces, Presidente honorario o efectivo de cuantas asociaciones políticas, religiosas o de orden social se establecieron; fue el médico preferido de todos los hogares y el ídolo de todos. Así también doña Margarita era la mimada del conglomerado social: en todas las fiestas ella era la reina; en los bailes, los más altos linajudos se disputaban el honor de danzar con ella, y daba lástima ver cómo las más orgullosas señoritas le rendían pelito homenaje, humildemente, servilmente.

         Comprendiendo cómo era aquella gente, el Dr. Carranza y su señora la explotaron a maravilla: en su farmacia no solo vendían medicinas, sino también legumbres, licores, sombreros de antigua usanza que los caballeros compraban a un alto precio con satisfacción, ý hasta varitas pintadas en diversos colores, que los niños de los ricos compraban con fruición para jugar con ellas.

         Un día cundió la noticia en la ciudad de que los esposos Carranza se irían rumbo a México. La sociedad se conmovió, las demostraciones de pesar por la ida de aquellos seres queridos fueron abundantes y servilescas. Lo más conspicuo de los caballeros acordó obsequiar al Dr. Carranza y señora con un espléndido banquete la víspera de su viaje.

         Y la hora del banquete llegó; y el momento del champán también llegó: los brindis menudearon ensalzando los méritos del Dr. y hasta hubo pasajes en ellos que culminaron en llanto.

         Tocó hablar al Dr. Carranza cuando ya su mente estaba exaltada por el mucho licor que había ingerido. Todos esperaban un discurso lleno de sentimentalismo y compuesto de frases empapadas de llanto. Más el Dr., acosado por tanto brindis, contestó en estos o parecidos términos:

“Señores:

         Jamás he estado en una población como ésta: vuestros corazones en vez de bondades derraman servilismo; vuestras almas abyectas fueron creadas para vivir de rodillas; en este pueblo no hay dignidad personal, mucho menos colectiva; sois soberbios, altivos y hasta crueles para con vuestros coterráneos que no tienen el baño dorado del dinero. En corrillos o en la soledad de las alcobas habéis destrozado el honor de algunas de vuestras principales damas, haciéndolas aparecer en secretos amoríos conmigo. Me habéis hecho un tanto rico merced a vuestro…”

         El discurso del Dr. Carranza fue interrumpido por los tenedores y los cuchillos que, empuñados por todos los comenzales (sic), se irguieron  en actitud amenazante contra el orador. La concurrencia se lanzaba contra el Dr. para lincharlo, cuando uno de los caballeros golpeando fuertemente la mesas, dijo en altas voces:

— ¡Alto, señores! No permito que toquéis a este hombre. Yo, al contrario de lo que vosotros pensáis en este instante, lamento que no lo hayáis dejado terminar su alocución. Hemos recibido de él una lección preciosa: debemos agradecérsela.

         Vosotros juzgáis que lo  que nos ha endilgado son insultos que merecen su castigo, tanto más cuanto que hemos sido exageradamente bondadosos con él y su señora. Son insultos, en verdad, pero benéficos para todos nosotros. Es la paga más valiosa, el agradecimiento más práctico que nos da el Dr. Carranza en cambio de nuestro proceder rastrero. Lo que él ha dicho tiene un valor inapreciable, es la verdad desnuda que hará cambiar la orientación social de nuestro pueblo. En lo futuro seamos cultos y atentos con todos los de afuera, pero con dignidad y con decencia: nada de servilismo, nada de abyección, nada que nos baje a la condición humillante en que hemos vivido. Levantemos por medio de la cooperación y el estímulo el nivel social y económico de muchos de nuestros conciudadanos que no ascienden por el medio ambiente estrecho e ingrato en que les ha tocado nacer.

         Y fue aquel acontecimiento, el origen de la renovación de aquel pueblo, la base granítica sobre la cual se levantaron caracteres de valor intrínseco.

                                               Manuel Quintero E.

Diriamba, Centroamérica.

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