domingo, 16 de noviembre de 2014

DORIS TIJERINO HASLAM: EL SALUDO CON LA MANO DERECHA QUE FUE CONJURADO CON LA IZQUIERDA


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Introducción de Eduardo Pérez-Valle h., Editor-Redactor del Blogspot:

En testimonio brindado por la Comandante Doris Tijerino Haslam a la periodista Helena Ramos para la revista “7 Días”, edición 550 del 15 al 31 de Diciembre de 2008, publicado bajo el título “Doris Tijerino: mi feminismo es de raíz marxista”, la entrevistada recordó las circunstancias dramáticas y el heroísmo demostrado por el guerrillero urbano Julio Buitrago Urroz, que perdió la vida en desigual y cruento enfrentamiento militar escenificado en contra de numerosos miembros de la Guardia Nacional Somocista en las inmediaciones de Las Delicias del Volga. Tijerino Haslam fue capturada junto a otras guerrilleras, sometidas a vejámenes y terribles torturas físicas. Cuando al fin ocurrió el proceso judicial, el representante-acusador del Ministerio Público, doctor Raymundo Romero Chávez intentó sustraerla de sus convicciones mediante una singular e indecorosa propuesta, precedida por una mano extendida en saludo la que Doris Tijerino atendió y conjuró con la izquierda. Esta “Ventana” hacia el pasado recobra el instante de ese memorable hecho, y entrega el insustituible testimonio fotográfico de 1969, que fue recordado por la testimoniante, en 2008.

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EL TESTIMONIO EN PALABRAS:

[…] “Fue arrestada por primera vez después de la masacre del 22 de enero del 67. “Para entonces la Seguridad no sabía que yo estaba en el Frente, me tenían registrada como militante del Partido Socialista, y salí a los pocos días, gracias a la gestión de una hija de Lorenzo Guerrero casada con Guillermo Urbina Vásquez, del Partido Liberal Independiente. Ella tuvo una niña y el papá le preguntó qué quería de regalo y tengo entendido que le pidió mi libertad; él le dijo que yo no estaba detenida pero ella insistió en que sí lo estaba, él ordenó que me buscaran, aparecí y me soltaron”.

“Pasar a la clandestinidad en el 68 significó para Doris separarse de su hijo: “Mi mamá asumió la crianza, y él estaba muy chiquito, tenía dos o tres años...”. Luego sobrevino otra prueba: el 15 de julio de 1969 la casa de seguridad cerca de Las Delicias del Volga fue rodeada por la Guardia Nacional. En la vivienda se encontraban Gloria Campos, su pequeña hija Martha, Mirna Mendoza, Doris y Julio Buitrago, miembro de la Dirección Nacional del Frente Sandinista y jefe de la resistencia urbana. Sólo ella y él eran cuadros clandestinos; Julio murió combatiendo; Doris cayó presa y fue violada y torturada. Pero, en vez de sentirse amedrentada, denunció las vejaciones cuando la llevaron al juicio. El escándalo de esta clase no le convenía al régimen, y trataron de resolver el problema “por las buenas”: “Raymundo Romero, el fiscal del proceso, llegó a ofrecerme una beca para Francia o donde yo quisiera, con mi hijo o con las personas de mi familia que yo quisiera, a cambio de que retirara la acusación”. Ella rechazó la proposición con bravía serenidad.”

EL TESTIMONIO EN FOTOGRAFÍA:

Doris Tijerino Haslam y el representante del Ministerio Público, Dr. Romero Chávez, se vieron en la embarazosa situación de saludarse ayer después que ella declaró ante el juez. Ella, demostrando que no creía en la sinceridad del saludo, hizo un significativo gesto con la mano izquierda que ocultó debajo de la blusa, en la espalda. La Prensa, 5 de Agosto de 1969. 

No fue la única mujer violada en prisión: “Por ejemplo, Lesbia Carrasquilla sufrió unas torturas salvajes, trataron de destruirla... La Seguridad utilizaba mucho el hecho que una era mujer para hacer más dura, más denigrante y humillante la tortura...”.

“Pese a que tenían tanta asesoría norteamericana, coreana, israelita, qué sé yo de quién, ellos no se superaban. No sabían hacer un buen interrogatorio, lo suyo eran golpes, y a veces eso resultaba ser una ventaja porque una perdía el conocimiento y ya no podía hablar...”.

“Al comienzo me dieron por desaparecida, no estaba en los registros porque había sido llevada a la Seguridad arriba de La Loma, pero después un matagalpino hijo de alemanes –si mal no recuerdo, se llamaba Carlos Vogl– logró trasladarme a la Quinta Sección... Lo hizo porque un oficial de alta graduación quería pegarme; entonces, Vogl ordenó el traslado. 

Era tal la cantidad de prisioneros que no había un control estricto y pude salvarme. Cuando salí de la Oficina de Seguridad y me metieron a una celda y cerraron las rejas, me sentí liberada porque pensaba que para volver a golpearme y tocarme tenían que abrir esa puerta... Antes yo estaba con una capucha, cualquiera me podía dar un golpe y yo no lo podía ver... Para mí, estar detrás de una puerta cerrada era la liberación”.

Doris Tijerino Haslam rindiendo su declaración indagatoria ayer ante el juez García Esquivel. Reafirmó que fue torturada y rasgada en sus órganos femeninos. Ella volverá a declarar mañana miércoles. La Prensa, 5 de Agosto de 1969. 
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