lunes, 27 de enero de 2014

ALGUNOS ANTECEDENTES SOBRE LOS ORÍGENES DE LA ARQUEOLOGÍA CIENTÍFICA EN NICARAGUA. Por: Dr. Eduardo Pérez-Valle

A PROPÓSITO DE UN EDITORIAL SOBRE EL MUSEO NACIONAL. En: La Prensa, 3 de enero de 1965.

Comentarios del Director del Instituto Nicaragüense  de Arqueología y del historiador E. Pérez-Valle

DEL DIRECTOR DEL INSTITUTO DE ARQUEOLOGÍA

Sr. Don Pablo Antonio Cuadra,
Presente.-

Muy estimado Pablo Antonio:

La Directiva del Instituto Nicaragüense de Arqueología me ha pedido te exprese en su nombre, el reconocimiento público por el oportuno y patriótico editorial que escribistes el sábado ppdo. sobre la urgencia de disponer en el país de un local apropiado para el Museo Nacional. Como tú muy acertadamente lo señalas, merece destacarse la función social que cumple un Museo al ofrecer al pueblo un muestrario de los antecedentes de su cultura actual. Por otra parte,  Nicaragua es el único país de Centro-América donde no existe un Museo adecuado a la riqueza arqueológica de la Nación. La iniciativa privada, a través del INSTITUTO NICARAGÜENSE DE ARQUEOLOGÍA está preparando un plan que presentaremos al Gobierno, en donde  se contempla una mutua cooperación  para hacer realidad  el viejo anhelo de disponer de un Museo Nacional.

Atentamente,

                                         Dr. Emilio Álvarez Montalván

DE EDUARDO PÉREZ VALLE

Estimado Pablo:

Leí tu artículo “Escrito a Máquina” de esta semana, y no puedo menos que solidarizarme contigo en tu preocupación por la falta en nuestro medio  de un Museo que corresponda al rango que tiene nuestro país como zona arqueológica de primera importancia.

No obstante, quiero expresarte que lo que más falta nos hace no es tanto el Museo, como verdaderos arqueólogos nacionales que exploren a conciencia el rico suelo nuestro; que pongan término a la destrucción a fondo de nuestro patrimonio arqueológico que llevan a cabo constantemente gentes irresponsables, sólo por el deseo de ganarse unos cuantos córdobas vendiendo las piezas a los coleccionistas y comerciantes. Que releguen  a su merecido lugar ese “sentimiento oriental” de querer poseer cosas que se sospecha tiene valor económico, pero cuyo valor cultural y científico ni siquiera es sospechado. Que pongan en su verdadero sitio ese culto “a lo chino” por los objetos arqueológicos, sólo para tener pretexto de parlar sobre cosas fantásticas en la rueda de amigos. Que reduzcan  a sus legítimos términos a tanto “arqueólogo” romántico, poseso de aquel apetito que, dice Ignacio Bernal, “incita a acumular objetos, a conservar cosas más o menos disímiles, es decir, a coleccionar. Lo mismo pueden ser sellos postales o anillos de puros, que pinturas o estatuas maravillosas”. A este propósito, el mismo Bernal explica que “el verdadero coleccionista es una feria terrible dispuesta a todo por obtener aquello que falta para completar su nunca completa colección. Es insaciable, y astuto, avaro de sus tesoros, aunque puede ser pródigo de sus dineros”.

Pensando pues, en la manera de salir al frente a estos problemas y encontrarle una solución drástica, se me ocurren dos cosas:

1ª) Crear la Escuela Nacional de Antropología e Historia adscrita a la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional, como creo funciona en México desde 1942. Esta facultad comprendería la especialidad de Arqueología, con materias comprensibles en tres grupos diversos: a) de conocimientos generales; b) de Arqueología General; c) de Arqueología de Nicaragua y Mesoamérica.

Con esto se resuelve el primer problema, que es la formación de personas capacitadas para la investigación arqueológica que puedan llevar a cabo el redescubrimiento de Nicaragua en ese importante campo, de inevaluable trascendencia cultural.

2ª) Como la incapacidad del Ministerio de Educación es manifiesta en lo tocante a dar al Museo Nacional siquiera un leve soplo de funcionalismo y operancia; pues a veces el gobierno no provee ni para la adquisición de una escoba, entregar dicho Museo a la Universidad, para que (sin llevarlo de Managua, naturalmente) lo eleve al rango que corresponde a una institución de esta naturaleza.

En último término, quiero expresarte mi opinión de que podría tentarse a la creación de un Instituto Nacional de Antropología e Historia con personalidad jurídica propia, adscrito a una o varias Secretarías de Estado, aunque en capacidad de reclamar la colaboración de todas ellas para la mejor realización de sus finalidades.

Estas serían primordialmente:

1ª) Exploración de las zonas arqueológicas de nuestro territorio.
2ª) Vigilancia, conservación y restauración de monumentos arqueológicos, artísticos e históricos; y de los muebles y objetos que en dichos monumentos existan.
3ª) Investigaciones científicas relacionadas con la Antropología e Historia nicaragüenses.
4ª) Publicaciones de obras relacionadas con las materias señaladas, y de órganos periódicos de información de las actividades  y realizaciones del Instituto.

Con el vehemente deseo de que estas propuestas no se pierdan en el enorme fárrago de las cosas estériles que a diario se dicen y escriben, soy tu invariable amigo,

                                                E. PÉREZ-VALLE

31 de Enero, 1965.
                                          *********************

DESPUÉS DE TREINTA Y TRES AÑOS (1965 - 1998):

UNAN MANAGUA INSTALA MUSEO ANTROPOLÓGICO. Por: Mario José Moncada. En: La Prensa, 15 de junio de 1998.

El Departamento de Historia de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), inauguró esta semana el Centro Arqueológico de Documentación e Investigación (CADI), para elevar la preparación académica de los estudiantes, el quehacer investigativo de docentes y público en general.

El centro cuenta con las áreas de documentación donde podrá encontrar libros, revistas, folletos e investigaciones sobre esa ciencia que estudia el pasado del hombre. Así como Laboratorios de experimentación y equipos de informática aplicados a la Arqueología.

“El sueño que surgió del estudiante Eduardo Pérez-Valle, hoy se hace realidad gracias al fondo de contravalor de la cooperación italiana que lo construyó.

Igualmente a la Embajada de Japón en nuestro país y a la Universidad Autónoma de Barcelona, quienes equiparon las áreas, enfatizó la directora del Departamento de Historia, Licda. Jilma Romero.

El servicio que prestará el CADI es importante, tanto para los estudios y práctica de los alumnos de Arqueología de la UNAN-Managua, como de investigadores y estudiosos de las ciencias históricas.

Según Romero, con “esta inauguración la enseñanza de las ciencias históricas en la universidad dan un salto cualitativo que redundará en mejor formación de los alumnos de las carreras de historia, ciencias sociales, arqueología y antropología. Así como elevar el nivel de investigación y servicios que dan los profesores”.

A la inauguración del CADI, ubicado contiguo al pabellón de francés, asistieron el rector de la UNAN Managua, Lic. Francisco Guzmán, el embajador de Italia, Dr. Nicoló Goretti; Sra. Silvia Álvarez, embajadora de Francia, entre otras autoridades.


La directora del Departamento de Historia aprovechó la ocasión para anunciar el desarrollo, en julio próximo, del IV Congreso Centroamericano de Historia y del Congreso de Arqueología Nicaragüense.

                                                        *****************
* Del editor del blog: El autor de la nota periodística utilizó un título inexacto al divulgar la "instalación de un Museo Antropológico", cuando en realidad, fue inaugurado el Primer Laboratorio y el Primer Centro de Investigaciones y Documentación Especializada en Arqueología, cuyo acrónimo es CADI: Centro Arqueológico de Documentación e Investigación. El Proyecto fue concebido e impulsado por el suscrito, pero nunca hubiera podido concretarse  sin la cooperación esencial de los señores: licenciado Pierangelo Rocco, doctor Mauro Gasbarra; Excmo. Sr. Embajador de Italia en Nicaragua, Don Nicoló Goretti de Flamini, y los Profesores de Arqueología: Dra. Beatriz Palomar y Dr. Ermengol Gassiot Balbé, catedráticos de la Universidad Nacional Autónoma de Barcelona (UAB), a cuyo cargo, durante cinco años a partir de 1997, estuvo la coordinación de la primera licenciatura en Arqueología impartida en Nicaragua.