martes, 14 de enero de 2014

TRÍPTICO LÍRICO, POEMA DEL POETA DOMINICANO, PRIMITIVO HERRERA, 1931

 TRÍPTICO LÍRICO
                                                              
                                                          En la tumba de Rubén Darío.

Por: Primitivo Herrera. Managua, 1931.*

Vengo desde la tierra clamorosa
Que blasonan las águilas caudales
a dejar esta ofrenda quejumbrosa
en tu suelo de orquídeas y quetzales

Paréceme aspirar en cada cosa
Aliento de tus íntimos rosales;
y me llego hasta el borde de la fosa
embriagado de rimas inmortales

Quiera el cielo cederme un solo instante
que el dios bicorne con su flauta errante
sople y anime esta canción dolida.

¡Y ufano entonces de tan gran tesoro,
le encenderé mis candelabros de oro
a tu suprema excelsitud panida!

Que baje hasta la huesa cineraria
un coro de canéforas en pleno,
y musite su antífona gregaria
a la memoria del esteta heleno;

Avance con la tropa visionaria
coronado de pámpanos Sileno,
y solloce, de hinojos, su plegaria
en los surcos del ámbito sereno.

--¡Liróforo…!—dirán aquellas voces:
llamadas por el reino de los dioses
velaremos tus órbitas inciertas.

¡Y descendiendo del confín vacío,
verás sobre tu féretro sombrío
el fuego fatuo de las rosas muertas!

¿Qué suntuoso matiz de lentejuela
puedo arrancarle a mis boscaje hirsuto,
si me falta el buril de Benvenuto
y el arpa de cristal de Filomela...?

Esta oración que mi dolor cincela
aquí sobre tu mármol impoluto,
será apenas un ínfimo tributo
que no llegue a besar tu escarapela.

Duerme, pues, en tu cámara mortuoria,
que ya el orto infinito de la gloria
te besa con su enorme centelleo.

¡Y gimen en el canto que te aureola,
la divina zampoña de Argensola,
y el armónium agrete de Berceo!

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En: El Gráfico; Semanario Nacional Ilustrado. Managua, D. N. 8 de febrero de 1931. Año VI. Núm. 233. Editores Propietarios: Ángel M. y Carmen J. Pérez e hijo, Ltd.