viernes, 9 de mayo de 2014

RECOBRAN RESTOS DE AVIONES  CAÍDOS EN ÉPOCA DE SANDINO. En: La Prensa, 25 de agosto de 1969.

Los marinos norteamericanos que combatían contra las fuerzas de Sandino cuando dos aviones de la zona del canal de Panamá se vieron obligados a aterrizar forzosamente en un lugar llamado Santa Cruz, entre Bluefields y Rama, en junio del año 1931.

Sus restos destinados a un museo de los Estados Unidos, acaban de ser rescatados, precisamente en los días en que los astronautas Armstrong, Collins y Aldrin hacían su histórico viaje a la luna.

Ocurrió, pues, el rescate, treinta y ocho años después de aquel descenso, y quienes lo llevaron a cabo se preguntaban ahora si otro grupo de la fuerza aérea norteamericana tendrá en el futuro el encargo de recoger en la luna los artículos allá dejados por los astronautas.

ENRIQUECEN MUSEO

Los restos de aquellos aviones que se dice que pertenecían a las fuerzas del comando sur y volaban de David, Panamá, a la zona del canal cuando una tempestad los obligó a cambiar de rumbo para venir a caer a suelo nicaragüense, fueron transportados en helicópteros a Bluefields y luego a Managua, de donde se les envió a su destino, el Museo de la Fuerza Aérea en la base Wright Patterson, Ohio.

Allí están ahora, formando parte de la colección más grande del mundo, de aviación militar.

Los dos aviones rescatados eran biplanos de bombardeo, Keystone LB-7. Su búsqueda había comenzado en diciembre de 1968. Cuando cayeron en 1931 iban tripulados por dos oficiales de menor graduación que luego fueron generales: Richard E. Nugent y Edwin B. Lyon.

HALLAN A CHICO ACUÑA

Algunas piezas de los aviones quedaron todavía enterradas en el lodo y una nueva misión viajará en el verano para rescatarlas.

La primera misión encontró en el lugar a un ciudadano que dijo llamarse Francisco Acuña, hijo del guardalíneas de Santa Cruz en aquellos años. El tenía nueve años de edad. Estaba sentado a la puerta de la casa cuando vio con asombro los dos aviones volando en círculo. Luego contó del aterrizaje y de la dificultad que él y su padre tuvieron para llegar hasta los aviones, por la maleza y el agua.

Refirió que estaba arrepentido de no haber aceptado el ofrecimiento de llevarlo a los Estados Unidos, que le hicieron los hombres a quienes él y su padre habían ayudado en aquel trance.

El lugar fue localizado por John A. Adams, estudiante de secundaria de la Escuela Americana-Nicaragüense de Managua, hijo del coronel Adams de la misión militar norteamericana en nuestro país, quien iba con dos compañeros.

Para llegar allá tuvo que viajar en bote por el río Escondido y luego abrirse camino a punta de machete.


Luego vino la operación de rescate que se hizo por medio de helicópteros.

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