miércoles, 22 de enero de 2014

GEOGRAFÍA HISTÓRICA NICARAGÜENSE: EL REALEJO EN DOS CARTAS GENERALES DE AMÉRICA CENTRAL

Geografía Histórica Nicaragüense

EL REALEJO EN DOS CARTAS GENERALES DE AMÉRICA CENTRAL.

Por: Eduardo Pérez-Valle

1.- EL MAPA DE ATAZONA PORTILLOS  (1730 – 40)

En los archivos del Servicio Histórico Militar, Madrid, se conserva entre los mapas generales de Centro América el llamado de J. Atazona Portillos, porque tiene escrito en el respaldo ese nombre, que quizás sólo sea el de un antiguo dueño de la copia conservada.

PLANO DE ATAZONAS PORTILLOS. ---1730 – 40.--   1--- Estero de Doña Paula. 2— Estero Machuca o Tentación (hoy Limón)   3--- Estero de la Encantada (hoy San Francisco). 4--- Sitio en que Jáuregui sitúa aproximadamente Punta Gorda.

El mapa mi 94 x 61 centímetros  y está iluminado en verde, amarillo y gris. La proyección empleada es de Mercator, y comprende Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, desde los 8º hasta los 16º  30 de latitud norte y desde los 283º a los 297º de longitud Este de Tenerife. Sin autor ni fecha; pero por no aparecer la fortificación de Omoa, comenzada en 1753, puede suponerse anterior a esa fecha (primera mitad del siglo XVIII). Los expertos del Servicio Histórico Militar lo sitúan entre los años 30 y 40.

El dibujo es cuidadoso y preciosista y demuestra un sostenido empeño de lograr una fina labor, aunque desgraciadamente la exactitud de muchos de los datos que registra deja mucho que desear.

En otra ocasión tendremos oportunidad de estudiar detenidamente el mapa general. Ahora sólo no interesa uno particular que aparece en aquél, al S.O., sobre el Mar del Sur, y es el que reproduzco. En su ángulo superior derecho tiene esta inscripción: “Puerto del Realejo, situado en la Costa de Sur por la latitud de 12 grados 10 minutos y por la longitu de 287 grados 46 minutos, según Tenerife. Los números de la sonda son brazas de 2 varas castellanas”. Contiene un nudo de 16 vientos prolongados, con una media de lis que señala el norte y este es en primer detalle digno de destacarse pues la orientación general es bastante más exacta que en los planos anteriormente estudiados.

Entre los accidentes reconocibles que ofrece están los esteros de Doña Paula (1), el Machuca o Tentación (hoy Limón) (2) y el de la Encantada (San Francisco) (3). Placeres o bajos limitados por líneas de puntos, aparecen aquí y allá, en general bien situados. También están las islas del Cardón, del Castañón y una isleta triangular, frente a donde está solitaria la palabra ESTERO, la cual debe ser la isla de la Encantada. Por otra parte el nombre PUNTA GORDA en Punta Icacos muy probablemente está mal situado, así como está desplazado el nombre ESTERO DE (DOÑA) PAULA (Véase el plano de Jáuregui). En cuanto a las cifras de braceaje, parecen lo bastante desordenadas para no inspirar confianza y considerarlas más imaginarias que reales.

Los contornos de es plano son aceptables, dentro de los límites de su esquemática simplicidad, hasta el sitio donde está estampada la palabra JAGUEL, indicando el antiguo fondeadero del Jagüey, señalado por Jáuregui. Hacia el norte, a partir de este punto, todo el trazo es fantástico, imaginario o ejecutado de oídas, incluso el VOLCÁN DEL VIEJO, empenachado de llamas, que puede verse en la orografía de perfil. Aquí aparece, una punta prominente la villa de El Realejo, cerca de la cual la sonda marca tres brazas en el estero, que se prolonga amplio, aunque de poco fondo, hasta un próximo núcleo urbano que ostenta el nombre de PUEBLO VIEJO

Sólo faltaría que este “Pueblo Viejo” se llamase  Puerto Viejo, para que este plano pareciera especialmente diseñado para ilustrar la versión de Fuentes y Guzmán sobre el antiguo papel de puerto que según él desempeñó El Viejo. Todavía parece más adecuado este plano que el que trazó el mismo Fuentes para explicar su teoría.

Ahora cabe preguntarse: ¿cuál fue primero, el plano de Fuentes o el de Atazona Portillos? O, en otros términos, ¿quién influyó a quién? Es casi seguro que Fuentes no conoció el mapa de Atazona, pues de haberlo conocido hubiera adaptado mejor a él su boceto, ya que explica mejor sus arriesgadas afirmaciones. Es de creerse, pues, que el plano de Atazona haya sido confeccionado en presencia del manuscrito de Fuentes, o de acuerdo a informes similares o derivados.

Para dejar claro y establecido definitivamente que El Viejo nunca tuvo conexión fluvial ni comercio con la actual bahía de Corinto, nada me parece más oportuno que hacer referencia aquí a un documento que recoge el distinguido corinteño Mayor Salvador D´Arbelles, en su libro “CORINTO A TRAVÉS DE LA HISTORIA” (1933, páginas 17 a 21), publicado bajo el seudónimo de Du Lamercier:

En 1753 Don Francisco de Possada, Síndico General y Apostólico de la Orden Franciscana en la Provincia de San Jorge de Nicaragua, se dirige al Corregidor de El Realejo y a la Audiencia de Guatemala, solicitando que en vista de la pobreza de medios en que se encuentra para llevar adelante los trabajos de edificación del Convento de Nuestra Señora de la Asunción, de El Viejo, se la autorice a construir dos canoas para efectuar con ellas, por el Estero Real y el Golfo, el tráfico entre esta provincia  y el puerto de Conchagua en la de San Salvador. Con los dineros que ese tráfico produjera podrían arbitrarse las obras del convento. La Audiencia de Guatemala debe haber entendido que el referido comercio se efectuaría desde El Viejo, a través del estero de El Realejo, y por tal motivo se dirige al Corregidor de esta villa, don Pedro Aparicio, para que de su parecer sobre las condiciones y conveniencia del tráfico propuesto. La respuesta del Corregidor Aparicio es clara y terminante: entre El Viejo y El Realejo, dice, “NO HAY NI SE OFRECE NINGÚN TRÁFICO POR RÍO O ESTERO”, y agrega que sí lo hay entre “el puerto” de El Viejo y el de Conchagua (entiéndase por puerto de El Viejo el sitio habitual en que se abordaban las canoas para bajar por el Estero Real hasta el Golfo), y era el que pensaba incrementar el síndico Possada en provecho de su convento. El Corregidor informa que tiene construidos dos barcos capaces y suficientes para reanudar el tráfico Realejo-Conchagua, casi abandonado por falta de embarcaciones aptas, y que no conviene autorizar al síndico en el sentido que tiene solicitado. La Audiencia sin embargo autorizó definitivamente el libre tránsito de canoas por el Estero Real, con prohibición expresa para el Corregidor de mezclarse en este género de negocios, por razones del cargo que desempeñaba.

2 – UNA DECEPCIÓN INESPERADA: EL PLANO DE DIEZ NAVARRO (1744).

También en el Servicio Histórico Militar, y entre los mapas generales de Centro-América, se conserva el “PLANO GEOGRÁFICO DE LA MAYOR PARTE DEL REINO DE GUATEMALA” por Don Luis Díez Navarro, de brillante y conocida trayectoria de ingeniero militar y arquitecto, así en la Península como en Nueva España y Centro-América.

En 1741 Díez Navarro es ascendido a Ingeniero Ordinario y al mismo tiempo recibe la comisión de construir un fuerte en la boca del río Matina y otro en el puerto de Trujillo. Pasa, pues, de Nueva España a Guatemala, donde la Audiencia le confiere el cargo de Visitador General de los Presidios, Plazas y Castillos del Reino.

En 1743 emprende el reconocimiento de las costas y el año siguiente presenta un primer informe titulado: “Descripción del Reino de Guatemala que con motivo de haberlo visitado Luis Díez Navarro, Ingeniero Ordinario que era por el año pasado de 1743, hizo para remitir a su General, el Excmo. Sr. Marqués de Pozoblanco. Goathemala y Mayo 30 de 1744”.

Tan importante se considera el documento, que en 1757, 14 años después, aun se le reconoce vigencia y se suministra una copia al Conde de Aranda, Director General de la Artillería y Cuerpo de Ingenieros y en 1758 se envía otra copia a España, conservada en el Archivo de Indias, en donde fue encontrada y fotografiada por el P. Pastilla, S.I. para su publicación en la llamada “Colección Urtecho”, de 1921.

En 1745-46 siendo castellano interino de nuestro Castillo de la Inmaculada Concepción, según opinión de Francisco Xavier de Mencos, es cuando redacta su “Descripción de toda la Costa del Mar del Norte y parte de la del Sur de la Capitanía General de este reino de Guatemala” (Archivo de Indias).

De una de las fechas citadas, 1744 a 1746 debe proceder el mapa general, pues es indudable que fue diseñado par acompañar a alguno de los informes  o descripciones. A este respecto, en el ángulo inferior izquierdo del mapa aparece esta “NOTA”: Que este plano no está hecho ni reguladas sus distancias por los grados de altura del Polo, sino por el diario, según lo que se andaba, en una hora, regulando legua por hora, y cada legua por 5.000 varas españolas”.

Solo esta nota basta para explicar las numerosas imperfecciones del mapa, que, como se ve, no tenía otra intención que hacer más comprensibles los datos contenidos en el diario y resumidos en las “Descripciones”.

El mapa mide 99 x 66 centímetros, y es lavado en colores, con orografía sombreada. Sin autor, escala ni fecha; no obstante los expertos del Servicio Histórico y Geográfico del Ejército (España) lo han identificado como del Ingeniero Díez Navarro, y en realidad que sus detalles concuerdan en un todo con sus famosas descripciones.  En los ángulos superior derecho e inferior izquierdo, aparece una amplia explicación, algunos de cuyos números, en relación con el trozo que extraigo y publico, son los siguientes:

3 – La Conchagua es una ensenada grande que se retira hacia la parte del norte y tiene varias islas que pueden ser pobladas: pueden fondear en ella embarcaciones de todos portes; dista de esta capital  112 leguas; pertenece a la provincia de San Salvador. (De aquí deduzco que el mapa fue hecho en Guatemala, y la fecha debe ser 1744).

4- El Puerto del Cardón o del Realejo, que es muy grande, hermoso y limpio, y pueden fondear en él embarcaciones de todos portes; arrimándose a la punta del mismo nombre se entra hasta el Pueblo de Realejo, donde hay un Corregidor y bajan los Oficiales Reales de la ciudad de León a despachar algunos bajeles que también llegan al del Reino del Perú; pertenece a la provincia de León de Nicaragua y está distante de la Laguna de Granada 30 leguas de camino de carretas.



PLANO DE DIEZ NAVARRO – 1744--   ----1--- San Miguel. 2— Puerto de la Conchagua. 3--- Ensenada de la Conchagua. 4--- Costa de la Conchagua.  5--- Costa del Cardón. 6--- Punta del Cardón o del Realejo. 7--- Puerto del Cardón o del Realejo. 8---El Realejo. 9--- El Viejo. 10--- Ciudad de León. 11--- Subtiava. 12---Laguna de León, Managua y Mateare. 13— Camino de Santa Ana.

Respecto al trozo de mapa publicado cabe hacer las siguientes observaciones:

1) Trae al río San Miguel a desaguar al Golfo de Fonseca.

2) Este golfo se llama aquí Ensenada de la Conchagua. (3)

3) Reduce el tamaño de la Península de Cosigüina y desconoce su denominación.

4) Llama Costa de la Conchagua (4) a la comprendida entre Cosigüina y la Bahía de Corinto.

5) Establece un canal interior entre El Realejo y el Golfo de Fonseca.

6) Ignora la existencia de las islas del Cardón y Castañón.

7) En vez de esas islas crea la Punta del Cardón o del Realejo (6)

8) Llama Costa del Cardón a la que se extiende al S.E., de Castañotes (5)

9) Sitúa mal El Realejo, a la derecha del estero (8)

10) Sitúa mal El Viejo, al este de El Realejo, en vez de hacia el N.O. (9)

11) Sitúa mal León, a muy corta distancia del Puerto (10)

12) Sitúa mal Subtiava, al sur de León (11).

13) Desconoce la existencia de Chinandega, Chichigalpa y Posoltega, pueblos importantes.

Siendo tantas las imperfecciones que acusa este mapa, por otra parte muy rudimentario, cabe preguntarse si el principal dato que aporta, la denominación de COSTA DE LA CONCHAGUA a la que va de Cosigüina a Corinto, incluyendo las islas de Aserradores y Punta Icacos, tiene algún valor.

El mapa de Díez Navarro es importante y muy instructivo en otros aspectos; pero en lo referente a la configuración y relaciones de nuestro primer puerto, resulta una inesperada decepción. Quizás no haya obrado bien al aplicar la lupa a un sector del mapa y empezar a tomar cuentas justas de un trazo que lo que menos tenía era pretensiones de justeza y exactitud. Pero no era posible, con el documento en la mano, dejar de sondear los conocimientos que acerca de El Realejo y su región tuvo uno de los más competentes y famosos ingenieros que visitaron, vivieron y laboraron en nuestro país durante el período colonial; que escribió los pormenorizados  informes que le han dado fama y que dejó en México, Guatemala, Honduras y Nicaragua importantes obras de arquitectura e ingeniería militar, entre ellas el Castillo de Omoa y las mejoras a nuestro Castillo de la Inmaculada, de que aun quedan vestigios.

E. PÉREZ-VALLE, Managua. Diciembre de 1960.-

En: La Prensa, 8 de enero del 1961. Pág. 5-B.